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Psitácidas

Manejo, cría y conservación de la Amazona de Hombros Amarillos

Rafael Zamora Padrón

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Página anterior. En el hábitat es frecuente verlas posadas sobre las púas de las cactáceas.
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Rafael Zamora Padrón Director Científico

Loro Parque Fundación

Español: Amazona de Hombros Amarillos / Amazona Hombrogualda / Cotorra Margariteña Inglés: Yellow-schoudered Amazon Deutsch: Gelbschulteramazone Francés: Amazone à épaulettes jaunes

CITES: Apendix I IUCN RED LIST: VULNERABLE

Envergadura: 33 cm Peso: 260-360 g Anilla: 9,5 mm Puesta: 3-5 Huevos

La Amazona de Hombros amarillos Amazona barbadensis (Gmelin, 1788) es una de las amazonas que se hacen notar, frente a otras especies del mismo género en un centro de cría. Siendo un loro de pequeño tamaño tiene un carácter extrovertido y sorprendentemente activo, si lo comparamos con otras especies de mayor peso.

Sus poblaciones, genéticamente aisladas, en Venezuela permiten distinguir sutiles diferencias entre individuos de una u otra región. No hay que olvidar que desparecieron sus poblaciones de la Península de Paraguaná, Bonaire y Curaçao. Lo cual explica mucho de su vulnerabilidad y a la vez de sus diferencias entre poblaciones que no tienen intercambio genético.

No es raro, en toda Venezuela, ver jaulas en los patios traseros de las casas donde vive como mascota una Amazona de Hombros amarillos. Algo que podría parecer inexplicable dada la amplia oferta de fauna local existente, donde las Amazonas Reales Amazona ochrocephala, son grandes protagonistas por su conocida capacidad de repetir pala bras. Y, sin embargo la ’Cotorra Cabeciamarilla’, como también la llaman los venezolanos, es requerida por ser especialmente cariñosa con sus dueño y más fiable ante los mordiscos inesperados que otras especies.

Procedencia, hábitat Para poder trabajar con esta especie se hace muy necesario conocer su biología original. Esta Amazona tiene una distribución geográfica fragmentada, con siete poblaciones genéticamente aisladas en la costa norte de Venezuela, las islas de Margarita y La Blanquilla, y la isla de Bonaire de los Países Bajos del Caribe. En la Isla Margarita se estimó que había sólo 750 ejemplares en 1989, y mantiene hoy en día la categoría de Vulnerable debido al declive de la población gracias a la caza furtiva y la pérdida de hábitat.

En otros artículos hemos descrito el paisaje que domina esta especie en la Isla Margarita como un paraíso tropical del Caribe frente a la costa norte de Venezuela, con kilómetros de playas de arena blanca bajo el sol radiante. Esto es lo que dice la publicidad turística, algo real, pero la Isla Margarita tiene otro lado que la mayoría de los turistas no logran ver. El otro lado, es geográficamente el extremo occidental de la isla, formado por la Península de Macanao. Aquí también se pueden encontrar kilómetros de playas resplandecientes, pero sólo dando unos pocos pasos hacia el interior se entra en un paisaje semiárido dominado por matorral y bosque seco tropical, lleno de cactus y otras plantas cubiertas con agudas espinas. Este es el hábitat de la Cotorra Margariteña. Un lugar que se enfrenta, en la actualidad, a muchos otros problemas de índole ajena a la fragmentación del hábitat, y también al aumento de la expoliación de sus nidos y capturas de adultos por parte del ser humano afectado por la escasez.

Este hábitat tan peculiar, da explicaciones de las dificultades que daría la especie en un principio para aclimatarse a las regiones europeas. De hecho no era una especie que se reprodujera de forma frecuente en el norte de Europa. Originarios de un ambiente muy cálido y dieta específica no lo convirtieron en el mejor candidato como especie para reproducir. Sin embargo, no era raro verlo en los balcones de las Islas Canarias, traídos por los emigrantes de las Islas a Venezuela. En su retorno, a un clima más suave que el de los trópicos, se traían sus mascotas que lograban adaptarse bien y vivir largos años, aunque sin ocuparse en su reproducción y posible aumento de su futura cepa doméstica.

Arriba. Bosque espinoso. Hábitat de la Cotorra Margariteña.
Arriba. Bosque espinoso. Hábitat de la Cotorra Margariteña.

Los pollos de esta especie son, aún hoy en día, expoliados de sus nidos con edades tempranas. Transportados en sacos, en los que sólo algunos sobreviven, hasta llegar al mercado negro informal de mascotas.

