De todas las razas de canarios de postura originarias del Reino Unido, es a buen seguro la del canario Norwich una de las más representativas a la vez que una de las más antiguas. Sus orígenes, como los de tantas otras razas de canario de postura, no no son conocidos con toda certeza. Sin embargo, existen suficientes referencias a la raza -o a una raza muy parecida- en la temprana literatura de esta afición, así como coincidentes y puntuales datos históricos que, combinados, pueden llevarnos a una aproximación bastante segura de sus orígenes. La primera referencia a la raza que más frecuentemente se cita se atribuye al ornitólogo y escritor francés JC Hervieux de Chanteloup. En su tratado de 1713 (“Nouveau Traité des Serins de Canaries”), en el segundo capítulo, Hervieux describe 29 razas, entre ellas una de un canario amarillo anaranjado, que se supone antecesora de la raza Norwich que hoy conocemos. Curiosamente, esta referencia ocupa el lugar 29 de la lista, es decir que aparece en último lugar. En la versión original de este tratado, de 1709, y la siguiente de 1711, la lista sólo llega a incluir 28 razas.
Esto podría indicarnos que el color “anaranjado” surgió de manera espontánea algún tiempo más tarde y más probable aún, después de que algún criador descubriese, por azar o no, la forma de colorear sus canarios. Ha de entenderse que hasta finales del siglo XIX, el canario Norwich era considerado y valorado por su color y así se reflejaba de manera contundente en los primeros estándares de la raza, donde 45 de los 100 puntos (más otros 20 puntos por el brillo de su plumaje) eran otorgados al concepto de color. Volviendo a los orígenes de la raza (o a la historia de la canaricultura inglesa en general), habrá que centrarse en las dos obras maestras y magníficos trabajos de la época victoriana expuestos en “The Illustrated Book of Canaries and Cage Birds” (c. 1878), de WA Blakston, W Swaysland y AF Wiener y “Canaries, Hybrids and British Birds” (1911), de J Robson. Ambos tratados coinciden en que el canario Norwich se da a conocer como raza diferenciada hacia el último cuarto del siglo XVI.
Por estas fechas, flamencos exiliados de Flandes después de la persecución religiosa española a cargo del Duque de Alba, fueron estableciéndose en el condado de Norfolk, en Inglaterra, donde dieron un gran impulso a las industrias de la lana y la seda, pues en su mayoría eran grandes artesanos tejedores. Se relata que estos trabajadores portaron con ellos sus preciados canarios y que a la vez que se fueron estableciendo en Norwich, principal ciudad de Norfolk, y sus alrededores, desarrollaron una nueva raza, que fue bautizada con el nombre de esta ciudad. Así se describe la aparición y formación de esta nueva raza y, a falta de otra documentación que pudiera avalar de manera más contundente otra hipótesis, habrá que aceptar ésta, cuanto menos, como la más probable. De todas maneras, el Norwich original, aquel que los tejedores flamencos tanto apreciaban por su canto, pero sobre todo por su brillante color amarillo oro, parece distar bastante del canario de tipo y de forma por excelencia de hoy en día.
La evolución de la raza y su eventual consolidación como nueva raza requiere un examen de sus originales características y su desarrollo como la raza de canario que llegó a ser el más popular y más valorado durante la época victoriana, su época dorada. En sus inicios, y hasta cierto punto fielmente reflejado en los estándares y dibujos de la raza que ya se manejaban sobre 1880 (y recogidos en el libro de Robson), el Norwich se presentaba como un canario de espectacular color amarillo oro, que a veces llegaba al color anaranjado y característica por la cual era tan apreciado. Por otra parte, era un canario que también se distinguía del resto de canarios por su pluma corta y adherida al cuerpo, su talla grande y su esbeltez, con espalda y pecho redondeados y unas patas algo alargadas, a tono con una posición semierecta (véase dibujo y estándar adoptados del libro de Blakston et al). Se ha de recalcar que el tema del color siempre ha sido importante en esta raza y que el color anaranjado asociado con ésta, y cada vez más acentuado en la evolución de la raza, tenía no poco que ver con la alimentación de pimienta roja o de Cayena.
