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Guacamayos extintos

Gustavo Sánchez Romero

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Guacamayo de Cuba alojado en las colecciones del Smithsonian Museum, Washington DC, Norteamérica.
Guacamayo de Cuba alojado en las colecciones del Smithsonian Museum, Washington DC, Norteamérica. · Colecciones del Smithsonian Museum; fotógrafo no indicado.

El ser humano moderno ha sido responsable de muchos cambios en nuestro planeta. Su ímpetu expansionista y su necesidad por recursos naturales, energía y territorio lo han llevado a colonizar grandes extensiones, alterando en muchas ocasiones el delicado equilibrio ecológico allí presente. Algunos científicos han denominado estos cambios como “la sexta extinción”, refiriéndose a los prehistóricos y catastróficos episodios donde gran cantidad de organismos vivos (como dinosaurios, etc.) han desaparecido de manera natural y brutal. Para otros investigadores puede que estemos viviendo en el Antropoceno, la actual época del periodo Cuaternario en la historia terrestre, denominada así debido al significativo impacto global que las actividades humanas están teniendo sobre los ecosistemas terrestres. Fruto de esas acciones, muchos grupos de animales y plantas modernos han visto cómo sus poblaciones han sido severamente diezmadas, desapareciendo, en algunas ocasiones, por completo. El grupo de los Psitaciformes, loros y afines es un ejemplo ya, lamentablemente, clásico.

Son varias las especies caribeñas que han sucumbido a la presión humana, casi siempre asociada a un aprovechamiento extremo (caza y captura) así como a la destrucción del hábitat. Muchos ornitólogos coinciden en que si el ser humano no hubiese “intervenido” en dichas islas, el Caribe albergaría hoy día unas sesenta especies de guacamayos, amazonas y otras psitácidas. Y lo mismo puede ser aplicado a Sudamérica o África y sus islas. A continuación pretendemos presentar algunas de las más espectaculares especies de guacamayos que inexorablemente han acabado en el callejón sin salida de la extinción. Algunas fueron tan solo conocidas de manera casi hipotética por viajeros y marineros, aunque cierto material fósil, pinturas rupestres y descripciones etnográficas apuntalan dicho conocimiento circunstancial. Otras, como el caso del Guacamayo Glauco o el de Cuba, cuentan con especímenes en museos, estando descritos científicamente. Estos raros ejemplares son el reflejo de una increíble biodiversidad ya perdida, lejano eco de un pasado salvaje y virgen.

Aún así, el ADN presente en dichos ejemplares podría ser la clave para “resucitar” mediante modernas técnicas de clonación tales fabulosas aves. El ser humano puede haber sido pintado aquí como ente destructor, aunque no debemos menospreciar su capacidad tecnológica, científica ni conservacionista, que puede tornarse salvadora restaurando el equilibrio natural antaño modificado.

Guacamayo de Cuba (Ara tricolor, o Ara cubensis)

Descripción El guacamayo cubano medía unos 45-50 centímetros de largo, siendo 1/3 más pequeño que los grandes guacamayos. Tenía la frente de color rojiza y naranja, siendo la nuca amarilla. Presentaba zonas blancas carentes de plumas alrededor de los ojos y pico, siendo éste de color oscuro. La cara, el pecho, el abdomen y los muslos eran de color naranja. Las patas eran de color marrón. La parte superior del dorso era marrón rojizo con tonos en verde. La parte baja del dorso y las subcaudales (plumas antes de la cola) eran azules. Las plumas de las alas eran de colores marrón, rojo y azul purpúreo. La superficie superior de la cola presentaba tonos rojo oscuro y azul en la punta, siendo la superficie inferior de ésta rojo pardusco. Las aves adultas de ambos sexos eran idénticas en apariencia externa. En vuelo, la cola se mantenía abierta en abanico, siendo bastante espectacular.

Distribución/Hábitat Cuba, Isla de los Pinos (ahora isla de la Juventud) y quizás Española (Haití y República Dominicana). Bosque de galería, zonas pantanosas y sabanas arboladas.

Biología Esta especie vivía probablemente en pareja o en pequeños grupos, anidando en grandes oquedades en troncos viejos. Se alimentaban a base de semillas, nueces, brotes y fruta. Las flores del árbol de Melia (Melia spp.) eran importantes en su dieta.

