Veterinaria

Estrategias para afrontar el periodo de muda

Roberto C. Fernández Álvarez

Leer el artículo ↓
Macho de Erythrura tricolor mediada la muda. Aviario: JM Serna-Erythrura Benidorm.
Macho de Erythrura tricolor mediada la muda. Aviario: JM Serna-Erythrura Benidorm. · Foto: Javier Mas.

La muda se podría definir de forma académica como el proceso mediante el cual nuestras aves cambian su plumaje de forma gradual y ordenada. Y es uno de los periodos que más preocupa a los criadores de pequeñas aves debido al estrés y problemas que puede generar en sus ejemplares. Las plumas son la característica que diferencia a las aves del resto de animales. Vuelen o no, sólo las presenta este grupo. Tienen funciones tan importantes como el vuelo, regulación de la temperatura corporal, protección frente a agentes externos,… y todas estas acciones provocarán que su estructura se vaya deteriorando con el tiempo. Aunque a lo largo de su vida pueden perder alguna pluma y regenerarla en un espacio corto de tiempo, es importante que por lo menos una vez al año se renueve todo el plumaje para no perder efectividad en sus acciones y reparar los daños producidos. Pero la formación de todas las plumas en pocas semanas supondrá un esfuerzo metabólico muy elevado para el organismo de nuestras aves, debilitándolas y haciéndolas susceptibles a padecer diferentes enfermedades o trastornos orgánicos.

Revisando la bibliografía especializada nos encontramos numerosas referencias a la muda de los pájaros que criamos en nuestros aviarios. Pero la mayoría versan sobre la estructura de la pluma, el orden en que se renuevan, trucos para obtener un plumaje más brillante,… olvidando en muchos casos la complejidad de este proceso y lo que supone para nuestras aves desde el punto de vista orgánico. No debemos olvidar que la muda, junto con el periodo de cría, es una de las fases de mayor estrés metabólico del ciclo anual de nuestras aves. Además de los condicionantes orgánicos del propio cambio de pluma, debemos pensar que durante este periodo se va a producir el desarrollo final de los pollos jóvenes, la recuperación de los reproductores tras meses de cría intensiva, la preparación para afrontar el invierno, y además, influirá directamente en el estado de los reproductores de cara a la siguiente temporada de cría. Todos los criadores saben que a aquellos ejemplares que han pasado una mala muda o han tenido problemas durante ella, les costará mucho más llegar en óptimas condiciones a la fase de cría, provocando en muchos casos el fallo reproductivo.

Por ello, no debemos considerar únicamente la muda como un periodo donde se cambia la pluma. Es mucho más. Es la etapa “puente” entre dos temporadas de cría, que nos servirá para recuperar a nuestros reproductores y prepararlos para futuras campañas. Todo el estrés y desgaste que provoca la muda hace que sea el momento del año donde mayor concentración de enfermedades y bajas nos encontraremos en los aviarios deportivos. Incluso más que durante la cría. Esto se debe a que aún siendo un periodo crítico de magnitud similar a la cría, la forma que tienen los aviarios de afrontarlo es totalmente diferente, y no nos damos cuenta en muchos casos de las implicaciones que conlleva. Si revisamos los protocolos y actuaciones que se realizan antes y durante la cría y los comparamos con los que se plantean durante la muda, nos daremos cuenta que la muda está muy infravalorada a nivel nutricional y sanitario. Para empezar, durante la preparación de los reproductores es frecuente que en los aviarios se realice una limpieza exhaustiva tanto de jaulas como de instalaciones, desinfectando a conciencia todo el material para evitar la transmisión de enfermedades a los pollos.