Y esto hasta tal punto que hoy en día, al menos en Inglaterra, se considera casi obligatorio presentar los Norwich a concurso pigmentados, evidentemente no ya con pimienta roja sino con los más modernos y avanzados suplementos de factor rojo. Para empezar a comprender los cambios de características que el Norwich fue presentando, habrá que referirse al “Crested” Norwich, que durante el último cuarto del siglo XIX convivió junto al Norwich “Plainhead” (sin moña). Esto no es fácil de entender, pues al ser el Norwich un canario de pluma corta y adherida al cuerpo, difícilmente se daban las condiciones óptimas de un plumaje largo y abundante, que es cualidad esencial para la formación de una moña grande y amplia como la del “Crested”. Sin embargo, sobre 1870, ya había criadores del Norwich Plainhead que experimentaban con cruces con canarios Moñudos, que empezaban a llegar a Inglaterra desde Europa, para así obtener el Crested Norwich. También se empezaba a buscar más volumen, más plumaje y más talla.
Esta “moda” se extendió de tal manera que no sólo aparecían en más número los Crested Norwich, sino que los Norwich Plainhead empezaban a su vez a ganar también en talla, volumen y, sobre todo, plumaje, un plumaje abundante, largo y con tendencia a descompuesto. El descontento no se hizo esperar entre los criadores del Norwich Plainhead, que se reunieron en 1890 en el “Crystal Palace”, en Londres, donde cada año se celebraba el mayor concurso de canarios de Inglaterra. Aquí se decidió que el Crested Norwich debía constituir una raza aparte y pasó a conocerse como “Crested Canary” (es decir, el Crest y Crestbred que conocemos hoy). De tal reunión nació el Norwich Plainhead Canary Club, que hasta hoy sigue velando por los intereses y fomento del canario Norwich, aunque el término “Plainhead” fue desapareciendo gradualmente del nombre del canario Norwich. Sin embargo, no pasaron demasiados años antes de que de nuevo se interesaran algunos criadores por aumentar la talla del Norwich. Esta nueva tendencia pronto se convertiría en casi una obsesión por darle más volumen y más talla a la raza.
De esta manera, a principios del siglo pasado, se fue recurriendo cada vez más a cruces con canarios de más talla, como el Lancashire (especialmente su versión “Coppy” o moñudo) y a cruces de ejemplares nevado por nevado. Las nefastas consecuencias de esta tendencia no tardaron en penalizar a la raza, con la aparición de los temidos “lumps” o quistes en el plumaje. Si a esto se le añade el hecho que el uso, y abuso, de la alimentación “artificial” (así se denominaba la alimentación con pimienta roja para realzar el color), ya empezaba a dividir a los criadores, no es difícil concluir que la raza pasaba por malos momentos. Dadas estas circunstancias, la raza cayó en declive hasta tal punto que se temió por su desaparición. Fue entonces cuando la sensatez de algunos apasionados criadores del Norwich como AW Smith y CA House (a su vez co-autores de uno de los libros más conocidos sobre la raza Norwich, “Norwich Canaries”, de 1954), dieron un paso al frente para devolver el Norwich a su privilegiado lugar dentro de las razas de postura inglesas y a la popularidad de la que había gozado anteriormente.
Estos criadores volvieron a apostar por un canario de forma y líneas redondeadas, con exquisita calidad de pluma, buena coloración y libre de “lumps”, que tanto daño habían causado a la raza. Esta tarea, sencilla en sí pero que requería disciplina y constancia, pasó principalmente por cruzamientos con el canario Border, para aportar algo de definición a sus líneas y sobre todo una mejora del plumaje, más corto y compacto. Esto, añadido al cruce ortodoxo de ejemplares intensos por nevados de manera continuada, puso a la raza en vías de rápida recuperación. Desafortunadamente, la Segunda Guerra Mundial también pasó factura a la canaricultura y algunas razas, Norwich incluido, casi se extinguieron. De nuevo tuvieron que aparecer los grandes amantes y criadores de las distintas razas para impedir una desaparición total y definitiva de sus preciados canarios, a veces tras un proceso paciente y laborioso de reconstrucción. Así emergió el Norwich, fortalecido en las características que más lo definen como son forma, calidad de pluma y color; y la talla, que había dado lugar a tanto debate, pasó a fijarse en unos 16 cm, como medida más ajustada, siempre en proporción con el conjunto.
