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Exóticos

Camachuelo siberiano de cola larga

Ángel Luis Rodriguez Barbero

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Izq. Hembra de Camachuelo siberiano de cola larga, incubando en el nido sobre un naranjo.
Izq. Hembra de Camachuelo siberiano de cola larga, incubando en el nido sobre un naranjo. · Massimo Natale

Clasificación taxonómica

Pág. sig. Macho de Camachuelo siberiano de cola larga, Campeón del Mundo en Bad Salzuflen 2005.
Pág. sig. Macho de Camachuelo siberiano de cola larga, Campeón del Mundo en Bad Salzuflen 2005. · Massimo Natale

Orden: Passeriformes Familia: Fringillidae Género: Uragus Especie: Uragus sibiricus Subespecies: Uragus sibiricus lepidus Uragus sibiricus henrici Uragus sibiricus sanguinolientus Uragus sibiricus ussuriensis

El Camachuelo siberiano de cola larga, también conocido como Camachuelo de cola larga, forma parte de un género monoespecífico, es decir, formado por sólo dicha especie. Anteriormente estaba incluido en el género Loxia, con el que morfológicamente tiene muy poco en común. Se halla más cercano al género Pyrrhula, con el que comparte un evidente parecido en cuanto a la forma de la cabeza y del pico y la longitud de éste. La longitud de la cola (de unos 10 cm) es una característica propia de la especie, correspondiendo dicha longitud a algo más de la mitad de la medida total del cuerpo.

Distribución geográfica y hábitat

Macho de la especie no coloreado artificialmente. Los reflejos plateados sobre frente y mejillas, ponen de manifiesto que se trata de un macho.
Macho de la especie no coloreado artificialmente. Los reflejos plateados sobre frente y mejillas, ponen de manifiesto que se trata de un macho. · Massimo Natale

Región oriental de Siberia, norte de Mongolia, Corea, Manchuria, China y Japón. Se le encuentra en formaciones boscosas cercanas a los cursos de agua y charcas, así como en la espesura de los bosques de zonas templadas.

Descripción fenotípica

Mide unos 16-18 cm, mientras que las subespecies henrici y lepidus no sobrepasan los 15 cm. Presenta un evidente dimorfismo sexual. El macho posee una mayor extensión e intensidad del lipocromo rojo sobre el plumaje, que se extiende por la máscara, circundando las mejillas, ocupando el pecho y los flancos y mostrando la rabadilla de color rosado, así como las zonas subcaudales y el vientre, que son de color blanco rosado. En época reproductiva, el tono del lipocromo es más intenso, apareciendo algo más atenuado por reflejos grises blancuzcos durante el invierno. Es necesario pigmentar los ejemplares mantenidos en cautividad para hacerlos recuperar la librea de la época de cría. El diseño melánico estriado del dorso es bruno oscuro sobre un fondo bruno rojizo, siendo más o menos marcado según sea la subespecie de la que se trate. La frente, mejillas y garganta presentan reflejos plateados. El cráneo y la nuca son de color gris claro, con diseño de color bruno oscuro. Las remeras son negras, con el margen externo de color blanco formando dos barras alares; las coberteras son de color bruno oscuro, con el ápice de color rosado. La cola es alargada y estrecha, de color negro, excepto las timoneras externas, que son completamente blancas.

Las hembras sólo presentan lipocromo en la rabadilla, que aparece de color rosado, el resto del plumaje es de color grisáceo, siendo gris perlado en la máscara y lores. El dorso, los flancos y el pecho poseen un diseño bruno oscuro sobre un fondo bruno claro, con un diseño del cráneo más marcado que en los machos.

El pico en ambos sexos es de color ocre. Patas, dedos y uñas son de color negro.

Resumiendo, el macho presenta el lipocromo de color rojo más intenso y en mayor extensión, así como reflejos plateados en cabeza y mejillas, mientras que las hembras apenas tienen lipocromo y dichos reflejos plateados están ausentes. El macho presenta un color general en las zonas ausentes de lipocromo, más tendente al blanco, mientras que la hembra lo hace hacia el bruno, presentando mayor cuota melánica en las estriaduras o marcaciones de la cabeza, cara, espalda, pecho y flancos.

Los ejemplares juveniles presentan un color parecido al de las hembras, siendo el vientre y las bandas alares de color ocre en vez de blanco.

