Al llegar el final de la temporada de invierno de cada año, observo por el suelo la proliferación de unas pequeñas gramíneas cuyos brotes verdes iniciales parecen como césped y que, ayudadas por la humedad y las lluvias propias de esa época, van creciendo lentamente, tapizando el suelo, ya sea en mi jardín, como en los huertos cercanos de limoneros.
Como soy un recolector diario -si es posible- de plantas de la huerta que sean beneficiosas para mis fringílidos, voy siguiendo el crecimiento de esta pequeña macolla (nombre común huertano), y cuando está en flor, que viene a coincidir con el inicio de la primavera, es la época ideal para arrancarla y poder utilizarla en la construcción de los nidos de los pájaros silvestres.
Al tirar de ella, ya se aprecia su suavidad al tacto, y una vez arrancada, se pueden guardar las plantas con sus raíces -una vez sacudida la tierra- en una caja de cartón, varios días sin pudrirse, y cada vez que se suministre a las jaulas o voladeras, es necesario trocearla en finas briznas individuales, para un mejor aprovechamiento de los pájaros que están en celo y con ganas de hacer el nido. Las pequeñas semillas que aún conservan los tallos son comidas por los pájaros de pico pequeño -Serinus, y Carduelis- , y la broza sobrante es ideal para que los canarios y pequeños fringílidos hagan un nido perfecto, trenzando las hebras tiernas y suaves.
Esta pequeña planta, que utilizo todos los años de marzo a mayo, se me estaba resistiendo ala hora de encontrar su nombre científico, pues aunque he realizado fotos y enviado a expertos biólogos y algunos ingenieros agrónomos, resulta que la familia de las gramíneas es muy extensa y de parecidas formas. Resulta por ello dificultoso su identificación y el bautizarla con su nomenclatura científica en latín. Finalmente, comparando los nombres aportados y viendo sus características y fotos por internet en Wikipedia, he podido identificarla correctamente.
La Poa anual o pastito de invierno (Poa annua) es una planta herbácea y anual, perteneciente a la familia de los pastos y cereales (gramíneas y poáceas). Es una especie invasiva y cosmopolita, de climas templados, que es catalogada como maleza por su rápida reproducción en los bancales de alfalfa, en donde desplaza y ahoga al forraje sembrado.
Su altura en flor no es mayor de 30 cm, y las hojas presentan una lígula membranosa y prefoliación plegada. Las inflorescencias son unas espiguillas pequeñas, y tanto los tallos con hojas como las flores tienen un tacto suave, muy moldeable en verde para ser utilizada por los fringílidos silvestres para confeccionar la base y aros circulares del nido. Una vez secas las briznas, los bordes quedarán bien trazado, resistirán el movimiento ocasionado por el viento y guardarán las calorías aportadas por la hembra, que son necesarias para la incubación y eclosión de los huevos.

En el sur de España, se puede obtener en huertos, prados, y jardines. Y una vez arrancada verde, hay que romper los tallos y separarlos de las raíces, se seca, en una caja de cartón para que no se pudra mientras pierde la humedad, será utilizada después por nuestros pájaros en la confección de los nidos, empleándola como sisal natural, y siendo solamente aconsejable aportar algo de algodón o pelo animal para la terminación final del interior del nido.
En mi caso, para la terminación de los nidos complemento con pelo de caballo, que consigo en esta época de muda del pelaje de invierno, que los amigos que tienen caballos me aportan -en su defecto puede valer el pelo de cualquier animal doméstico como el perro-, después del cepillado y cuando esquilan la crin y cola para un mejor aseo.
Texto: José Antonio Abellán Baños. Créditos fotográficos conservados en el artículo.





