Veterinaria

Alteraciones de los ojos

Roberto C. Fernández

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Ejemplar de canario fotografiado para el artículo sobre alteraciones de los ojos.
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¿Sabemos realmente a qué nos enfrentamos?

Ejemplar de canario fotografiado para el artículo sobre alteraciones de los ojos.
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Los criadores de pequeñas aves nos encontramos en numerosas situaciones con dificultades para realizar un diagnóstico correcto de aquellos síntomas de enfermedad que aparecen en nuestros pájaros. Por una parte, su pequeño tamaño no nos permite observar macroscópicamente muchas de las lesiones presentes en el cuadro clínico y, por otra, existen pocas referencias bibliográficas o estudios al respecto en los manuales de veterinaria que nos sirvan de orientación a la hora de realizar un diagnóstico diferencial. De esta forma, acabamos haciendo pruebas de ensayo/error lo cual pocas veces acaba con un resultado satisfactorio.

Según nuestra experiencia en el campo de la veterinaria, uno de los cuadros clínicos que mayor confusión causa entre los criadores es aquel que cursa con lesiones en la zona de los ojos. En muchas ocasiones nos llegan consultas sobre pájaros que tienen “afectados los ojos” sin ninguna otra explicación. Da la sensación que en cuanto detectamos una lesión en torno a los ojos directamente lo atribuimos a enfermedades como las Tricomonas, sin pararnos un momento a ver exactamente que es lo que está ocurriendo y cual es el cuadro clínico completo.

En este artículo vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre estas enfermedades que afectan a la región de los ojos en nuestros pájaros. Nos centraremos en las lesiones que aparecen en esta zona, no en los problemas del ojo propiamente dicho, ya que los procesos que cursan con cataratas, glaucomas, … son más complicados de resolver y no cuentan con un tratamiento al alcance de los criadores. Veremos las enfermedades más comunes que pueden presentar alteración en los ojos, y sobre las cuales el propio criador podría actuar de forma directa en su tratamiento.

Todos estos procesos se caracterizan por cuadros clínicos no especialmente virulentos ni letales, pero que por su etiología pueden diseminarse rápidamente por el aviario provocando la desesperación de cualquier criador. Aunque se pueden presentar durante todo el año, es más fácil encontrarnos los cuadros clínicos más graves durante la época de muda por la mayor concentración de ejemplares en el aviario unido a la baja inmunidad que presentan.

Cuadros clínicos diferenciales

Hemos seleccionado seis de las patologías más frecuentes en nuestros aviarios que pueden presentarse en la zona de los ojos, y a continuación veremos de forma rápida y sencilla los aspectos más representativos de cada uno de los procesos. Describiremos tanto los síntomas principales como el tratamiento recomendado, de forma que podamos contrastar las diferencias existentes entre ellas tanto a nivel clínico como de resolución del proceso. Como pretendemos que sea una revisión práctica y aplicable al día a día de los aviarios, evitaremos meternos en temas demasiado técnicos, que puedan provocar más confusión sobre el tema.

1. Conjuntivitis bacteriana

Proceso muy frecuente en los aviarios de pequeñas aves. No cursa con un cuadro clínico especialmente agresivo y en algunos casos el ave puede llegar a superarlo sin necesidad de tratamientos farmacológicos. Esta enfermedad comienza por una pequeña irritación del ojo que deriva en inflamación más o menos importante del párpado, lagrimeo y pérdida de plumas en torno al ojo.

Tratamiento: administrar un colirio con antibióticos de amplio espectro durante seis días. En aquellos casos que presenten inflamación de los párpados, además del antibiótico, el colirio debería llevar dexametasona.

2. Hongos

Abajo. Las conjuntivitis bacterianas, aunque no son patologías muy agresivas, se presentan con mucha frecuencia durante el periodo de muda.
Abajo. Las conjuntivitis bacterianas, aunque no son patologías muy agresivas, se presentan con mucha frecuencia durante el periodo de muda.
Arriba y centro. Lesiones típicas de una infección por hongos bucales en sus primeras etapas de desarrollo.
Arriba y centro. Lesiones típicas de una infección por hongos bucales en sus primeras etapas de desarrollo.
Arriba y centro. Lesiones típicas de una infección por hongos bucales en sus primeras etapas de desarrollo.
Arriba y centro. Lesiones típicas de una infección por hongos bucales en sus primeras etapas de desarrollo.

Patología asociada a estados de baja inmunidad o contaminación ambiental. Bastante frecuente en cría y muda, es un proceso que suele iniciarse en la cavidad bucal y de ahí se extiende al exterior del organismo, provocando lesiones en torno al pico y a los ojos. En la zona afectada, se pierden las plumas y se puede observar una hiperqueratosis en la piel, confiriéndole un aspecto acartonado y enrojecido.