Además, a los reproductores se les suelen realizar análisis de control, ya sean coprológicos o de otra índole, para valorar su estado sanitario, y se someten a complejos protocolos nutricionales en pro de mejorar su estado corporal y aumentar su rendimiento reproductivo. Cuando esto se extrapola a la muda, vemos que es muy diferente. A pesar de que los ejemplares van a enfrentarse a un periodo muy estresante para ellos, las labores de limpieza, control de enfermedades y programas nutricionales son mucho más sencillos o, incluso, inexistentes. Además nos encontraremos que en muda, el censo de ejemplares aumenta exponencialmente por la presencia de los pollos en las instalaciones, y ya no se realizan revisiones rutinarias como en cría, donde podemos controlar las parejas dos o tres veces al día. Esto supone que una concentración mayor de ejemplares durante un periodo de estrés y con menor supervisión, aumente la tasa de presentación de enfermedades y se tarden más en detectar, aumentando el porcentaje de muertes o casos clínicos agudos. Con lo visto anteriormente, podemos considerar que se está infravalorando la importancia de la muda en los aviarios deportivos.

Y que muchos de los problemas que nos encontramos derivan de no establecer protocolos adecuados a la magnitud del estrés metabólico que sufrirán nuestras aves. En este artículo no vamos a revisar el cambio de pluma como tal, sino que nos centraremos en aquellos factores que intervienen tanto en el desencadenamiento como desarrollo de la muda y los aspectos que pueden poner en peligro su conclusión exitosa.

Como se desencadena la muda

Conocer cuales son los factores desencadenantes de la muda y qué relación tienen con su desarrollo será básico para establecer las estrategias de actuación en nuestro aviario. En muchas ocasiones, los criadores encuentran pájaros que no “rompen a mudar” o cuya muda se prolonga durante mucho tiempo sin saber cuales son las causas. Estas situaciones debilitarán el organismo de las aves ya que prolongan el estrés metabólico y físico que se produce, facilitando la aparición de diferentes patologías o reduciendo su viabilidad reproductora. La muda estará regulada por influencias tanto ambientales como nutricionales, que generarán una serie de cambios hormonales en el organismo, encargados de desencadenar el cambio del plumaje. Diferentes estudios han demostrado que el principal regulador de la muda en nuestros pájaros es la glándula tiroides, la cual, al disminuir de tamaño (hipotiroidismo), desencadenará el proceso de la muda del plumaje.

El tiroides recibe estímulos provenientes tanto de la hipófisis como del hipotálamo, los cuales, mediante la liberación de hormonas como los estrógenos y la progesterona, provocarán que el tiroides aumente o reduzca su tamaño en función de la época del año. Esta regulación hormonal y metabólica estará condicionada por los estímulos externos, que harán que el organismo inicie los procesos de cría o de muda según la información que recibe. El control de los condicionantes ambientales y nutricionales que tienen efecto sobre el tiroides nos permitirá regular la muda, mejorando sus resultados.

Aspectos ambientales

Aunque se ha descrito la influencia de diferentes factores ambientales en la estimulación de la muda, el parámetro principal que regulará el cambio del plumaje es la luz, a través de la duración del día. La luz tiene una influencia directa sobre los ciclos reproductivos de nuestras aves. Cuando aumenta la duración del día en primavera, se produce en su organismo una respuesta fotoperiódica que desencadena una serie de cambios metabólicos, que hacen aparecer el celo con la activación de las funciones reproductivas. El estímulo luminoso, asociado al aumento de horas de luz, provoca que el hipotálamo envíe información a los órganos sexuales para la producción de hormonas como los estrógenos y la testosterona, desencadenando el aumento de tamaño del aparato reproductor. Pero esta respuesta también se produce a la inversa cuando la duración del día comienza a disminuir y se reducen las horas de exposición a la luz. En este caso, la respuesta a la fase fotorrefractaria del hipotálamo genera la acción inversa a la ocurrida en primavera, reduciendo la producción de hormonas sexuales y aumentando la liberación de progesterona.

