A menudo encontramos en la bibliografía especializada descripciones y/o hipótesis sobre cómo podríamos tener éxito en la selección de un canario completamente negro. Entre los diferentes autores, el principal y el que merece ciertamente que a él nos refiramos es el prof. De Baseggio y su libro Fringillidi speciali. Para pensar en este objetivo selectivo debemos partir del presupuesto de que el Canario doméstico, criado por nosotros desde hace ya algunos siglos, es una especie fruto de una larguísima selección artificial, de genotipo, por decirlo de alguna forma, maleable, sobre el que se ha intervenido en diferentes ocasiones, con la inserción de caracteres de otras especies, como en el caso del lipocromo rojo o de la mutación Jaspe. Entiendo que con el nivel técnico que hoy se ha alcanzado en ornitofilia, debería ser posible introducir un nuevo y atractivo, así como ambicionado, elemento cromático en el ya variado panorama de la canaricultura de color. Este nuevo factor podríamos identificarlo como factor de “oscurecimiento total”.
Muchos criadores de canarios sueñan, desde hace muchos años, con un Canario completamente negro, como el Negrito de Bolivia. Hasta ahora, las tentativas de un salto directo entre este Spinus y el Serinus doméstico, con la intención de transferir la capacidad de obtener un pigmento totalmente negro (no existe lipocromo negro sino melanina), ha dado siempre resultados negativos, tanto en términos de fecundidad de la progenie, como de un fenotipo que presente realmente niveles de oscurecimiento aceptables. Estos fracasos hay que atribuirlos, en primer lugar, a la escasa afinidad genética entre Negrito y Canario, presumiblemente insuficiente para la obtención de una descendencia capaz de perpetuar la transmisión del carácter considerado. Y, en segundo lugar, a que el factor de “oscurecimiento total” es seguramente el resultado de un grupo de genes, lo que hace exponencialmente más difícil su traslación entre especies.
Para reducir el problema de la falta de fertilidad, la hipótesis en parte experimentada de utilizar una especie más afín a las dos consideradas (Canario y Negrito), como podría ser el Cardenalito de Venezuela, no es después de todo tan descabellada. Aunque como purista genético pueda encontrar aberrante este tipo de mestizaje entre especies afines, entiendo que, para este único fin, el paso intermedio de la hibridación, Negrito X Cardenalito, puede ser importante para resolver el problema de la fertilidad. El Cardenalito es genéticamente próximo al Negrito, hasta el punto de compartir, aunque con expresiones diferentes, la capacidad de supermelanización propia de los Spinus, pudiendo así adquirir la expresión del Negrito, como pude tener ocasión de apreciar en los tres F1 del criador italiano Rigato, que presentaban una notable componente melánica difusa. Sin embargo, este tipo de híbridos, acoplados con los Canarios negrobruno clásicos, no ha dado nunca y de forma repetida progenie que presentase una condición de “oscurecimiento” relevante.

Hoy, el patrimonio genético del Canario doméstico se ve enriquecido por numerosas variaciones del tipo y de la calidad del pigmento melánico; de éstas, presumiblemente, al menos un par podrían intervenir positivamente en la obtención de un Canario completamente negro: más concretamente me refiero al Ónix y al Cobalto. La primera es una variedad sobre la que se ha escrito mucho y sobre la que se ha desarrollado, incluso, una profunda investigación científica y que determina, a diferencia de lo que aún hoy sostienen algunos, ante pruebas objetivas de carácter científico, una sustitución cualitativa de la feomelanina por la eumelanina negra. En nuestro proyecto genético en cuestión, esta mutación representaría una excelente ayuda de tipo cualitativo al factor de oscurecimiento, en cuanto toda o casi toda la melanina sintetizada sería eumelanina, por otra parte, predispuesta a alcanzar el máximo grado de oxidación deseado tanto de la mutación por ella misma como por la presencia de genes provenientes del Negrito.
Tanto en el Negrito como en la mayor parte del grupo de los Spinus, la selección natural ha sostenido este tipo de mecanismo, que dirige la biosíntesis melánica hacia el depósito de pigmento negro. Con un poco de suerte, gracias también al vigor híbrido en la unión entre Canario Ónix y F1 de Negrito/Cardenalito, este fenómeno podría amplificarse. También esta hipótesis ha sido ya confirmada por algunos híbridos de Canario Ónix x Negrito, que presentan una melanización notablemente más intensa y difundida que aquella de los clásicos negro-brunos. Resuelto, por así decirlo, el aspecto cualitativo, queda por afrontar el vínculo ligado a la cantidad fisiológica de pigmento posiblemente sintetizable en el Canario doméstico. Ésta resulta notoriamente inferior a aquella de los pájaros de pigmentación completa, como el Negrito. A tal fin, podríamos tener una gran contribución por parte de la última mutación Cobalto. Esta mutación produce aquello que necesitamos: la amplificación de la melanización.

