Dentro de los canarios lipocromicos, es decir, aquellos sin melaninas que den dibujo a su cuerpo, distinguimos los de fondo blanco, bien dominante o recesivo, según sea su genética hereditaria de transmisión, de fondo amarillo, de fondo rojo y la variante marfil, tanto en amarillo y rojo, en este último caso también denominados por algún grupo de aficionados, sobre todo los más veteranos, como rosas o marfiles rosas, incluso color salmón o salmones. Debemos recordar que además de las melaninas, los canarios tienen otro pigmento, al cual se le llama lipocromo o color de fondo: el lipocromo es un pigmento de naturaleza liposoluble y confiere el color a la pluma de los canarios, en nuestro caso blanco y rojo marfil. Todos ellos presentarán tres tipos de categorías: intenso, nevado y mosaico. En el caso de los intensos, su estructura de pluma se encuentra modificada por su longitud, que es de menor tamaño, favoreciendo que el lipocromo se extienda y aparezca desde la base hasta el ápice y borde de la pluma, y la zona del vientre estará recubierta por lipocromo.
En los nevados, este lipocromo no se extiende hasta el final de las plumas y queda una zona blanca, llamada nevadura, la cual ha quedado desprovista de pigmentación y da la apariencia de escarchadura sobre su lipocromo y más cuando se superponen el conjunto de plumas que visten al ejemplar. Se valoran aquellos ejemplares con nevadura uniforme y bien distribuida de igual modo por todo el manto. Personalmente entiendo que se debe de valorar aquellos ejemplares con una buena compensación de nevadura en espalda y en pecho, sobre todo en pecho, donde particularmente veo la mayor dificultad de lograr óptimos ejemplares. Los ejemplares nevados poseen una estructura de pluma más larga y ancha. En los ejemplares mosaicos, su liprocomo es dimórfico, varía según su sexo, y les hace fácilmente diferenciables a simple vista. Poseen una pluma similar o algo más larga que los nevados, o al menos eso dicta la lógica común, pero gracias a la brillante selección de los criadores, se están obteniendo canarios mosaicos con una pluma muy corta, incluso más que la de un intenso, creando por ello ejemplares con un contraste blanco rojo o blanco amarillo espectacular.
Existen aun así muchas y diversas combinaciones de colores y categorías. En este caso hablaremos del canario lipocromo, por carecer de melaninas, de fondo rojo marfil, ya que su lipocromo rojo presenta una tonalidad de color rosa, al no expresarse el tono rojo al máximo, y de categoría mosaico debido a que estos lipocromos de color marfil se localizan únicamente en las zonas de elección del canario mosaico: la máscara facial, en los machos, y las cejas, en las hembras, obispillo o rabadilla, codos y un triángulo en el pecho de los machos y una linea en el caso de las hembras. De este modo esbozaríamos el patrón rojo marfil mosaico sobre el fondo blanco de nuestro ejemplar en cuestión. El estándar nos dicta e insta a una selección bien de línea macho o de línea hembra, cada una con sus particularidades.
Línea macho
Los machos utilizados serán ejemplares con máscaras amplias bien delimitadas, con hombros y rabadilla de intensa tonalidad marfil rojo, dorso y pecho con poca difusión de color rosa, intentando alcanzar el máximo blanco posible. Las hembras a utilizar en el acoplamiento de los machos anteriormente descritos presentarán un inicio de máscara, no llegando a ser tan amplia como la de los machos, pero marcando el patrón mosaico. El resultado a obtener será machos válidos para concurso, los cuales manifestarán una máscara bien delimitada alrededor del pico, pasando de los ojos y no sobrepasando la mitad de la cabeza. Vista frontalmente, la máscara no sobrepasará el cuello, siendo toda ella de un color rosa intenso. La misma tonalidad roja marfil intensa se verá reflejada en codos, hombros y rabadilla, existiendo en el pecho una zona roja marfil no muy extensa, pero bien separada de la máscara. Las hembras resultado de este cruce no serán válidas para concurso, pero sí necesarias para continuar en esta línea de trabajo.
Línea hembra
Esta línea, aunque hasta hace poco se criaba menos que la anterior, se encuentra mucho más lograda, localizándose hembras de calidad con mayor facilidad que machos. Estas hembras mostrarán un diseño en la cabeza descrito por una ligera línea ocular horizontal muy visible, con hombros de menor extensión que en el caso de los machos pero de igual intensidad y calidad lipocrómica. En el pecho, se apreciará una ligera marcación roja marfil y la rabadilla se presentará bien localizada y delimitada de un rojo limpio y puro. Las demás partes del ejemplar serán de un color blanco, sin traza alguna de lipocromo ni de melanina. Estas hembras se emparejarán con machos de máscara reducida, abierta hacia la cabeza y que cierre detrás del ojo, siendo el fenotipo de este tipo de machos muy similar al de las hembras de línea masculina (con el dibujo de careta partida). Me gusta seleccionar ejemplares más bien de pluma corta, y de hecho no ganan ejemplares de mucha voluminosidad, sino más bien lo contrario, siendo en ocasiones los gustos personales dispares a los estandarizados.
La estructura de pluma es un gran detalle a tener en cuenta: acoplaremos ejemplares con tipología de pluma corta, pero de fisonomía alargada fina y acabada en forma oval, y no en forma de abanico invertido.