El aparato reproductor reduce su tamaño, se detiene la ovulación en las hembras y se provoca un cambio hormonal que hace que el tiroides disminuya su tamaño. Todos estos acontecimientos darán lugar a la muda, y cuanto mayor sea la respuesta hormonal liberando progesterona, más rápida y exitosa será la renovación de la pluma. Estos mecanismos provienen de una adaptación orgánica de nuestros pájaros al medio ambiente para regular sus ciclos de cría y muda en función de las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento. A día de hoy, este tipo de estimulación sigue estando presente incluso en aquellas variedades más adaptadas a la cría en cautividad, siguiendo los mismos patrones de respuesta a la muda que sus ancestros silvestres. Cuando las aves no reciben una estimulación adecuada de disminución de las horas de luz diarias, puede producirse un retraso en la aparición o desarrollo de la muda, encontrándonos ejemplares que, llegado el invierno, aún no han entrado en muda o que habiéndola iniciado, les cuesta mucho trabajo terminar de renovar el plumaje.

Esta situación es frecuente en ejemplares expuestos a fuentes de luz artificial, que puedan modificar los ritmos naturales de disminución de la duración de los días. Podemos observarlo en pájaros mantenidos en domicilios particulares, donde hay iluminación artificial hasta ya bien entrada la noche, o en aviarios donde el criador vaya a realizar tareas de noche teniendo que dar la luz artificial, recibiendo los pájaros información errónea sobre la duración del día, que puede hacerles cambiar sus patrones naturales de muda. Así, durante toda la muda, debemos mantener una progresiva reducción de las horas de luz diarias y evitar en todo lo posible cambios bruscos en esta exposición por el empleo de fuentes artificiales de luz. Si precisamos de luz artificial para la iluminación de nuestras instalaciones, debemos instalar un programador alba-ocaso y realizar la programación de encendido y apagado a la inversa que para la cría, reduciendo paulatinamente las horas de luz.

Cuando se nos presenten casos de ejemplares que tengan problemas para comenzar a mudar de forma adecuada o que dicha muda se prolongue excesivamente en el tiempo, deberemos reducir las horas de luz diaria o bajar su intensidad (muda en penumbra) acelerando el proceso de muda. Otro factor ambiental que influirá en el desarrollo de la muda, aunque no con tanta intensidad como el caso de la luz, es la temperatura. Con temperaturas bajas, el tamaño del tiroides aumenta para promover el metabolismo energético, sin embargo, a altas temperaturas, disminuye su tamaño, facilitando un ambiente hormonal propicio para la muda. Este mecanismo permite a las aves realizar la muda en periodos con temperaturas más favorables, evitando quedar desprovistos de parte de su protección térmica cuando las condiciones ambientales son más frías.

Aspectos nutricionales

La alimentación será otro de los factores que condicionarán de forma directa el éxito de la muda. Va a influir tanto en el inicio de la muda, por su efecto sobre la glándula tiroides, como sobre el desarrollo del cambio del plumaje debido al aporte de nutrientes esenciales para la formación de nuevas plumas. En primer lugar hemos visto la influencia directa del tiroides en el desarrollo de la muda, y cómo para que ésta se inicie debe producirse una reducción de tamaño de esta glándula. Pues bien, el tamaño del tiroides estará directamente condicionado a la alimentación recibida. Las dietas ricas en proteínas promueven el crecimiento del tiroides, mientras que las dietas altas en grasas hacen que reduzca su tamaño. Este mecanismo evolutivo, al igual que en el caso de los factores ambientales, ha servido para que nuestros pájaros adapten su ciclo reproductivo a las condiciones más favorables del medio que les rodea. A nivel práctico, en primavera, cuando hay abundancia de fuentes de proteínas de alta calidad (insectos, larvas, brotes de plantas,…), el tiroides aumentará su tamaño, promoviendo la función reproductiva.

Y una vez llegado el verano, donde predominan las dietas ricas en carbohidratos y grasas con menos proteínas disponibles, reduce su tamaño. Por otro lado, a través de la alimentación el organismo de los pájaros recibe los nutrientes que necesita para las diferentes funciones orgánicas. Durante la muda, será fundamental que la dieta contenga todas aquellas sustancias necesarias para la formación de las nuevas plumas, pudiendo retrasar su desarrollo cuando se presentan algunas deficiencias. La pluma está constituida principalmente por queratina, que es una proteína rica en azufre presente en la mayoría de las estructuras epidérmicas como uñas, pelo, cuernos… Esta proteína le confiere elasticidad a la vez que resistencia, siendo dos características fundamentales para desarrollar sus funciones. Las plumas son formaciones muy ricas en proteínas y, principalmente, en aminoácidos del tipo a lisina, metionina, tirosina y leucina. Conociendo estos hechos, nos damos cuenta de la relevancia que tiene la dieta para el periodo de la muda. Así, a través de la alimentación podemos regular tanto el inicio como el desarrollo de la muda, favoreciendo que el proceso se haga de forma rápida y adecuada.

