Introducción La hibridación entre un Cardenalito de Venezuela -Carduelis cucullata- con un sizerín europeo de talla pequeña -Acanthis flammea cabaret- no es fácil y me ha llevado dos años que la hembra de sizerín empleada, se habitúe al poco espacio y la compañía de cardenalitos. Es necesario la convivencia de meses y adaptación de voladera a jaula pequeña, para que la hembra de sizerín salga en celo y acepte un macho de otra especie.
El resultado de este híbrido lo vi hace años en un mundial y tenía ganas de conseguirlo. Para ello, he empleado una hembra de sizerín mutado de factor oscuro, que ha resultado ser homocigoto en este factor semidominante o de dominancia incompleta, pues, todos los hijos obtenidos, tanto machos como hembras, han sido oscuros en simple factor. Y, como el cardenalito empleado como padre es clásico no portador de gen ligado al sexo, todos los hijos han salido de fenotipo clásico y factor oscuro.
Las dos especies empleadas tienen una gran presencia melánica y coinciden en el tono del lipocromo rojo. Ambos parentales están influenciados por los cromosomas sexuales, siendo responsables de la diferencia de fenotipo entre los hijos F-1 machos y hembras, por la presencia de la eumelanina negra y lipocromo rojo en la cabeza de los machos, y en el caso de la F-1 hembras, la ausencia de eumelanina y pigmento rojo en esa parte del cuerpo.
Este híbrido es mutado de exótico por fauna europea, al expresar un factor “oscuro” en su fenotipo, es decir, no clásico o de origen ancestral. Esto se debe a la herencia aportada por la madre sizerín, que siendo un gen dominante, da lugar a que con sólo un progenitor mutado, ya sea hembra o macho, se puedan obtener hijos mutados del mismo factor y de sexo indistinto, y estarían clasificados en los mundiales en la sección H-40.
Como en la mayoría de híbridos obtenidos de cualquier especie, el que normalmente sale de mayor belleza por su color y diseño, con posible opción a premio, es el de sexo macho en él nos basaremos para hacer una descripción.
El diseño melánico es visible por las estriaduras negras en las espalda y flancos, así como en el pecho. La eumelanina está mezclada con la feomelanina, muy visible en las plumas coberteras alares, confiriendo un color oscuro uniforme, que incluso le llega a cerrar melánicamente casi el bajo vientre o cloaca. Esta característica envolvente oscura es común en este factor dominante, que se asemeja en su actuación sobre el plumaje con el factor cobalto del canario. Debajo de la mandíbula inferior o pico, se le dibuja bien un babero negro, que se va entrecortando y reduciendo en plumas negras, conforme baja hacia el pecho.
El lipocromo rojo se deja ver en las mejillas y pecho, incrustado entre las plumas melánicas, y no se le observa en la frente, seguramente por ser de primer año y no haber realizado aún la muda del plumaje nupcial. En las remiges primarias, se deja ver la herencia del lipocromo rojo del Cardenalito, y también es bien visible el pigmento rojo en el obispillo.
Al ser las dos especies de fringílidos de parecido tamaño, la talla es homogénea a los parentales, no resultando desgarbada y confiriendo la herencia del Sizerín una forma más redonda que la del Cardenalito. El plumaje queda adherido al cuerpo, dando más consistencia el factor oscuro, pues hace la pluma más tupida y con un tacto suave, como el factor marfil de los canarios.
La posición sobre el palo es más tranquila por la influencia del sizerín y está influenciada por el cardenalito al elevar el plumaje de la coronilla o cresta cuando mira con curiosidad, teniendo una gracia innata al pararse y moverse sobre el posadero.
El resultado final de este híbrido mutado me satisface, aunque yo el primer año lo intenté con otro macho de Cardenalito simple dilución, con la intención de sumar en el mismo híbrido las dos mutaciones de herencia genética semejante, -dilución simple y factor oscuro- pero de influencia en el fenotipo muy diferente. ¡Y no pudo ser! La hibridación es como las actuaciones del circo, siempre vas buscando otra cosa más bonita y difícil. Otro año será.
Texto: José Antonio Abellán Baños. Créditos fotográficos conservados en el artículo.





