
Descripción de la mutación y forma de transmisión hereditaria
La mutación
Cara Negra tiene probablemente su origen en la naturaleza. Fue desarrollada como cepa por criadores australianos y al principio no fue muy tenida en cuenta por los criadores porque mostraba semejanzas con una modificación que se estaba acostumbrado a encontrar en los diamantes mandarines mal alojados, que muestran a veces unas zonas negras sobre el vientre, el dorso y sobre todo en la cara. Pero los criadores australianos siguieron criando esta mutación y la indiferencia inicial, se cambió por interés y algunos ejemplares llegaron a Europa. Los diamantes mandarín Cara Negra se vieron por primera vez en Europa en los Campeonatos del Mundo de Zutphen, en 1976. Eran propiedad de M, Van Zeggelen y podemos creer, y con cierta razón, que todos los diamante mandarines cara negra presentados en Europa actualmente provienen de esta cepa primitiva. La mutación Cara Negra se caracteriza por una potenciación del pigmento eumelánico, dejando inalterada la feomelanina de flancos y mejillas, y convirtiendo la feomelanina del dorso y vientre en eumelanina negra.
Este aumento de eumelanina conlleva un oscurecimiento notable de toda la librea de los ejemplares afectados por la mutación, tanto en la hembra como en el macho, característico de la mutación. Esto se potencia como consecuencia de que los bordes de las plumas del dorso y las alas pasan de ser grises claros, o marrones en los peores ejemplares, a negros, al dejar paso la feomelanina existente en estas zonas a la eumelanina. Además deja totalmente negra la zona entre la lágrima y el bigote, en el caso del macho, y gris del color de la mejilla, en la hembra, motivo por el que la mutación adquiere su nombre. Por último, en el vientre, la barra pectoral del macho desciende hasta casi la cloaca, sin borde inferior nítido, y en la hembra presenta un color gris muy claro en vez del marrón típico de la librea sin mutar, consecuencia de la sustitución de la feomelanina por eumelanina en la zona.
Desde la banda pectoral al nacimiento del pico, la concentración de eumelanina es mayor que en la librea ancestral, lo que hace que el contraste entre las líneas negras y blancas sea menor, dando preferencia a las negras en el conjunto, haciéndose el cebrado de la zona menos nítido y más tendente hacia la oscuridad del negro. También se produce un aumento de la eumelanina en la zona del obispillo, siendo este efecto más evidente en el macho. El resultado, como queda patente en las fotos, es una librea impresionante por la oscuridad y calidez de los colores de los pigmentos. Esta mutación se transmite hereditariamente de manera autosómica dominante.
Cría y apareamientos. Forma de mejorar el fenotipo
Al ser una mutación de transmisión hereditaria autosómica dominante, no se debe criar en pureza, es decir que ambos progenitores sean mutados, ya que empiezan a aparecer problemas con los genes letales, que pueden dar al traste con la cría. Además, teóricamente, se obtiene el mismo número de ejemplares mutados que con el apareamiento entre un progenitor mutado y el otro no. Veremos posteriormente que hoy en día ya hay quien no piensa así y probablemente no le falte razón (digo probablemente porque no lo he comprobado en mi aviario). El acoplamiento más utilizado en la mayoría de los aviarios es el de un solo progenitor mutado, lo que nos da en la mayoría de los casos la mitad de los ejemplares no aptos para concurso, lo que ya es una contrapartida que hay que asumir. Sin embargo, con el apareamiento entre dos progenitores mutados, teóricamente los resultados en cuanto a este inconveniente serían la mitad, por lo que en este sentido hay una cierta ventaja, lo que está llevando últimamente a la mayor utilización del segundo tipo de acoplamiento, según las últimas informaciones publicadas y leídas.
Es el canon (por así decirlo) que hay que pagar por obtener en el primer apareamiento ejemplares ya mutados, con respecto a las mutaciones de transmisión hereditaria recesiva o recesiva ligada al sexo. La experiencia me ha confirmado, que es una mutación que no reduce la talla de los sujetos obtenidos en sucesivas reproducciones, a diferencia de otras mutaciones que, con sucesivas reproducciones con ejemplares mutados, tienden cada vez a tener una talla menor, como ocurre con otras mutaciones que ya iremos viendo. Esto puede ser debido a que los apareamientos empleados han sido siempre de mutado por ancestral, con lo que el aporte de sangre sin mutar está presente en cada acoplamiento, cosa que podría cambiar ya al emplear ambos progenitores mutados en los apareamientos. La cría de la misma no genera ninguna complicación adicional ya que los sujetos mutados son de igual resistencia que los no mutados, es decir no son sujetos poco vitales por expresar la mutación. Esto no sería cierto para el caso en que la mutación vaya unida a otra, en que ya si empieza a haber problemas de vitalidad en los sujetos doblemente mutados.