Va a ser uno de los condicionantes principales junto con la iluminación para que se inicie el cambio del plumaje pero, además, influirá directamente en la calidad de éste. En nuestro día a día en el aviario debemos realizar una regulación en la dieta de las aves antes del periodo de muda. No nos sirve la misma comida que hemos administrado en la cría ni en la fase de reposo, ya que de otra forma incurriríamos en deficiencias graves. Lo primero que tenemos que regular es el balance de grasa y proteína, para conseguir la respuesta tiroidea que inicie la muda. Se reducirá la proteína de la dieta pasando de un 18% de proteína total que deberíamos emplear en la cría hasta un 15-16% que usaremos en muda. Al mismo tiempo, debemos aportar fuentes ricas en grasas, que aumenten la concentración energética de la dieta diaria, para lo cual podemos emplear pastas de cría mórbidas, semillas oleaginosas, aceites vegetales… Este aumento de la energía, además de ayudar a reducir el tamaño del tiroides, también servirá para cubrir el desgaste energético que le supone al organismo la formación de las plumas.

Deficiencias energéticas durante este periodo pueden provocar mudas lentas, pérdidas de peso importantes en los ejemplares, falta de brillo en el plumaje… Además de la relación grasa/proteína durante este periodo será muy importante el aporte de aminoácidos, oligoelementos y sales minerales, ya que son constituyentes directos de la estructura de las plumas. Puede parecer incongruente que se reduzcan las proteínas y se aporten aminoácidos, los cuales son constituyentes de la estructura proteica. La razón es que se reduce el aporte de proteína bruta total, independientemente del perfil de aminoácidos que porte, y se enfatiza el aporte de aminoácidos esenciales para la pluma (metionina y lisina). De otra forma, para cubrir las necesidades en estos aminoácidos deberíamos agregar una cantidad excesiva de proteína a la dieta, modificando la respuesta del tiroides, lo cual nos daría problemas en el inicio de la muda. Por ello, durante este periodo es recomendable administrar fuentes de proteínas ricas en aminoácidos esenciales o suplementar la dieta con un complejo de aminoácidos esenciales.

También se deben administrar suplementos de sales minerales y vitaminas para la formación de las plumas y para mejorar el estado orgánico de los ejemplares durante este periodo. Cualquier mala regulación de la alimentación puede provocar diferentes problemas durante la muda. Así, cuando no están equilibrados los aportes grasa/ proteína nos encontraremos ejemplares que no inician la muda adecuadamente, que adelgazan en exceso o que les cuesta mucho acabar la muda, quedando debilitados. Estos síntomas nos indican una falta de energía en los aportes nutricionales, no siendo capaz el organismo de llevar a cabo el cambio del plumaje. Por otro lado, si existen deficiencias en aminoácidos o en las sales minerales, se presentarán pájaros con plumas que han detenido su crecimiento o lo hacen de forma muy lenta, apareciendo quebradizas y sin brillo. Además de todo lo visto anteriormente, durante la muda siempre es recomendable el empleo de todas aquellas sustancias con efecto prebiótico y probiótico que mejoren la salud y resistencia natural de los ejemplares como flora digestiva, protectores hepáticos, aceites esenciales…