Y de esta manera también se recoge en el modelo de perfección que adoptó el otro principal club especialista del Norwich del Reino Unido, el “Scottish Norwich Plainhead Canary Club”, a través del diseño del artista RA Vowles. Esto ocurría unos pocos años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, y este diseño se mantuvo hasta 1986. Entonces se adoptó como nuevo modelo de perfección el diseño del artista John W Hills. Y finalmente, desde 1999/2000 es el diseño del artista Roy Aplin el que se ha adoptado como modelo de perfección del Norwich moderno. Para mejor apreciar la evolución de esta raza, no ya en los últimos años sino a lo largo de su historia, basta con comparar los diferentes modelos de perfección y estándares adoptados a lo largo del tiempo y que se reproducen en estas páginas. Lo verdaderamente curioso y más que discutible es como mientras los modelos de perfección y otros tantos dibujos de época parecen ir variando en función de la evolución de la raza, los distintos estándares escritos parecen mantenerse apenas sin cambios.
El Norwich actual es, ante todo, un canario de forma marcadamente compacta y rechoncho, con un acentuado volumen de cuerpo, pecho amplio redondeado así como una espalda bien llena. La cabeza es ancha y redonda, unida al cuerpo por un cuello corto y robusto, apenas perceptible, que realza la rechonchez general de la raza. Su exquisito plumaje y buen color le confieren gran calidad. De posición semierecta y tranquilo en sus movimientos, consigue dar la impresión de canario robusto y arrogante, de sobrio carácter.
A continuación se revisa en detalle cada uno de los conceptos que constituyen el estándar del canario Norwich.
Forma/Tipo y Presentación – 25 puntos
Es sin lugar a dudas la forma típica del Norwich lo que lo distingue de las otras razas, unido evidentemente al conjunto de su gran cabeza y talla. El cuerpo del Norwich debe ser ante todo redondo y compacto, “rechoncho” lo define el estándar de manera muy acertada. A su vez, el cuerpo es amplio, con destacado volumen entre pecho y espalda. Esta amplitud entre pecho y espalda le confiere al cuerpo un aspecto algo esférico. Además, visto desde arriba, el ancho de la espalda debería ser semejante a la distancia entre los puntos de la parte trasera del cuello y raíz de la cola. Partiendo de unos hombros anchos, el pecho es amplio y poderoso, redondeado tanto por delante como por los costados. La espalda también es ancha pero en cambio es sólo ligeramente redondeada vista de perfil. La redondez de la espalda es menos perceptible, por estar más marcada por la manera en que redondea hacia los costados, transversalmente, y desde los hombros hacia la cola, horizontalmente. De todas maneras, una espalda que se vea aplanada es considerada falta grave, así como si aparece arqueada o hundida. Por ello la espalda del Norwich se describe mejor no como redondeada sino como bien llena.
Y de esta manera es como el cuello/nuca es apenas perceptible al unirse a los hombros/espalda. En lo que se refiere a la “presentación”, como figura en el estándar COM, este concepto debería más acertadamente aparecer como “posición”, lo que estaría más en consonancia con aspectos generales de otros estándares de hoy en día. Esta “presentación”, en sus orígenes, tal y como aparece en los estándares antiguos de la raza, en inglés, hace referencia a “staging” que traducido literalmente al español es “puesta en escena”, nada que ver con “posición”, evidentemente. Y esto no es difícil de entender, pues como concepto aparte no existe “posición” en el estándar del país de origen porque el Norwich no es un pájaro de posición sino de forma. Por entonces, “staging” era una referencia a la correcta manera en que el ejemplar se debía de presentar a exposición en su particular y típica jaula de concurso, limpia y sin marca alguna, aspecto este que los criadores ingleses, obligados a presentar sus ejemplares en jaulas de su propiedad siempre han cuidado con gran esmero y hasta con orgullo.
Sea como fuese, se determina que la posición del Norwich en relación al posadero debe ser sobre 45°, matizándose que esta posición no debe ser ni erecta ni tampoco demasiado agachada. Se debe aquí también entender que la mayor parte del cuerpo del Norwich se encuentra hacia delante de las patas. Si el cuerpo se extiende en demasía hacia detrás de las patas entonces puede parecer algo alargado y, peor aún, anulará la típica apariencia de rechonchez que caracteriza a la raza. En cuanto a la talla, que tanta polémica suscitó en su día, se consolida sobre 16 cm, lo cual, juntó a su volumen, otorga al Norwich una apariencia de canario grande y robusto. Difícilmente se penalizará a un Norwich de algo más de talla de lo que demanda el estándar, siempre y cuando se mantengan las proporciones, pues se entiende que es un canario de talla grande. Por el contrario, sí se debe y de hecho se suele penalizar la falta de ésta.
