Tórtolas, palomas y gallináceas

Argo real (Argusianus argus)

Paco Montes

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Argo real macho posado en el aviario.
Argo real macho posado en el aviario. · Aviario: Eduardo Alzola Elizondo. Foto: Javier Mas.

Introducción Esta especie de gran faisán tropical, que también podría a llegarse a confundir con un gran pavo real, recibe el nombre científico de Argusianus argus. Clasificado de esta manera por el gran naturalista sueco Carlos Linneo en 1766, la denominación científica tiene que ver con la gran cantidad de “ojos” que adornan sus plumas, especialmente en las alas. En la mitología griega, Argus era un gigante provisto de cientos de ojos; en Asia, dicha figura queda ligada más bien con el ave Fénix. Hoy día, las larguísimas plumas de la cola son usadas como ornamento por muchas etnias del Sudeste Asiático, especialmente en Borneo.

Distribución geográfica Sudeste Asiático. Existen dos subespecies bien constatadas y una tercera dudosa. - Argo Real Malayo (A. a. argus): Malasia y Sumatra. - Argo Real de Borneo (A. a. grayi): restringido a Borneo. Esta subespecie es un poco más pequeña que la malaya y puede distinguirse de ésta por la mancha anaranjada oscura en el pecho y cuello y un moteado blanco más abundante. - Argo Real bipunteado (A. a. bipunctatus): subespecie enigmática ya que sólo se conoce por el fragmento de una pluma primaria de origen incierto. Se supone que dicho material provino de Java, Indonesia o de la isla malaya de Tioman. Ciertos ornitólogos no dan por válida esta subespecie, argumentando que tan sólo representa una forma mutante puntual del Argo Real. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lista este taxón como extinto. La pluma se halla alojada en las colecciones del Museo Británico de Historia Natural en Londres.

Biología Descripción Aves muy grandes, ya que el macho es uno de los faisanes de mayor talla del planeta (unos 2 m de largo, 2-2.8 kg) donde obviamente destacan las larguísimas plumas de la cola (100-140 cm). El plumaje es principalmente marrón “oxidado”, mostrando un intrincado patrón de puntos y barras blanquecinas. Las plumas del abdomen son también oscuras, con tonos marronáceos. La nuca y la corona presentan plumas tipo filamentosas de color negro grisáceo. Las patas son de color rojo. La característica más vistosa del macho son las amplias y largas secundarias alares, decoradas de manera espectacular con grandes ocelos. Los juveniles muestran este plumaje adulto al tercer año. La hembra es similar al macho aunque es más pequeña (72-76 cm; 1.6-1.7 kg) y el plumaje es más apagado. Las plumas de la cola (30-36 cm) y de las alas son también mucho más cortas que las del macho, presentando menos ocelos. Ambos sexos presentan cabezas desnudas de tonos azules, crestas cortas y oscuras, así como picos amarillentos. El iris es marrón. Los pichones y juveniles presentan tonos más oscuros que los adultos y patas de color rosado.

Alimentación Estas grandes aves se alimentan en el suelo y entre la hojarasca (principalmente al amanecer y al atardecer) de manera omnívora y de forma variable a base de frutas y bayas selváticas, materia vegetal (flores, hojas y brotes) semillas y granos, invertebrados (especialmente insectos, orugas, gusanos etc.), raíces y tubérculos y posiblemente pequeños vertebrados (lagartijas, ranitas etc.).

Hábitat natural Presente principalmente en bosques primarios de árboles altos y en masas forestales secundarias (también talados) hasta los 1.300 m, aunque principalmente por debajo de los 900 m. Más escaso en bosques deciduos (de hoja caduca) y raro o ausente en pantanos o matorrales. El territorio ideal constará de unas 15 hectáreas de bosque inalterado. El hábitat preferido por ambos sexos son selvas vírgenes de grandes árboles y sotobosque abierto.

Reproducción La estación reproductora abarca más o menos de marzo a julio (aunque lo pueden hacer todo el año por el régimen tropical de donde provienen, marcado por estaciones secas y húmedas). En estado salvaje, el macho prepara una pequeña área libre de palos y ramas en el suelo del bosque. Una vez finalizado su pequeño “ring”, llamará de manera incesante a la hembra (el Argo Real emite una muy potente llamada, algo así como un explosivo doble kowwow, empleada para ahuyentar depredadores y localizar congéneres). Una vez la hembra hace acto de presencia, comienza la parada nupcial. El macho empezará a moverse alrededor de ella en círculos, acercándosele cada vez más a medida que aletea y “baila” de manera poderosa con las alas, que exhibe a modo de gigantesco abanico de mil ojos. Tras la cópula, la hembra depositará dos huevos (aunque esto es variable, de 1-3 según algunas fuentes). Los pichones nacen tras ser incubados unos 24-25 días por la madre. En cuanto al comportamiento del padre, hay varias opiniones.

Según el criador americano Clifton Nicholson Jr., especializado en faisanes y pavos reales, los Argus forman parejas monógamas, el macho asiste a la hembra en la cría de la prole hasta que se independizan los pichones, manteniéndose unidos los grupos familiares, aunque en estado salvaje el comportamiento es polígamo. Según el criador español Eduardo Alzola, se trata de aves polígamas, solitarias y el macho no asiste en ningún momento a la hembra en la cría de la prole.