Alimentación

El Camachuelo de cola larga come básicamente semillas y bayas, alternando en su dieta los brotes verdes y los insectos, sobre todo durante la temporada de cría y para la alimentación de sus polluelos. En cautividad, se mantiene bien con un mezcla de semillas para canarios y otros fringílidos, y aportes puntuales de semillas germinadas, verdura, pasta de cría e insectos durante la ceba de sus nidadas.

Cría en cautividad

La primera vez que vi Camachuelos de cola larga fue en el stand de un comerciante italiano en el Campeonato Mundial de Alicante 2000. Como la mayoría de ejemplares de ese puesto de venta, la pareja de Camachuelos siberianos procedían de captura, y a pesar de ello pude admirar su tranquilidad y mansedumbre. Su precio era bastante razonable pero por no disponer de suficiente espacio no los adquirí. Con posterioridad volví a ver varios ejemplares en lotes de importadores y mezclados con otros camachuelos asiáticos del género Carpodacus, como Camachuelos Róseos, Vinosos y Brillantes. No volví a ver ninguno ni en los comercios ni en los concursos ornitológicos, lo cual era hasta cierto punto normal, pues aquellas especies relativamente baratas no eran muy apreciadas por los criadores. Tras las prohibiciones a las importaciones de aves exóticas procedentes de captura, a partir del año 2005 esta especie se ha vuelto aún más rara y escasa en cautividad, criándose unos pocos ejemplares en Bélgica, Holanda y Alemania, por lo que su cotización, al igual que otras especies, ha subido notablemente. Dada su relativa domesticidad, se aconseja alojarlos en voladeras amplias, mejor con vegetación natural, y facilitarles los nidales a cierta altura, pues en libertad y según la corta experiencia en su cría por parte de los afortunados aficionados que poseen alguna pareja, gustan de anidar a unos 2 metros del suelo.

La puesta consta de 4 o 5 huevos de color azulado-verdoso, con pintas marrones en el polo más ancho, y son solícitamente incubados por la hembra durante 14 días, hasta el nacimiento de los polluelos, los cuales se destetan a los 30 días de edad aproximadamente. El número de nidadas al año no suele pasar de dos, ya que en su medio natural el verano es corto y las condiciones climáticas condicionan la duración del periodo reproductivo. Se hace recomendable para obtener mayor número de puestas, retirar los huevos de alguna de las nidadas para estimular otra puesta de reposición, confiando los huevos retirados a alguna nodriza.

La pareja reproductora en el comedero. El macho no ha sido coloreado artificialmente, por lo que ha perdido su típico color rojo. Permanecen visibles los reflejos plateados sobre cabeza, frente y mejillas, lo que no permite su clara diferenciación con la hembra. Por otra parte, el colorido general es netamente más blancuzco. La hembra pertenece a la subespecie lepidus, careciendo por completo de tonalidades rojizas, presentando además una mayor carga de estrías brunas sobre cabeza, dorso y pecho.
La pareja reproductora en el comedero. El macho no ha sido coloreado artificialmente, por lo que ha perdido su típico color rojo. Permanecen visibles los reflejos plateados sobre cabeza, frente y mejillas, lo que no permite su clara diferenciación con la hembra. Por otra parte, el colorido general es netamente más blancuzco. La hembra pertenece a la subespecie lepidus, careciendo por completo de tonalidades rojizas, presentando además una mayor carga de estrías brunas sobre cabeza, dorso y pecho. · Massimo Natale
La pareja reproductora en el comedero. El macho no ha sido coloreado artificialmente, por lo que ha perdido su típico color rojo. Permanecen visibles los reflejos plateados sobre cabeza, frente y mejillas, lo que no permite su clara diferenciación con la hembra. Por otra parte, el colorido general es netamente más blancuzco. La hembra pertenece a la subespecie lepidus, careciendo por completo de tonalidades rojizas, presentando además una mayor carga de estrías brunas sobre cabeza, dorso y pecho.
La pareja reproductora en el comedero. El macho no ha sido coloreado artificialmente, por lo que ha perdido su típico color rojo. Permanecen visibles los reflejos plateados sobre cabeza, frente y mejillas, lo que no permite su clara diferenciación con la hembra. Por otra parte, el colorido general es netamente más blancuzco. La hembra pertenece a la subespecie lepidus, careciendo por completo de tonalidades rojizas, presentando además una mayor carga de estrías brunas sobre cabeza, dorso y pecho. · Massimo Natale

Su empleo en hibridación se ha visto limitado a los cruzamientos con las especies del género Carpodacus, concretamente con el Camachuelo mexicano, dada su afinidad genética con este género, transmitiendo a su descendencia híbrida la característica longitud de la cola, mientras que la forma de la cabeza y la longitud del pico son intermedias entre ambas especies.

