Texto: Alois van Mingeroet
Científico: Carduelis spinus. Francés:Tarin des aulnes Inglés: Siskin Alemán: Zeisig Italiano: Lucherino Talla: 12 cm
El lúgano europeo Durante los meses de invierno, los lúganos bajan en masa hacia la llanura de Europa occidental, en busca de semillas de todo tipo, pero especialmente de aliso (de ahí su nombre en francés: tarin des aulnes, lúgano de los alisos) y de coníferas. Pero si colocamos en nuestros jardines comederos artificiales con semillas de níger, de mijo o cacahuetes pelados, si hay lúganos en la vecindad, pronto encontrarán el camino hacia esas delicias. Y aunque los lúganos sólo bajan al suelo para beber, cuando a finales de invierno las semillas caen a tierra, también ellos bajan para alimentarse. En el periodo invernal, los lúganos son bastante erráticos: podemos verlos en gran número durante un invierno mientras que en el siguiente apenas si vemos alguno. Su grito de llamada característico “tsiuu”, que repite en vuelo a lo largo del día, permite identificarlo con toda seguridad. Digo esto porque si en algún momento, paseando por la naturaleza, tenéis la suerte de ver lúganos, podréis daros cuenta de sus habilidades como acróbatas. Adoptan las posiciones más inverosímiles para llegar a su fin: recolectar el mayor número posible de semillas de aliso.
Forma nominal: Carduelis spinus Distribución: Escandinavia, Escocia, Irlanda, Rusia, incluida Siberia, y Asia Subespecies: ninguna Pureza de la raza En el mundo científico reina la confusión alrededor del nombre científico del Lúgano. Hay trabajos científicos que utilizan el nombre de Spinus spinus, pero la mayor parte de los ornitólogos actuales continúan llamándolo Carduelis spinus. Los científicos se basan probablemente en los análisis más recientes de ADN. En Europa no vive más que una sola especie de Lúgano, el Carduelis spinus; todas las demás especies de
Lúgano se localizan en América. Es importante destacar que los híbridos mútuos de todos estos lúganos (veinte en total) son fecundos. Por ello, las mutaciones existentes de Lúgano europeo pueden implementarse con las especies exóticas de Lúgano y viceversa. Evidentemente esto influirá negativamente en la pureza de las razas pero resulta un hecho innegable que el éxito de numerosas especies depende a menudo de las mutaciones de las mismas existentes y de su rareza. Sin embargo, pensar en el ejemplo clásico del Cardenalito de Venezuela (Carduelis cucullata), actualmente en peligro de extinción en la naturaleza, debido especialmente a su captura indiscriminada para su comercialización ilegal o a la destrucción de su hábitat, debería concienciarnos ante el problema de las mutaciones. En la actualidad hay probablemente más Cardenalitos viviendo en cautividad que en la naturaleza y esta situación debería llevarnos a la conclusión de la importancia de su cría en pureza, que podría encaminarnos a su reintroducción en la naturaleza. Evidentemente, las mutaciones existentes no se admitirían ya que el mestizaje supone una mezcla de especies con los subsiguientes peligros de confusión de ADN.
Dimorfismo sexual En el Lúgano europeo se manifiesta un dimorfismo sexual evidente. La hembra presenta un plumaje con trazos nítidos sobre el pecho, la cabeza, el dorso, las alas y los flancos. El pecho del macho no muestra diseño alguno, aunque sí sobre los flancos, pero menos intenso que en las hembras y sobre el dorso sólo apreciamos un esbozo de diseño. Lo que si presenta el macho y no la hembra es una bonita capa negra y un babero bien delimitado. Este babero es muy impreciso en algunos machos y en otros sencillamente no existe. La banda alar amarillo verdosa del macho forma un contraste más acentuado que en la hembra y sus rémiges son más oscuras. El pecho amarillo
verdoso completa el plumaje del macho.
Alimentación Debemos pensar en una mezcla de semillas bien equilibrada, controlando que los pájaros consuman todo. Lo hemos dicho en repetidas ocasiones: las semillas que les gustan a los pájaros no son necesariamente las mejores para ellos. Los Lúganos tienen tendencia a engordar rápidamente y si así sucede habrá que olvidarse de criar. Incluso una alimentación excelente y los mejores cuidados no garantizan que los pájaros se reproduzcan y no es raro ver como determinadas parejas no se reproducen un año concreto, año perdido en consecuencia.
