Canarios de color

Ágata Opal: ¡algo está cambiando!

Ezio Panichi

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Página siguiente. Ágata Opal amarillo intenso. · Texto y criadero: Ezio Panichi. Fotos: Alcedo.

Crío canarios de color y soy seguidor de esta maravillosa raza desde hace muchos años y en ese amplio arco de tiempo he podido asistir al cambio del fenotipo de muchos Tipos. Las modificaciones han radicado sobre todo en la expresión de las melaninas, que se han ido haciendo cada vez más oxidadas. Cualquiera que compare el Tipo de algunos canarios que se criaban hace 15 o 20 años con aquellos que se seleccionan en la actualidad podrá darse cuenta de la evidente diferencia existente. Pienso en los Negros, en los Brunos, en los Ágatas, los Phaeos, etc. con referencia a las mutaciones clásica y a las no de reciente adquisición. La oxidación de las melaninas de estos canarios ha alcanzado niveles muy importantes, en otro tiempo impensables. Recuerdo aún los problemas que afectaban a los llamados “piel negra”, excelentes en términos de oxidación del diseño y de las partes córneas, pero con evidentes complicaciones debidas a la muda continua y a su incapacidad para reproducirse a causa del desequilibrio hormonal que caracteriza a estos ejemplares. Hoy es posible observar ejemplares muy oxidados que ya no presentan estos problemas. Si tuviese que representar esta evolución con un gráfico, dibujaría sobre los ejes cartesianos una curva primero poco inclinada, casi paralela a los ejes de las abscisas y después con un repentino crecimiento. En resumen, en veinte años hemos tenido una evolución apenas perceptible en los primeros diez años y una repentina aceleración en los siguientes diez, con cambios que yo definiría como “de época” adscribibles a este nuevo siglo y no susceptibles de ulterior desarrollo, o al menos eso creo. El Ágata Opal no es una excepción y también esta mutación ha sufrido la evolución de la tonalidad de las melaninas hacia expresiones más marcadas. Se ha pasado así de una tonalidad gris azulada, que confiere fascinación y originalidad a la mutación opal, a una tonalidad gris oscura que, según mi parecer, hace que este Tipo sea menos interesante, más anónimo, plano e impersonal. Los adjetivos que he usado pretenden indicar cuales son mis preferencias. Éstas, por otra parte, respetan los dictámenes contenidos en los criterios de enjuiciamiento. Sin embargo, en mi calidad de juez de color noto una propensión de algunos colegas a premiar ejemplares no típicos. De este modo, se están avalando tendencias que se han fortalecido en los países del norte de Europa. Hecha esta introducción,comento que anualmente pongo en reproducción alrededor de una cuarentena de parejas. De estas, diez están destinadas a la obtención de Ágata Opal. Selecciono canarios de factor amarillo y blanco. Los primeros, en la categoría intenso y nevado. Por lo general, acoplo en pureza pero de vez en cuando introduzco portadores de Opal, tomando la precaución de elegir ejemplares con un fondo óptimo, sin feomelanina. En resumidas cuentas, el reproductor, casi siempre un macho, reúne características similares a las del Ágata típico, con una óptima dilución, también de las melaninas de la librea. Para entendernos, utilizo canarios cuyo fondo no tienda al verde, señal de presencia de eumelanina, sino al amarillo. Esto favorece la luminosidad del lipocromo de los ejemplares Opal. Otra precaución que tomo en la formación de las parejas es prestar atención a la conformación del diseño, muy roto, nunca largo, y sutil. Si en el Ágata clásico se observan diseños que no son idóneos para un diluido, en el Ágata Opal esto no debe ser tolerado. Sin embargo, no debemos excedernos en el sentido contrario, con canarios, especialmente los machos, carentes del diseño en la cabeza y en los flancos. Por lo que se refiere a la dilución del Ágata he podido notar que los portadores de Opal muy oxidados (aquellos con fondo verde oscuro) dan origen a una descendencia de machos con capucha sobre la cabeza. Por capucha entiendo una zona más o menos amplia de melanina que aparece en lo alto de la cabeza de los Ágatas. Ésta, repito, se manifiesta siempre en los machos, nunca en las hembras. Era éste el motivo por el que hasta hace unos años concursaban espacialmente hembras, más en cuanto a diseño, que se mostraba nítido incluso sobre la cabeza. Una mayor dilución y una mejor selección del diseño permiten hoy, a quien selecciona esta espléndida mutación, exponer machos con estrías nítidas y evidentes también sobre la cabeza. Creo que en los últimos años se ha recurrido al mosaico para aumentar la talla de los intenso y para favorecer la aparición del diseño en los machos. Si por un lado se han conseguido excelentes resultados, por otro esto ha causado un deterioro de la categoría nevado. Los ejemplares expuestos raramente son óptimos. De hecho, el número de los ejemplares nevados presentados en los concursos es menor que el de los intensos. A este respecto, quisiera sugerir otra de las precauciones que adopto para obtener un mayor número de ejemplares de concurso. Efectúo muchos acoplamientos entre intensos, lo que me permite obtener un mayor número de hijos intensos, tanto heterocigotos como homocigotos. El acoplamiento entre intensos es el que me ha dado siempre los mejores resultados. Procediendo así obtengo ejemplares con vexilo más estrecho y de estructura intensa. Creo que esto determina una mayor concentración de las melaninas en el centro de la pluma, favoreciendo la creación de un diseño sutil y roto, además de con un reflejo azul más concentrado y, por consiguiente, más nítido y evidente. A quienes quieran mejorar su cepa, sugiero que empleen en la reproducción ejemplares cuyo diseño sea muy evidente. Para comprender mejor el valor del canario que tenemos delante es necesario comprobar si su diseño es capaz de mantener su claridad incluso a plena luz. De hecho, si evaluamos el efecto gris azulado en la penumbra, tendremos una expresión más aparente que la que observamos a plena luz. Así, si en el paso de la penumbra a plena luz notamos que el diseño pierde mucha evidencia, como si el azul estuviese velado, deteriorándose mucho en términos de nitidez, tal ejemplar no podrá ganar en los concursos ni podrá tener futuro como reproductor, salvo que se adopte un acoplamiento compensatorio con ejemplares de diseño gris oscuro. Sugiero, a quien quiera utilizar portadores, que evalúe bien la calidad del negro del diseño, fijándose en las marcaciones de rémiges y timoneras, allí donde este aspecto se revela más. Cuanto más brillante y concentrada sea la tonalidad del negro, mejores serán los resultados del efecto gris azulado en los hijos. Por lo que se refiere a los acoplamientos entre intensos, es mejor no repetirlos. Yo observo la redondez de las plumas fuertes, en particular de las timoneras. Cuando la zona terminal de la pluma acaba en punta, sin redondez alguna, entonces los ejemplares que así se manifiesten, deben ser acoplados con nevados. Por lo que se refiere a los blancos, selecciono sólo ejemplares recesivos. En fase de acoplamiento, al no poder evaluar la categoría de pertenencia, me guío por la estructura de la pluma. Volviendo al tema de las melaninas y de su expresión respecto a la tipicidad de la tonalidad del diseño, en estos últimos años he leído y seguido con interés la evolución de aquellos que en un primer momento fueron definidos “Negro Opal Negro”, para distinguirlos de los Negro Opal. Hoy se ha llegado a una selección aún más especializada y esta nueva manifestación fenotípica se le ha llamado Cuarzo, como la llamó quien la obtuvo. No sabría decir si se trata de una mutación, pero a raíz de lo expuesto en la introducción y considerada la evolución de las melaninas en estos últimos años, entendida como vía constante hacia una mayor oxidación, pienso que este fenómeno puede considerarse como una evolución de la mutación Opal. De hecho, también en los Ágata Opal he notado esta expresión. Quizás es menos evidente que la que se observa en los Negro Opal, porque está menos seleccionada, pero existe. Como juez y criador de esta mutación, me pregunto, sin embargo, si es correcto premiar a estos ejemplares más oscuros cuando los criterios de enjuiciamiento suministran indicaciones diferentes sobre la tonalidad de las melaninas del Opal. Sería conveniente que se resolviese esta cuestión con un acuerdo a nivel internacional.