Bibliografía

Il Ciuffolotto di cola lunga o Siberiano. Massimo Natale.Alcedo MarzoAprile 2007.Edizioni Alcedo s.r.l. Los Fringílidos, Renzo Esuperanzi. Editorial Hispanoeuropea 2004 Los Híbridos. Massimo Natale-Leone Giuliano Pidalá. Croma press.sa.

Experiencias en su reproducción

Por Massimo Natale

Todo empezó en el Campeonato Italiano de Bari, en 2004. Llegué en la tarde del viernes y tuve oportunidad de ver los ejemplares expuestos en los stands de varios comerciantes, antes de que la afluencia de público me dificultase una observación más atenta. Descubrí así una fantástica pareja de Camachuelos de cola larga, que además habían nacido en cautividad y que habían sido anillados reglamentariamente. Cuando tengo la posibilidad, me gusta comprar ejemplares de criadero tanto por su mayor docilidad como por contribuir, aunque sea indirectamente, a la desaparición de la caza furtiva y de la exportaciones. El hecho es que el domingo por la noche, la pareja estaba en mi criadero, alojada en una voladera interior de madera de 1 m de anchura x 2 m de altura x 1,5 m de profundidad. Como alimentación, utilicé mezcla para Canarios y alguna cantidad de mezcla para Jilgueros, así como semillas recién germinadas y ocasionalmente les suministré gusanos cocidos y congelados. En abril incorporé una cestilla interior, esperando los efectos de la primavera y la buena disposición de la hembra. El macho había adoptado ya un color rojo vivo, intercalado, sobre cabeza y frente, por preciosas estrías plateadas, y emitía sin descanso su verso trisilábico. Sin embargo, la hembra ignoró tanta dedicación y la temporada reproductiva transcurrió sin resultados. Durante la muda, el macho perdió casi por completo el color rojo, debido a que no le suministramos alimento colorante. En la siguiente temporada, la fantástica voladera de mi amigo Vito Pirri, me hizo pensar que quizá en ella el ambiente para la reproducción fuese mucho más propicio. Apenas introducida la pareja, dio muestras evidentes de disfrutar del cambio. Llegado el mes de junio, sorprendíamos a la hembra con hilachas en el pico y al cabo de unos pocos días, parecía haber desaparecido. Nos pusimos a observar al macho, que acudía insistente al comedero, con semillas germinadas, para desaparecer enseguida en un agujero del naranjo. Desde abajo, pudimos ver que había un nido en lo alto, del que asomaba una larga cola: la hembra estaba incubando sus huevos. Nos sorprendió la posición del nido, a casi 3 metros del suelo, ya que la mayor parte de la información habla de que nidifica a la altura del hombre. Como nos gusta la reproducción natural, dejamos los huevos al cuidado de la madre, que parecía incubar con asiduidad, y decidimos posponer la inspección del nido hasta dos semanas después. Llegado el momento, y con la ayuda de una escalera, esperamos a que una hembra nerviosa y atemorizada abandonase el nido. Éste, perfectamente construido y forrado interiormente, contenía tres huevos verde-azulados, finamente punteados en el polo mayor, y una nidácea recién nacida. ¡Bien! Bajamos rápidamente y nos apostamos para estudiar la reacción de la hembra, que por suerte, a los pocos segundos se encontraba de nuevo en el nido. A pesar de que en repetidas ocasiones habíamos oído hablar de las dificultades de la reproducción en pureza del Camachuelo siberiano de cola larga, pensamos que en aquella ocasión, gracias a la gran voladera y a que la nidificación había sido casi natural, las cosas iban a ir bien. Pero nos equivocamos: al día siguiente vimos a la hembra revoloteando distraídamente por la voladera y que se retrasaba en volver al nido. Aquello no era normal: las nidáceas necesitaban todavía que se les calentase con continuidad. Al cabo de veinte minutos, me decidí a inspeccionar el nido: lo descubrí tristemente vacío, sin resto alguno de huevos o pollos en la base del naranjo. Pasaron algunas semanas y casi nos habíamos olvidado ya de la hembra Cola larga, que en ese tiempo parecía interesada exclusivamente en su alimentación, semillas germinadas y hierbas pratenses, cuando de improviso la vimos vagar por la voladera, con una hilacha en el pico. Esta vez, empezó a construir su nido a una altura de 1,70 m y a pesar de tener más fácil el acceso, nos abstuvimos de sustituir los huevos verdaderos por falsos, para no molestar la dedicación de la hembra. Con la puesta del cuarto, y recordando nuestra anterior experiencia, decidimos colocar los huevos inmediatamente al cuidado de una nodriza, una hembra híbrida de Jilguero x Canaria, que ya habíamos probado en ocasiones anteriores y nos constaba era una excelente embuchadora. De los huevos puestos, todos ellos fecundos, sólo eclosionó uno, sin embargo, del que nación un pequeño excelentemente alimentado por la nodriza con semillas germinadas, larvas de buffalo y pasta mezclada con huevo duro. El pollo se destetaba a los 30 días. Mientras tanto, la hembra parecía tener la intención de iniciar una tercera puesta, cuando un día, de improviso, el macho desaparecía de la voladera. Lo encontramos algunos días después, regurgitado. ¡Bocado demasiado grande para una serpiente que encontramos más tarde en el interior de la voladera! La hembra se quedaba así sola y al poco tiempo empezaba la muda. El novel que obtuvimos, resultó ser una espléndida hembra, por lo que para esta temporada nos hemos provisto de dos machos y una tercera hembra, con la confianza de mejorar los resultados reproductivos de esta magnífica especie y, quizás, en el futuro intentemos incluso su hibridación.

