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Híbridos

Híbridos entre estríldidos

José Manuel Rodríguez Benavente

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Página anterior. Híbrido mutado de Cabecita negra x Exótico. En los concursos siempre se han visto estos híbridos mucho más que los de estríldidos, ya que son mucho más coloridos y llamativos, por el efecto de las melaninas y el lipocromo sobre el plumaje.
Página anterior. Híbrido mutado de Cabecita negra x Exótico. En los concursos siempre se han visto estos híbridos mucho más que los de estríldidos, ya que son mucho más coloridos y llamativos, por el efecto de las melaninas y el lipocromo sobre el plumaje. · Javier Mas

En mi alejamiento actual de la cría del canario de color y sus híbridos con distintos fringílidos de fauna europea (sobre todo jilgueros, pardillos y verdecillos) o exóticos (como el Camachuelo mejicano y el Verderón chino de cabeza negra), en favor de la cría y selección del Diamante mandarín y la Isabelita del Japón de exposición y de algunas lonchuras, como el Damero, la Lonchura castañotorax y Pico de plata, se me ha abierto un campo para la hibridación amplio e interesante en dos aspectos: la gran cantidad de cruces que se pueden intentar, ya que el número de especies disponible es muy alto; y la alta probabilidad de poder conseguir ejemplares híbridos mutados, por el gran número de mutaciones que ya se cultivan establemente de estas especies.

Existen once especies de exóticos consideradas domésticas. El Diamante de Gould, el Diamante mandarín, la Isabelita del Japón y el Padda, son las más criadas con diferencia y cuentan con un gran número de mutaciones en sus libreas, de todos los posibles tipos de herencias genéticas, sinténicas con otras tantas mutaciones de otras especies exóticas afines, con las que se pueden intentar hibridaciones. Luego el aliciente de los híbridos mutados es bastante grande, como se ha expresado en el párrafo anterior.

Otras, que no son tan ampliamente criadas en cautividad, como el Diamante modesto, el de Babero de cola larga, el Moteado, el Ruficauda y el de Bichenov, cuentan con una relativamente larga experiencia de cría en cautividad y cierto número de mutaciones en sus libreas, gran parte de ellas sinténicas con las de las especies anteriores.

Un grupo aparte merecen el Pico de plata y el de plomo, muy afines con la Isabelita del Japón, pero que pueden hibridarse con un montón de especies de diamantes domésticos, dando como resultado híbridos bastante interesantes en cuanto a colorido y forma, habiendo además un buen campo de estudio de la fertilidad de los mismos, para la introducción de alguna mutación entre las especies implicadas en la hibridación.

Mención aparte merece el Diamante de Gould, muy ampliamente criado, quizá el representante más numeroso en la cría en cautividad, por la vistosidad de sus híbridos con otros erithruras, no carentes, por cierto, de dificultad, tanto en la pisa, como en el desarrollo de los pollos, ya que la mayoría de los erithruras se crían en cautividad con nodrizas (isabelita del Japón) y aún son pocos los criadores que tienen parejas que ceban su propia prole.

Hay, por tanto, una gran variedad, mucho más amplia que entre los fringílidos, y una gran cantidad de ejemplares disponibles en el mercado para intentar cruces casi infinitos y, sobre todo, a un precio bastante asequible, lo que es bastante importante ya que la mayoría los ejemplares híbridos obtenidos carecen por completo de valor económico.

Se pueden establecer tres tipos de híbridos por su colorido más o menos vistoso, en función de las especies implicadas en la hibridación:

En el primero se pueden englobar los híbridos de exóticos de coloridos muy vistosos, sobre todo los erithuras y algunos tipos de diamantes, que dan ejemplares híbridos con ricos coloridos, fruto de la acción de pigmentos lipocrómicos o carotenoides y melánicos en su librea.

En el segundo, se pueden englobar los diamantes, que tienen una cantidad reducida de compuestos lipocrómicos o tonalidades de feomelanina distintas, hibridados entre ellos o con algunas especies de lonchuras, que dan híbridos relativamente vistosos, pero que no llegan a la espectacularidad cromática de los anteriores.

