El Tordo dorso castaño (nombre científico, Zoothera dohertyi) es uno de los tordos más bellos y más raros. Vive en algunas islas indonesias y en particular es originario de Sumbawa, Flores, Timor y otras pequeñas islas limítrofes. Alcanza una longitud de aproximadamente 17 cm y se caracteriza por el color del dorso, de un marrón intenso, como la herrumbre. Es característico el contraste de la garganta y la cabeza de color negro, con la cara de color blanco, interrumpido por estrías negras, que bajan atravesando los ojos y las mejillas. La partes inferiores son negras y el bajo vientre, de color blanco, con manchas negras. Los flancos son castaño. Presenta las alas y la cola de color negro, con bandas blancas y, concretamente, las coberteras menores son negras, las medianas, blancas, y las grandes coberteras son negras, con puntas blancas. Con esta variedad de brillantes colores y las manchas mencionadas es verdaderamente uno de los tordos exóticos más apreciados. Ambos sexos son similares. En la naturaleza, vive en solitario o formando parejas.
Frecuenta bosques de caducifolios o de perennes, colinas arboladas, bosques de montaña entre los 400 y los 1.600 m de altitud. El Zootera dohertyi es sedentario, no emigra, tímido y desconfiado, por lo que resulta difícil verlo en la naturaleza. Frecuenta el estrato intermedio de los árboles pero baja también al suelo, donde escarba bajo las hojas en busca de insectos, larvas, gusanos, pequeñas serpientes o semillas. Se nutre también de variedad de frutas exóticas. Dado su carácter reservado, sus costumbres reproductivas son poco conocidas, aunque se sabe, por ejemplo, que nidifica sobre árboles pequeños o sobre bambú, a unos 4 metros de altura, construyendo un nido de copa con hojas de bambú y musgo reforzado con hierbas finas. Los huevos de la puesta varían entre 2 y 3 y son de color blanco verdoso, con manchas color marrón rojizo. Se cría bien en cautividad en amplias voladeras con árboles y matas interiores. Es mejor que se reproduzca sin más compañeros, aunque esto depende de las dimensiones de la voladera.
Por ejemplo, conozco el caso de que en una voladera de 15 x 6 m conviven con algunas parejas de tórtolas y pequeños exóticos granívoros. Construye el nido en un cestillo de mimbre, camuflado entre el verde y a unos dos metros de altura y por lo general consigue completar tres nidadas, con una media de dos o tres pollos por nidada. De una pareja ya establecida, se pueden llegar a reproducir de cinco a seis noveles al año, considerando que se produzca también alguna pérdida durante la cría (que no es fácil) al palillo. Este tordo tiene una dimensiones ligeramente más reducidas que los otros y también este aspecto representa un límite para su cría: es más delicado y necesita de mayores cuidados y atención. Los reproductores serán alimentados, sobre todo, con pellet de alto nivel proteico, con pasta con insectos y muchas presas vivas. En particular durante el periodo reproductivo, es conveniente suministrar muchos gusanos de la harina, polillas, grillos y lombrices a discreción.
Pero el secreto está en suministrar a los progenitores pequeños caracolillos recogidos en el campo, cuando están húmedos por la lluvia o mejor si se han criado en el huerto o se compran en empresas de helicicultura (teniendo en cuenta que la normativa prohíbe la recogida en la naturaleza de algunas especies de caracol). Los pequeños Tordos son retirados del nido para su cría a mano a los 8 días aproximadamente. Es necesario suministrarles una papilla de carne de ternera biológica triturada, un poco de diente de león molido y pasta de cría a mano que contenga al menos un 20% de proteínas. Los pollos son alimentados también con presas vivas, como la polilla de la miel, que tiene una cutícula tierna, o los gusanos de la harina, si es posible en estado larval, o sea del tipo blanco. Durante los primeros días de ser alimentados al palillo, los pequeños deben mantenerse en nidos calientes, sobre todo por la noche y también la papilla antes descrita, suministrada con una jeringa grande, deberá estar templada.
Es importante empezar a alimentarles a primeras horas del día (las 7:00) hasta alrededor de las 24:00 horas. Es importante el periodo de destete, que para esta especie es particularmente largo, y es en este tiempo cuando se pone a prueba la paciencia y la pasión del criador porque el Tordo dorso castaño debe seguir siendo alimentado incluso cuando él mismo se alimenta ya en parte autónomamente y debe ponerse a su disposición al mismo tiempo pasta con fruta e insectos (trocitos de insectos y trocitos de manzana puestos sobre la pasta). Superado este periodo, podemos estar casi seguros de haber criado al Tordo dorso castaño. Los jóvenes tienen las estrías más marcadas que los adultos y presentan las partes superiores de un tono castaño opaco, con pálidas estrías y manchitas sobre la frente, cabeza, nuca y estrías rojizas sobre las escápulas, que no son aún blancas como en los adultos.
Estos noveles obtenidos en cautividad deben ser objeto de intercambio entre criadores para demostrar que, acabado el tiempo de las importaciones, somos capaces de formar una cepa de Tordos exóticos raros, que podamos admirar “en directo” y no sólo sobre textos extranjeros. Este Tordo se ha hecho ya raro incluso en sus países de origen y al igual que con el Estornino de Bali, podríamos pensar en el suministro, en futuro próximo, de algunas parejas a los países de las islas indonesias. Se abre así una vía interesante, no sólo para esta especie sino para cualquier otra en peligro de desaparición, para validar nuestra pasión y nuestros esfuerzos por este maravilloso mundo alado.



Texto y fotos: Luca Gorreri. Las tres primeras imágenes llevan descripciones digitales; las dos últimas conservan los pies impresos.