En otras palabras, esta variedad produce un aumento de la cantidad de melanina que se deposita característicamente también en zonas de dilución, como el obispillo. Desdichadamente, por ahora la expresión de esta variedad es débil y evaluable en torno a no más del 10 o del 20% respecto a la ancestral. Genéticamente, aún afectando a uno de los genes relacionados con los fenómenos de melanización, no entiendo que se trate ni de la mutación “vientre oscuro”, de carácter autosómico recesivo fijada hace una decena de años en el Pico de plata, ni mucho menos de la mutación llamada “oscuro”, de carácter autosómico dominante, fijada en el Diamante mandarín y en el Pardillo sizerín, por cuanto estas dos variantes genéticas promueven un oscurecimiento mayor y diferente de la librea que la que presenta la mutación Cobalto, por ahora, en el Canario, el único instrumento a nuestra disposición para aumentar la fijación de eumelanina.
La suma de estas dos mutaciones, unidas a un patrimonio genético enriquecido por un grupo de genes exógeno, sostenedor de fenómenos de saturación del pigmento, podría darnos la posibilidad de admirar Canarios completamente negros.
La duda ¿Cómo se considerarían estos animales desde el punto de vista genético y bioético? Genéticamente, este “Canario” sería una combinación o suma de mutantes, cuya expresión estaría sostenida por la integración con un patrimonio genético extraño a la especie que, sin embargo, resulta estable y equilibrado, al punto de ser transmisible de forma “infinita” a la progenie, formando en lo sucesivo parte inseparable. Cierto que después de tantos sacrificios y tanta dedicación, llamar a estos sujetos “Negros Ónix/Cobalto” sería absolutamente inaceptable y la solución adoptada en el caso de los Ágata/ Brunos, hoy llamados “Isabela”, podría ser de utilidad en nuestro caso. Dar un nombre propio a una combinación genética no es una propuesta inaudita. Sin embargo, por el momento el problema no existe, porque todavía no hay resultados válidos que lo planteen, pero convendría empezar a hablar del mismo.
Conclusión Para concluir, podemos evidenciar que en el fondo, un Canario de factor oscuro ya lo tenemos, encuadrado en el Cobalto, pero no presenta por él mismo condiciones y características suficientes para producir una melanización total del vexilo y ese efecto de negro profundo al que aspiramos. Tenemos también otro mutante, el Ónix, que permite una mejora cualitativa de la expresión del pigmento melánico, determinando la síntesis sólo de eumelanina, pero incluso esto resulta insuficiente. La suma de los dos factores, Cobalto y Ónix, aunque se aproxima al proyecto que discutimos en este escrito, no produce un resultado exhaustivo, recordando que estamos buscando en este caso una saturación total, como la que se evidencia en los Spinus.
En este grupo, aquel que destaca e inspira nuestro sueño es el Negrito de Bolivia, estupendo carduélido de librea completa de un negro brillante, del que, por dificultades filogenéticas (de relación de parentesco entre las dos especies) no conseguimos realizar la transferencia que permita estabilizar en el Canario un pool génico predispuesto a la melanización total. En vía teórica, estamos planteando la hipótesis de utilizar un “intermediario” afín a ambos, que pueda hacer de “transportador” genético, y que en nuestro caso sería el Cardenalito de Venezuela. Esta hipótesis, planteada ya en otras ocasiones por maestros en el tema, podría materializar un sueño ambicionado desde hace siglos, pero comporta sin duda años de dedicación y el riesgo de llevarnos en ocasiones a callejones sin salida. Sería, sin embargo, una experiencia altamente gratificante y un notable enriquecimiento para la ornitología, que podría reportar además toda una serie de importantes informaciones de naturaleza filogenética, genética y selectiva.
Los presupuestos selectivos utilizados por Rigato son los mismos que los descritos en estas páginas, para fijar el así llamado “factor de oscurecimiento total”. Estamos seguros de que en unos años veremos algo realmente espectacular.
Texto: Francesco Faggiano. Revisión: Rafael Cuevas. Fotos: Alcedo.