El último tipo incluiría los que sólo tienen pigmentos melánicos (negros y marrones), algunos de ellos con sólo restos de carotenoides en su plumaje, sobre todo en el obispillo y cola, por lo que los híbridos obtenidos tendrán mayoritariamente pigmentos melánicos y, por tanto, serán aún menos vistosos que los anteriores.

Así hemos visto híbridos espectaculares entre el Diamante de Gould y Diamante tricolor y cuatricolor, entre el Diamante mandarín y el Diamante moteado y más discretos en su colorido, y no por ello de menor espectacularidad, de Diamante mandarín por Diamante modesto o el Babero de cola larga y otros de colores más austeros entre lonchuras con la Isabelita del Japón o con el Padda y entre el diamante mandarín y lonchuras u otras diamantes de colores menos vistosos (Bichenov, Modesto, Babero de cola larga, etc..), todos ellos bastante atractivos para su cría y presentación a concursos. Ya digo, un campo amplísimo por explorar.

Hay que tener en cuenta, como gran ventaja, que la mayoría de los exóticos que se van a emplear en las hibridaciones son domésticos, poblaciones ya muy apartadas de las poblaciones salvajes, tanto genéticamente como fenotípicamente, por lo que el daño a la especie será mínimo; además, existen excedentes de cría que pueden emplearse en estos menesteres. Es muy importante respetar en las hibridaciones las especies que cuentan con pocos efectivos de cría en cautividad, ya que en este caso es mucho más interesante la cría en pureza.

Las especies de estrildidos domésticos son: Diamante de Gould (Erythrura gouldiae), Diamante mandarín. (Taeniopygia guttata), Isabelita del Japón (Lonchura striata domestica), Padda (Padda oryzivora), Diamante modesto (Aidemosyne modesta), Diamante moteado (Stagonopleura guttata), Diamante de babero de cola larga (Poephila acuticauda), Diamante de Bichenov (Taeniopygia bichenovii), Diamante ruficauda (Neochmia ruficauda), Pico de plata (Lonchura cantans) y Pico de plomo (Lonchura malabarica).

Arriba. Híbrido clásico de Exótico (excepto Estríldidos) x Exótico negro bruno. Ejemplar muy llamativo, por su arrogancia, porte y, sobre todo, por el lipocromo amarillo tan vivo y extenso en la librea del ejemplar, Obviamente más llamativo que los híbridos entre estríldidos.
Arriba. Híbrido clásico de Exótico (excepto Estríldidos) x Exótico negro bruno. Ejemplar muy llamativo, por su arrogancia, porte y, sobre todo, por el lipocromo amarillo tan vivo y extenso en la librea del ejemplar, Obviamente más llamativo que los híbridos entre estríldidos. · Javier Mas
Híbrido negro bruno de Diamante Babero de cola larga por Diamante Bichenov. Forma tendente a la del Babero de cola larga, si bien el diseño de las alas se asemeja más al de Diamante Bichenov. Pájaro poco llamativo en su colorido, pero bastante atractivo en la forma y el diseño.
Híbrido negro bruno de Diamante Babero de cola larga por Diamante Bichenov. Forma tendente a la del Babero de cola larga, si bien el diseño de las alas se asemeja más al de Diamante Bichenov. Pájaro poco llamativo en su colorido, pero bastante atractivo en la forma y el diseño. · Javier Mas
Híbrido negro bruno de Diamante Bichenov por Diamante mandarín. Forma claramente intermedia entre las dos especies. Diseño muy fusionado también, equilibrado de color, aunque pudiera echarse en falta los diseños feomelánicos del Diamante mandarín, sobre todo en mejillas y flancos, que aparecen casi totalmente eumelánicos.
Híbrido negro bruno de Diamante Bichenov por Diamante mandarín. Forma claramente intermedia entre las dos especies. Diseño muy fusionado también, equilibrado de color, aunque pudiera echarse en falta los diseños feomelánicos del Diamante mandarín, sobre todo en mejillas y flancos, que aparecen casi totalmente eumelánicos. · Javier Mas

Las combinaciones entre ellos son bastante numerosas, por lo que se pueden intentar muchísimos cruces, con lo que la imaginación sobre los resultados previstos hasta la consecución de los ejemplares abrirá una amplia gama de posibilidades de investigación y entretenimiento.