Calidad de Plumaje - 20 puntos
Consideración de no poca importancia en el Norwich actual es la calidad de su plumaje. Prueba de ello es que en la reunión de la sección de canarios de postura celebrada en Palaiseau, Francia, en 2006, se acordó que este concepto pasaría a tener el doble de puntos, de 10 a 20 puntos. También es de notar que solamente en el estándar del Norwich aparece el concepto de “plumaje” precedido por “Calidad de”. Así no hay lugar a duda alguna sobre la importancia que supone un plumaje idóneo, exquisito, de calidad, que distingue a la raza. Este plumaje ha de ser más bien corto, nunca largo, y abundante, bien adherido al cuerpo, de tal manera que, al no presentar brusquedad o aspereza alguna, le confiere a la silueta del pájaro unas líneas nítidas y bien definidas. Idealmente, el plumaje debe parecer sedoso y con brillo natural, nunca algodonoso y apagado. Cuando la calidad del plumaje deja que desear, se hace particularmente manifiesta en la zona de los flancos, donde aparecen “faldones”, que desbaratan la nitidez de un plumaje de calidad.
Otra manifestación de esta falta de calidad se suele apreciar en la aparición de “calzones”, caracterizados por plumaje largo y suelto, que cae cubriendo parte de las patas e incluso suele extenderse hacia la zona de la cloaca. Todo esto le confiere al ejemplar un aspecto de pesadez, incluso de apatía. Estas faltas, junto a todo indicio de aspereza o brusquedad en el plumaje, serán causa de penalización.
Nuca y Cuello - 10 puntos
El cuello del Norwich ha de ser corto, grueso y robusto, es decir con “cuello de toro” (“bull-necked”) como se describe en su país de origen. Deberá ser muy corto o muy grueso y precisamente por esto se puede entender la frase que aparece en algunos estándares, “mejor si no tiene cuello”. El cuello del Norwich se ha descrito como semejante al del camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula). No son pocos los ejemplares que a pesar de exhibir una gran forma general suelen dejar ver demasiado cuello, perdiendo así la armonía requerida en el característico conjunto rechoncho.
Cabeza - 10 puntos
Ante todo, la cabeza debe dar la impresión de ser redonda, luego ancha y gruesa. La redondez se debe apreciar tanto de lado a lado como de adelante hacia atrás del cráneo para de esta manera dar lugar a una forma tipo cúpula, perfectamente ajustada a los hombros. Sobre todo, la frente se debe mostrar ancha, con elevación casi perpendicular por encima del pico. Esta redondez es realzada, en los lados de la cabeza, por unas mejillas mofletudas, a la vez que unas cejas bien marcadas. El detalle de las cejas tiene más importancia de la que en un principio se le otorga. Las cejas deben de ser espesas y abundantes pero trazando siempre una línea en dirección hacia atrás del ojo y no hacia abajo. En cuanto a este último caso, podría llegar a cubrir el ojo en contra de lo que exige el estándar, que dice que el ojo debe ser, si no ya visible, si discernible. Las cejas del Norwich no deben asemejarse a las del Crestbred (canario Crest sin moña), raza en la cual las plumas de las cejas caen sobre el ojo, llegando a cubrirlo, y que de paso es causa directa de casos no infrecuentes de ceguera en esta raza.
El pico es corto y robusto, más bien pequeño, para así no restarle rechonchez al conjunto de la cabeza. En el Norwich ideal, la cabeza, cuello y hombros han de dar la impresión de un conjunto único, que se funde con el cuerpo de manera imperceptible y que realza aún más ese conjunto total, casi como si de una sola pieza se tratase. Difícilmente podrán aspirar a premio ejemplares que de alguna manera rompan este conjunto, siendo causa de grave penalización la más mínima impresión de estrechez o alargamiento en cualquier apartado de este conjunto total.
Alas - 10 puntos
Las alas, bien asentadas en los hombros, han de ser cortas, bien adheridas al cuerpo, de tal manera que se fundan en éste, haciéndolas apenas perceptibles y formando otra parte integral del conjunto total. Las puntas de las alas llegan a juntarse y descansar sobre la rabadilla. Si las alas se separan demasiado del cuerpo o, peor aún, a cruzarse, el efecto es tal que trastoca la calidad general del ejemplar, acarreando la consecuente penalización.