Aquí lo realmente difícil es obtener un buen ejemplar de concurso, y más que uno, que siempre se puede tener suerte, varios y con características fenotípicas uniformes. Hay que tener en cuenta que un buen ejemplar de concurso debe tener el diseño de los flancos como un ancestral o gris y a la vez la mayor cantidad de eumelanina negra en el vientre; y esto es un poco contradictorio y sobre todo difícil de conseguir, ya que normalmente los ejemplares que tiene negro hasta en la cloaca, no marcan bien el diseño de los flancos. Es decir, éste se reduce a un flanco totalmente marrón, con apenas algunos puntos blancos en los mismos aleatoriamente distribuidos. Por el contrario, los ejemplares con buenos flancos no suelen tener demasiada cantidad de eumelanina negra en el vientre. En el equilibrio debe estar la virtud, pero ya digo que con el tema del negro en el vientre cada día los jueces son más exigentes.
Aún recuerdo un ejemplar que en 2010 tuvo 92 puntos en el Monográfico de Exóticos de la Asociación Ornitológica Provincial de Valencia y que fue medalla de Oro en el Nacional de FOCDE de ese año, que reunía las dos características, el único del que he podido disfrutar en mi aviario, un ejemplar excepcional, del que no pude en dos años obtener descendencia: o no fecundaba, o la hembra no concluía la incubación. Realmente una pena. Según mi experiencia, y ya sabemos que cada maestrillo tiene su librillo y yo no enmendaré la plana a nadie, para los apareamientos se deben emplear estos tipos de ejemplares, siempre pensando en obtener buenos machos de concurso. Si lo que se quiere concursar es con hembras, lo siguiente no tiene aplicación, ya que por lo general, alguna excepción puede haber. Se obtendrán hembras en las que se señala algo la banda pectoral negra. Los machos mutados deben ser lo más ajustados al estándar posible, con gran cantidad de negro en el vientre, lo más uniforme posible y con el mayor número de puntos blancos en los flancos, con la espalda exenta de marrón y obviamente con la mayor talla posible, sin detrimento de la posición.
A ellos se debe acoplar una hembra con bastante feomelanina; pero sin que tenga demasiada, ya que la cantidad de feomelanina que tenga irá a favor de las zonas negras del dorso y el vientre; pero irá en contra de los puntos de los flancos, en los que apenas aparecerán. Hay que buscar un equilibrio en la feomelanina de las hembras. Si por el contrario apareamos un ejemplar sin puntos en los flancos y muy negro en vientre y espalda, la hembra a utilizar ha de tener la menor cantidad de feomelanina posible, sin estar exenta de ella, para rebajar el contenido en la misma de los ejemplares que se obtienen, con lo que los noveles obtenidos tienen más posibilidad de acercarse al estándar. Como se deduce claramente de los dos párrafos anteriores, hay que utilizar acoplamientos de compensación, lo que es una dificultad añadida para obtener un buen ejemplar apto para concursar. Además, este tipo de apareamiento incide directamente sobre la variabilidad de los ejemplares obtenidos, que suele ser muy grande, como se ha expresado anteriormente. Si empleamos en el apareamiento hembras mutadas, éstas han de ser lo más grises oscuras posibles, marcando la línea del pecho lo más posible.
El macho no mutado ha de ser en este caso con poca feomelanina, para que la compensación entre ambas haga que se puedan obtener algunos ejemplares acordes al estándar (la mayoría), si por el contrario la hembra cara negra es gris más clara y sin marca eumelánica en el pecho, el ejemplar macho no mutado ha de estar cargado de feomelanina, para que los ejemplares mutados sean próximos al estándar y puedan ser presentados con algunas garantías a concurso. Si lo que queremos es obtener buenas hembras de concurso (aún es más complicado), habrá que tener en cuenta la compensación de la feomelanina de los reproductores de igual manera que en los apareamientos anteriores, con la salvedad de que en ningún caso, sea la hembra progenitora cara negra o no, debe presentar marca eumelánica alguna en el pecho, ya que las hembras obtenidas del apareamiento presentarán el resto de la barra pectoral también.