Aspectos sanitarios

El tema sanitario es un punto crítico que debemos controlar durante la muda, debido a la conjunción de los condicionantes tanto orgánicos como ambientales que enumeramos al inicio de este artículo. No suele afectar al inicio del proceso a no ser ejemplares que tengan pocas reservas corporales o presenten enfermedades agudas, pero sí que es frecuente que interfiera en el desarrollo de la muda a medida que los pájaros se van desgastando. Durante la muda, los ejemplares sufrirán mucho estrés, debilitándose y reduciendo sus defensas orgánicas. En este estado son muy susceptibles de desarrollar cualquier patología que acceda a ellos, al no contar con defensas suficientes para hacerle frente. Son especialmente sensibles las hembras reproductoras y los pollos en crecimiento, ya que son los eslabones más débiles por el desgaste acumulado que llevan durante todo el periodo de cría. Es un momento en el que coinciden en el aviario muchos ejemplares con bajas defensas, siendo el caldo de cultivo ideal para los procesos infecciosos de rápida propagación.

Por ello nuestros esfuerzos deben ir encaminados a la prevención de las enfermedades sin esperar a su aparición, ya que en los organismos debilitados, la tasa de curación se reduce drásticamente. Los puntos críticos que debemos controlar durante la muda estarán relacionados con: • Densidad de ejemplares: es el momento del año donde mayor número de aves tendremos en las instalaciones al coincidir los reproductores con todas las crías de ese año. Debemos organizar los grupos para que pasen una buena muda, evitando alojar excesivo número de ejemplares por jaulón, de forma que se reduzca su estrés, evitemos la acumulación de desechos orgánicos en las jaulas y tengan mejor acceso a la comida. • Protocolos de limpieza: aunque son muy importantes durante todo el año, en estos momentos, con tantos ejemplares y un nivel tan reducido de inmunidad, debemos mantener las instalaciones en las mejores condiciones posibles. A mayor presencia de suciedad y residuos, mayor proliferación de patógenos ambientales, incrementándose la aparición de enfermedades. • Frecuencia de control: debemos establecer rutinas para revisar las voladeras en busca de indicios de enfermedad.

Aunque durante la muda los pájaros no requieren tantos cuidados como durante la cría, es una fase crítica en aspectos sanitarios, por lo que debemos establecer rutinas de revisión y valoración de los ejemplares. • Humedad ambiental: siempre se ha dicho que un cierto grado de humedad es bueno para una correcta muda, pero debemos ser cautelosos con este aspecto. Si la humedad ambiental es excesiva (mayor al 65%) facilitará el desarrollo de patógenos sobre la materia orgánica del fondo de las jaulas y voladeras, por lo que es más recomendable aportar baños frecuentes a las aves y corregir las humedades elevadas en ambiente. • Ventilación: el censo elevado de este momento junto con el polvillo que se produce en el cambio de pluma, provocan que el aire se cargue en exceso, aumentando la densidad de partículas en suspensión dentro del aviario. Este ambiente facilita la aparición de procesos respiratorios y empeora el estado de los ejemplares. Hay que regular la ventilación de forma que se asegure una renovación del aire de forma constante para mantener un aire limpio y saludable. Además, una correcta ventilación nos permitirá controlar la humedad relativa del ambiente.

• Análisis de control: al igual que antes de la cría, se recomienda realizar un análisis de control sobre los ejemplares durante el periodo comprendido entre el final de la cría e inicio de la muda. Un testaje aleatorio nos permitirá valorar si existen patologías subyacentes que pudiesen originar brotes infecciosos durante la muda. Si apareciese algún proceso infeccioso en estos análisis, trataremos a los ejemplares, no siendo en ningún caso recomendable realizar tratamientos “a ciegas”, lo cual podría comprometer aún más la resistencia de su organismo. Además de los puntos críticos vistos hasta ahora, quiero hacer mención especial a tres aspectos que, aunque no parecen relevantes y se consideran de uso común, pueden llegar a ser el origen de la mayor parte de las patologías acaecidas durante la muda: • Comederos interiores: durante la muda, el elevado número de pájaros en las voladeras hace que en muchos casos los comederos exteriores con los que contamos no sean suficientes para que la mayor parte de los ejemplares se alimenten con regularidad, surgiendo peleas y pájaros que no pueden comer adecuadamente.