Color - 10 puntos
En el Reino Unido es inimaginable presentar el Norwich a concurso sin factor rojo, ocurriendo prácticamente lo mismo con el Lizard o el Yorkshire. Y es que este color, anaranjado/rojizo, siempre ha ido asociado a la raza Norwich. Robson, en su libro de principios del siglo pasado, hacía referencia a esta característica describiendo a los ejemplares de Norwich de la época como “fireballs” o “bolas de fuego”. Sin embargo, hoy en día, en el resto de Europa, donde la cría del Norwich goza de tan buen seguimiento como en el Reino Unido, no se le da esa importancia de antaño al color derivado de la pigmentación. Hasta tal punto, que el color en el Norwich pasa a no tener ni más ni menos relevancia que en el resto de canarios de postura. Y sin embargo, la pigmentación, aún siendo más fácil hoy en día gracias a la calidad de los productos para este propósito, sigue teniendo algo de arte en cuanto a conseguir una pigmentación idónea y uniforme. Con una mala pigmentación, lo que se consigue es atentar contra el color natural y, a menudo, introducir y/o acentuar parches de diferente tonalidad.
De todas formas, más allá del color del plumaje en sí, éste siempre ha de ser vivo e intenso en su tonalidad y, muy importante, uniforme en su distribución.
Cola - 5 puntos
La cola ha de ser corta en relación al cuerpo y compacta, redondeada en su raíz y sobre todo dar la impresión de ser una prolongación del cuerpo. Esto requiere que la parte posterior del cuerpo, por detrás de la línea de las patas, converja de manera armoniosa hacia la raíz de la cola, no de manera súbita ni alargada. En este contexto, Smith y House relatan en su libro de manera oportuna, “Algunas colas parecen como si no pertenecieran al cuerpo que las porta y como si fuesen sido allí implantadas porque un apéndice caudal fuera una necesidad para el pájaro”.
Patas - 5 puntos
De longitud media y bien acodadas, que le permitan movimientos tranquilos y agraciados entre los posaderos. Al Norwich no se le requiere exhibir posición o movimiento especial como por ejemplo al Border o Yorkshire, siendo su forma el aspecto de mayor relieve. En cambio, su porte sí se tiene en consideración pues la buena apariencia de un ejemplar puede llegar a verse perjudicada por un porte poco agraciado. Unas patas largas, que es cosa poco común en esta raza, le confieren al Norwich un aspecto más erguido y, con ello, la sensación de ser menos rechoncho. Por otra parte, unas patas cortas, lo que lamentablemente sí es bastante común, hacen parecer al ejemplar demasiado agachado sobre el pasadero, dando la sensación de ser apático y pesado. Una correcta longitud media de las patas ha de permitir una correcta separación entre posadero y cuerpo, lo que a su vez dará lugar al requerido porte del Norwich.
Condición general - 5 puntos
La condición general, que se debe dar por sentada en todo ejemplar destinado a los concursos, y al igual que en todas las otras razas, ha de ser de perfecto estado de salud. Es también en este apartado del estándar donde se hace referencia directa al movimiento del Norwich entre los posaderos, o lo que es igual, su porte, que se describe como confiado y pausado.
Conclusión
Aún sin ser de los canarios de forma más populares hoy por hoy, y muy a pesar de ser una raza más bien difícil en época de cría, es el Norwich un canario que goza de un particular y general interés, dentro y fuera de la canaricultura, quizá por su aspecto “mimoso”, quizá por su semejanza a un búho en miniatura, con todo su asociado misticismo. De todas formas, y en resumen, un canario de forma espectacular en todos sus aspectos y serio reto para todo canaricultor, gran creación de la canaricultura anglosajona. ...Eso sí, quizá haría falta que la pertinente entidad o entidades responsables en su país de origen se pusieran de acuerdo para revisar el actual estándar escrito, prácticamente inamovible desde hace más de un siglo, para que éste estuviera más en consonancia con el modelo de perfección aprobado en el año 2000 y con el canario Norwich que se cría y que se exhibe hoy en día.


















Texto y dibujos: Ernesto Gracia. Fotos: Javier Mas. Ilustraciones históricas atribuidas individualmente según sus pies; modelosRA Vowles, JohnW Hills yRoyAplin.