Arriba: Nacimiento del primero de los pollos y el resto de los huevos. A destacar el acabado interior del nido.
Arriba: Nacimiento del primero de los pollos y el resto de los huevos. A destacar el acabado interior del nido. · Massimo Natale
Arriba: Nacimiento del primero de los pollos y el resto de los huevos. A destacar el acabado interior del nido.
Arriba: Nacimiento del primero de los pollos y el resto de los huevos. A destacar el acabado interior del nido. · Massimo Natale
Izq.: La hembra, incubando los huevos de su segunda puesta, en el nido construido sobre una bifurcación de las ramas de un naranjo.
Izq.: La hembra, incubando los huevos de su segunda puesta, en el nido construido sobre una bifurcación de las ramas de un naranjo. · Massimo Natale
Abajo: Finalmente el pollo resultó ser una espléndida hembra.
Abajo: Finalmente el pollo resultó ser una espléndida hembra. · Massimo Natale
Dcha. Ante los resultados de la primera puesta, decidimos poner los huevos de la segunda al cuidado de una nodriza, una hembra híbrida de Jilguero x Canaria, de probadas aptitudes para la cría. En esta foto vemos a la nodriza con el único pollo de esta segunda nidada, que llegó a nacer.
Dcha. Ante los resultados de la primera puesta, decidimos poner los huevos de la segunda al cuidado de una nodriza, una hembra híbrida de Jilguero x Canaria, de probadas aptitudes para la cría. En esta foto vemos a la nodriza con el único pollo de esta segunda nidada, que llegó a nacer. · Massimo Natale
Pág. anterior. Macho de Camachuelo siberiano de cola larga. El color es de un rojo difuminado. A destacar los reflejos plateados sobre la cabeza y la mejillas, así como el reborde blanco de las rémiges y de las timoneras externas.
Pág. anterior. Macho de Camachuelo siberiano de cola larga. El color es de un rojo difuminado. A destacar los reflejos plateados sobre la cabeza y la mejillas, así como el reborde blanco de las rémiges y de las timoneras externas. · Massimo Natale
Arriba. Hembra de la especie. Idéntica al macho, se diferencia tan sólo por la menor carga de rojo, por la ausencia de los reflejos plateados, así como por la presencia de estrías brunas sobre el dorso, cabeza, pecho y flancos. Criadero: Natale/Pirri.
Arriba. Hembra de la especie. Idéntica al macho, se diferencia tan sólo por la menor carga de rojo, por la ausencia de los reflejos plateados, así como por la presencia de estrías brunas sobre el dorso, cabeza, pecho y flancos. Criadero: Natale/Pirri. · Massimo Natale
Publicado en Ornitología Práctica, número 88, páginas 22–29.
Texto: Ángel Luis Rodriguez Barbero. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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