(Serinus dorsostriatus)
El Canario de vientre blanco formaba parte, hasta hace algunos años, del limitado grupo de canarios africanos relativamente comunes en las pajarerías, en el que se integraban también el Canario de Mozambique (Serinus mozambicus) y el Cantor de África (Serinus leucopygius). La facilidad para encontrar estas tres especies en el mercado y su precio, seguramente asequible, no incentivaron, por desgracia, intentos serios de cría en cautividad, a pesar de su relativa rusticidad y de la escasa dificultad de su reproducción. El cambio radical de la situación, de un día para otro, la aparición de la psicosis de la peste aviar (ampliamente patrocinada por las multinacionales farmacéuticas), con el consiguiente bloqueo de las importaciones, determinó la casi completa desaparición en el mercado de esta y otras muchas especies, antes muy frecuentes. Como prueba de lo dicho, constatar que hoy es seguramente más fácil encontrar un Canario sulfúreo (Serinus sulphuratus), especie siempre rara y cara y por esta razón criada en cautividad, que un Canario de Mozambique o, en nuestro caso, un Canario de vientre blanco.
Distribución El Canario de vientre blanco es común en un área que comprende gran parte de los países de África oriental: Kenia, Tanzania, Etiopía, Somalia y Uganda. La subespecie S.d. maculicollis ocupa la parte alta del área y es más bien rara en nuestros criaderos, ya que la mayor parte de los ejemplares proviene de Tanzania, donde dicha subespecie está escasamente presente sólo en el extremo norte del país.
Sistemática Familia: Fringílidos. Especie: Serinus dorsostriatus. Subespecie: S. d. maculicollis. Alemán: Weissbauchgirlitz. Francés: Serin a ventre blanc. Inglés: White-bellied canary, Somali canary. Italiano: Canarino ventre bianco, Mozambico gigante.
Descripción Talla: 11,5 a 13 cm.
Macho adulto: frente, superciliares, mejillas y lados del cuello amarillo limón o intenso, capucha, nuca y cuello verdes, con un fino diseño negro; también el dorso es verde, con un diseño negro más grande y evidente; mejillas amarillas, con orla verde. El pecho, los flancos y el obispillo son amarillos, mientras que el vientre es naturalmente blanco. Tanto las rémiges, como las timoneras o las coberteras alares son de color negro opaco, con orlas amarillo-verdosas; los ojos son negros, mientras que el pico es gris y proporcionado a la estructura del cráneo. Las patas son bastante finas y de color carne.
Hembra adulta: el manto se caracteriza por una notable atenuación del lipocromo, de la intensidad y extensión del diseño en las zonas de elección y por la presencia del típico collarín entre garganta y pecho.
Jóvenes: parecidos a la hembra. Los colores son más tenues, el diseño más tosco y el verde del fondo tiende a ser sustituido por el gris. En ambos sexos se aprecia el collarín, que en los machos desaparecerá con la primera muda.
El dimorfismo sexual es evidente ya desde los 8 o 10 días, por la intensidad del lipocromo en los machos.
Esta descripción se refiere a la subespecie nominal, mientras que en los machos de la subespecie S.d. maculicollis, la banda amarilla de la frente y de la arcada superciliar es más fina y el verde más tenue y con tendencia al gris. El blanco del vientre se extiende hasta el obispillo y en la hembra, hasta la mitad inferior del pecho.
Hábitat Sabana, ambientes áridos o semiáridos, zonas cultivadas y huertos desde el nivel del mar hasta los 1.400 m de altitud, aunque también ha sido visto en alta montaña (monte Nyiru, en Kenia, 2.650 m. Peter Clement, Alain Harris Finches&Sparrows).
Alimentación Busca pequeñas semillas, insectos y frutas, por lo general en bandadas de pocos ejemplares, tanto en tierra como en los arbustos o hierbas.
