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Híbridos

Verderón x Camachuelo picogrueso

Paolo Archetti

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En estas páginas, imágenes del híbrido de Verderón x Camachuelo picogrueso.
En estas páginas, imágenes del híbrido de Verderón x Camachuelo picogrueso. · Alcedo

La hembra de Camachuelo picogrueso provenía del criadero de un amigo, e inicialmente la acoplé con un macho de su especie, en un intento de reproducción en pureza. Lamentablemente, al poco tiempo perdía el macho y como no disponía de otro, decidí intentar la hibridación. Tras algunas dificultadas de unión de la pareja con diferentes compañeros, la hembra aceptó finalmente a un macho de Carpodaco mejicano. De este acoplamiento obtuve dos híbridos muy bonitos, un macho y una hembra (ver artículo siguiente). En la siguiente temporada intenté otro híbrido diferente, inédito hasta aquellas fechas, un híbrido con el Verderón europeo. De hecho, esta especie presente buenas aptitudes para la hibridación y, además, el macho es bastante decidido y la acentuada diferencia de talla con el Camachuelo picogrueso supone un aliciente más. Los colores “opuestos” (amarillo en el Verderón, rojo en el Camachuelo picogrueso) no me preocupaban demasiado: en hibridación es posible intentar acoplamientos entre ejemplares de factor opuesto y, a menudo, los resultados son excelentes, como nos enseña, por ejemplo el cruce entre Canario de Mozambique por Camachuelo. Escogí un macho proveniente de mi cepa, un buen ejemplar de talla notable, buen diseño y coloración intensa. Alojé a la pareja en una voladera de 1 x 1 x 2 metros, protegida por pared y bien camuflada con ramas de ciprés. Los nidos, siempre en la parte alta del frontal, se mimetizaron con pinto falso, del usado en los adornos navideños. Tras varias puestas claras, la madre naturaleza me deparó un huevo fecundo, que eclosionaba un 4 de agosto. Los puse a criar a una pareja de Carpodacos mejicanos, que aunque tenían dos huevos fecundos y a pesar de lo avanzada de la temporada, consiguieron llevar adelante el destete de los tres pollos, dos mejicanos y el híbrido, que afortunadamente resultó ser un macho. La alimentación, además de semillas cocidas, huevo duro y guisantes mezclados con pasta artesana de mi “cosecha” y del comercio, enriquecida con liofilizado de carne, gusanos de la harina y polillas de la miel, dado que la mejicana ya estaba acostumbrada a ese tipo de alimentación. En una escudilla aparte suministraba a diario una pequeña ración de “tortilla” hecha con huevo entero, leche, miel y un poco de harina de alforfón. Para completar este tipo de alimentación, al atardecer, y para evitar la deshidratación de los pollos durante la noche, les ponía fruta y verdura, alternando los días: manzana, pepino, calabacín, diente de león y achicoria verde. La muda se desarrolló lentamente hasta el punto de que en diciembre, ya con los Campeonatos nacionales, el plumaje del híbrido todavía no estaba completo, aunque lo expuse, sin ningún interés en su clasificación, para que lo viesen los aficionados. Deseo, compromiso y dedicación y “no rendirse nunca” es la única receta para un hibridista. Desilusiones, muchas, satisfacciones, pocas, pero que pagan con creces los grandes esfuerzos realizados para conseguir ese “sueño” tan deseado.

En estas páginas, imágenes del híbrido de Verderón x Camachuelo picogrueso.
En estas páginas, imágenes del híbrido de Verderón x Camachuelo picogrueso. · Alcedo
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En estas páginas, imágenes del híbrido de Verderón x Camachuelo picogrueso. · Alcedo
Publicado en Ornitología Práctica, número 85, páginas 35–37.
Texto: Paolo Archetti. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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