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Genética

Sexado por ADN: ¿por qué elegirlo para conocer el género de tus aves?

Laboratorios BBI

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Representación de la estructura del ADN.
Representación de la estructura del ADN.

Cuando un criador, un aviario o una persona individual con algún ave a su cuidado quiere conocer su sexo, puede optar por diferentes métodos de sexado. Durante mucho tiempo se ha recurrido a métodos tradicionales para el sexade de las aves, pero con el avance de la ciencia y la tecnología, el sexado por ADN se ha convertido en el método más rápido, cómodo y sobre todo, fiable. En este artículo vamos a analizar los aspectos más destacados del sexado de aves, su importancia y por qué elegir uno u otro método para conocer el género de nuestros pájaros.

La mayoría de las personas que están leyendo este artículo conocen la importancia de sexar a un ave. Bien porque su negocio depende de ello si se trata de criadores en busca de nuevos integrantes para ampliar su negocio, o porque quieren dar a sus aves el mejor cuidado y conociendo su género ayuda a ofrecerles las mejores atenciones.

Hay en ciertas especies donde conocer el sexo del ave puede ayudar a prevenir situaciones complejas y a tomar medidas para que no se den. Puede ser el caso de los agapornis, por ejemplo, ya que las hembras de esta especie durante la época de celo pueden poner huevos aún sin haber sido fecundadas. Si uno de estos huevos se atascase y su criador o la persona que lo tiene como animal de compañía, no conociese su género, no podría ayudar a solventar esta situación cuando se diese el caso.

Este es solo un ejemplo, pero muy ilustrativo de la importancia del sexado de las aves.

Aunque, por supuesto, el fundamental es y seguirá siendo el de poder formar parejas para la cría.

Métodos de sexado tradicional

Fotografía del artículo sobre sexado por ADN.
Fotografía del artículo sobre sexado por ADN.

-Ancho de los huesos pélvicos: consiste en palpar de manera muy cuidadosa y delicada los huesos de la cadera del ave en cuestión, situados justo por encima de la cadera. Si los huesos están separados estaremos ante una hembra, mientras que si los percibimos más juntos será macho. Como podréis imaginar, este método es de todo menos fiable, sobre todo si no se puede comparar entre más de un ejemplar o somos un criador o un propietario de un ave “amateur”.

-Tamaño del ave: hay diferencias en machos y hembras, siendo éstas, en muchas ocasiones, de mayor tamaño.

-Forma de la cabeza: al igual que el tamaño del cuerpo suele variar según el género.

-Comportamiento durante la época de celo: las hembras suelen tener un carácter bastante más agresivo y permanecer en “modo ataque” (con las alas abiertas y la cola levantada) durante la época de celo. Pero se ha comprobado que los machos en ocasiones adoptan actitudes similares. Mientras, los machos a veces regurgitan la comida para dársela a las hembras mientras realizan un curioso baile a su alrededor. Aunque, una vez más, hay hembras que pueden imitar a los machos en este comportamiento.

Por lo tanto, tras analizar las opciones “caseras” o tradicionales de sexado de aves, podemos concluir que no son ni fiables ni seguras. Por lo que no está de más dejar a la ciencia hacer su trabajo y recurrir a métodos científicos que nos aseguren resultados de confianza y en un tiempo bastante reducido.

Fotografía del artículo sobre sexado por ADN.
Fotografía del artículo sobre sexado por ADN.

¿En qué consiste el sexado por ADN?

El ADN es ese código que hace único a cada ser. Su DNI más perfecto. En su secuenciación se resume nuestra historia evolutiva y condiciona quiénes somos.

Por eso, es incuestionable la fiabilidad del ADN para determinar si un ave es macho o hembra.

Un laboratorio de biología molecular es aquel donde se estudia y analiza el ADN, también el de las aves. Y por tanto, es el lugar adecuado para hacer un sexado siguiendo este método científico.

Pluma de ave.
Pluma de ave.

Para hacerlo posible, será necesario localizar una muestra del ave en la que podemos aislar las moléculas de ADN (en este caso los marcadores genéticos, que determinarán el sexo del ave) de manera lo suficientemente clara como para poder analizarlas con total fiabilidad. Unas gotitas de sangre, cáscara de huevo o plumas son los más comunes

El marcador genético empleado para el sexado molecular se denomina CHD (gen de la proteína cromohelicasa de unión al ADN) y se encuentra en los cromosomas sexuales Z y W. Su función es similar en ambos cromosomas, pero el segmento de ADN que encontramos en cada cromosoma difiere en su tamaño. Las hembras tendrán un fragmento “grande” y otro “pequeño” pertenecientes a los cromosomas Z y W (respectivamente), mientras que los machos tendrán tan sólo copias del fragmento “grande” localizado en las dos copias del cromosoma Z del que son portadores.

Considerando que cada célula contiene unos dos metros de ADN, que el fragmento de CHD no llegaría al micrómetro (una milésima parte de un milímetro) y que cada muestra analizada contiene miles de células…...¿Cómo se consigue entonces distinguir entre tamaños “grandes” y “pequeños” de las copias de CHD? Pues mediante la fabricación de millones de copias idénticas a las de los fragmentos de CHD que hay en el ADN que se extrae de las muestras recibidas en el laboratorio.

El bioquímico estadounidense Kary B. Mullis pensó en cómo hacerlo y su hallazgo (acuñado como Reacción en Cadena de la Polimerasa o PCR por su acrónimo en inglés) le sirvió para recibir el premio Nobel de Química en 1993. Las PCRs se basan en ciclos de temperatura (calentamiento y enfriamiento a temperaturas y tiempo controlados) y se realizan en unos aparatos que se denominan termocicladores. Con ello se consigue generar millones de copias de fragmentos del marcador CHD.

Una vez terminada la PCR, el laboratorio debe poder determinar si en esa microscópica muestra hay fragmentos “grandes” o “pequeños” del marcador CHD y, de esta forma, determinar el sexo de cualquier especie.

Plumas de ave.
Plumas de ave.

Para ello hay que colocar los productos de PCR en un medio sólido derivado del agar (la misma sustancia con la que se fabrican las gominolas) y someter las moléculas de ADN a un campo eléctrico. Esta técnica se denomina electroforesis y gracias a ella se logran separar las moléculas de ADN “grandes” y “pequeñas” en función de su tamaño (el cual está en última instancia directamente relacionado con la carga eléctrica de las moléculas). Como resultado, los machos presentan únicamente una banda de ADN en el gel de agarosa (fragmentos “grandes” de CHD, todos del mismo tamaño) y las hembras presentarán dos bandas (fragmentos “grandes” y “pequeños” de CHD).

Como se puede observar, no estamos hablando de un juego de niños, ni mucho menos, sino que este proceso requiere de una experiencia y unos conocimientos científicos.

En laboratorios BBI, contamos con todos estos factores, unido a un excelente servicio de Atención al Cliente y un sistema totalmente online de registro de muestras y obtención de resultados.

No duden en contactarnos (abajo) para más información sobre nuestros servicios de sexado de aves y los pack especiales para criaderos, aviarios, zoológicos, etc, pensado especialmente para el sexado de aves en grandes cantidades.

Publicado en Ornitología Práctica, número 97, páginas 64–67.
Texto: Laboratorios BBI, sexadodeaves.com. Imágenes de la edición original.
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