Los más criados en España, o al menos los más presentados a concursos, con diferencia, son: el Diamante de Gould, Diamante mandarín, Isabelita del Japón, Padda y, en menor escala, el Pico de plata y el Pico de plomo, siendo el repertorio de híbridos a intentar entre ellos, muy extenso.

La sincronización del celo entre las dos especies que intervienen en la hibridación es muy importante para llevar a cabo la misma, siendo en algunos casos un verdadero quebradero de cabeza para el hibridista, que la hacen casi imposible. Sin embargo, en estos casos, por las propias características de las especies que se van a ver implicadas en la hibridación, el celo depende casi exclusivamente de la alimentación suministrada y de la disponibilidad de un lugar de anidamiento, lo que minimiza este problema casi a cero, debido a la gran facilidad con la que los ejemplares pueden entrar en celo a la vez, disponiendo en la jaula o voladera de una caja nido y cambiando la alimentación por otra más proteica.

Como en todo, hay excepciones y en algunos cruces que he intentado, el macho entra perfectamente en celo; pero la hembra no lo hace en todo el periodo en el que están juntos, probablemente debido a la falta de estímulos que recibe del macho, que como es de otra especie, aunque son emitidos, no son entendidos por ella. Y así, aunque se toleran en la misma jaula y no tienen problemas para convivir, ni se plantean llevar a cabo la reproducción, con lo que el esfuerzo empleado se va al traste y no se consigue resultado. Esto suele ocurrir más a menudo cuanto más alejadas genéticamente están las especies, lo que puede ser tenido en cuenta como signo de alejamiento genético de las mismas.

Otros casos en los que no se sincronizan los celos derivan de la agresividad de una de las especies que intervienen en la hibridación con respecto al otro progenitor. Se ha de estar pendiente de esta circunstancia, ya que puede ser que la agresividad sea tal que lleve a la muerte de uno de los progenitores, bien por las heridas producidas o por inanición, por miedo a disputar un sitio en el comedero.

Otro aspecto que ofrecen estas hibridaciones es la posibilidad de clasificar mejor las mutaciones de estas especies y establecer la sintenia de las de una especie con las de las otras, con la posibilidad de adoptar un solo nombre de la mutación para todas las especies a las que afectan, sin más que cruzar ejemplares mutados de ambas especies y observar los resultados de la cría. Obviamente, si la descendencia es mutada, la mutación será sinténica en las dos especies y si no, no lo será.

Página anterior. Híbrido negro bruno de Lonchura castañotórax por Isabelita del Japón. De colores poco llamativos, ya que solamente presenta pigmentos melánicos, se observan, sin embargo, claramente las características de las dos especies perfectamente fusionadas. Zona del pecho bastante bien delimitada, diseño ventral de la Isabelita del Japón iniciado. Muy buena forma intermedia entre ambas especies.
Página anterior. Híbrido negro bruno de Lonchura castañotórax por Isabelita del Japón. De colores poco llamativos, ya que solamente presenta pigmentos melánicos, se observan, sin embargo, claramente las características de las dos especies perfectamente fusionadas. Zona del pecho bastante bien delimitada, diseño ventral de la Isabelita del Japón iniciado. Muy buena forma intermedia entre ambas especies. · Javier Mas

En este sentido, no todo está estudiado, ya que se pueden dar situaciones sorprendentes en la cría, tal y como me ocurrió en la primavera de 2017.

