Taxonomía El Diamante pintado forma parte del género Emblema, junto al más conocido Diamante moteado (Emblema guttata) y a los menos conocidos pero igualmente fascinantes Emblema bella y Emblema ocullata, todos ellos joyas maravillosas que nos regala Australia. Personalmente no comparto mucho esta clasificación porque no se pueden ignorar las diversidades ambientales, comportamentales y alimentarias que caracterizan a esta especie. Además, no considero el diseño sobre los flancos, que poseen los cuatro Emblema, como otro criterio seguro que determine la pertenencia común a la especie. Lo mismo podemos decir del color rojo de la parte superior de la cola, presente también en los cuatro diamantes. Al respecto quisiera hacer notar que encontramos lo mismo en los géneros Neochimia y en casi todos los Erythrura, refieriéndonos sólo a Australia, aunque estos últimos tienen los flancos sin estrías u punteados. Aún más problemática se presenta la ubicación de la especie picta hablando de diseños y colores, en relación con los Estrídidos africanos, con los que comparte diseños y colores muy semejantes (véanse los géneros Hypargos y Spermophaga, además de Pytila (Melba) y Euschistospiza (dybowskii). Y, por añadidura, comparte con los mismos africanos algunos comportamientos esenciales como el comportamiento terrícola, manifestado sobre todo por su permanencia y búsqueda de alimento en el suelo. En conclusión, me inclino más por la tesis que relaciona al Diamante pintado con los estríldidos africanos antes que con los Diamantes australianos, aún admitiendo que el picta está sometido a un profundo cambio, que lo ha hecho adaptarse en el tiempo a condiciones de vida extremas, en un territorio altamente inhóspito para la existencia humana y animal.
Distribución, hábitat y comportamiento en la naturaleza Es una especie monotípica, presente en Australia central y occidental, aunque en los últimos años ha manifestado tendencia a desplazarse hacia el sur y la parte oriental del continente. Su hábitat natural es el desierto rocoso del Queensland, de los montes Kimberley, o particularmente seco del centro de Australia. Se encuentra a menudo próximo a los cursos de agua o a la costa y generalmente en condiciones de vida extremas. Desde hace poco, se le ve en campos de cultivo y en los jardines, pero prefiere las zonas desérticas ricas en matas de Spinifix. Al Diamante pintado le atrae esta planta porque le gustan sus semillas, que consigue extraer de la planta sin pincharse, gracias a su pico largo y fino. Además de estas semillas, el Emblema picta se alimenta de pequeñas semillas que recoge directamente del suelo y le gustan también bastante las termitas, muy presentes en sus costumbres alimentarias. Generalmente vive en pequeños grupos, que se agrupan en tierra, volando bajo y con velocidad. En época de celo, tiende a formar pareja fija y, tras el destete, los jóvenes se reúnen en pequeñas bandadas de alrededor de 30 ejemplares, que se fraccionan al aproximarse el periodo reproductivo. Son sedentarios, aunque impulsados por el hambre, pueden cubrir distancias considerables en busca de alimento. Si sienten miedo, buscan refugio en árboles de acacia, donde raramente pasan la noche. En la naturaleza, construyen un nido con la típica forma de botella entre las hojas de Spinifex, revistiéndolo cuidadosamente para evitar que sus espinas puedan romper los huevos o herir a los pollos. Pone de 4 a 6 huevos, que serán incubados por ambos progenitores. El macho es un padre excelente, que se ocupa, junto con la hembra, de la alimentación de los pequeños. Se ha podido constatar un notable aporte de termitas en la dieta de los pollos, confirmando su necesidad de proteínas animales.
