La especie Taeniopygia guttata incluye actualmente dos subespecies Taeniopygia guttata castanotis o Taeniopygia guttata guttata. La primera, difundida por todo el contienen austral y universalmente conocido simplemente como Diamante Mandarín, mientras la segunda es conocida como Diamante Mandarín de Timor, por el nombre de la isla del archipiélago de Indonesia donde vive. El hábitat del Taeniopygia guttata guttata o simplemente D.M. de Timor está constituido por montañas impracticables, recubiertas de bosques, hasta una altura de 1.400 metros sobre el nivel del mar. Lo encontramos también en zonas cultivadas, así como en las lindes de las poblaciones de montaña, en climas calurosos y húmedos, con lluvias estacionales y monzones. El D.M. de Timor, a pesar de su apariencia delicada, se adapta con facilidad al clima europeo, obviamente con las debidas precauciones, sobre todo cuando las temperaturas puedan llegar a ser particularmente bajas. En la naturaleza, se alimenta de semillas secas e inmaduras, que recoge de los árboles, de los matorrales o en tierra, donde pasa la mayor parte del día. Su dieta alimenticia está compuesta por semillas de gramíneas, brotes, fruta y muchas hierbas silvestres. Durante la temporada reproductiva se nutre también con pequeños insectos y larvas, que utiliza para criar a su prole. Vive en pequeños grupos erráticos, mezclado a veces con otros pájaros, y nidifica en las matas bajas o sobre los árboles, a una altura entre 1 y 2,50 m. Utiliza incluso nidos abandonados de otros pájaros, que adapta a sus necesidades. Es dimorfismo sexual es bastante evidente y similar al de su pariente castanotis, muy conocido por los criadores.
Diferencias con el Diamante mandarín común de selección (Taeniopygia guttata castanotis)
Las dos subespecies, aun siendo similares, evidencian importantes diferencias en la estructura, diseños distintivos y color, que se acentúan más si la comparación se hace con el Diamante mandarín “de selección”, o sea ejemplares seleccionados durante años en cautividad. Concretamente, las estructura de los machos de la subespecie doméstica ha ido redondeándose (especialmente la cabeza) y haciéndose más robusta, con una longitud mínima de 10,50 cm, medida desde la punta del pico a la de la cola, mientras que el D.M. de Timor conserva una forma más fina y una talla mucho más pequeña, alrededor de 8 cm. Aunque los diseños distintivos han sufrido una transformación y de hecho en D.M. de concurso se han marcado más las estrías del ojo y del pico, los diseños del flanco son más extensos, presentando la barra pectoral sin rebabas y sobre todo las cebraturas negras (que no existen en el D.M. de Timor) salen regulares y sin interrupción desde el pecho al pico. En el D.M. de Timor, los diseños han mantenido sus señas de identidad ancestrales, permaneciendo delimitados y delicados , especialmente las estrías del pico y del ojo. El diseño de los flancos es más reducido. También los colores y las tonalidad, aunque parecidos, se muestran decididamente diferentes, sobre todo en el D.M. gris de concurso, que presenta cabeza, nuca, dorso y alas de un gris uniforme, más oscuro sobre la cabeza. El vientre es blanco y la parte inferior de la cola, blanco crema. En el D.M. de Timor, el vientre es de una cálida tonalidad crema y presenta una discreta cantidad de feomelanina sobre el gris de las alas, del dorso y de la cabeza. La zona inferior de la garganta es gris plomo, hasta la barra pectoral, sin cebraturas. En conjunto, el plumaje corto hace resaltar la armonía de los diseños y colores de tonalidad armoniosa y delicada, pero al mismo tiempo fuerte y bien definida. Los diseños y colores del resto del cuerpo permanecen inalterados. La hembra,además de por la talla, se diferencia por el color crema del vientre, más intenso en las de Timor que en las de concurso. y sobre todo por el gris del pecho y de la parte bajo la garganta, que es mucho más intensa y perlada en la hembra del D.M. de Timor. Los pollos y los jóvenes son prácticamente idénticos, pero fáciles de diferenciar gracias a la menor talla del Timor y por la estría del ojo que en el D.M. de selección está más marcada.
Experiencia en cautividad
La cría del Diamante mandarín de Timor no entraña especiales dificultades, siempre que se cuiden las necesidades de la cría en cautividad. Es necesario, además de ético, darles un adecuado espacio de vuelo, agua fresca limpia, sol, aire y, sobre todo, un cobijo nocturno en las zonas en las que la temperatura es especialmente baja. Con el criador, se muestra más bien tímido, pero no atemorizado, mientras que en voladeras con otras especies se hace respetar en la defensa de su propio espacio vital. Un buen mixto de semillas valdrá siempre que tenga una base de panizo y alpiste, en mayor proporción que níger y mijo rojo. No aprecian demasiado la pasta por lo que el criador deberá poner en juego todos sus recursos para acostumbrar a los pájaros a alimentarse con ella. Según mi experiencia, prefieren una pasta mezcla de seca y húmeda en la misma cantidad, que suministraremos cada dos o tres días, en pequeñas dosis. Una vez habituados a este sabor, los Timor se alimentarán con regularidad incluso en fase de cría. La reproducción en jaula no me ha creado ningún problema. Los D.M. de Timor han nidificado en la clásica caseta nido de plástico y aceptado el yute como material de relleno, construyendo una pequeña concha acogedora. Los huevos, incubados por ambos progenitores, son puestos con regularidad y nunca menos de 4. A menudo he descubierto al macho desarrollando conductas de vigilancia y reclamando a la hembra en el nido cuando ésta tardaba en volver. Los pollos son criados por la pareja y los machos se han ocupado del destete mientras la hembra empezaba la siguiente puesta. Una cierta apatía de los jóvenes en los primeros días no debe preocuparnos, ya que es típica de la especie. Durante la reproducción, amplio la variedad de alimentos para estimular el embuche: compuesto de semillas germinadas, huevo triturado, clara incluida, y cous cous, espolvoreado con pasta seca del comercio. Una recomendación final. Dada la escasez de D.M. de Timor en cautividad, puede resultar útil pasar algunas nidadas a nodrizas, mejor si se trata de Diamantes mandarín. Pero atención con poner juntas nidadas de D.M. y de Timor, criadas por nodrizas mandarín, ya que los jóvenes Timor morirían de hambre inexorablemente. Si bien la llamada al embuche es similar a la de sus hermanastros, la tonalidad es completamente diferente. Las consecuencias de este “detalle” son dramáticas: los progenitores adoptivos, al no reconocer el reclamo atávico típico de la (sub) especie, dejarán en segundo plano a los pequeños Timor en favor de su propia progenie.







Texto: Ivo Ginevra. Fotos: Alcedo e I. Ginevra, según pies originales. Criadero: A. Valentini (Vallentini en el pie de comparación).





