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La educación al canto con un serinette

Francisco Manuel Reyes Sosa

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Izquierda: “The Graham Children”. William Hogart (1741).
Izquierda: “The Graham Children”. William Hogart (1741). · William Hogart (1741)

En la era del mp3, itunes, youtube, parece que hace un siglo de aquellos radiocasetes de coche que cableados a un pequeño altavoz, se empleaban (y seguro que aún se emplean) para enseñar a los canarios de canto y silvestres. En la actualidad no crío ninguna gama de canarios de canto pero recuerdo con añoranza las tardes de inicio de los años 90 en el bar de Juan “El perla” junto a Paco “el pajarillo” abrir los cajones que liberaban el cantar de los timbrados y grabar con el radiocasete a los ejemplares más sobresalientes. Estos dos grandes criadores desgraciadamente ya no están entre nosotros (les deseo un buen año de cría y éxito en los concursos de allí arriba) como muchos otros criadores que nos han dejado y se han llevado su experiencia. Muchas de las tareas de canaricultores antiguos han quedado relegadas por las modernas tecnologías. Por ejemplo, el uso de leds, el control de la humedad, la explosión de medicamentos adaptados, por fin, a la veterinaria aplicada son ahora el pan nuestro de cada día en los aviarios deportivos. Pero me he decidido a escribir este artículo para rescatar una de ellas, mucho más antigua que el autoreverse del radiocasete. A partir del año 1700, unos 150 años antes del nacimiento de la teoría evolutiva de Darwin y del debate sobre la herencia de los caracteres adquiridos por los defensores del Lamarckismo, los criadores de canarios y de otras aves canoras ya experimentaban sobre la herencia del canto en las aves. La disputa entre ambas teorías se mantuvo durante hasta casi la segunda guerra mundial y en un lapso de más de 200 años se sucedieron experimentos para demostrar uno y otro argumento. Los había que argumentaban que las aves aprenden a cantar escuchando, quienes eran contestados por los que aseguraban que el canto es innato y se hereda. Sin estar muy seguro de que lo siguiente sea cierto, seguro que a día de hoy se mantiene en parte el debate entre los que dan más peso a los progenitores (a su selección) y quienes lo fían más al proceso de preparación del pájaro de canto. Seguramente en la cría del canario de canto moderno se tenga claro que ambas cosas son importantes. Pero los ejemplos desde el 1700, durante 1800, hasta el año 1940, sin conocer nada sobre la genética moderna, no permitían dar la razón ni a unos ni a otros. En 1709, en el que se puede considerar el primer libro sobre canaricultura titulado “Nouveau traite des serins de Canarie”, Hervieux de Chanteloup daba consejos útiles para la cría y reproducción de los canarios. La cría de pequeñas aves, y entre ellas los canarios de canto, se consideraba desde la edad media un pasatiempo de aristócratas y demás burguesía al igual que la caza, la cetrería o la pesca. El joven Hervieux trabajaba como el “gouverneur des serins de Madame la Princesse”, Ana Enriqueta del Palatinado, y relata en su libro las técnicas de matenimiento y cría de canarios (algunas de ellas pueden tener validez a día de hoy). Pero el objetivo de este artículo es centrarme en un pequeño detalle: según relata en su libro, para perfeccionar el canto de los canarios se empleaba un pequeño instrumento llamado Serinette. Se trataba de un pequeño organillo portátil de madera, compuesto por unas flautillas hechas de tubos de estaño, que liberaban, según la partitura grabada con púas en un cilindro, el aire de un fuelle, todo ello accionado manualmente con una manivela. Solían reproducir varias piezas musicales de unos veinte segundos cada una, que se podían seleccionar moviendo ligeramente el cilindro a la derecha o a la izquierda. El tratado de Hervieux se editó en numerosas ocasiones, fruto del éxito que tuvo en la época. En la edición de 1745 el propio autor dedica un capítulo al instrumento que según él se había inventado una docena de años antes. El nombre de serinette lógicamente está relacionado con el género del canario “Serinus canaria” y perfectamente se define en 1769 la conversación publicada entre D’Alembert y Diderot, donde se refiere al serinette como “la máquina que enseña a cantar a los canarios”. Pocos años después, en su famoso tratado de 1776 “L’art du factuer D’orgues, Dom François Bedos de Celles describe con precisión cómo se construye un órgano para adiestrar a las aves. La primera ejecución se le atribuye a Monsieur Bennard en el 1730, lo que coincide con la fecha aportada por Hervaux, en Francia. Debido al auge de la cría en cautividad de aves canoras, su uso se extendió y se tienen referencias a talleres de fabricación en Nancy, París y especialmente en Mirecourt (Francia). También hay datos sobre su fabricación en Inglaterra y Alemania. Su popularidad alcanzó tal grado que existen también otras referencias sobre la construcción de estos instrumentos no sólo para canarios sino también para pinzones y camachuelos adaptando el sonido al canto de estas aves. Pintores como Jean-Baptiste-Siméon Chardin inmortalizaron en 1751 su uso en la obra La serinette que puede verse hoy en día en el museo de Louvre (París).También puede verse en la obra que William Hogarth pintó en 1742 The Graham children, actualmente en la Galería Nacional de Londres, o en el grabado de la obra La tonotechnie, de Engramelle en 1775. Pero como nos ocurre con muchas otras experiencias, la moda de la serinette duró hasta mediados del siglo XIX y desde entonces no ha vuelto a usarse. En la actualidad, se conservan algunas serinettes funcionando a la perfección gracias a las manos de excelentes restauradores como Markus Stahl o Pierre “Cylindres, manivelles & Co” a quienes agradezco su ayuda para este artículo. No me imagino las colas de los canaricultores de la época en las puertas de los talleres, tal y como se ven hoy en día, para conseguir la última versión del Ipod o Iphone. Internet hoy, y os animo a ello, nos permite buscar por la palabra clave “serinette” y encontrar las melodías de este maravilloso instrumento, hoy en desuso, pero clave para los criadores de la época.

Página siguiente: Serinette, “la máquina que enseña a cantar a los canarios”, restaurada.
Página siguiente: Serinette, “la máquina que enseña a cantar a los canarios”, restaurada.
Página siguiente: Serinette, “la máquina que enseña a cantar a los canarios”, restaurada.
Página siguiente: Serinette, “la máquina que enseña a cantar a los canarios”, restaurada.

Bibliografía

• Nouveau traite des serins de Canarie. Hervieux de Chanteloup. 1709. • L’Art du Facteur d’Orgues. François Lamathe Bédos de Celles de Salelles. 1776. • The Red Canary. Tim Birkhead. 2003. • http://www.marcus-stahl-orgelbauer.com/ • http://orgue-de-barbarie.pagesperso-orange.fr/

Publicado en Ornitología Práctica, número 86, páginas 66–67.
Texto: Francisco Manuel Reyes Sosa. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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