Descripción de la especie Tiene una longitud de entre 10,5 y 11 cm y un evidente dimorfismo sexual. La librea esta compuesta por tres colores dominantes: rojo, negro y marrón. El rojo está presente en tres zonas: parte superior de la cola, pecho/ vientre y zona facial. El lipocromo, de color rojo es intenso y brillante, es la primera y más simple distinción entre los sexos. De hecho, en el macho tiene una extensión mayor que en la hembra, ocupando casi toda la zona frontal, formando una máscara que partiendo del pico, engloba y rebasa el ojo, expandiéndose incluso por la garganta y la parte baja de la misma. La hembra, por el contrario, carece de esta extensión lipocrómica, que se reduce a un simple jaspeado alrededor del pico. También la mancha roja presente en el bajo pecho y vientre evidencia el dimorfismo entre sexos. En los machos de mejor calidad, forma un óvalo regular y bien desarrollado, mientras que en las hembras, se reduce a una pequeña insinuación. El color de la parte superior de la cola es común para ambos sexos y tiene la misma extensión. Macho y hembra tienen en común también el mismo color bruno rojizo del dorso, parte superior de la cabeza, cuello, píleo, alas y cola, y el negro brillante de la parte de abajo de la cola, flancos, lados del cuello y pecho. Sólo en la hembra, la melanina negra se extiende hasta la valva inferior del pico, ocupando la zona de la garganta, que en el macho es de color rojo. Los lados del pecho y de los flancos están recubiertos por un punteado blanco, que en la hembra cubre también la zona de la garganta. El pico es típico y original, con su valva superior negra y la inferior roja, testimonio de la evolución del Emblema picta en la búsqueda de alimento entre las agujas del Spinifex. De hecho, la misma forma apuntada del pico es la adecuada para protegerlo de los pinchazos de la planta. Los pollos nacen desnudos, con un característico diseño bucal, que determina su diferenciación inmediata frente a las demás especies. Los jóvenes tienen colores más pálidos, el punteado blanco infiltrado de bruno y carecen de rojo, excepto del que recubre la parte superior de la cola.
El Emblema picta en cautividad El clásico mixto de semillas para exóticos, siempre que sea fresco y bien surtido, garantiza la buena salud de los ejemplares. Le gustan mucho las espigas de panizo, algunos gusanos de la harina y la pasta está especialmente recomendada. No debe faltar nunca el grit, el hueso de sepia, las sales minerales y el carbón dulce. El Diamante pintado se adapta de buen grado a la vida en jaula o voladera. Con el paso del tiempo, pierde incluso su timidez y se muestra más bien confiado. Pero si bien interactúa fácilmente con los humanos y con los de su misma especie, no puede decirse otro tanto de su vida en común con otras especies. Al ser una especie bastante pacífica, sufre la personalidad exuberante o territorial de las otras razas, hasta el punto de sucumbir. Por ello es necesario alojar a los picta por parejas o en voladeras con los de su propia especie y cuando sea necesaria la convivencia, habrá que optar siempre por ejemplares poco invasivos, como por ejemplo el Diamante de Gould o el Diamante Bichenow. Y ahora tres recomendaciones muy importantes para quien quiera criar Diamantes pintados. La primera, la limpieza absoluta del contenedor ya que el picta también en cautividad mantiene sus costumbres terrícolas y pasa mucho tiempo sobre el fondo de la jaula. Para mantener la buena salud del pájaro resulta obvio que debemos evitar al máximo su contacto con las deyecciones. La segunda es alojarlo en un local que nos sea ni húmedo ni frío, con una temperatura, a ser posible, no inferior a 16° y siempre en el punto más tranquilo del criadero. La tercera recomendación, mantener encendida la luz auxiliar de orientación durante la noche, porque un ruido de improviso lo puede atemorizar hasta tal punto, que emprenda el vuelo a ciegas y se estampe violentamente contra las barras de la jaula y, además, si está en periodo de incubación, que pierda la orientación y abandone el nido.