Me gustaría concluir con algunas indicaciones acerca de la gestión de mi aviario, con la esperanza de que mi experiencia pueda resultar útil especialmente a aquellos que se inician en la cría. Mi criadero está compuesto por dos pequeños locales, en el terrado de mi vivienda. Se trata de ambientes secos, luminosos y bien aireados. Según mi experiencia, nuestros pájaros pueden aguantar más o menos bien el frío y el calor, pero sufren terriblemente con la humedad. Es por lo tanto muy interesante emplear deshumificadores o sistemas de calefacción que eliminen la humedad del aire. Por otra parte, la humedad favorece, especialmente en condiciones de temperatura un poco alta, el desarrollo de agentes patógenos. Disponer de dos locales me proporciona la posibilidad de separar machos y hembras en el periodo de preparación a la cría. Según mi experiencia personal, considero importante que los machos tengan el celo antes que las hembras, con el fin de evitar huevos claros. En los últimos años he alcanzado un perfecto equilibrio tanto ambiental como en lo que se refiere a la alimentación y salud de los reproductores y he registrado una media de 6 hijos por pareja, en dos nidadas, lo que está muy bien. Desde hace poco más de dos años, por lo que se refiere a la alimentación, suministro “comida única” (unifeed), con lo que he obtenido óptimos resultados durante la reproducción, en el destete y en la muda, con excelentes resultados de crecimiento y muda, con una reducción drástica de las muertes durante el delicado periodo de la muda (sólo el 1,5% de los ejemplares reproducidos). Este alimento, además, permite un ahorro de tiempo, porque se reducen notablemente los tiempos de suministro de los alimentos y el ambiente está más limpio, dado que no quedan restos de alimentos ni polvo de las semillas, buena parte de las cuales no son ingeridas sino que se pierden por el fondo de la jaula, mientras que la “comida única” se consume por completo sin que queden restos y sin integraciones costosa. Quiero resaltar que durante la cría añado a dicho producto semillas cocidas que preparo con el microondas, después de haberlas escurrido con cuidado. Su preparación es rápida y no comporta riesgos de contaminación de las semillas debida a la preparación en ambiente húmedo, como sucede con las semillas germinadas. Añado además huevo y couscous para hacer el conjunto más apetitoso.

Ágata Opal amarillo intenso. El diseño sutil, roto y evidente, no evanescente, es una prerrogativa que debe diferenciar la mutación Opal en el Ágata.
Ágata Opal amarillo intenso. El diseño sutil, roto y evidente, no evanescente, es una prerrogativa que debe diferenciar la mutación Opal en el Ágata. · Texto y criadero: Ezio Panichi. Fotos: Alcedo.
Ágata Opal blanco. En el factor blanco, el efecto azulado es menos evidente que en el factor amarillo. La ausencia de lipocromo no favorece la mejor expresión del tipo.
Ágata Opal blanco. En el factor blanco, el efecto azulado es menos evidente que en el factor amarillo. La ausencia de lipocromo no favorece la mejor expresión del tipo. · Texto y criadero: Ezio Panichi. Fotos: Alcedo.
Publicado en Ornitología Práctica, número 84, páginas 22–25.
Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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