Puse a criar dos parejas compuestas por macho Pico de plata feomelánico y vientre oscuro y hembra Isabelita del Japón moka bruno. Mi pensamiento era conseguir híbridos mutados de Pico de plata por Isabelita del Japón. Como la mutación moka bruno de la Isabelita y la rojo bruno son alelomórficas y esta última sinténica con la feomelánica de las lonchuras, era de esperar que toda la prole resultara mutada. Sin embargo, no ocurrió así en ninguna de las dos parejas.

De la primera se obtuvieron en la primera cría cuatro ejemplares, que destetaron los propios progenitores, dos de ellos con fenotipo feomelánico y otros dos de fenotipo ancestral, sin muestra de mutación alguna. Y de la segunda, en la primera cría se obtuvieron tres ejemplares de apariencia ancestral, es decir sin mutación alguna en su fenotipo, que puse al cuidado de dos nodrizas isabelitas del Japón, a quienes se les repartieron por abandonar los huevos la madre el día antes de la eclosión, cosa que ocurre demasiado a menudo en algunas parejas híbridas.

De la segunda cría se han obtenido, de la primera pareja, siete huevos, y de la segunda, dos pollos ancestrales, pero que no presentaban ojos rojos y por tanto no eran feomelánicos.

El resultado debía haber sido todos los ejemplares mutados en feomelánico o rojo bruno y en moka bruno o, lo más normal, intermedios entre ambas mutaciones; pero nunca con fenotipo ancestral. Sin embargo, la mayoría de los híbridos obtenidos eran ancestrales. De un total de nueve, solamente dos mutados ¿Qué pasó?

Estas son las preguntas que me gusta que se produzcan cuando se hace una hibridación. Pero previamente a esta pregunta hay que formularse otras:

• ¿Por qué se empleó una Isabelita del Japón moka bruno y no roja bruno, ya que la mutación rojo bruno es la sinténica con la feomelánica y lo que se buscaba eran híbridos mutados? La respuesta es fácil, se utilizó por que no se disponía de una hembra roja bruna y sí de una moka bruna. Sin más. Pero qué suerte haber utilizado la moka y hacerme pensar sobre los resultados de la hibridación, ya que si se hubiese empleado la hembra rojo bruno y hubiesen salido todos mutados, no se hubiese dado este inusual caso.

• ¿Si reproduces una pareja de isabelita del Japón con macho rojo bruno y hembra moka bruna, se obtienen todos los ejemplares mutados? Pues parece que sí, según lo que se ha publicado al respecto. Además es un cruce que nadie aconseja por la cantidad de ejemplares atípicos que genera, dada la alelicidad múltiple de las mutaciones y la no dominancia completa de una sobra la otra. Pero yo no lo he probado y ya me surgen dudas.

• ¿No se habrán cambiado los huevos de otra pareja? Esto parece que es uno de los errores más comunes, pero en este caso no se ha podido dar, ya que en ese momento no había en el aviario más que otra pareja igual que la anterior y los resultados se preveían iguales. Esto por tanto queda tajantemente comprobado.

• ¿Puede tener algo que ver con los resultados el que los ejemplares machos de Pico de plata fuesen además de feomelánicos, vientre oscuro? ¡Quien puede saber esto! Esta pregunta no tiene de momento solución, pero buscaré un Pico de plata feomelánico solamente e intentaré la hibridación con alguna de esas mismas hembras a ver qué pasa.

• A partir de esta experiencia ¿se podría establecer que las demás mutaciones que afectan al genotipo de un ejemplar tienen que ver con la prole obtenida? Esta es igual de difícil de responder que la anterior. Si alguien me puede ayudar, será bien venido.

• ¿Pudiera ser que los de apariencia ancestral fueran moka brunos muy oscuros? Esta es muy buena y hay que esperar a que terminen la muda para poder establecerlo.