Para solucionarlo, la mayor parte de los criadores colocan comederos interiores abiertos, que facilitan que muchos pájaros accedan a la comida al mismo tiempo. Debemos ser cuidadosos con estos comederos ya que son una de las principales fuentes de contagio de patologías. La mayor parte de los procesos infecciosos digestivos que afectan a nuestras aves (E coli, coccidios, cándidas, megabacterias…) tienen una forma de contagio a través de la boca, por lo que estos comederos facilitan esta transmisión al permitir que las aves se posen sobre la comida con sus patas o defequen dentro del comedero. Por ello será muy importante el diseño que hagamos de los comederos, intentando siempre evitar que los ejemplares puedan contaminar la comida, recurriendo a comederos interiores con cúpula o comederos exteriores tipo tolva con capacidad para varios ejemplares. • Colocación de rejillas en el fondo de las voladeras: muchas voladeras de gran tamaño no cuentan con rejillas o separadores que impidan que las aves lleguen al suelo y puedan estar en contacto con sus deyecciones o restos de comida.

También en jaulas y jaulones se suelen quitar las rejillas del fondo durante la muda, con la creencia de que estropearán menos las colas de cara a los concursos. Pero este manejo aumentará exponencialmente el riesgo de aparición de enfermedades digestivas y su transmisión dentro de las voladeras por el mismo motivo que comentamos con los comederos interiores. Hay que colocar siempre rejillas para mantener a las aves alejadas de las heces y los residuos orgánicos del fondo si queremos evitar trastornos digestivos graves. El tema de pérdida de colas no está condicionado por el uso de las rejillas ya que depende más de las condiciones de humedad/temperatura de las instalaciones y de una dieta adecuada que del roce que hacen contra el fondo de las rejillas. Si las plumas se desarrollan adecuadamente y sin carencias nutritivas, su contacto con las rejillas inferiores no provocaría su caída. • Posaderos: las aves durante la muda se muestran más inactivas y pasan largos periodos de tiempo paradas sobre los posaderos.

Este comportamiento facilita que las almohadillas plantares se debiliten debido al peso constante que soportan sobre una superficie dura predisponiendo a la aparición de pododermatitis y otras afecciones podales. Para reducir su incidencia debemos colocar posaderos de diferentes grosores, con una superficie superior casi plana o acanalada y de materiales blandos como puede ser la madera. Este procedimiento reducirá los problemas tan frecuentes que nos encontramos en muda de ejemplares afectados en sus articulaciones inferiores, que si bien no provocan su muerte en la mayoría de los casos, si que aumentan el estrés e inmunosupresión facilitando la aparición de otras enfermedades.

Conclusiones

La época de muda es un periodo muy crítico para el organismo de nuestras aves y de su correcta superación dependerán factores tan cruciales como su viabilidad reproductiva en el año siguiente. Por ello es una etapa que debemos tomárnosla muy en serio y volcar nuestros esfuerzos en conseguir que las aves tengan cubiertas todas sus necesidades para evitar la aparición de desórdenes orgánicos o procesos infecciosos. Los principales aspectos de los que dependerá una muda correcta serán la adecuada regulación del ambiente, especialmente en lo que a horas de luz se refiere, y una alimentación equilibrada que aporte todos los nutrientes necesarios para poder realizar el cambio del plumaje. A partir de ahí, nuestra implicación en la prevención de enfermedades y en mejorar el estado sanitario de las aves debe ser máxima. No olvidemos que el estrés y la caída de defensas orgánicas que sufren nuestros pájaros son equiparables a los ocurridos durante la cría, pero nuestros planteamientos, a día de hoy, aún son muy diferentes.

