
Texto: Diego Crovace Fotos: Carlo Maria Nobili y Gianmaria Bertarini
Cuando se difundió la noticia de la aparición de una nueva mutación en el criadero del italiano Carlo Maria Nobili, intenté de inmediato recabar información para averiguar el origen de esta mutación, la base sobre la que actuaba y en que forma modificaba el fenotipo del canario de color.
Sin embargo, las primeras informaciones que recibí al respecto enfriaron de inmediato mi entusiasmo. Me dijeron, que una pareja compuesta por un macho Negro Ónix blanco dominante y una hembra Negro blanco dominante portadora de Ónix había dado origen a trece noveles, de entre los cuales 4 mostraban la nueva mutación.
El hecho de que la mutación hubiese aparecido en cuatro ejemplares suponía un porcentaje muy alto respecto a la hipótesis de que un nuevo gen mutado pudiera atisbarse. Había que tener en cuenta, además, que por la composición de la pareja de proveniencia, la probabilidad de presencia del factor Ónix en los cuatro ejemplares era igualmente muy alta.
Por estos motivos pensé que más que una mutación podría tratarse de una superposición de mutaciones, una de ellas latente y verosimilmente recesiva respecto a la otra, como es siempre recesiva la mutación Ónix. Mi escepticismo al respecto se incrementó posteriormente dada la confusión que el mismo criador había generado difundiendo informaciones fragmentadas. En resumidas cuentas, abandoné la idea de profundizar en el tema, considerando inexistente ningún presupuesto para una nueva mutación.

Este episodio ocurría en la temporada reproductiva del 2015. A esto había que añadir que no me fue posible observar directamente a los presuntos ejemplares mutados. El único modo de evaluación de la supuesta mutación consistía en algunas fotografías aparecidas en facebook y además de no muy buena calidad. La indiferencia debida a la sospecha de que pudiera tratarse de una patraña se impuso a la noticia, creando hilaridad y comentarios negativos por parte de muchos criadores.
Al año siguiente, 2016, Carlo Maria Nobili, volvía a reivindicar en facebook a su Negro Perla, como había bautizado a la nueva mutación, comentando el éxito de la temporada, que el había deparado 9 noveles mutados. Esta vez las fotos eran más numerosas, la toma de los ejemplares mejor y era posible observar a los mutados en todas sus fases de crecimiento, desde el nacimiento a la terminación de la muda.
Estuve observando estas fotos y en mi mente se encendió una luz. Entre las características de estos canarios se cuenta la densificación de las melaninas en la zona que va del pico hacia el vértice de la cabeza. Me pregunté entonces qué mutación antes provocaba este efecto fenotípico. La respuesta inmediata fue: ninguna. Tampoco es posible que dos o más mutaciones interactuando entre ellas puedan generar semejante expresión.
Dejé a un lado mi escepticismo y me vi obligado a admitir que algo realmente original estaba presente en aquellos canarios. Aunque si hubiese sido la influencia del gen Ónix la que interfiriese en este nuevo fenotipo, valía la pena indagar sobre aquella manifestación fenotípica porque, seguramente, escondía en ella algo nunca visto antes.
Continuando mis razonamientos sobre lo sucedido pensé que el gen mutado, que entre tanto se había visto que era recesivo, estuviese latente en la cepa seleccionada por el criador desde hacía algunos años y que se habían acoplado dos portadores para dar vida al Negro Perla.
Faltaba sólo por saber cuanto y como podía incidir el Ónix en aquellos primeros ejemplares, pero la densificación de las melaninas sobre la cabeza constituía el objetivo original a perseguir a cualquier coste.
Por todos los argumentos que he expuesto, contacté directamente con Carlo Maria Nobili a fin de racabar más información y observar directamente los Negro Perla. Así, a las pocas noticias a mi disposición, podría añadir posterior e interesante información, como que al proyecto de selección se había unido el criador Gianmaria Bertarini y que la muda de los Negro Perla o la pérdida accidental de rémiges y/o timoneras determinaban una sensible reducción del efecto “perla”.
Según la investigaciones de Gianmaria Bertarini, además, esta mutación tiene muchos puntos en común con el gen himalayo, que está presente en el gato himalayo (conocido también como gato colourpoint), también autosómico recesivo.