Morfología En la actualidad fuera de Venezuela, básicamente podemos encontrar Amazonas de Hombros Amarillos con colores muy marcados en la zona de la cabeza, hombros y patas, donde el amarillo alcanza una intensidad notable. Y otros ejemplares de coloración más pálida, en los que las plumas de los muslos no son tan intensas ni con una extensión de amarillo tan conspicua.

Las variaciones geográficas de esta especie han ofrecido fenotipos distintos. En el caso de Europa, la mezcla de diferentes líneas sanguíneas produce resultados heterogéneos en todos aquellos casos donde los criadores no han seleccionado parejas de igual aspecto. De hecho los criadores experimentados que buscan vigor y fertilidad en la descendencia han formado parejas de diferente color, tamaños y formas. Los de plumajes más intensos con los más pálidos, por ejemplo. Es por este motivo que aparecen hermanos con distinta coloración y forma general del cuerpo.

Atendiendo a estas formas, es fácil diferenciar individuos con cabezas y picos más voluminosos y redondeados que otros de menor envergadura que son muy necesarios para obtener descendencia saludable. La tendencia de los criadores es la de unir los ejemplares más atractivos, incluso si están emparentados, provocando a medio y largo plazo diversos problemas propios de la consanguinidad.

Mantenimiento

Instalaciones Esta especie agradece mucho el poder disponer de espacio de vuelo. Y debe ser alojada, con preferencia, en recintos que como mínimo cuenten con tres metros de longitud. El uso de per chas naturales de diferente grosor es importante para esta amazona, a la que le gusta recorrer toda su percha en varios momentos del día.

Izquierda. Muy valorado como mascota en Venezuela no es raro verlo en los hombros de los venezolanos.
Izquierda. Muy valorado como mascota en Venezuela no es raro verlo en los hombros de los venezolanos.
Abajo. La extensión de blanco en la zona frontal es variable según individuos.
Abajo. La extensión de blanco en la zona frontal es variable según individuos.

Las perchas basculantes también son usadas por esta especie con asiduidad, de hecho en líneas generales las amazonas de la región del Caribe son algo más activas que otras especies de mayor tamaño que usan puntos concretos de sus posaderos y sus movimientos diarios son algo más reducidos.

Alimentación La mezcla de semillas de Versele Laga, para Amazonas, contiene las proporciones adecuadas para mantener a esta especie muy saludable y alcanzar una longevidad notable. De hecho nuestro ejemplar más longevo, con más de treinta años, vive en la actualidad repro duciéndose de forma regular y sin que aparente la edad que tiene.

Aprecian mucho los frutos de las cactáceas. Por eso hay que darles en temporada, junto con la mezcla de frutas y vegetales diaria, los frutos de la Chumbera o Tunera Opuntia ficus-indica, con un aporte de vitaminas beneficioso para la especie.

En cuanto a dieta, esta especie no es exigente, mientras que su mantenimiento de base sea constante, higiénico y cuente con variación estacional según disponibilidad de frutos.

Derecha. Amazona barbadensis comiendo Harina Pan (harina de maíz). Foto: M. Carrasco.
Derecha. Amazona barbadensis comiendo Harina Pan (harina de maíz). Foto: M. Carrasco. · M. Carrasco
Arriba. Pareja de Amazona Amazona barbadensis .
Arriba. Pareja de Amazona Amazona barbadensis .

En Venezuela, en las casas, es habitual ver a esta especie alimentada con la comida habitual de las personas. La harina de arepa, es el alimento base con el que incluso alimentan a los pichones desde que son muy pequeños.

Manejo Los machos de esta especie pueden llegar a ser muy agresivos con sus hembras si existe algún tipo de desequilibrio en su manejo. Si hay poco espacio, si la instalación está mal diseñada y hay pocas perchas en altura, si hay poca oferta de acceso a comida y agua, o si están frente a especies de mayor tamaño que interpretan como amenaza. Todos ejemplos de falta de atención por parte del cuidador. Por ser una especie activa, hay que observarlos mucho para lograr el equilibrio en uno de sus aviarios. Y es necesario lograr la comodidad de los ejemplares en la instalación.

Si se mantienen en grupos desde que son jóvenes y pueden escoger su propia pareja no dan problemas significativos y las agresiones entre ellos no deberían ser habituales.

Crear nuevas parejas exige paciencia, sobre todo, si los ejemplares ya tienen edad o alguno de ellos está criado a mano y no familiarizado con su especie. Con estos animales se pueden tardar varias temporadas en lograr el éxito de cría.

En los casos de juveniles bien manejados, esta especie demuestra ser precoz en la reproducción, de hecho ejemplares nacidos en Loro Parque Fundación, tanto macho como hembra, lograron tener huevos fértiles con tan solo dos años de vida.