Fase diaria de fotosensibilidad (Bünning,1936; Pittendrigh y Minis,1964).
Fase diaria de fotosensibilidad (Bünning,1936; Pittendrigh y Minis,1964). · Autoría de imagen no indicada.
En el periodo de muda es importante el aporte regular de suplementos de aminoácidos esenciales, como la Metionina y la Lisina, para cubrir las necesidades de nuestros pájaros durante la formación de las plumas. Deficiencias en estos nutrientes pueden impedir el correcto desarrollo de las plumas, malformaciones o incluso episodios de picaje.
En el periodo de muda es importante el aporte regular de suplementos de aminoácidos esenciales, como la Metionina y la Lisina, para cubrir las necesidades de nuestros pájaros durante la formación de las plumas. Deficiencias en estos nutrientes pueden impedir el correcto desarrollo de las plumas, malformaciones o incluso episodios de picaje. · Autoría de imagen no indicada.
Ave sujeta durante la inspección de su plumaje.
Ave sujeta durante la inspección de su plumaje. · Autoría de imagen no indicada.
Para prevenir la aparición de patologías digestivas que se trasmiten a través de las heces o los alimentos contaminados será crucial el empleo de rejillas en el fondo de jaulas y voladeras, así como evitar los comederos interiores donde los pájaros puedan posarse sobre la comida. También debemos ser cuidadosos en el diseño y mantenimiento de los posaderos, con el fin de evitar la aparición de casos de pododermatitis, siendo una patología que aumenta su presencia durante la muda.
Para prevenir la aparición de patologías digestivas que se trasmiten a través de las heces o los alimentos contaminados será crucial el empleo de rejillas en el fondo de jaulas y voladeras, así como evitar los comederos interiores donde los pájaros puedan posarse sobre la comida. También debemos ser cuidadosos en el diseño y mantenimiento de los posaderos, con el fin de evitar la aparición de casos de pododermatitis, siendo una patología que aumenta su presencia durante la muda. · Autoría de imagen no indicada.
Para prevenir la aparición de patologías digestivas que se trasmiten a través de las heces o los alimentos contaminados será crucial el empleo de rejillas en el fondo de jaulas y voladeras, así como evitar los comederos interiores donde los pájaros puedan posarse sobre la comida. También debemos ser cuidadosos en el diseño y mantenimiento de los posaderos, con el fin de evitar la aparición de casos de pododermatitis, siendo una patología que aumenta su presencia durante la muda.
Para prevenir la aparición de patologías digestivas que se trasmiten a través de las heces o los alimentos contaminados será crucial el empleo de rejillas en el fondo de jaulas y voladeras, así como evitar los comederos interiores donde los pájaros puedan posarse sobre la comida. También debemos ser cuidadosos en el diseño y mantenimiento de los posaderos, con el fin de evitar la aparición de casos de pododermatitis, siendo una patología que aumenta su presencia durante la muda. · Autoría de imagen no indicada.
Para prevenir la aparición de patologías digestivas que se trasmiten a través de las heces o los alimentos contaminados será crucial el empleo de rejillas en el fondo de jaulas y voladeras, así como evitar los comederos interiores donde los pájaros puedan posarse sobre la comida. También debemos ser cuidadosos en el diseño y mantenimiento de los posaderos, con el fin de evitar la aparición de casos de pododermatitis, siendo una patología que aumenta su presencia durante la muda.
Para prevenir la aparición de patologías digestivas que se trasmiten a través de las heces o los alimentos contaminados será crucial el empleo de rejillas en el fondo de jaulas y voladeras, así como evitar los comederos interiores donde los pájaros puedan posarse sobre la comida. También debemos ser cuidadosos en el diseño y mantenimiento de los posaderos, con el fin de evitar la aparición de casos de pododermatitis, siendo una patología que aumenta su presencia durante la muda. · Autoría de imagen no indicada.
Diamante de Gould en plena muda.
Diamante de Gould en plena muda. · Foto: Javier Mas.
Publicado en Ornitología Práctica, número 72, páginas 56–61.
Texto: Roberto C. Fernández Álvarez. Foto56: Javier Mas, aviario JM Serna-Erythrura Benidorm. Criadero y foto61: Javier Mas. Otras imágenes sin firma individual.

Edición impresa

Ornitología Práctica nº 72 en papel

Llévate el número completo, con todas sus fotografías y láminas, por 7,00 €.

Ver ficha