Conservación
Éxitos de cría destacados en la temporada 2017 en Loro Parque Fundación
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A finales de cada año hacemos un balance de la reproducción en las instalaciones de Loro Parque Fundación. Los resultados con algunas especies destacan más sobre otros, y no siempre tienen que ser especies muy escasas o rarezas de la avicultura. Este análisis es crucial en todo centro de cría puesto que permite el desarrollo de líneas de trabajo en la dirección adecuada para la siguiente temporada. Así nos ha alegrado conseguir el nacimiento y desarrollo óptimo de 27 pollos de Lori de Mindanao, Trichoglossus johnstoniae, esta especie de Filipinas con la que llevamos trabajando muchos años intentando mejorar cada temporada su manejo durante varias generaciones. Mantener los ejemplares de diferentes temporadas nos ha permitido conseguir un plantel de cría estable que se reproduce con regularidad, produciendo ejemplares de extraordinaria belleza y salud. En el otro extremo, por ser muy escasas en la avicultura, está el éxito reproductivo con la Amazona Jamaicana Piquiclara, Amazona collaria. Oriundas de las zonas húmedas y elevadas de la Isla de Jamaica, han sido siempre uno de los retos para los centros de cría. Escasez de ejemplares, una biología específica, junto con su marcada agresividad en ciertos momentos del año, la han convertido en un ave casi desconocida. Esta temporada, en Loro Parque Fundación son 10 los ejemplares que ya vuelan en nuestros aviarios de socialización. Con unos colores intensos y con variación entre unos y otros, estamos aprendiendo sobre sus comportamientos, además de disfrutar de la belleza de esta especie, propia de un ecosistema insular, donde las conductas difieren de otras especies homólogas que habitan en el continente americano.
La conservadora Marcia Weinzettl y su equipo han prestado especial atención a las fórmulas de semillas y dietas de cría a mano de esta y resto de especies, consiguiendo unos valores de pesos y calidad de pluma excepcionales. El peso y salud que alcanzan los animales a lo largo de los primeros meses de su vida, determinará en gran medida su fortaleza hasta llegar a la etapa reproductora. Y esto es la base de planteles de cría sólidos que resisten bien cualquier inconveniente inesperado.
Los bolivianos Guacamayos Barba Azul, Ara glaucogularis, han sido, otro año consecutivo, protagonistas en el éxito reproductivo y las diferentes parejas se han mostrado en esta temporada muy prolíficas. 23 pollos lucen un intenso color amarillo anaranjado, que contrasta con fuerza con los marcados azules de su plumaje. En estos años, en Loro Parque Fundación hemos aprendido que esta especie es capaz de lograr un éxito reproductivo extraordinario frente a otras especies de guacamayos que tienen puestas con menor número de huevos y cuyo éxito de pollos que saltan del nido es también más reducido. En nuestros trabajos de campo en Bolivia, hemos observado exactamente lo mismo. Los nidos en la naturaleza albergan con frecuencia tres pollos. Por lo que su aumento poblacional puede ser exponencial cada vez que las condiciones sean las apropiadas.
Cuando criamos el Loro Yucateco, Amazona xantholora, también sentimos una gran satisfacción. Esta especie pequeña, pero muy colorida, nos muestra signos previos cuando va a tener un buen año. Los machos demuestran su conducta con movimientos característicos, anunciándonos que alguna puesta fértil está próxima. Dos juveniles vuelan ya en sus recintos, aumentando nuestro grupo de esta especie.
11 juveniles de Guacamayos de Alas Verdes, Ara chloropterus, crecen en sintonía casi a la misma vez. Las parejas se han sincronizado de forma asombrosa en sus puestas. Es algo que no ocurre todas las temporadas, puesto que cuando una pareja cría sus pollos hasta su independencia, al siguiente año suele retrasar su ciclo y es difícil que coincida con el resto. Esta especie funciona muy bien como padres adoptivos para otras especies de guacamayos de gran porte, por lo que sabiendo las fechas de puestas esperables cada temporada, se puede contar con una técnica auxiliar muy útil para avanzar polluelos de otras especies más sensibles o para las que se precisa la cría natural.
No por ser de pequeño tamaño son menos importantes los 9 pollos de Catita Chirirí, Brotogeris chiriri, que se han independizado este año. Pequeños, loros de bolsillo, como también se les conoce, con sus alas de color amarillo y su voz bulliciosa son ampliamente conocidos en Sudamérica puesto que son visitantes habituales en árboles frutales de parques y jardines. Verlos crecer es muy satisfactorio, puesto que el grupo del género Brotogeris mantiene características comunes entre las distintas especies, aunque cada una precisa un manejo determinado para conseguir su reproducción. En el grupo de las cacatúas destacan de forma importante 8 jóvenes de Cacatúa de Filipinas, Cacatua haematuropygia, una especie tan amenazada en la naturaleza como de escasa reproducción en medios controlados. Loro Parque Fundación mantiene y supera su record de éxito con esta cacatúa, que se caracteriza por la dificultad para crear parejas compatibles en el tiempo que puedan dar descendencia de forma estable. Estos 8 ejemplares se suman al mayor plantel de cría conocido para la especie en Europa. La lista de especies reproducidas es larga y en ocasiones nos llaman más la atención todas aquellas con las que se han formado nuevas parejas y entran en la madurez después de años de trabajo con ellas. Ningún criador sabe si realmente serán buenos reproductores o no, ni cómo se comportará cada uno en la tarea de la cría. A veces un macho es cuidadoso y atento con su hembra, mientras que otro, que puede ser su hermano, demuestra ser menos dedicado con su pareja. Igualmente las hembras difieren entre ellas dentro de la misma especie, incluso misma familia, hasta siendo hermanas de nido. Unas pueden ser muy buenas incubando desde el primer año que lo intentan, frente a otras que tardan varias temporadas hasta desplegar su instinto y hacer todas las tareas esperadas con la misma eficacia. Y esto, sin ninguna duda, es lo que mantiene a los cuidadores de loros expectantes cada año. Dedicando tiempo a cada detalle. Observando todo lo posible. Ayudando a los reproductores a tener a su alcance aquello que necesitan. Para ver cómo, temporada tras temporada, ocurren cosas diferentes, en muchos casos inesperadas, para que nos podamos maravillar con el mundo animal y la naturaleza.


Texto: Rafael Zamora Padrón. Créditos fotográficos conservados en el artículo.