Reproducción Para iniciar la cría conviene aumentar la dieta con complementos que no se les ofrece durante el año. Hacer coincidir esta etapa con la colocación del nido estimula a la pareja y da como resultado la inspección frecuente del nido por parte de ambos animales.

El nido debe ser vertical para esta especie. Es el que usamos habitualmente en Loro Parque Fundación. Y conviene que la entrada del nido no sea demasiado amplia ya que para la Amazona barbadensis la oscuridad en el interior del nidal es muy importante. De la misma forma que el material interno, puesto que esta especie tritura madera blanda antes de la puesta.

Si estamos emparejando un macho adulto, hay que duplicar nidos y pun tos de comida. Es una exigencia puesto que estos machos obligan a su hembra a permanecer en el cajón y es muy frecuente que no acudan a asistirla con comida. Situación que puede provocar que la hembra se debilite y que el macho acabe aniquilándola. En las primeras generaciones, los machos asesinos se daban con frecuencia, puesto que su vitalidad es imparable. En las actuales, no se detecta tanta agresividad siempre y cuando los emparejamientos se traten de hacer bajo las siguientes premisas:

• Intentar emparejar en aviarios donde las parejas se escogen libremente.

• No poner a la hembra en el recinto habitual del macho para la reproducción.

• Formar las parejas con ejemplares que no tengan más de 5 años de diferencia.

• Aislar visualmente a la pareja del resto de ejemplares mantenidos.

• Importancia de instalaciones amplias.

La pareja debe tener disponibilidad de comida blanda durante el periodo previo a la reproducción y durante la mis ma para que el macho pueda regurgitar con facilidad el alimento a su hembra. El aporte de vegetales y hierbas anuales de temporada favorecerá el proceso de forma natural.

Arriba. Las perchas largas disminuyen las incidencias de agresión.
Arriba. Las perchas largas disminuyen las incidencias de agresión.
Abajo: Las puestas de cuatro y cinco huevos no son raras en esta especie.
Abajo: Las puestas de cuatro y cinco huevos no son raras en esta especie.

Las entradas a los nidos las prefieren estrechas para asegurar la dificultad de entrada de los posibles depredadores.

Las inspecciones al nido por parte del macho son bastante frecuentes.

Una pasta de huevo y semillas cocinadas o germinadas si el clima es seco son bien aceptadas por la pareja. Aunque con esta especie la germinación de semillas debe llevarse a cabo con la más estricta higiene y en pequeñas cantidades. No olvidemos que esta especie es una de las excepciones de su género, que en su mayoría han evolucionado en ambientes tropicales húmedos y no en áridos como es el caso.

La Cotorra Margariteña puede hacer puestas numerosas y no es raro que hagan una segunda cada temporada. Cuando sobrepasan los 3 huevos, si la pareja está establecida no se suelen plantear problemas y todos crecen de forma regular. Sin embargo, cuando el número de huevos es mayor, hay diferencias de incubación entre ellos, y la pareja aún es inexperta, los pichones más pequeños suelen morir si no intervenimos. Para estos casos la recomen dación es retirar los últimos huevos y pasarlos a incubadora. O bien utilizar de padres adoptivos a otra pareja que tenga huevos infértiles o menor cantidad de pichones.

Conservación El hábitat en el que se desenvuelve esta especie, dadas sus características, es complejo de controlar ante los usurpadores de nidos. La situación de las personas que habitan en la región también juega un papel importante, puesto que los animales se convierten en recurso suplementario económico, lo que dificulta enormemente la comprensión de la población local ante el concepto de conservación. Loro Parque Fundación ha apoyado con mucha energía el proyecto de conservación in-situ de la Amazona barbadensis, trabajando directamente con las organizaciones no gubernamentales locales, como PROVITA para vigilar los nidos y evitar el robo de polluelos, concienciar a las poblaciones de la importancia de proteger a esta especie. Ex situ, en Loro Parque Fundación se ha creado la mayor población de ejemplares de Europa, dando la posibilidad a los centros de cría internacionales de obtener ejemplares de máxima calidad y belleza nacidos en medios controlados.

Arriba. Prefieren las entradas a los nidos estrechas para dificultar la entrada de posibles depredadores.
Arriba. Prefieren las entradas a los nidos estrechas para dificultar la entrada de posibles depredadores.
Derecha: Pollos A barbadensis.
Derecha: Pollos A barbadensis.
Derecha: Pollos A barbadensis.
Derecha: Pollos A barbadensis.
Publicado en Ornitología Práctica, número 92, páginas 46–51.
Texto: Rafael Zamora Padrón. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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