Experiencia reproductiva de Alessandro Cinti El Emblema picta acepta de buen grado el nido usado comunmente para la Isabelita del Japón, que se aconseja colocar ya tapizado con yute. De esta forma, a la pareja sólo le queda la tarea de refinarlo, algo que realizarán bastante bien, cubriendo parcialmente el punto de acceso con material finamente elaborado y reduciéndolo a un agujero de acceso de alrededor de 3 cm. El cortejo del macho consiste en rápidos y continuos movimientos ondulatorios de la cabeza, asumiendo una posición horizontal, acompañada por un suave trino. Un baile prácticamente opuesto al vertical que desarrolla el Diamante de Gould. Se trata de una especie bastante prolífica, baste con decir que los huevos raramente son claros y que, además, el macho es más bien fogoso, aunque pasen los años. En el periodo de la puesta, la hembra necesita una buena integración mineral, vitamínica y que no le falte, como hemos dicho, ni el grit ni el hueso de sepia, para favorecer la adecuada formación de la cáscara del huevo. Hasta ahora, la práctica habitual ha sido que la incubación y cría del Emblema picta corra a cargo de nodrizas de Isabelita del Japón, si pretendemos llevar a buen término la nidada, pero las cosas no son tan sencillas. O mejor, son hasta demasiado fáciles mientras los pollos del Diamante pintado son aún tan pequeños que viven en el interior del nido. De hecho, el criador los observará siempre con el buche lleno con todo cuanto se haya puesto a disposición de la nodriza para el embuche y dormirá sueños tranquilos, pero la tragedia está a menudo detrás de la esquina. De hecho, precisamente cuando todo parece ir bien, las nodrizas acusan notables dificultades para gestionar los pequeños salidos del nido, por toda una serie de problemas. Ante todo, el picta tiene un reclamo de alimento más bien prolongado, ruidoso, agresivo e insistente hasta el punto de perseguir a sus progenitores adoptivos por toda la jaula, acorralándolos directamente en una esquina. Además, también la particular conformación del pico, largo y estrecho, del pintado impide un embuche fácil, a pesar de la proverbial paciencia y dedicación del Isabelita del Japón, que puestas a prueba dejarán paso a la libertad. Casi inevitablemente, los Emblema picta serán abandonados a su suerte y al final sólo contaremos con los supervivientes y los pocos afortunados acusarán carencias estructurales consistentes en una talla ligeramente menor y un plumaje poco sedoso y descolorido. La solución para poner fin al problema es sencilla, práctica y etológicamente correcta: “criar en pureza”. La experiencia directa nos ha enseñado que el Emblema picta, si se encuentra en las condiciones ideales para reproducirse, es un reproductor más que fiable. La prole crecida en pureza es fuerte, sana y, sobre todo, más bonita. Es innegable el hecho que los picta criados en pureza presentan una buena talla, con plumaje y colores particularmente brillantes y una óptima oxidación general. Obviamente, el punto de partida es la elección de los progenitores, que debe basarse en criterios de salud y de confianza. Por ello, es bueno dejar que las parejas se formen solas, dando la oportunidad a los ejemplares de escogerse libremente. Así, o se compran muchos ejemplares y se dedica mucho tiempo a observarlos hasta que se formen las parejas espontáneamente o bien recurrimos a un criador serio que nos proporcione ejemplares ya familiarizados entre ellos. Dado el primer paso, el siguiente es alojar a los reproductores en un local tranquilo y aireado, suministrar uno o dos nidos de caseta para exóticos, con abundante material (mejor iniciar el acabado a mano), una alimentación variada integrada con proteínas animales, pasta, grit, hueso de sepia, luz, ventilación y tranquilidad. No deben faltar nunca espigas de panizo, que pueden ser decisivas en la cría en pureza. En cualquier caso, la experiencia ha demostrado que si la pareja quiere reproducirse, no la detendrá nada ni nadie. Concluyendo, pienso que ha llegado el momento de empezar a criar el Emblema picta sin recurrir a nodrizas, porque a diferencia de otros pájaros, como el Diamante cola larga o el mismo Diamante de Gould, el Pintado tiene sólo atenuado, pero no ha perdido, el instinto de atender a sus propias nidáceas. La experiencia de los criadores, como Cinti, que crían en pureza, demuestra que estamos aún a tiempo de evitar la pérdida de las actitudes reproductivas del Emblema picta y que si nos armamos de paciencia, determinación y optimismo, al final llegarán los resultados.






Texto: Ivo Ginevra. Créditos fotográficos conservados en el artículo.