Extinción Observado por Cristóbal Colón y otros exploradores desde el s. XIV-XV. Escritos de mediados del siglo XIX (donde ya era raro) muestran la situación antes de que se extinguiesen. Entonces vivían en Matanzas, en la Ciénaga de Zapata y la Isla de la Juventud. Su captura se incrementó pues eran hermosos regalos, intercambiándolos por todo tipo de mercancías, siendo también mascotas muy apreciadas por su docilidad (se decía que eran “estúpidos” y lentos a la hora de escapar, algo normal en aves insulares no acostumbradas al hombre). Además eran cazados por su carne, que no era de gran calidad. Una intensa deforestación durante la etapa colonial eliminó sus últimos hábitats, acabando con los pocos ejemplares que quedaban. El último fue abatido en 1864, en La Vega, cerca de la Ciénaga de Zapata. Existen testimonios sin confirmar sobre la existencia de ejemplares hasta 1885, ubicados al sur de Cuba. Se estima que hay unos 15 ejemplares (que podrían ser 19) en Museos Americanos y Europeos. Descrito científicamente en 1811 por Johann Matthäus Bechstein como Psittacus tricolor (basado en A. tricolor de Le Vaillant, 1801).

Guacamayo de Jamaica (Ara gossei o Ara tricolor gossei) Considerado por algunos investigadores como una subespecie del Cubano.

Descripción Muy similar al Cubano, aunque la frente era al parecer amarilla (roja en el de Cuba). Rothschild, en el libro Aves Extintas (1907), recoge así la descripción de Goose del espécimen preservado: “La frente, corona y nuca de color amarillo brillante; laterales de la cara, alrededor de los ojos, parte anterior, lateral del cuello y la espalda, escarlata fino; coberteras alares y el pecho en tonos rojos sanguíneos intensos; primarias de un elegante color azul claro; parte basal de la mandíbula superior, negra; porción apical de color ceniza; mandíbula inferior negra; el ave tenía mutiladas las patas (supuestamente negras) y la cola (al parecer roja, fundiéndose hacia tonos amarillos)”. Goose apunta: “Si este no es el tricolor de Le Vaillant (1801), que es el único guacamayo que presenta una nuca amarillenta, es probablemente una nueva especie”.

Distribución/Hábitat Jamaica, un ejemplar bien constatado abatido en 1765 por el Sr. Odell (y luego disecado) en las montañas de Hanover Parish (cerca de la Bahía de Montego), a unos 10 kilómetros al este de Lucea, Jamaica (Goose, 1847).

Biología Muy similar a la de la especie anterior.

Extinción Presumiblemente cazados hasta su extinción a finales del s. XVIII. En 1907, seria el ornitólogo W. Rotschild quien describiese la especie basada en el ejemplar abatido (y preservado) en 1765, que desafortunadamente se halla desaparecido. George Edwards, un naturalista del s. XVIII, pintó una acuarela de un loro rojo Jamaicano en julio de 1764, agregando la siguiente descripción: “Un loro muy poco común en Jamaica, pintado a partir de un ejemplar disecado. El interior de las alas y la parte inferior de la cola es de color durlis (el significado de esta palabra es desconocida) amarillo, los colores del dorso se funden débilmente… el pájaro fue cedido por el Dr. Alexander Russel y se conserva en su colección. Abatido en Jamaica y enviado disecado a Inglaterra. Muchos de los nativos de Jamaica no recuerdan un ave así. Algunas de los plumas tienen las puntas de color rojo y otras de color amarillo. Las plumas de los costados, la espalda y la grupa son amarillentas con líneas transversales finas de color rojo”. Este loro podría haber representado un ejemplar aberrante (o una mutación), un ave escapada/llevada a Jamaica o tal vez una especie endémica de dicha isla (Fuller 2000).

Guacamayo Purpúreo de Guadalupe (Andorhynchus purpurascens) Especie enigmática, basada en la descripción dada por Cristóbal Colón en Noviembre de 1493 (segundo viaje al Nuevo Mundo), recogida primero por el obispo Bartolomé de las Casas (14841566) y luego por el marinero e historiador Martín Fernández de Navarrete y Jiménez de Tejada (1765-1844) en “Le gros Perroquet de la Guadaloupe”, publicada en Rel. Quat. Voy. Christ. (1838).

Descripción De Rotschild: “La descripción original del ave se puede resumir como uniformemente violáceo/azul oscuro. Denominado por los nativos como Oné couli (datos de Colón). Al parecer no queda ningún ejemplar vivo”. Enmarcado por el autor dentro del género Andorhynchus por su sólida coloración en tonos azules-violetas.

