Texto, fotos y aviario: Francisco Falcón Lagares.
Introducción
De todos es sabido la importancia que tiene la luz solar sobre la vida de la mayoría de organismos del planeta tierra. El sol emite varios tipos de luz, cuyo análisis nos llevaría interminables horas de estudio, lo que no es viable dada la naturaleza de este reportaje, de carácter eminentemente práctico. Por ello, de todo el espectro de la luz del sol, en esta ocasión nos centraremos en algunas de las propiedades beneficiosas de parte de ese espectro: el de la luz ultravioleta (UV). Sin profundizar demasiado sobre las características de cada una de ellas, debemos tener en cuenta que existen tres tipos de radiaciones UV. Son la UVA, UVB y UVC. La radiación UVA es esencial para el bienestar de las aves, ya que en sus ojos existen estructuras capaces de ver la luz de este espectro, lo que les permite distinguir colores invisibles para el ser humano, pero de gran utilidad para las aves, ya que les proporciona información tales como la localización y estado de los alimentos (por ejemplo, el grado de madurez de un fruto), reconocimiento del sexo, disponibilidad sexual y estado de salud de sus congéneres. Si nuestras aves no disponen de este tipo de iluminación, las estamos sometiendo a un estado de daltonismo, en el que su visión es incompleta. Esta situación influye en gran medida sobre su bienes tar emocional, aumentando el nivel de estrés. Este estrés es capaz de generar trastornos de diversa índole, como la bajada de la eficacia del sistema inmunológico, que no puede hacer frente a cualquiera de las enfermedades que siempre acechan esperando la oportunidad de invadir su organismo. Muchos animales, incluidos las aves y los seres humanos, necesitamos de la luz UVB para sintetizar la vitamina D3, imprescindible para la absorción del calcio que ingerimos en la comida. Gracias a ella, el esqueleto se puede desarrollar de manera correcta. Las aves poseen lo que se llama glándula uropigial. ES una glándula sebácea que se encuentra en la base de la cola en la parte posterior de muchas especies, aproximadamente en la zona que conocemos como el obispillo en las paseriformes. Esta glándula produce, entre otras sustancias, precursores de la vitamina D, que extienden sobre las plumas con el pico durante el acicalamiento normal. Cuando el ave se expone a la luz ultravioleta (la porción UVB), los precursores se convierten en vitamina D3. Cuando el ave se acicala de nuevo, ingiere la vitamina producida y acumulada en las plumas. Sin el aporte suficiente de vitamina D3, los huesos son frágiles y con formas anómalas (raquitismo). Además, la cáscara de los huevos tiene dificultades para formarse y el embrión es débil, ocasionando la muerte de muchos polluelos antes de la eclosión. El aporte de luz UV es objeto de estudio constante en los criaderos de pollos y aves para consumo humano. La luz ultravioleta tipo C (UVC), es altamente cancerígena. Afortunadamente, la capa de ozono de la atmósfera terrestre nos protege de estos dañinos rayos, de los que sólo unos pocos consiguen atravesar la capa de ozono y llegar hasta nosotros. Se suele usar sólo para desinfección en ambientes hospitalarios. Todas las aves se benefician de la luz solar sin filtrar, pero, desafortunadamente, no todos los criadores estamos en disposición de ofrecérsela. Desgraciadamente, son muchos los casos en que los locales de que disponemos para instalar el aviario carecen de acceso al sol directo. A propósito de esto, es importante señalar que la luz ultravioleta no puede atravesar el vidrio, de forma que de nada sirve poner la jaula del ave junto a la ventana, si no abrimos, además, los cristales. Así pues, si nuestro aviario no es de esos afortunados que poseen acceso directo a la luz solar, es muy conveniente plantearse la posibilidad de instalar unos emisores artificiales de luz ultravioleta.
Caso Práctico
Actualmentre, en el mercado encontramos luces con emisión de rayos ultravioleta de diferentes formas y tamaños, aunque los más empleados en ornitología son los tubos y lámparas fluoréscentes. Para este caso práctico hemos utilizado una lámpara de 20 W E27 con unas emisiones de radiación de 2,4% UVB y 12% UVA.