Genética y cría
La genética del canario rojo marfil mosaico es de tipo recesivo y ligado al sexo, esto quiere decir que podemos tener machos portadores de marfil pero no hembras. Acoplando un macho marfil con una roja, las hijas serán marfiles como el padre y los hijos rojos portadores de marfil. Me gusta acoplar marfil por marfil, marfil por rojo o portador por rojo, dependiendo de las características de los ejemplares en cuestión e intentando realizar una compensación. En lo que se refiere a su cría, no presenta ninguna particularidad o dificultad concreta. Son buenos criadores, como casi todos los canarios mosaicos lipocromos. Eso sí, los canarios de factor rojo y de categoría mosaico, ya sean lipocromos o melánicos, se pigmentan a partir de los 40-45 días; como norma, una vez ya comen solos. Yo les suministro el colorante una vez los retiro de sus padres y los alojo en las pre-voladeras, donde agrupo a una docena de ejemplares durante unas semanas, hasta que se alpisten bien por completo y se valgan por sí mismos, a la vez que ejercitan el vuelo, para de aquí trasladarlos a las grandes voladeras, donde pasarán el resto de la pelecha.
Posiblemente, si le preguntamos a varios criadores de factor rojo qué tipo, proporción y dosis emplea para colorear a sus canarios, nos encontraremos con disparidad de respuestas, pero seguro que en todas ellas obtenemos nombres comunes como Carophyl, Cantaxantina, Betacaroteno, Bogena intensif y otros muchos nombres de preparados y compuestos con un único fin. Yo utilizo sólo Carophyl junto con Bogena intensif, aunque en años anteriores también he gastado la Cantaxantina, con resultados muy similares. La proporción: 3 partes de Carophyl y 1 de Bogena intensif, con dosis de 10-12 gramos en conjunto, por kilogramo de pasta o bizcocho, ya sea seco o mórbido, suele dar muy buenos resultados. Durante la muda, mantendremos a los jóvenes en una semipenumbra para una mejor asimilación y para evitar el desgaste solar sobre las plumas, suministrándoles un buen complejo de aminoácidos. Además, este tipo de luz mantendrá al ejemplar más tranquilo, evitando estrés y picaje.
Para una mejor pigmentación no es muy habitual y recomendable el uso de verduras y frutas pero yo les suministro zanahorias, naranjas e incluso pimientos ya que les hidratan y refrescan, siendo una fuente de vitaminas y aminoácidos naturales. Vital la colocación de baño semanalmente y cuidar la limpieza de las parrillas. También es importante habituarlos a las jaulas de competición y ver sus cualidades, ya que el juez valorará al ejemplar en una jaula de concurso y no en un voladero, jaula de metro o en la mano. Debemos ponernos en situación y hacer una pre-puesta en escena, como lo hará el colegiado el día del enjuiciamiento. Aun así, no debemos de precipitarnos a la hora de ver los rojos mosaicos y los rojos marfiles mosaicos ya que hasta que el frío no llega y terminan bien la muda, sus plumas no crecen esos milímetros que de forma definitiva nos darán la blancura y contraste rojo blanco de un gran ejemplar o, de forma diametralmente opuesta, una tonalidad blanca invadida de rojo no válida.
Pero ello no debe confundirnos ya que lo primero que debemos valorar en un rojo mosaico es el rojo o el rojo marfil ya que la blancura es genial como contraste o complemento y necesaria hasta cierto grado, pero no deja de ser un canario lipocromo rojo y cuanto más rojo, menos blanco. En nuestro país, los canarios rojos marfiles mosaicos son más bien escasos, debido principalmente a que hasta hace un par de años no tenían su propio grupo reconocido en los campeonatos de España y tan sólo podíamos participar con ellos a nivel de campeonato del mundo. Aunque en Italia y Bélgica también se crían, no es muy numerosa su presencia. Reconozco que su belleza no puede ser comparada con la de un rojo mosaico clásico, pero opino que es una variedad con encanto y es en los Mundiales donde mayor aglutinación y competencia podemos encontrar. Crío y selecciono rojos mosaicos marfiles desde hace ya varios años y no resulta fácil obtener resultados a corto plazo, encontrar una homogeneidad en nuestros ejemplares y muchos más si disponemos de pocos recursos, ya que ante variedades escasas, resulta más complicado poder realizar algún buen fichaje para introducirlo en nuestro proyecto.
Pero si sentamos bien la base de la línea, podremos obtener a largo plazo buenos resultados. Decir también que el carácter mosaico es un factor cuantitativo, que con la selección, generación tras generación, conduce a una mejora genética, manifestándose en el fenotipo las cualidades deseadas. Aconsejo una consanguinidad con control. Respecto a la preparación de los ejemplares para competición, espero a que hayan finalizado la muda completamente, sobre el mes de octubre aproximadamente, y superviso los canarios uno por uno, por si alguno de ellos tiene alguna pluma, sobre todo en los codos, sin mudar, alguna no pigmentada, rota, en mal estado o con una tonalidad incorrecta. De los voladeros voy seleccionado ejemplares similares por fenotipo y los ubico en jaulas de metro, hermanándolos, ya que una de las cosas que más me gusta es formar equipos y competir con los mismos: es ahí, en la formación de los stams, donde vemos al verdadero criador.
Como todos los años por mis viajes ornitológicos a los grandes eventos observo y estudio a los canarios mosaicos y en los dos últimos años he podido ver en varios certámenes, tanto en España como en el resto de Europa, unas evoluciones dignas de mención. Recalcar que en nuestro país existe un nivel, sino superior, al menos igual que fuera de nuestras fronteras y muestra de ello los resultados en el mundial con medallas de españoles en el grupo de rojos mosaicos machos y en el grupo de rojo mosaico marfil. Ya no debemos de salir a buscar fuera lo que tenemos en casa; debemos ser mas patriotas con nuestros canarios y estar orgullosos de la canaricultura española, que sin duda es una gran potencia a nivel mundial.





Texto: Vicente Blasco Pérez. Créditos fotográficos conservados en el artículo.