Distribución/Hábitat Isla de Guadalupe

Biología Si válido, probablemente como la del Jacinto y otros guacamayos azules.

Extinción Probablemente en declive en los s. XIV y XV, extinta más tarde por diversas causas: capturas indiscriminadas, caza, intercambio y degradación del hábitat. No han sobrevivido ni ejemplares ni representaciones gráficas de los mismos.

Guacamayo Glauco (Andorhynchus glaucus) Algunos autores opinan que este bello guacamayo podría seguir vivo ya que se han registrado numerosos avistamientos actuales, no confirmados de manera científica. No obstante, sus poblaciones serían extremadamente reducidas.

Descripción Gran guacamayo azul de aproximadamente 70-72 cm de longitud total (incluyendo la cola). Pico grande y grueso, similar al del Jacinto. Cabeza en tonos grisáceos, cuerpo completamente en tonos turquesa pálido. Anillo perioftálmico desnudo, de color amarillo, así como dos áreas en forma de media luna en la base de la mandíbula inferior. Sin dimorfismo sexual. El Guacamayo de Lear presenta la cabeza mucho más azul y no se encuentra en el rango de distribución (Brasil centro-este) del Glauco (mucho más al sur). El Jacinto es mucho más grande y pesado, además de presentar tonos mucho más violáceos.

Distribución/Hábitat Brasil, desde Paraná hacia el sur, al noreste de Argentina (Corrientes) y sudeste de Paraguay y probablemente al norte de Uruguay (Artigas). Bosques de galería y sabana arbolada, asociados a palmerales. Bosques subtropicales conectados a grandes ríos.

Biología Puestas de dos huevos en oquedades de grandes troncos y acantilados ribereños del Paraná y del Uruguay. Dieta basada en las nueces de la palmera Yatay (o Chatay, Butia yatay). También otras frutas, bayas y materia vegetal.

Extinción Principales causas: • Asentamientos humanos en cuencas fluviales. • Pérdida de hábitat (palmerales) para agricultura/ganadería. • Cazados por sus plumas y carne. • Posibles enfermedades y epidemias. • Depredación natural y por animales introducidos. Estas aves empezaron a ser muy raras a partir de la segunda mitad del s. XIX. En el s. XX hubo dos registros bien constatados: uno en 1951, observación directa, en Uruguay, e informes locales provenientes de Paraná en la década de los años sesenta (algunos de éstos se mantienen hasta hoy día). El parque nacional el Palmar (provincia de Entre Ríos, Argentina) aún presenta bosques intactos, siendo un posible hábitat ideal para su supervivencia. Existen numerosos ejemplares y pieles en Museos como el Smithsonian Americano, el Tring Británico, el de Buenos Aires o el de Historia Natural de París o Leiden, Holanda.

Guacamayo Verde de Cabeza Roja (Ara erytrocephala)

Descripción La descripción de Goose, en Aves de Jamaica (1847) luego ampliada por Rotschild en Aves Extintas (1907), incluye: “Cabeza roja, cuello, hombros y partes inferiores verde vivo, coberteras alares principales azules, cola escarlata y azul dorsalmente. Plumaje ventral, ambas alas y cola en tonos intensos naranja amarillentos”. Esta descripción se basaba en un ejemplar proveniente del interior de Jamaica, proporcionado por un ciudadano británico de nombre Sr. White. Goose también cita a un clérigo, Rev. Mr. Coward, que divisó en 1842 dos grandes guacamayos volando cerca de las montañas de San James (casi en el centro exacto de la isla), destacando sus preciosos tonos amarillos y verdes.

Distribución/Hábitat Montañas de Trelawny y Sta. Ana, región central de Jamaica.

Biología Similar a la de los otros guacamayos.

Extinción Extinto probablemente debido a intensos episodios de caza y colecta. No existen especímenes ni material alguno en ningún museo. Un ave considerada casi mítica por algunos investigadores.

Guacamayo de Martinica (Ara martinica)

Descripción Nombrado científicamente por W. Rothschild en 1905 basándose en la descripción de Père Jacques Bouton (1630): “Los Guacamayos son dos o tres veces más grande que los loros de la isla y tienen un plumaje de colores muy diferentes. Los que he visto presentan plumas azuladas y anaranjadas (azafrán) Pueden llegar a hablar y el cuerpo está bien definido.”

Distribución/Hábitat Martinica (Caribe).

