
Introducción Por fortuna vivimos en un mundo lleno de colores. La capacidad de nuestros ojos para apreciar sus matices es una virtud potenciada en el aficionado a la ornitología deportiva. Es esta capacidad, junto con el uso de la consanguinidad, la que nos ayuda a la hora de emparejar y seleccionar a nuestros mejores ejemplares. En el caso de otros animales, como las vacas lecheras de la raza Holstein, se realizan estudios y pruebas de ADN con el fin de optimizar la raza. En nuestro mundo, estos estudios genómicos no son para nada accesibles y mucho menos rentables. Aunque confío que en el futuro no sólo intervendrá el “ojo” del criador y aquellas arcaicas tablas de consanguinidad (ej. tabla de Felch) a la hora de seleccionar y emparejar a los mejores ejemplares. Sin embargo, no puedo dejar de asombrarme del avance a pasos de gigante en cuanto a la selección y ampliación de las especies, razas, mutaciones y combinaciones que se reproducen en nuestros criaderos.
Es evidente que uno de los principales responsables es la mejora de la alimentación y el hábitat que proporcionamos a nuestros queridos seres alados. Gracias a que nos encontramos en la era de la información, donde es sencillo visualizar estándares y fotografías de ejemplares óptimos, hemos aprendido a “entrenar” nuestros ojos para diferir entre características óptimas, deficitarias o novedosas. Todo ello está contribuyendo en la actualidad para que cada día logremos mejorar fenotipos, además de identificar y fijar nuevas mutaciones, así como combinarlas con otras cuya simbiosis logra fenotipos que nos parecieron imposibles hasta hace muy poco. Hace tan sólo 105 o 115 años aparecieron los primeros canarios ágata. A día de hoy, se ha logrado fijar varias decenas de mutaciones en muchas especies ¡En tan sólo unas 100 temporadas de cría! Todo ello, contando con dos guerras mundiales que hubo de por medio. ¿Os imagináis qué ocurrirá en las próximas 100 temporadas de cría?
La búsqueda de la “triple combinación” En muchas ocasiones intenté sumar en mi mente estas tres mutaciones en el sizerín pero por más que lo intentaba, más difícil me resultaba de imaginar. Es por ello que me aventuré a criar algún ejemplar de esta combinación. Sabiendo que tenía a mi disposición los ingredientes necesarios para lograr dicha combinación en primera generación, utilicé un imponente macho Bruno Pastel, al que le dejé una hembra Factor Oscuro Simple Factor -en adelante, Simple Factor (S.F.)-, con la intención de buscar la vía más rápida, sabiendo que de este emparejamiento podría obtener el resultado teórico de la tabla 1.


| Descendencia impresa |
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| 25% Machos Clásicos Port. Bruno Pastel 25% Hembras Bruno Pastel |
| 25% Machos Factor Oscuro S.F. Port. Bruno Pastel 25% Hembras Bruno Pastel Factor Oscuro S.F. |
En medio de la cría, después de haber obtenido tres hembras aparentemente Bruno Pastel sin que tuvieran en su librea la triple combinación, decidí emparejarlo además de ello con una hembra Pastel Factor Oscuro S.F., que estaba a punto de comenzar su tercera y última puesta del año, cuyo resultado teórico se refleja en la Tabla 2.

| Descendencia impresa |
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| 25% Machos Pastel Port. Bruno 25% Hembras Bruno Pastel |
| 25% Machos Pastel Factor Oscuro S.F. Port. Bruno 25% Hembras Bruno Pastel Factor Oscuro S.F. |
De esta última puesta obtuve una nidada de cuatro pollos (tres hembras y un macho), de la que finalmente logré destetar tres hembras. Dos de ellas eran claras Bruno Pastel y la otra parecía más oxidada ¡Quizá había logrado la ansiada combinación! Después de la muda pude confirmar que esa tercera hembra era, sin lugar a dudas, Bruno Pastel Factor Oscuro S.F.

Características de la ”triple combinación” Cuando intentamos combinar varias mutaciones en un mismo ejemplar debemos buscar siempre que las mutaciones que vamos sumando den un resultado final nítido, que proporcione un nuevo color a la especie y que genere el interés suficiente como para trabajar en el camino de la mejora y optimización de esta nueva combinación. Desde los colegios de jueces siempre se ha hecho hincapié en que una nueva combinación debe ser muy característica, que aporte un nuevo valor a la especie en la que se incluye, además de que sea fácil de identificar sin tener que observar en demasía el ave. Es por ello que nunca es recomendable combinar más de dos mutaciones en un mismo pájaro. Simplemente, porque definir de manera adecuada tres o más mutaciones es realmente complicado. Aunque, en ocasiones, “la excepción confirma la regla”. En este caso, al utilizar dos mutaciones que diluyen y reducen, junto a una que aumenta y dispersa la carga eumelánica, pensé que el resultado final sería muy atrayente y, en cierto modo, seductor.
En cuanto a las diferencias de esta triple combinación, con respecto a su análogo el Bruno Pastel, podemos enumerar las siguientes: - El diseño sutilmente estriado en el pecho y flancos del Bruno Pastel se ve sustituido por un tono beige claro uniforme, que invade la zona central del pecho, hasta casi el vientre. - Las bandas alares y el babero son casi inapreciables en los sujetos Bruno Pastel Factor Oscuro por el aumento de la carga eumelánica que imprime el Factor Oscuro. - El tono rojizo del píleo suele aparecer menos luminoso, denso y brillante, debido a la mayor carga de eumelanina. En cierto modo, esta carga extra de melanina impide que afloren los tonos rojizos del píleo en todo su esplendor. - Un mayor grado de oxidación para los sujetos de triple combinación en las partes córneas, principalmente en el pico.
En definitiva, dejo en manos del lector los adjetivos calificativos con respecto a esta combinación. En cualquier caso, las imágenes que acompañan el presente artículo dejan entrever el comienzo de una combinación de mutaciones que considero tiene mucho que ofrecer. En las manos de los criadores queda el camino a seguir y en las manos de los colegios de jueces quedan las directrices a imponer en cuanto a las combinaciones admitidas a los concursos. En mi humilde opinión, limitar el número de combinaciones en fringílidos como el sizerín a las admitidas en el canario de color me parece un craso error. Existen ocasiones en las que la combinación de tres, cuatro o más mutaciones produce fenotipos fácilmente identificables y altamente valorados por los criadores. Sin embargo, sí estoy de acuerdo en dejar de admitir combinaciones confusas por la suma de varias diluciones o combinaciones que no aporten nada novedoso o distinto al abanico de colores que existe en la actualidad.
Texto: Roberto Jurado Medrán. Pies y créditos cotejados con el original; las descripciones digitales se distinguen en el registro de revisión.



