Fauna europea

Cría en cautividad del Roquero rojo (Monticola saxatilis)

Luca Angeli

Leer el artículo ↓
Pareja adulta de Monticola saxatilis en periodo invernal. En esta época el dimorfismo sexual es mucho menos evidente que en verano y se aprecia casi exclusivamente en el bruno rojizo presente en el pecho del macho, ausente en el de la hembra.
Pareja adulta de Monticola saxatilis en periodo invernal. En esta época el dimorfismo sexual es mucho menos evidente que en verano y se aprecia casi exclusivamente en el bruno rojizo presente en el pecho del macho, ausente en el de la hembra. · Foto: Alcedo.

Pájaro de aspecto y porte elegante, el Monticola saxatilis es verdaderamente simpático. Curioso y al mismo tiempo desconfiado, si lo alojamos en voladera con lugares donde esconderse, permanecerá semioculto, observando los movimientos del criador. En muchos lugares, en la naturaleza, donde era bastante común hace 15 o 20 años, empieza a ser ahora raro, lo que me ha llevado a intentar su cría en cautividad, ya que pienso que es una especie muy interesante. Para ello he utilizado una voladera al aire libre de 2,5 x 2 m de altura x 1,5 de anchura, abierta sólo por el frente y, en consecuencia a resguardo de las corrientes, algo muy importante. Pero puedo decir que, como ocurrió el invierno pasado, pueden soportar temperaturas de -12°. Fue un invierno muy duro, con temperaturas diurnas bajo cero durante una semana entera y en situaciones semejantes hay que prestar mucha atención al agua, siempre disponible. Es indispensable también una buena alimentación con al menos un 20% de proteínas, lo que servirá para mantener a los ejemplares en buena forma.

Mis principales cuidados son: - que no les falte nunca manzana en los meses fríos; - en días alternos, suministrarles 3 o 4 polillas de la miel o larvas de tenebrio (que crío personalmente) por ejemplar; - semanalmente, suministrar una pasta compuesta por 1 huevo duro, tanto yema como clara, en pedacitos, mezclado con pasta seca para canarios, añadiéndole algunos granos de uva sultana, sales minerales y manzana cortada muy fina. - es muy importante acostumbrar a la pareja a comer gusanos blancos (para entendernos, los que se usan para pescar). Necesario hervirlos al menos 10 o 15 minutos para evitar infecciones pos salmonela u otras enfermedades. Este alimento, fácil de encontrar, es muy útil en la primera fase del destete; - suelo modificar la composición del alimento, aumentando las proteínas en primavera y disminuyéndolas en invierno. Añado siempre un poco de junípero fresco machacado. Cada estación da sus propios frutos y el Roquero necesita mucha fruta y una alimentación lo más variada posible. Desde principios de mayo hasta noviembre, junto con la manzana, se les puede suministrar frambuesas, cerezas, bayas de mirto, moras, higos, peras y caquis.

Utilizo una caseta nido de 45 cm de larga, 35 cm de ancha y 35 cm de altura cerrada, con una agujero lateral de entrada bastante cómodo. Soy contrario a sacar el macho cuando nacen los pequeños. Algunos dicen que podría ser un peligro para la prole, otros que se comen el alimento destinado a los pollos. Si ataca a su prole, será señal de que es mal padre y no habrá que utilizarlo en reproducción; si se come su alimento, bastará con añadir más. Yo he sido afortunado y no he tenido nunca problemas. Creo que es importante por ello seleccionar también en esta dirección. El macho entra en celo en abril y hacia finales de mayo primeros de junio tendremos la primera puesta. Tras esta, si separamos a los pequeños al cabo de una semana, es posible tener otra puesta. La hembra es una buena madre: incuba durante catorce días y se ocupa de la prole, mientras el macho vigila (yo nunca lo he visto embuchar a los pollos). Los primeros días, les suministro pequeñas polillas de la miel, larvas de búfalo, gusanos cocidos y larvas de tenebrio, blancas a ser posible, cada 3 o 4 horas.