Reproducción La temporada reproductiva comienza hacia finales de agosto y puede prolongarse hasta finales de abril. Construyen el nido, de copa poco profunda, que recuerda la del Verderón europeo, en arbustos bajos y densos, no lejos del agua, dejando a las diferentes especies de Ploceidas la exclusividad de las grandes acacias donde, por otra parte, la cohabitación sería problemática y la tasa de depredación por parte de cigüeñas, halcones y otros carnívoros, de todo punto insostenible para una especie poco numerosa. Los huevos, 3 o 4, de color celeste, con unos pocos puntitos oscuros en el polo mayor, son incubados durante alrededor de 13 días, sólo por la hembra que, atendida por el macho, difícilmente abandona el nido durante el día, salvo para liberarse de las heces a una cierta distancia. Los pollos, a su nacimiento, están recubiertos por un plumón gris y abandonan el nido a la tercera semana de vida. Ayudados especialmente por el padre, alcanzan la independencia a los 35 de vida aproximadamente
Experiencia de cría en cautividad
Los Canarios de vientre blanco llegaron a los criaderos más bien tarde, en los años ‘80 del siglo pasado, después de los Cantores de África y de los Serinus atrogularis, cuando las no excesivas dificultades de cría de los Canarios africanos, relacionadas esencialmente con la correcta determinación de sus temporadas reproductivas, habían sido ya superadas. Mis reproductores, recién importados de Tanzania y alojados en una jaula de 60 cm, no tardaron en adaptarse a la vida en cautividad, aceptando de buen grado una dieta base constituida por una buena mezcla para Canarios domésticos (50%) y por una mezcla para exóticos enriquecida con alpiste (50%). Gradualmente fueron aceptando la manzana, la achicoria, las hierbas del campo locales, larvas de tenebrio molitor y, por último, pasta y huevo duro, indispensable para el éxito de la cría. También en cautividad, los jóvenes son atendidos especialmente por el padre, del que es conveniente separarlos al cabo de la sexta semana.
La especie se cuenta entre las más robustas, pudiendo soportar, una vez aclimatada, nuestros inviernos, incluso al exterior, si se encuentran en lugares resguardados de los vientos septentrionales.
Selección Aunque somos conscientes de la escasez del material disponible, sería oportuno valorar la intensidad y la extensión del lipocromo, sobre todo en la frente y en las arcadas superciliares, algo válido también para especies afines como el Canario de Mozambique (Serinus mozambicus) y el Canario vientre amarillo (Serinus flaviventris).
Hibridación El macho se hibrida con muchas especies del género Carduelis y otros géneros afines, mientras que la hembra acepta sólo machos de su misma especie, como por otra parte ocurre con todas las hembras del grupo de los Canarios africanos. Sin embargo, también en este caso quiero reiterar que en la coyuntura actual, con el cierre o la escasez de las importaciones, la hibridación de esta y de otras especies, hoy ya raras en cautividad, debería abandonarse o relegarse a tiempos mejores, cuando se hayan creado cepas domésticas estables y con un adecuado número de ejemplares puros.
Bibliografía Peter Clement. Finches&Sparrows. Christopher Helm. Londres. F. Faggiano. Italia ornitológica nº 8-9. Agosto 2006. V. Orlando. Ucelli esotici. Ed. Encia. Udine 1959. R. Esuperanzi. Fringillidi. Ed. FOI. Piacenza 1996. Matthew M. Viriends. Ucelli da gabbia e da voliera. Mondadori. Milano 1985. G. Mandhal-M.G. Peyrot-Maddalena. Ucelli da gabbia e da voliera. Ed. SAIE. Turín. D. Alderton. You and your pet-bird. Knops. New York. 1995. P.Eoli. Ucelli da gabbia e da voliera. Fabbri. Milán. 1976. William, Arlot. Birds of East Africa. Collins. Londres.