Avicultura Instalaciones Estamos ante un ave eminentemente tropical muy grande, por lo que deberá de ser alojada en un aviario espacioso, provisto de techos y refugios, con calefacción, especialmente en invierno (y también para proteger a nuestras aves de la lluvia en climas fríos). Tan sólo en países o regiones cálidas pueden ser alojados al exterior todo el año. El aviario, que tendrá una superficie aproximada de 40-50 m2, deberá estar, en la medida de lo posible, plantado. También resulta importante que coloquemos troncos y grandes ramas secas en el suelo, ya que estas aves pasan mucho tiempo al día “posadas” por alto.

Manejo y compatibilidad El Argo es un ave pacifica y relajada, que se muestra generalmente calmada, a medida que deambula por el aviario, pasando gran cantidad de tiempo también colocada sobre una percha, que puede ser un gran tronco seco. Estas aves selváticas están poco acostumbradas al contacto humano debido a su aislamiento geográfico, por lo que no suelen sufrir demasiado estrés al vernos.

Dieta La mayoría de los criadores del Argo real, que no son muchos por la dificultad que tiene mantener un ave tan grande y sensible al frío, opinan que la dieta base puede estar conformada a base de pienso para faisanes de alta calidad, vegetales verdes, gusanos de la harina (tenebrio), frutas (por ejemplo naranjas y manzanas en dados), granos y semillas, alimentos especiales como pasas. Cabe recordar que muchas aves silvestres buscan fuentes de proteínas de manera estacional antes y después del periodo reproductor. Esto tiene como objetivo ayudarles en la ovulación, en la producción de huevos y en la espermatogénesis. Este tipo de ingesta a veces “dispara” tales funciones, a menudo en especies ecuatoriales que no están sometidas a marcados periodos de fotoperiodo. Por ello, la mayoría de los criadores exitosos de faisanes ofrecen de manera general una dieta de mantenimiento fuera del periodo reproductor (15-18% de proteínas) y otra (20-28% de proteínas), ofrecida un par de meses antes de la cría, que se mantiene durante todo el ciclo reproductor.

En el caso del Argus, este aporte proteínico extra es importante para intentar estimular la aparición de la temporada de celo en el mismo momento ya que en muchas ocasiones macho y hembra no coinciden, es decir, cuando una hembra está lista para poner huevos, no necesariamente el macho se encuentra en celo y viceversa. Además debemos también tener en cuenta que los faisanes por general seleccionan sus presas (comida) de manera visual y no mediante el sentido del gusto o el olfato.

Cría Las aves alcanzan la madurez sexual aproximadamente a los dos años de edad: las hembras son adultas a los 2 o 3 años y los machos a los 4 o 5 años. Lo ideal es tratar de sacar adelante una puesta al año (dos huevos) para no agotar a la hembra. Si retiramos los huevos para incubarlos de manera artificial, se darán más puestas, hasta tres al año. No obstante, esto tiene un impacto en la hembra, que puede dejar de poner durante un par de años tras tal esfuerzo reproductor. Los huevos pueden ser mantenidos en una incubadora a 37.5ºC y un 16%-50% de humedad, dependiendo de la fase de incubación (si los huevos pierden demasiado peso, habrá que incrementar la humedad y viceversa. Para esto existen gráficas individuales en publicaciones especializadas). Tras el nacimiento, los pichones (que son precoces o nidífugas, y que no dependen de la madre para su alimentación) pueden ser alimentados a base de un buen alimento de iniciación para pollos (en torno al 20% de proteínas), suplementado por pequeños gusanos de la harina.

Esto es crucial ya que de esa manera el pichón “atacará” a las pequeñas larvas, picoteando a la vez la mezcla comercial, que suele incluir todos los ingredientes, minerales y suplementos que la joven ave necesita para su correcto desarrollo. Esta primera fase es importante ya que a veces los pichones necesitan de nuestra asistencia para comer. Por ello mantendremos una constante vigilancia de los recién nacidos, asegurándonos que poco a poco van tomando alimento, hasta que ya son capaces de hacerlo por si solos. Además, apuntaremos que durante la primera semana de vida los polluelos deben ser mantenidos a unos 36.5ºC en un recinto controlado (0.6 x 0.3 x 0.9 m) en el interior (nunca por debajo de 20ºC nunca más arriba de 38ºC). Dependiendo del tamaño de donde estén alojados una simple bombilla de 60 vatios, convenientemente protegida, puede genera tal calor. El agua deberá ser ofrecida en pequeños platos muy someros. Los pichones se ahogarán inexorablemente en cuencos altos o tazas demasiado amplias. A medida que los pichones se desarrollen y empiecen a emplumarse, tras un par de semanas, debemos ir moderando el calor (dependiendo del frío) y el alimento para polluelos.

Este será mezclado poco a poco con el pienso de mantenimiento para adultos (15-18% proteínas) hasta que lo acepten por completo. Tras las 10 semanas de vida es raro que haya mortalidad entre los pichones de faisanes.

Argo real macho posado en el aviario.
Argo real macho posado en el aviario. · Aviario: Eduardo Alzola Elizondo. Foto: Javier Mas.
Ejemplar hembra de Argo real.
Ejemplar hembra de Argo real. · Aviario: Eduardo Alzola Elizondo. Foto: Javier Mas.
Ejemplar macho de Argo real.
Ejemplar macho de Argo real. · Aviario: Eduardo Alzola Elizondo. Foto: Javier Mas.
Macho de Argo real durante la parada nupcial, desplegando las alas ante la hembra.
Macho de Argo real durante la parada nupcial, desplegando las alas ante la hembra. · Foto: Peter Stubbs.
Publicado en Ornitología Práctica, número 76, páginas 46–49.
Texto: Paco Montes. Aviario: Eduardo Alzola Elizondo. Fotos: Javier Mas, salvo parada nupcial de Peter Stubbs.

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