Tratamiento: Nistatina 600.000 UI por litro de agua durante tres semanas consecutivas o Fluconazol 80 mg por litro durante diez días.

3. Tricomonas

Una de las patologías más conocidas por los criadores, y a la cual se le atribuyen muchas de las alteraciones oculares que se encuentran en los aviarios, la mayor parte de las veces sin razón. Aparte de las lesiones que suelen provocar en la mucosa bucal, el síntoma más característico de esta enfermedad es la inflamación que se produce en torno al ojo. Observaremos que en pocas horas comienza a aumentar el edema en la región de los ojos hasta que la inflamación termina por cerrarlos, provocando un exudado de pus que humedece las plumas de la cara. A continuación, podemos observar pérdida de plumas en la región del ojo, lagrimeo y exudados purulentos del ojo, con dificultad respiratoria. La presencia de los famosos “mofletones” o la gran inflamación en torno a los ojos es la forma más sencilla de reconocer la enfermedad.

Tratamiento: Metronidazol 250 mg por litro de agua durante diez días.

4. Inflamación senos nasales

Este es uno de los cuadros clínicos más llamativos por la apariencia que provoca de “cabeza hinchada” en los pájaros enfermos. Se origina por una infección bacteriana, proveniente normalmente del sistema respiratorio, que aumenta la presión interna de la cabeza debido a la inflamación y edema provocados en el tejido subcutáneo y en los senos respiratorios. En pocas horas se puede observar como se comienza a deformar la cabeza del ejemplar por la inflamación aguda, y si no actuamos ante los primeros síntomas, es fácil que se produzca la muerte por asfixia. A pesar de observar el ojo inflamado, de color más oscuro y prácticamente cerrado, esta patología no afecta directamente a la estructura del ojo. Los síntomas que observamos en el ojo solamente se deben a la presión que se está ejerciendo sobre él desde los senos respiratorios internos.

Tratamiento: Tilosina 500mg/litro de agua, Doxiciclina 400mg/litro o bien Oxitetraciclina 450 mg/litro. Cualquiera de ellos durante siete días en el agua de bebida.

5. Viruela cutánea

Izquierda. Lesiones típicas producida por Tricomonas tras la resolución del proceso infeccioso.
Izquierda. Lesiones típicas producida por Tricomonas tras la resolución del proceso infeccioso.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Abajo. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.

Esta patología se caracteriza por la pérdida de plumas en torno al ojo o al pico y la irritación de la piel en su fase temprana. Después, poco a poco, irán apareciendo unas pápulas amarillentas que terminarán por convertirse en costras negruzcas. Las típicas lesiones de la viruela en piel son muy características y sirven por sí solas para identificar esta enfermedad, aunque en los primeros estadios podría llegar a confundirse con otras de las enfermedades aquí expuestas. La gravedad del cuadro clínico dependerá de cada caso en concreto, pero puede llegar a provocar la pérdida del ojo en los ejemplares afectados.

Tratamiento: aislamiento de los ejemplares afectados, aplicación tópica de pomadas antibióticas sobre las lesiones y vacunación de todo el aviario frente al Poxvirus.

6. Deficiencia de vitamina A

Quizás sea la deficiencia vitamínica más conocida, sobre todo por su relación con algunas cepas de canarios recesivos. Afecta a las mucosas, provocando hiperqueratosis y enrojecimiento. Uno de los síntomas más característicos se produce en el entorno de los ojos, donde observaremos inflamación de la mucosa, pérdida de plumas, lagrimeo e incluso ceguera.

Tratamiento: administrar un complejo vitamínico de vitamina A durante siete días seguidos y luego dos días por semana hasta la resolución del problema.

Medidas especiales

Izquierda. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.
Izquierda. Apariencia de “cabeza hinchada” en un ejemplar con inflamación de los senos respiratorios. La inflamación que se observa en los ojos es producida por el edema subcutáneo que presenta en la región de la cabeza.

Además del tratamiento específico descrito anteriormente para cada caso, existen una serie de medidas que siempre debemos aplicar cuando nos enfrentemos a alguna de estas enfermedades, y que vienen impuestas por la propia naturaleza de su presentación y la rapidez de propagación que las caracteriza. Las medidas preventivas que recomendamos son:

• Aislar a los ejemplares enfermos: se debe realizar de forma inmediata ante la presentación de los primeros síntomas. Aunque es cierto que muchas de estas enfermedades no conllevan una alta tasa de mortalidad o virulencia, sí que tienen mucha facilidad para propagarse por el aviario en poco tiempo. Así nuestra prioridad será contener el avance de la enfermedad incluso antes de su diagnóstico. Se suelen trasmitir por contacto directo, pero en algunas ocasiones llegan a contagiarse a través del aire, vehiculadas en material contaminado. Alojaremos a los ejemplares enfermos en jaulas, separados del resto de pájaros, y si nos es posible, los sacaremos fuera del aviario hasta tener un diagnóstico fiable de la causa que originó el problema.