Se podría hacer algunas preguntas más; unas tendrían rápida y objetiva respuesta y otras no tanto o incluso sería imposible responderlas con rigor científico; pero entonces ¿vale la pena hacerse las que a priori sé que son difíciles de resolver o imposibles? Bien, esta es la salsa de la hibridación, lo único, lo no esperado, lo especial, lo imposible, lo raro, lo impredecible, lo inexplicable, estas cosas son las que me incitan a realizar hibridaciones.

Otra motivación de la hibridación es transmitir una mutación de una especie a otra. Sin embargo, hay que tener en cuenta la fertilidad entre las especies que se cruzan. Las diversas lonchuras con las isabelitas del Japón, presentan generalmente altas tasas de fecundidad, sobre todo en híbridos machos. No en vano, la Isabelita del Japón es un polihíbrido entre varias especies de lonchuras.

Algunos cruces de lonchuras entre sí también son fértiles, por lo que este campo es amplio y necesita exploración, ya que poca bibliografía hay al respecto.

Entre los diamantes, las tasas de fertilidad han de ser mucho más bajas, incluso me atrevería a decir que nulas, pero repito que no lo he probado y la bibliografía al respecto es muy escasa, al menos de momento.

Sin embargo, las opciones de probar son inmensas, ya que en temas de fertilidad nada está escrito y en algún caso que no se espere, se puede obtener algún ejemplar fértil, inicio de la transmisión de una mutación de una especie a otra. En este sentido, se pueden planear cruces en varios años, hasta la consecución de los ejemplares deseados. Todo un reto y sueño de cualquier criador de aves en cautividad.

Según se vayan realizando cruces entre especies, se puede ir obteniendo un mapa de afinidad entre especies de gran interés para los científicos que se ocupan de la clasificación de las especies, merced a los resultados obtenidos en la cría y otro de fertilidad entre cruces, que sirva de base a los demás criadores para establecer sus proyectos de cría y transmisión de mutaciones de unas especies a otras, con lo que en relativamente pocos años de trabajo, se puede obtener un plantel de mutaciones bastante alto en muchas especies de estríldidos.

A mi modo de ver, estos temas deberían tomarse más en cuenta por parte de los Colegios Federativos y las Comisiones Técnicas de Híbridos correspondientes, impulsando y ordenando estas actividades entre los aficionados a la hibridación, para que las experiencias de unos les sirvan a los otros.

Respecto a la facilidad en la cría de estos híbridos, al emplear en la mayoría de los casos especies domésticas, se harán cargo, sin problemas en principio, de la incubación de los huevos y de la alimentación de los pichones.

En las que particularmente he intentado, no han tenido problemas los propios progenitores en sacar adelante los pollos; pero en alguna ocasión ha habido problemas de ovofagia o algún progenitor ha tirado los pichones del nido o los ha mutilado.

En estos casos, para sacar adelante los pollos, es imprescindible el empleo de nodrizas, que pueden ser parejas puras de alguna de las especies que se están hibridando o las isabelitas del Japón.

En estas hibridaciones entre estríldidos hay una relativa ventaja con respecto a las hibridaciones con los fringílidos, ya que aquí se puede disponer de tres tipos de nodriza, como se ha indicado anteriormente. Además, la Isabelita del Japón es una pequeña garantía de éxito, ya que puede sacar sin problemas las nidáceas, una vez que los huevos eclosionen y se compruebe que no son embuchados por sus padres, incluso se pueden utilizar con bastante éxito en la incubación de los mismos.

Con los fringílidos, sólo se tenía la opción del canario, con lo que las posibilidades han aumentado bastante en este sentido.

Por último, se va a tocar el tema de la inseminación artificial. Si las hibridaciones se hacen con ejemplares de estríldidos domésticos, como es deseable, no va a ser necesario, ya que las hembras de casi todos, salvo alguna excepción, son muy receptivas, incluso con machos de distinta especie, y los machos casi no tienen reparos en pisar a cualquier hembra con la que se les aparee, aunque su tamaño sea muy dispar.

En el caso de especies menos acostumbradas a la cautividad puede ser una ayuda, como ocurre en el caso de los fringílidos, en los que algunas hibridaciones sólo tienen lugar mediante este procedimiento.