Esta mutación tiene una característica particular: las melaninas son termosensibles y se desarrollan mejor con temperaturas bajas. Este original efecto viene determinado por una enzima particular activada por el gen mutado, el cual resulta inactivo a temperaturas “cálida”, mientras que despierta en caso contrario de temperaturas frías. De hecho, en los gatos recién nacidos, sujetos a la temperat ur as del útero materno, alta y constante, son y permanecen siendo blancos por una decena de días. Las melaninas empiezan a aparecer hacia la cuarta semana de vida, sobre las extremidades del cuerpo, allí donde se da la temperatura justa.
Se han hecho experimentos en este sentido, a pesar del poco tiempo transcurrido. Los ejemplares seleccionados por Gianmaria Bertarini, sometidos a muda en ambiente exterior, son claramente más oscuros que los seleccionados por Carlo Maria Nobili, alojados en interior y por tanto a temperatura más alta, además de casi constante. Ello sin olvidar que la cepa original era la misma.
Esta analogía entre el gato y el canario de color existe. Profundizar en estoas cuestiones es determinante por cuanto podría abrir las puertas a escenarios nuevos e insospechados, que podrían am`pliar notablemente la gama de las categorías que forman parte del ya vasto panorama de la canaricultura de color.
Basta pensar en las diferentes tonalidades de color que hay en el gato:
- Seal point: curpo con matices dorados y extremidades color bruno oscuro;
- Blue point: cuerpo blanco-gris y extremidades azuladas;
- Chocolate point: cuerpo marfil claro y extremidadaes color chocolate con leche;
- Lilac point: cuerpo de color marfil de diferentes tonalidades, siempre pálidas, y extremidades beis rosado muy pálido;
- Red point: cuerpo blanco sucio y extremidades rojas o naranja vivo.

- Cream point: cuerpo blanco y extremidades rojo desvaído.
Imaginemos lo que sería posible obtener en los canarios de color sumando la mutación mencionada con otras que favoreciesen tonalidades diferentes: tendríamos ejemplares con extremos de las plumas de diferentes colores. Por ejemplo, en el Satiné se podría tener la tonalidad del satiné con la dislocación de las melaninas según el estándar del Perla. En resumen, una expresión aún por descubrir, que podría darnos muchas sorpresas.
Hoy la situación es mucho más clara que hace un año y muchos otros de los elementos que caracterizan la mutación en estudio son conocidos y permiten preparar un estándar, al punto que Italia ha reconocido el Negro Perla como canario que puede competir en las muestras oficiales de la Federazione Ornicoltori Italiani, a partir de este mismo año, 2018.
Pero pasemos ahora a analizar mejor esta mutación, identificando los factores sobresalientes y distintivos:
- los ápices de rémiges y timoneras y de las coberteras de las rémiges (primarias, secundarias y terciarias) son oscuros, a diferencia del resto de las plumas. Este fenómeno se produce sólo en las primeras plumas que cubrirán el cuerpo del canario y no se replica en las plumas mutadas. Esto significa que la drástica acción de reducción de las melaninas debida a la mutación no está activa en los primeros días de vida de los noveles;
- pico, patas y uñas no pierden, sustancialmente, la dotación eumelánica que caracteriza al tipo base (el Negro), por lo que la oxidación de las partes córneas puede producirse, aunque momentáneamente parezca no poder alcanzar los niveles máximos del mismo tipo base. Será la selección la que aclarará mejor este factor;
- las melaninas que se depositan en los ojos se ven afectadas por una singular reducción, que produce reflejos azules en las nidáceas;
- la feomelanina queda reducida de forma significativa;
- el efecto de oscurecimiento de las puntas de las plumas, antes mencionado, se pierde o bien se reduce notablemente cuando las plumas mudan. Por ello es conveniente adoptar todos aquellos recursos utilizan los criadores para los mosaico o para los phaeo o los rojos ala blanca, con el fin de evitar la pérdida accidental de plumas, con el crecimiento de plumas nuevas coloreadas o con menor dotación eumelánica o feomelánica;
- la frente es oscura y mantiene esta característica después de la muda, aunque reduciéndola un poco;
- sobre el dorso de algunos ejemplares se notan ligeras estrías, que deberían ser consideradas favorablemente por cuanto representan el diseño residual del tipo base. El resto de la librea se ve afectado por una rarefacción de la eumelanina, que hace que, visualmente, el color de plumas nos parezca perlado;
- el subplumaje es gris; - se trata de una mutación autosómica recesiva de expresividad variable (considerada la amplia de expresiones que hasta hoy se han observado).
Añado, además, que hasta la fecha se ha obtenido un gran número de ejemplares, todos de factor blanco, y hace poco se ha conseguido trasladar la mutación a un Negro rojo mosaico.
Será interesante conocer cuales serán los resultados del Perla sobre los Bruno, pero también sobre los Ágata e Isabela.
Hoy el Perla empieza su recorrido y yo mismo he sido testigo de los múltiples requerimientos de cesión formulados al criador Nobili por parte den otros criadores de todas partes del mundo. Se necesitarán aún algunos años para admirar al Perla en todas las variedades y categorías, como le corresponde por su calidad: ¡lo que tiene valor brilla incluso en el fango! m

Texto: Diego Crovace. Créditos fotográficos conservados en el artículo.