La experiencia que tengo con los progenitores de la pareja ambos mutados es escasa, ya que solamente la he empleado en el año 2013, y con poco éxito, ya que únicamente obtuve una nidada de cuatro pollos de los que tres eran cara negra (mayor porcentaje del 50% esperado, como dicen los criadores que emplean este apareamiento). Los cuatro ejemplares obtenidos son de talla inferior a los progenitores, lo que hace sospechar que el apareamiento en pureza origina este problema, como con otras mutaciones, aunque este extremo con una sola nidada no se puede más que conjeturar. De todos modos, como se deduce de los párrafos anteriores, para obtener algunos buenos ejemplares de concurso hay que criar bastantes ejemplares. En general, el primer año de vida los machos no desarrollan totalmente la capacidad de sintetizar la eumelanina negra, por lo que algún resto de feomelanina les queda en el plumaje, sobre todo en el dorso y los bordes de las remeras, que afea bastante la librea. De igual modo el vientre, por la incapacidad total de síntesis de eumelanina, no adquiere la totalidad de pigmento negro, con lo que la zona blanca del vientre es más extensa.
En el segundo año de vida, con la primera muda completa, estos problemas se palían sustancialmente y la librea mejora mucho a la hora de concursar. Los ejemplares grises con la zona entre el bigote y la lágrima gris en vez de blanca son muy aprovechables. Me atrevería a decir que incluso son mejores, a la hora de aportar oscuridad y brillo a esta zona negra en los ejemplares que expresan en su fenotipo la mutación Cara Negra, por lo que siempre que se disponga de ellos pueden ser empleados sin problemas en la reproducción. Por último expresar que algunos ejemplares grises, si están mal alojados o tiene algún problema de salud, pueden presentar la zona entre el bigote y la lágrima negras, e incluso la banda pectoral puede desbordarse hacia abajo, confiriendo al plumaje del pájaro las características propias de la mutación Cara Negra. Estos ejemplares, con la muda y si se les ha corregido el problema que ha causado este defecto de pigmentación, vuelven a tener el aspecto que deberían, lo que hay que tener en cuenta a la hora de adquirir ejemplares, ya que podemos llevarnos alguna sorpresa y bastante desagradable, por cierto.
De igual modo, algunos ejemplares que presentan la mutación en su fenotipo, se vuelven excesivamente oscuros, subiendo la zona negra entre el bigote y la lágrima por encima del ojo, pigmentándose totalmente de negro las coberteras caudales, perdiendo el típico diseño ajedrezado de la cola. Del mismo modo, en la siguiente muda, y si se ha eliminado el problema que ocasiona este defecto de pigmentación, los ejemplares adquieren una pigmentación más típica de su mutación. Cuando esto ocurre, es necesario poner a los diamantes mandarín en una jaula más espaciosa o voladera, para que desaparezca esta situación, dándoles baños muy frecuentes y proporcionándoles vitaminas a menudo. El exceso exagerado de negro es una situación que se ha de penalizar en los concursos.
Sintenia o analogía de la mutación Cara negra con otros estríldidos o fringílidos
En este punto no se tiene certeza de que alguna otra mutación sea sinténica a la mutación Cara Negra del diamante mandarín. Solamente conozco tres casos de cambio de feomelanina por eumelanina en la librea de un ejemplar: • La mutación Vientre Oscuro del Pio de Plata (Lonchura cantans), cuya forma de transmisión hereditaria es autosómica recesiva, con lo que la sintenia con la mutación Cara Negra del diamante mandarín es poco probable, y digo poco probable por no decir categóricamente que no lo es, ya que decirlo sin comprobarlo es un poco osado. • La segunda es la mutación Cobalto del Pardillo Sicerín (Carduelis flammea), que también es dominante como la Cara negra, aunque comprobar la sintenia con una hibridación entre estas dos especies es poco o más que utópico, debido a la gran diferencia genética entre ambas. • Y la última es la mutación Cobalto del Canario de Color (Serinus canaria domestica), que es autosómica recesiva, lo que indica, como en el caso primero, que la sintenia sea muy poco probable, con la misma aclaración que se hizo anteriormente.