Biología Similar a la de los otros guacamayos insulares.

Extinción Por causas similares a las de las especies anteriores.

Guacamayo de las Antillas (Ara erythrura) Algunos autores opinan que podría tratarse de la especie anterior.

Descripción Nombrado originalmente como Anadorhynchus coeruleus de Jamaica por Rothschild, la descripción original de Rochefort (1658) es: “Entre ellos se encuentran algunos especímenes que tienen la cabeza, la parte superior del cuello y la parte posterior en tonos cielo azul satinado; la parte inferior del cuello, el vientre y cara interior de las alas de color amarillo, mientras que la cola es totalmente roja”.

Distribución/Hábitat Caribe

Biología Similar a las especies anteriores

Extinción Por causas similares a las de las especies anteriores

Guacamayo de Dominica (Ara atwoodi))

Descripción Conocido sólo por la descripción del zoólogo Thomas Atwood en su libro Historia de la isla de Dominica (1791): “Este guacamayo es más grande que la cotorra común y hace un ruido áspero muy sonoro. Existen en gran abundancia, como los otros loros de la isla. Presentan un encantador plumaje contrastado en verde (alas, corona y espalda) y amarillo (auriculares, garganta, pecho y abdomen) con tonos carmesí en la cara (parche facial) del mismo color que las primarias en alas y cola. Se reproducen en las copas de los árboles más altos, donde se alimentan en grupos de bayas. Son fácilmente descubiertas por sus fuertes llamadas. Pueden llegar a aprender a hablar si son capturados desde pichones. La carne se puede comer, pero es muy grasa, se desperdicia mucho al asarla, y es insípida; por lo cual, se emplea principalmente para hacer sopa de un alto valor nutritivo”.

Distribución/Hábitat Isla de Dominica.

Biología Similar a las especies anteriores.

Extinción Capturado como ave de compañía y para consumo humano. Desaparecido durante el s. XVIII o inicios del s. XIX.

Guacamayo de Cuba, lámina perteneciente al libro de Lionel Walter Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de John Gerrard Keulemans.
Guacamayo de Cuba, lámina perteneciente al libro de Lionel Walter Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de John Gerrard Keulemans. · Ilustración histórica; autor y obra indicados en el pie.
Guacamayo de Jamaica, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans.
Guacamayo de Jamaica, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans. · Ilustración histórica; autor y obra indicados en el pie.
Guacamayo Purpúreo, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans.
Guacamayo Purpúreo, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans. · Ilustración histórica; autor y obra indicados en el pie.
Guacamayo Glauco, lámina de Monographia Psittacorum, de Auctor Wagler Múnich, 1832 (izda.) y lámina de Bourjot Saint-Hilaire, 1837-1838 (dcha.).
Guacamayo Glauco, lámina de Monographia Psittacorum, de Auctor Wagler Múnich, 1832 (izda.) y lámina de Bourjot Saint-Hilaire, 1837-1838 (dcha.). · Ilustración histórica; autor y obra indicados en el pie.
Guacamayo Glauco, foto de Hein van Grouw, que se conserva en el Museo de Historia Natural de Londres, Reino Unido. Guacamayo de Lears (vista lateral), arriba; Guacamayo Glauco, abajo.
Guacamayo Glauco, foto de Hein van Grouw, que se conserva en el Museo de Historia Natural de Londres, Reino Unido. Guacamayo de Lears (vista lateral), arriba; Guacamayo Glauco, abajo. · Foto: Hein van Grouw.
Guacamayo de Cabeza Roja, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans.
Guacamayo de Cabeza Roja, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans. · Ilustración histórica; autor y obra indicados en el pie.
Guacamayo de Martinica, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans.
Guacamayo de Martinica, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans. · Ilustración histórica; autor y obra indicados en el pie.
Guacamayo de Dominica, reconstrucción de Rafael Silva do Nascimento.
Guacamayo de Dominica, reconstrucción de Rafael Silva do Nascimento. · Reconstrucción: Rafael Silva do Nascimento.
Guacamayo de las Antillas, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans.
Guacamayo de las Antillas, lámina perteneciente al libro de L. W. Rothschild, Aves Extintas (1907), arte de J. G. Keulemans. · Ilustración histórica; autor y obra indicados en el pie.
Publicado en Ornitología Práctica, número 76, páginas 27–33.
Texto: Gustavo Sánchez Romero. Láminas y fotografías con procedencia y autoría individual cuando constan en la fuente.

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