Veterinaria

Características clínicas y patológicas de la Megabacteriosis en las aves

Tolina T. Son, G. Heater Wilson y Kenneth S. Latimer

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Fig. 1. La megabacteria es un organismo de grandes dimensiones, Grampositivo, que tiene una estructura alargada (flecha azul). Destaca en el fondo la flora bacteriana de dimensiones inferiores (flechas blancas). Tampón cloacal, coloración Gram.
Fig. 1. La megabacteria es un organismo de grandes dimensiones, Grampositivo, que tiene una estructura alargada (flecha azul). Destaca en el fondo la flora bacteriana de dimensiones inferiores (flechas blancas). Tampón cloacal, coloración Gram.

La megabacteriosis es una importante patología, que afecta a algunas especies ornitológicas, especialmente a los periquitos ondulados, cacatúas y fringílidos. Si bien en el pasado se creía que era una bacteria, se demostró que el organismo en cuestión poseía más las características de un hongo. A pesar de que la gama de los huéspedes y la incidencia de la megabacteriosis ha ido en aumento , el conocimiento de la patología se fue demorando por la dificultad en el cultivo del organismo para su posterior estudio. En este artículo presentamos una panorámica del organismo, del síndrome patológico, del diagnóstico, de la patología y del tratamiento.

Morfología

La megabacteria es un organismo simple, de grandes dimensiones, Grampositivo y con una estructura similar a la de un bacilo. Mide entre 1 y 5 µm de anchura y entre 20 y 90 µm de longitud (Fig. 1). El aislamiento de este organismo es tremendamente dificultoso, lo que ha entorpecido su clasificación taxonómica. Durante muchos años se creyó que este organismo era una bacteria, pero estudios posteriores indicaron que se trata de un eucariote, muy probablemente un hongo.

Manifestaciones clínicas

Se piensa que la megabacteria constituye la etiología del “síndrome de adelgazamiento” en los periquitos ondulados, una patología mortal caracterizada por una progresiva perdida de peso. Los periquitos ondulados ingleses de exposición parecen ser especialmente propensos a la megabacteriosis. Sin embargo, el predominio tde la megabacteriosis está aumentando y el organismo es capaz de infectar numerosas especies de aves, comprendidos canarios, fringílidos, cacatúas, agapornis, pollos y avestruces. Los estudios de investigación sugieren que la predisposición innata de una determinada ave a la infección por megabaterias está relacionada con la duración de la exposición o el contacto con otras aves infectadas. Se desconoce el mecanismo de transmisión, pero parece plausible la vía oro-fecal. También los factores genéticos pueden estar involucrados, dado que el predominio de la megabacteriosis es significativamente mayor en los pollos nacidos de progenitores positivos a la megabacteria, incluso cuando estos pollos han sido criados y han crecido con progenitores negativos a la megabacteria. Generalmente, las manifestaciones clínicas son específicas e indican una patología crónica. La principal manifestación es una pérdida progresiva de peso en un periodo de tiempo más bien largo (12 a 18 meses). Las aves afectadas siguen perdiendo peso a pesar de mostrar un apetito aparentemente bueno. En realidad, los pájaros afectados trituran las semillas con el pico, pero ingieren poco alimento. Este comportamiento determina un buche vacío, mientras que las semillas y sus envolturas se acumulan en los comederos. Otras manifestaciones clínicas son: depresión, plumaje desordenado, regurgitaciones con movimientos hacia adelante y atrás de la cabeza, diarrea y paso del alimento no digerido a las heces. En los casos más graves, los pájaros pueden vomitar moco o sangre y mostrar evidencia de melena (flujos de sangre negra). La muerte imprevista puede venir determinada por una hemorragia. La manifestación aguda de la megabacteriosis se ha detectado sólo en los periquitos ondulados. En la forma aguda de la patología, ejemplares aparentemente sanos muestran de repente una grave depresión, plumaje desordenado y mueren en 12 o 24 horas. Además, estos pájaros regurgitan sangre, quizás a causa de un excesivo sangrado del proventrículo. Aunque se creía que la megabacteriosis infectaba principalmente aves, los estudios han puesto de manifiesto que el organismo puede infectar también a los mamíferos. Un número más bien alto de megabacterias se localizó en el lavado nasal de un joven gato y con ocasión de un lavado alveolo-branquial desarrollado sobre un perro de 2 años. Estos procedimientos se realizaron en el curso del análisis de una patología crónica del tracto respiratorio superior. Aunque estuviesen presentes un alto número de organismos, el análisis citológico evidenció una escasa reacción inflamatoria. Se ha teorizado que el moco y su semejanza química con la coilina haya facilitado la infección de megabacterias en el tracto respiratorio superior. En otro estudio, algunas ratas infectadas con fines experimentales manifestaron aletargamiento, pérdida de peso y diarrea. La megabacteria se aisló en sus heces y se descubrió un elevado número de megabacterias en el tejido pulmonar y alveolo-branquial.