Montaje La primera consideración a tener en cuenta es qué tipo de bombilla es la más conveniente para nuestras aves. No todas las bombillas son adecuadas. Las bombillas que simulan la luz natural realzan los colores del plumaje de las aves, pero hay que asegurarse de que emiten luz en la parte ultravioleta del espectro. También es importante tener en cuenta que el alcance de los rayos UV es, generalmente, muy limitado (apenas 50 cm.), lo que habrá que tener muy en cuenta a la hora de distribuir los emisores de luz de manera que puedan desempeñar su función con eficacia. Una bombilla de espectro completo deberá poseer una serie de características específicas. Es fundamental contar con los consejos y supervisión del veterinario para evitar efectos indeseados. Un ejemplo de instalación de un sistema de iluminación complementaria podría ser el que se describe a continuación. El aviario que vamos a utilizar como ejemplo es una habitación a la que se accede desde el interior de la vivienda, por lo que la luz que entra por la puerta es relativamente escasa. En la pared opuesta a la de la puerta hay una ventana que pequeño tamaño orientada hacia el Norte, lo que proporciona ventilación pero poca luminosidad. En ninguna época del año entra el sol directo por la ventana. En la pared Este de la habitación hay unos pequeños tragaluces de vidrio que aportan cierta luminosidad al amanecer sobre las jaulas, que se encuentran en la pared Oeste del aviario. Dadas las circunstancias, si queremos que las aves dispongan de luz UV, debemos aportársela nosotros de manera artificial. Para ello, colocaremos las jaulas de manera que haya un espacio suficiente por encima de cada una de ellas, ya que será en ese espacio donde colocaremos el portabombillas para el emisor de luz UV. Una vez distribuidas las jaulas, instalaremos los portabombillas, que serán conectados a un programador de encendido/apagado. Un detalle a tener en cuenta es que, en el caso que nos ocupa, las jaulas poseen bandejas en la parte inferior, para la recogida de los residuos de las propias aves. Son jaulas que poseen dos bandejas, lo que hace que siempre caigan algunos restos por la zona central, donde coinciden ambas. Este detalle implica que, si ponemos la bombilla debajo de la parte central de una jaula, se ensuciará muy rápidamente, con todos los contratiempos que ello supone. Las jaulas utilizadas son las de medida estándar, de aproximadamente 1 metro de larga. La luz la situaremos a una distancia de, aproximadamente 25 cm. del extremo de la jaula. De esta forma, la bandeja de la jaula superior recogerá los residuos, evitando que éstos ensucien el emisor de luz. Cubriendo la parte superior de cada jaula, por los motivos antes indicados, hay colocada una lámina de metacrilato blanco, que evita que los residuos de una jaula caigan sobre la que está debajo, evitando problemas de higiene. En esta lámina recortaremos un recuadro, situado justo debajo de la bombilla UV, que servirá como ventana por la que entrará el haz de luz. Otra ventaja de colocar el emisor de luz en un lado de la jaula es que, dado el brillo especial que poseen estas luces, resultan un tanto molestas pasado un tiempo bajo ellas, por lo que, al no incidir sobre toda la jaula, las aves pueden decidir durante cuánto tiempo quieren estar expuestas a ella, evitando situaciones de estrés innecesario al obligarlos a estar en ambientes incómodos según el momento. El trozo de lámina de metacrilato que hemos recortado para hacer la ventana de entrada de luz, lo aprovecharemos, haciéndoles unos agujeritos por donde pasamos unos alambres, que nos servirán para colgarlo en la parrilla de la jaula superior, justo delante de la bombilla de UV, a modo de pantalla. Así, cuando pasemos por delante de las luces, el brillo no nos molestará la vista. Se debe insistir en la importancia de las indicaciones del veterinario a la hora de diseñar los ciclos de luz, en virtud de las características y necesidades particulares de cada aviario.
Conclusión El aviario ideal es aquel que reproduce más fielmente las condiciones naturales de sus habitantes. Nuestras circunstancias personales no siempre nos permiten proporcionar a nuestras aves el emplazamiento perfecto para ellas. Esto nos obliga constantemente a buscar alternativas viables para suplir, en la medida de nuestras posibilidades, la mayor parte de las carencias que nos separan del aviario ideal. Un factor importante, entre otras cosas, es que la luz natural directa del sol esté a disposición de nuestras aves. Con ello garantizamos muchas ventajas para su salud, con todos los beneficios que conlleva. Si nuestras aves no tienen acceso a la luz solar directa, una opción es la colocación de un sistema artificial, que supla, al menos en parte, su carencia, lo que redundará en un plus de bienestar para nuestras aves y, por tanto, para nosotros, como criadores y responsables de su salud.



1 2

Texto: Francisco Falcón Lagares. Créditos fotográficos conservados en el artículo.