Particularmente no soy muy partidario de ella, sin embargo he de reconocer que varias veces lo he intentado, sin resultado positivo alguno, ya que la técnica es bastante rupestre y por tanto poco efectiva, si bien tampoco se le causa daño alguno a los ejemplares empleados, si se tiene un mínimo cuidado.

En cuanto a la participación en los concursos, hay mucho que pensar sobre cómo establecer unos nuevos grupos de participación en los mismos, que incentiven la cría de estos híbridos, una vez que se hayan alcanzado cotas razonables de participación en ellos.

De momento no urge, ya que además en los mundiales suelen separar el grupo de híbridos de exótico x exótico en dos partes, las correspondientes a los híbridos entre fringílidos exóticos y entre estríldidos. Sin embargo esta última sería deseable subdividirla para incentivar una mayor presentación de estos híbridos a concurso. El incentivo es muy importante para la mayoría de los criadores.

Conclusión

Abajo. Híbrido de Diamante mandarín por Diamante moteado. Es un híbrido más colorido, simplemente por el resto de lipocromo de las plumas superiores de la cola y el rojo del pico heredado de ambas especies. Muy buena fusión de diseño y color, dorso, pecho, flancos y vientre. Tamaño excepcional, debido al tamaño de los progenitores empleados en el cruce.
Abajo. Híbrido de Diamante mandarín por Diamante moteado. Es un híbrido más colorido, simplemente por el resto de lipocromo de las plumas superiores de la cola y el rojo del pico heredado de ambas especies. Muy buena fusión de diseño y color, dorso, pecho, flancos y vientre. Tamaño excepcional, debido al tamaño de los progenitores empleados en el cruce. · Javier Mas
Híbrido negro bruno de Pico de plata por Diamante mandarín, de colorido poco llamativo. Sin embargo, bastante atractivo a la vista, por su forma, gracilidad y vivacidad. Tamaño intermedio entre sus progenitores, apariencia de Pico de plata de mayor tamaño. Plumaje muy compuesto siempre y muy pegado al cuerpo que hace que las líneas del contorno sean muy nítidas. Fusiona bien el color y el diseño de ambas especies. Se atisba la mejilla y el diseño pectoral del Diamante mandarín, así como la fusión de los flancos de las dos especies.
Híbrido negro bruno de Pico de plata por Diamante mandarín, de colorido poco llamativo. Sin embargo, bastante atractivo a la vista, por su forma, gracilidad y vivacidad. Tamaño intermedio entre sus progenitores, apariencia de Pico de plata de mayor tamaño. Plumaje muy compuesto siempre y muy pegado al cuerpo que hace que las líneas del contorno sean muy nítidas. Fusiona bien el color y el diseño de ambas especies. Se atisba la mejilla y el diseño pectoral del Diamante mandarín, así como la fusión de los flancos de las dos especies. · Javier Mas

Con este escrito he pretendido abrir el inmenso campo de posibilidades de cría a los hibridistas, que para mí es muy, pero que muy interesante; así como intentar meter el gusanillo de la hibridación en el cuerpo de criadores que nunca se han planteado realizar alguna, por el poco interés que para ellos tiene o porque se oponen frontalmente a la misma, por razones que ahora ya podrían estar bastante obsoletas, con esta visión más científica de la hibridación. Este es pues, un artículo de introducción para ir desarrollando diferentes hibridaciones en mayor detalle.

Bibliografía

• Estándar de enjuiciamiento de híbridos del Colegio Oficial de Jueces de la Federación Ornitológica Española.

• Decálogo del híbrido de concurso. Autor: José Manuel Rodríguez Benavente. 2.017. Ponencia IV Jornadas técnicas AMCAE (Asociación Madrileña de Criadores de Aves Exóticas.

Publicado en Ornitología Práctica, número 88, páginas 42–49.
Texto: José Manuel Rodríguez Benavente. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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