• Alojamiento en lugar tranquilo y con poca luz: al ser enfermedades que afectan al ojo o su entorno, suelen provocar fotosensibilidad y mucho malestar en las aves. Es recomendable alojaras en un lugar en penumbra para reducir la irritación ocular, y tranquilo, para reducir su estrés. Esto será especialmente importante en especies menos adaptadas a la vida en jaula, como es el caso de los pequeños Spinus americanos, en los que una pequeña alteración del ojo genera un gran estrés y puede terminar provocando la pérdida total de la estructura ocular, debido a la fuerza con la que se frotan la zona afectada.

• Desinfección de los materiales: limpiaremos y desinfectaremos todos aquellos materiales que hayan estado en contacto con los ejemplares enfermos, para evitar el contagio a otras aves. Especialmente deberemos ser concienzudos en la desinfección de los posaderos, comederos y bebederos, que suele ser la superficie donde los pájaros afectados tienden a frotar los ojos para aliviar el picor que les producen las lesiones y, por lo tanto, será el material que portará la mayor carga infectiva.

Desarrollo del cuadro clínico en la práctica

Ya hemos visto como existen diversas enfermedades que pueden afectar a la región del ojo, y a pesar de que cuentan con algunos síntomas comunes, el cuadro clínico en conjunto es completamente diferente así como su tratamiento. Por ello es tan importante hacer una valoración completa del ejemplar cuando descubrimos una alteración en el ojo, para poder determinar con exactitud a qué nos enfrentamos y poder poner los medios adecuados para su resolución.

Vamos a ver en un ejemplo práctico como sería el diagnóstico diferencial que debería realizar un aficionado cuando detecta alteraciones en el ojo de alguna de sus aves.

Lo primero que solemos observar es que el pájaro presenta pérdida de plumas en torno al ojo o bien que las plumas están mojadas, supuestamente por exudados o lagrimeo. Este suele ser el cuadro clínico inicial, que nos hace ponernos en alerta de que algo extraño sucede en ese ojo, aunque a la vez, es el primer síntoma de la mayoría de enfermedades que hemos relatado anteriormente y por lo tanto no es concluyente. Ante esta situación, lo primero es aislar al ejemplar y valorar si hay otras alteraciones orgánicas o los síntomas pueden ser de causas no infecciosas. Cuando hay otras alteraciones generales, solemos encontrarnos principalmente con problemas respiratorios, siendo el problema ocular secundario. Aquí debemos tratar el problema general, y una vez solucionado normalmente, recuperaremos el estado normal del ojo sin necesidad de actuar directamente sobre él. Respecto a las causas no infecciosas, podemos encontrar alteraciones físicas por peleas, picaduras, quistes de pluma… debiéndose tratar como traumas o heridas sin mayor complicación.

Si descartamos otras patologías generales en el organismo y las causas traumáticas, empezaremos a pensar en un problema infeccioso localizado en la región del ojo. Nuestra primera opción será la administración de un colirio con antibióticos de amplio espectro (y dexametasona, si existe inflamación) suponiendo que en ausencia de otros síntomas pudiese ser una conjuntivitis bacteriana incipiente. A partir de aquí, mantendremos vigilado el ejemplar para valorar su evolución durante los siguientes días.

Como nota aclaratoria debo decir que la hipovitaminosis A no se diferencia de una conjuntivitis bacteriana sin la realización de cultivos de laboratorio o pruebas complementarias. De todas formas, como la vitamina A siempre está indicada en los tratamientos donde existe una alteración en las mucosas para mejorar su regeneración, y este sería el caso, nosotros siempre que existan este tipo de síntomas con irritación y/o inflamación en torno al ojo recomendamos la administración de vitamina A junto con el tratamiento farmacológico de elección. De esta forma mejoramos la recuperación de las mucosas afectadas y descartamos una posible deficiencia de esta vitamina.

Una vez nuestro ejemplar está aislado y recibiendo el tratamiento de colirio y vitamina A, puede evolucionar de diferentes formas en las siguientes 12-72 horas, siendo este periodo crítico para realizar el diagnóstico diferencial con las otras patologías. Por orden cronológico podremos encontrarnos:

• Si en menos de 12-18 horas comienza a inflamarse toda la zona de la cabeza, con una apariencia de globo y aumentan los problemas respiratorios, estaremos ante un caso de inflamación de los senos nasales.