Importante también ahora controlar la cantidad porque también el macho suele comer.t Dos días antes de la fecha prevista de la eclosión de los huevos esparzo tierra fresca de bosque sobre el fondo de la voladera, con el fin de atraer a las hormigas, porque me he dado cuenta de que les gustan a los roqueros rojos. Al cuarto día del nacimiento de los pequeños pongo a su disposición, un par de veces al día, saltamontes a los que primero les he quitado las patas y aplastado la cabeza. Saltamontes y grillos son un buen alimento pero, si tenemos que comprarlos, posiblemente nos resulten caros. Por esa razón, prefiero andar una hora por el campo cazándolos, para sorpresa de los paseantes, que a veces me toman por loco. A la semana de vida separo a los pequeños y los alojo en un ambiente cálido a una temperatura de 34 a 37° hasta alrededor de los trece días de vida. Cuando los dejo a temperatura ambiente es importante que estén ya bien emplumados y por la noche hay que acordarse de cubrirlos con un paño.

Para alimentarlos a mano, les suministro, cada dos horas, alternando, corazón de cordero, algunos saltamontes, comida con un 20% de proteínas, mezclado con ortigas cocidas y huevo duro a trocitos, tanto yema como clara. Fue un amigo quien me recomendó, como muy importante, las ortigas cocidas, para evitar un problema que afecta fácilmente al Roquero rojo, que consiste en que les cuesta sostenerse sobre las patas. En fase de destete, el aporte de hierro y calcio es, por consiguiente, muy importante. A los veinte días, los tengo alojados ya en una jaula baja, que yo mismo he construido, con una longitud y anchura de 60 cm, donde permanecerán hasta los 35 días de vida. Sobre el fondo de esta jaula coloco paja, porque he comprobado que les gusta estar sobre el fondo, saltando de una lado a otros, antes que permanecer sobre el posadero. Creo que es muy importante para su aprendizaje que permanezcan juntos el mayor tiempo posible, lo que evitará que se produzca un apego excesivo al criador, con las evidentes desventajas que esto supone a la hora de su utilización como reproductores. Un punto débil del Monticola saxatilis son las patas.

Si lo mantenemos en jaula o en pequeñas voladeras es muy importante prestar una atención especial a los posaderos, que deben tener un diámetro adecuado para que la pata pueda apoyarse en toda su superficie. Para entendernos: posaderos de al menos 4 cm y mejor aún si los ejemplares están en voladera y en ésta hemos colocado guijarros un tanto grandes. Espero que este trabajo sirva de ayuda en alguna medida a aquellos que pretendan criar este tipo de pájaros. Algunas de las cosas que aquí expongo son fruto de mi propia experiencia, otras me han sido transmitidas.

Macho de Roquero en invierno. El magnífico azul de cabeza y dorso aparecerá pasado el mes de abril.
Macho de Roquero en invierno. El magnífico azul de cabeza y dorso aparecerá pasado el mes de abril. · Foto: Alcedo.
Hembra de Roquero. La forma es menos maciza y los colores más opacos que en el macho. El rojo está presente exclusivamente en el obispillo.
Hembra de Roquero. La forma es menos maciza y los colores más opacos que en el macho. El rojo está presente exclusivamente en el obispillo. · Foto: Alcedo.
Pareja de Roqueros silvestres en hábito nupcial, transportando alimento. Evidente el dimorfismo sexual así como la diferencia del plumaje del macho entre la época invernal y la primaveral.
Pareja de Roqueros silvestres en hábito nupcial, transportando alimento. Evidente el dimorfismo sexual así como la diferencia del plumaje del macho entre la época invernal y la primaveral. · Foto: G. Galasso.
Pareja de Roqueros silvestres en hábito nupcial, transportando alimento. Evidente el dimorfismo sexual así como la diferencia del plumaje del macho entre la época invernal y la primaveral.
Pareja de Roqueros silvestres en hábito nupcial, transportando alimento. Evidente el dimorfismo sexual así como la diferencia del plumaje del macho entre la época invernal y la primaveral. · Foto: G. Galasso.
Macho de Monticola saxatilis en el nido.
Macho de Monticola saxatilis en el nido. · Foto: G. Galasso.
Hembra de Monticola saxatilis en el nido.
Hembra de Monticola saxatilis en el nido. · Foto: G. Galasso.
Un joven Roquero rojo recién volado del nido, espera impaciente el embuche sobre una roca.
Un joven Roquero rojo recién volado del nido, espera impaciente el embuche sobre una roca. · Foto: G. Galasso.
Publicado en Ornitología Práctica, número 76, páginas 40–45.
Texto: Luca Angeli. Fotos: Alcedo (40–41) y G. Galasso (42–45).

Edición impresa

Ornitología Práctica nº 76 en papel

Llévate el número completo, con todas sus fotografías y láminas, por 7,00 €.

Ver ficha