Diagnosis

La megabateria puede estudiarse sobre portaobjetos húmedos que contengan las heces o raspaduras del proventrículo o bien en las muestras citológicas tratadas mediante coloración Gram (Fig. 1 y 2) o coloración Romanowsky (Wright, Giemsa Leishman o Diff-Quik, Fig. 3 y 4). En los preparados tratados mediante coloración Romanowsky, las megabacterias pueden asumir un color azul pálido con una pared celular bien diferenciada. La difusión de los organismos es variable (Fig. 5). Por esta razón, la megabacteria puede que no se descubra de forma clara en cada pájaro infectado. El recuento completo de las células hemáticas y los datos del perfil bioquímico son a menudo inespecíficos, pero pueden revelar respectivamente anemia y concentración reducida de electrolitos. Ocasionalmente, alteraciones en el recuento de las células hemáticas, como leucocitosis y heterofilia, pueden indicar un proceso infeccioso. Pueden encontrarse también linfocitosis, monocitosis, basofilia y trombocitosis. Las radiografías radio-opacas que utilizan el sulfato de bario como medio de contraste pueden evidenciar una estrangulación “en clepsidra” entre el proventrículo y el ventrículo, dato que apoya con fuerza la diagnosis de megabacteriosis. El proventrículo puede quedar dilatado, mientras que la estrangulación “en clepsidra” entre el proventrículo y el ventrículo puede estar provocada por masas de moco. El diagnóstico definitivo de megabacteriosis queda demostrado de modo más preciso mediante exámenes microscópicos e histopatológicos.

Patología

Las megabacterias se localizan principalmente en el proventrículo y en el ventrículo La patogenicidad de este organismo aún no ha sido determinada. La presencia de los organismos puede causar infecciones primarias y secundarias, según la especie del pájaro o su grado de predisposición a la enfermedad. Las megabacterias se han localizado incluso en aves clínicamente sanas y pueden ser un componente de la flora intestinal normal de los periquitos ondulados criados en cautividad. La investigación ha demostrado que pueden subsistir incluso infecciones sub-clínicas crónicas. Por ejemplo, un estudio ha puesto de manifiesto que alrededor de un tercio de las aves colonizadas por megabacterias no muestra ninguna manifestación de la enfermedad ni lesiones evidentes. El diagnóstico más seguro de la megabacteriosis se consigue mediante examen necroscópico. Los pájaros, a su muerte, se presentan muy flacos y las lesiones principales se localizan en el proventrículo y en el ventrículo. El proventrículo infectado puede presentar un pH más alto. Se ha comprobado que las megabacterias tienden a acumularse en las zonas con un pH más alto, como la zona de paso entre el proventrículo y el ventrículo. Al contrario, los organismos son sensibles al pH más bajo de los ácidos presentes en el estómago. No está claro si las megabacterias se reproducen tras un aumento del pH o si por el contrario son ellas mismas las que provocan la alteración del pH. El proventrículo puede estar inflamado, ulcerado, dilatado y puede contener semillas enteras. El diámetro exterior del proventrículo puede aumentar en 2 o 3 veces y estar separado del ventrículo por un cuello más estrecho. La superficie mucosa del proventrículo puede estar recubierta por una espesa película blancuzca, frecuentemente cubierta de sangre. Las úlceras de proventrículo o ventrículo son lesiones graves, con o sin hemorragia. Las lesiones se descubren más frecuentemente en la parte intermedia del estómago. Los focos necróticos contienen numerosas megabacterias, que pueden descubrirse mediante rascaduras proventriculares. El mayor número de organismos tiende a estar presente en la zona de paso entre proventrículo y ventrículo. Las megabacterias presentan superficies lisas, con dilataciones en sus extremos, son raramente invasivas y normalmente provocan una reacción inflamatoria mínima.

Terapia

Por lo general, los pájaros afectados de megabacteriosis muestran una reacción muy escasa a los antibióticos, como se esperaría de un organismo que fuese efectivamente un hongo. Un tratamiento eficaz para muchos pájaros es la Amfotericina B, un fármaco antifúngico. La mejor forma de administrar este fármaco es por vía oral, mediante una sonda gástrica o con agua medicada. Se ha escrito que la Nistatina presenta una cierta eficacia en los jilgueros. Dado que las megabacterias crecen en un ambiente más alcalino, otra opción de tratamiento consiste en aumentar la acidez del sistema gástrico, acidificando el agua de bebida mediante ácidos de origen orgánico (vinagre de manzana, vinagre blanco o zumo de pomelo) o bien utilizando el Lactobacilo spp.

Fig. 2. Se aprecian numerosas megabacterias (flechas azules) que son Gram-positivas (azul púrpura). Arriba a la izquierda se ve un fragmento de fibra vegetal más grande (flecha blanca), que a menudo se confunde con una megabacteria. Tampón cloacal, coloración Gram.
Fig. 2. Se aprecian numerosas megabacterias (flechas azules) que son Gram-positivas (azul púrpura). Arriba a la izquierda se ve un fragmento de fibra vegetal más grande (flecha blanca), que a menudo se confunde con una megabacteria. Tampón cloacal, coloración Gram.
Fig. 13. Las megabacterias parecen de color azul en los preprados tratados mediante coloración Romanowsky. Tampón cloacal, coloración Diff-Quik.
Fig. 13. Las megabacterias parecen de color azul en los preprados tratados mediante coloración Romanowsky. Tampón cloacal, coloración Diff-Quik.
Fig. 5. La difusión de los organismos es variable. Los organismos pueden ser numerosos, como en este caso, o raros. Tampón cloacal, coloración Gram.
Fig. 5. La difusión de los organismos es variable. Los organismos pueden ser numerosos, como en este caso, o raros. Tampón cloacal, coloración Gram.
Fig. 4. Las megabacterias están entretijidas o son paralelas entre sí y de un color azul claro. Tampón cloacal, coloración Diff-Quik.
Fig. 4. Las megabacterias están entretijidas o son paralelas entre sí y de un color azul claro. Tampón cloacal, coloración Diff-Quik.
Publicado en Ornitología Práctica, número 81, páginas 60–61.
Por los doctores en Medicina Veterinaria Tolina T. Son, G. Heater Wilson y Kenneth S. Latimer. Cinco microfotografías y pies originales; crédito fotográfico no especificado. Se conserva Fig.13 impresa para la tercera figura.

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