• Si en 24-48 horas la inflamación del ojo sigue aumentando hasta llegar a cerrarse, comienza con exudados purulentos y aparecen los típicos “mofletones”, entonces nos encontramos ante un caso de Tricomonas.

• Si en 48-72 horas la pérdida de plumas se hace más extensa en torno a los ojos y llega a afectar a la región del pico, desplumando prácticamente la cara del ejemplar y con irritación en la piel, estaremos ante un proceso causado por hongos.

• Si en 48-72 horas la pérdida de plumas se hace más extensa, siguiendo un patrón similar al descrito para los hongos, pero con la presencia de pápulas y costras sobre la piel afectada, entonces el proceso es debido a Viruela cutánea.

• Si en el transcurso de las primeras 72 horas la situación del ojo es similar, o con una ligera remisión de los síntomas, entonces sí que sería una conjuntivitis bacteriana y continuaremos otros tres días de tratamiento hasta finalizar el ciclo completo.

Debemos estar muy atentos a la evolución de los síntomas oculares, así como del cuadro clínico general. Y en función de los cambios producidos instaurar el tratamiento más adecuado tras realizar el diagnóstico diferencial.

Aunque es cierto que ante los primeros síntomas de una alteración en la zona de los ojos lo ideal sería hacer un muestreo con hisopos y un cultivo en laboratorio para identificar el agente causal, en la práctica diaria de nuestros aviarios no siempre es posible y en muchos casos el análisis tarda demasiado, debiendo actuar rápidamente para no perder al pájaro. Así, siguiendo la secuencia de acontecimientos señalada anteriormente se podría realizar un diagnóstico diferencial en las primeras 24-72 horas del proceso con un alto grado de fiabilidad sobre el resultado.

Arriba y centro. Todos los procesos infecciosos que hemos revisado en este artículo comienzan siempre con una pequeña irritación en la zona de los ojos, plumas ligeramente humedecidas y párpados un poco cerrados. A partir de aquí, debemos observar la evolución del cuadro clínico para realizar un diagnóstico diferencial correcto.
Arriba y centro. Todos los procesos infecciosos que hemos revisado en este artículo comienzan siempre con una pequeña irritación en la zona de los ojos, plumas ligeramente humedecidas y párpados un poco cerrados. A partir de aquí, debemos observar la evolución del cuadro clínico para realizar un diagnóstico diferencial correcto.
Arriba y centro. Todos los procesos infecciosos que hemos revisado en este artículo comienzan siempre con una pequeña irritación en la zona de los ojos, plumas ligeramente humedecidas y párpados un poco cerrados. A partir de aquí, debemos observar la evolución del cuadro clínico para realizar un diagnóstico diferencial correcto.
Arriba y centro. Todos los procesos infecciosos que hemos revisado en este artículo comienzan siempre con una pequeña irritación en la zona de los ojos, plumas ligeramente humedecidas y párpados un poco cerrados. A partir de aquí, debemos observar la evolución del cuadro clínico para realizar un diagnóstico diferencial correcto.
Arriba y centro. Todos los procesos infecciosos que hemos revisado en este artículo comienzan siempre con una pequeña irritación en la zona de los ojos, plumas ligeramente humedecidas y párpados un poco cerrados. A partir de aquí, debemos observar la evolución del cuadro clínico para realizar un diagnóstico diferencial correcto.
Arriba y centro. Todos los procesos infecciosos que hemos revisado en este artículo comienzan siempre con una pequeña irritación en la zona de los ojos, plumas ligeramente humedecidas y párpados un poco cerrados. A partir de aquí, debemos observar la evolución del cuadro clínico para realizar un diagnóstico diferencial correcto.
Abajo. En la práctica, sin la realización de un análisis de laboratorio, es difícil diferenciar entre una conjuntivitis bacteriana y una deficiencia de vitamina A, especialmente en variedades recesivas.
Abajo. En la práctica, sin la realización de un análisis de laboratorio, es difícil diferenciar entre una conjuntivitis bacteriana y una deficiencia de vitamina A, especialmente en variedades recesivas.

Esperamos que con este artículo se hayan podido resolver algunas de las dudas sobre este tipo de enfermedades que afectan a los ojos de nuestros pájaros, y que en futuros casos clínicos, el criador cuente ya con una guía sencilla pero eficaz para determinar con mayor exactitud que es lo que verdaderamente le ocurre en los ojos a sus aves.

Publicado en Ornitología Práctica, número 88, páginas 58–62.
Texto: Roberto C. Fernández. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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