En resumen, por ahora no se conocen mutaciones sinténicas con la mutación Cara Negra del Diamante Mandarín, al menos por las informaciones que yo tengo. Sin embargo, y dado que su transmisión hereditaria es autosómica dominante, la mitad de los híbridos que obtendremos al emplear en la hibridación un ejemplar de diamante mandarín mutado en Cara Negra, mostrarán en su fenotipo la mutación, lo que puede dar en los híbridos alguna librea bastante interesante.
Interacción con otras mutaciones
La verdad es que esta mutación, combinada con cualquiera, da ejemplares realmente espectaculares, y cuando digo cualquiera, probad y veréis. • Con la mutación Dorso Claro, los ejemplares obtenidos son muy bellos, aunque la disminución de la feomelanina que aporta la mutación Dorso Claro perjudica claramente a la Cara Negra. El resultado es que la eumelanina negra no cubre la totalidad del vientre y nos tenemos que contentar con un gris claro, que la verdad, al sumarlo con el cierto desbordamiento tanto superior como inferior del pecho, da una librea que a mí particularmente me gusta mucho. • Con la mutación Pecho Negro pasa lo mismo que con la anterior; pero el desborde feomelánico de la mutación Pecho Negro ayuda bastante a la mutación Cara Negra, obteniéndose ejemplares muy negros, bastante llamativos, si se añade la mutación Dorso Claro el resultado es francamente espectacular, ya que el contraste entre el negro y el blanco por efecto de la reducción de la feomelanina por la mutación Dorso Claro es realmente espectacular.
• Son también espectaculares los ejemplares Diluidos o Pastel y Cara negra, en los que los matices de los grises y beiges son realmente llamativos, incluso con la mutación Dorso Claro, en las que las mejillas blancas contrastan aún más con el negro de la cara de los ejemplares y la potenciación del pecho, que es aún más negro que sin combinarlo con esta mutación. Unos pájaros muy bonitos y que rara vez se ven en los concursos, sobre todo en España. • Con la mutación Mejillas Negras, pasa otro tanto, ya que al ejemplar Mejillas Negras se le añade al diseño negro de las mejillas y, si la extensión del negro en el vientre es óptima, el resultado es realmente espectacular. • Si además se une a la mutación Pecho Negro, obteniéndose lo que vulgarmente se llama el triple negro, y el pájaro goza de la vitalidad suficiente, la acumulación de las tres mutaciones es sencillamente espectacular, aunque como ya se vio en un anterior artículo (Ornitología Práctica nº 38), se necesita la cría de muchos ejemplares para la obtención de uno de éstos, a partir de ejemplares con una sola mutación.
Además hay que tener en cuenta los problemas de plumaje que presentan estos ejemplares, resultado de la casi inexistente feomelanina en el mismo, que hace que las bárbulas de las plumas no se enganchen unas con otras y queden deslavazadas y sin resistencia. • Con la mutación Pecho Naranja, se obtiene también ejemplares muy llamativos, incluso asociados con la mutación Bruno, que además, con la combinación con la mutación Pecho Negro, dan los codiciados, ejemplares Orange, que tan de moda están actualmente y que ciertamente son muy espectaculares, quizá los más de todas las combinaciones de mutaciones obtenidas hasta el momento. En fin, todo un abanico de posibilidades se abre con la combinación de mutaciones con la mutación Cara Negra del diamante mandarín y a cada cual más llamativa y espectacular.
Conclusiones
¿Qué se puede decir más de esta mutación y de la combinación de la misma con otras? Simplemente, animaros a que probéis a introducirla en otras y admirar los resultados, porque ya os digo que merece la pena. La mutación lo tiene todo, robustez, facilidad de cría, libreas espectaculares, pocos problemas de vitalidad, bastante indicada además para los principiantes con el diamante mandarín. Lo dicho: todo. Su transmisión hereditaria autosómica dominante ayuda mucho a conseguir resultados en la combinación con otras mutaciones relativamente rápidos. En definitiva, una delicia.
Bibliografía
Estandar FOE del Diamante Mandarín elaborado por el COJ-FOE. Diamante Mandarino (Coordinamento Tecnico del Club dell´EsoticoItalia). Club dell´Esotico. 1992. Diamante Mandarín, Isabela de Japón y Padda, técnicas de cría y concurso. Autor: Aloïs Van Mingueroet. Croma press S.A.









Texto y aviario: José Manuel Rodríguez Benavente. Fotos: Javier Mas.