Experiencia de cría del Canario de vientre blanco
Por Piero Russo Mi aventura con el Canario vientre blanco empezó hace ya algunos años, cuando las importaciones eran aún posibles y un vecino consiguió traer a su comercio cincuenta ejemplares, además de un centenar de Canarios del Cabo y un número indeterminado de Canarios de Mozambique y Cantores de África. Eran buenos tiempos aquellos. Tuve la posibilidad de elegir dos parejas adultas, pero aparentemente de ese año, dado que sus colores no eran aún amarillo intenso y las pocas escamas sobre las patas. Tenía serias dudas sobre la posibilidad de reproducirlos, visto que eran claramente de captura, pero los compré a pesar de ello, junto con dos parejas de Canarios del Cabo. Desde el primer momento, los S. dorsostriatus me sorprendieron: se mostraban desconfiados al máximo y muy pendencieros. Los machos no soportaban la presencia de congéneres de ninguna especie y dejaban oir su canto cada vez que un Jilguero, un Canario pecho amarillo o un Verdecillo empezaban a emitir sonidos. En la práctica, estaban siempre cantando.
Las hembras emitían tinos prolongados, parecidos a los del macho, a tal punto que pensé que me había llevado dos machos adultos y dos jóvenes del mismo sexo. No había sido así y lo puede comprobar pronto. Y aquí, un paréntesis: he comprobado que aquella especie de canto lo emitían también cuando intentaba cogerlos y cuando los tenía en la mano, lo que me hizo pensar que se trataba de un grito de alarma. Diez días después de su compra, la sorpresa: una de las hembras había puesto un huevo sobre el suelo de la jaula. Francamente no esperaba que empezasen a poner tan pronto después de su compra, por lo que no les había la posibilidad de que se tomasen confianza.. Estaban aún en jaulas individuales porque con los ecién llegados establezco siempre un periodo de adaptación, para que se acostumbren al juevo ambiente y comprobar su estado de salud. Uní a los ejemplares, pero tampoco en este caso todo fue de rosas: ya tenía experiencia con los Serinus pero nunca había visto hembras tan agresivas como las dorsostriatus.
Afortunadamente, los machos, después de un primer momento de “aturdimiento” y la pérdida de algunas plumas, mostraron su carácter, que se ha revelado como arma esencial para la cría de esta especie. Todos mis ejemplares están alojados en jaulas de 60 cm, pero con los dorsostriatus, vista su belicosidad, uní dos jaulas, porque con un metro veinte centímetros la hembra tenía la posibilidad de huir ante los audaces avances del macho (una conducta que he observado también en los Fringílidos). Como siempre, puse a disposición dos nidos: uno interior, de cesta, y otro exterior, ambos camuflados, por la parte externa de la jaula, con una cortina de plantas artificiales, de las que se utilizan en acuarofilia. Fibra de coco, yute, pelo animal y algodón en rama a disposición. Es una especie muy espartana, que se alimenta de semillas blancas (alpiste, panizo, mijo, a las que añado un espolvoreo de perilla y lechuga blanca), a la que no le gusta la pasta ni las semillas germinadas, al menos en mi caso.
Si que disfrutan, por el contrario, con las polillas de la miel y los gusanos de la harina, estos últimos suministrados vivos, pero sólo criados por mí y no tratados con productos nocivos para mis pájaros. También el puding, (que preparo con un vaso de leche y tres huevos enteros, bien mezclados y cocidos en el microondas) lo han saboreado, pero no les gustaba especialmente. Las hembras pusieron ambas: una 2 huevos, la otra 3 y para mi alegría todos fueron fecundos y eclosionaban 13 días después, dos por nido; un tercer embrión no llegó a buen término. Recordando lo vivido con los Canarios pecho amarillo, cuyo macho mataba a su pollos apenas empezaban a emplumar, separé a los padres , dejando la tarea de la cría sólo a la madre. Los tres primeros días me tuvieron con el alma en vilo porque no tengo nodrizas. Aunque no conocía el comportamiento de los Canarios de vientre blanco, tenía la esperanza de que las cosas fuesen bien, y así fue.
Se mostraron excelente embuchadoras y los pollos se destetaron rápidamente, comprobando que eran todos machos. Comprobé un comportamiento no común a todos los Serinus africanos: los dorsostriatus gustan muchísmo del baño y pasan mucho tiempo en el agua. Había oído que les gustaba rebozarse en la arena, pero francamente es una práctica que no he podido comprobar nunca.





Texto: Sante Rizzo. Créditos fotográficos conservados en el artículo.