Jaula o voladera La cría del Lúgano europeo ha avanzado mucho en estos últimos años y esta especie ha pasado a ser hoy en día una de las más criadas entre las especies de fauna europea. Pero como hemos dicho, ocurre a veces que una pareja se “salte” un periodo reproductivo sin poner huevos, sin pollos por consiguiente. El Lúgano europeo puede reproducirse en pequeñas voladeras de 200 x 100 x 200 cm, aunque nosotros recomendamos, sin embargo, que se utilicen jaulas. Las que utilizamos con éxito son jaulas de 120 x 60 x 40 cm y aconsejamos, en cualquier caso, no emplear jaulas menores de 80 x 40 x 40 cm. Procuraremos también que los posaderos estén lo más alejados posible entre ellos, con el fin de obligar a los ejemplares a volar y evitar que engorden. Asimismo, procuraremos que el fondo de voladeras y jaulas esté seco, porque el Lúgano es un pájaro delicado y los fondos húmedos son siempre un vivero de gérmenes patógenos.
Material de nidificación El Lúgano acepta de buen grado los nidales de metal trenzado en los que habremos colocado un nido de fibra de coco. Este tipo de nidales metálicos está especialmente indicado para jilgueros y lúganos y está disponible en el comercio. Son un poco más pequeños que los nidales matálicos clásicos para canarios y se instalarán sobre una plaqueta más o menos camuflados con algunas ramillas de coníferas. Las hembras de Lúgano necesitan intimidad. Procuraremos también que los nidos estén en puntos en los que la luz sea máxima: a los lúganos les gusta la luz tanto como a los jilgueros. Para que puedan completar el nido, les facilitaremos hilos de algodón blanco, bolitas de lana, hierba seca, pelusilla de diente de león en pequeñas bolas y también les gusta las telarañas para el interior del nido.
Cortejo Durante la construcción del nido, el macho se limita a seguir a la hembra. Lo único que le interesa es llegar a seducirla. Para impresionarla, levanta las plumas negras de su capucha y las del obispillo, que son amarillas, mientras lleva las alas caídas. También el plumaje del pecho se levanta ligeramente, despliega la cola y lanza su canto chirriante. El vuelo de la parada nupcial es muy parecido al del jilguero.
Cría Durante los trece días que dura la incubación, el macho alimenta a la hembra en el nido. Cuando nacen los pollos, el macho seguirá alimentando a la hembra, que a su vez alimentará a las crías. El papel del macho no es demasiado importante hasta que los jóvenes están preparados para emprender el vuelo. En ese momento, la hembra está ocupada ya en la construcción de un nuevo nido y, en consecuencia, pierde un poco de vista a su progenitura. Pero no hay que preocuparse: el macho cubrirá el vacío y seguirá
Escenas de cría @ Alois van Mingeroet.
alimentando a su descendencia hasta la emancipación. Cuando los jóvenes lúganos sean autónomos, es mejor alojarlos en una voladera o en una jaula grande, donde pasarán juntos la muda juvenil. Es conveniente enseñar a comer pasta al huevo a los componentes de la pareja reproductora. Para ello, bastante antes de que empiece la temporada reproductora, añadiremos semillas germinadas a la pasta al huevo. Los lúganos, como ya vimos que ocurría con los pardillos sizerín, pueden criarse con una buena mezcla de semillas y pasta al huevo únicamente. Sin embargo, suministrarles proteínas animales y semillas de malas hierbas sigue siendo recomendable. Las proteínas animales pueden ser gusanos buffalo blancos, pinkies, gusanos de la harina, pulgón verde, huevos de hormiga y toda clase de pequeñas orugas, saltamontes, etc. Cuanta más variedad, mejor. Las opciones son también variadas en lo que a semillas de hierbas se refiere: fárfara, diente de león, álsine (de flores blancas, de flores rojas es venenosa), centinodia, persicaria, senecio común, semillas de onagra, de cardo, de bolsa de pastor, rabaniza, aliso... Los jóvenes lúganos se anillan entre el quinto y el séptimo día de vida, con anilla de 2,30 mm.
Ejemplares de concurso Vaya por delante que pocos lúganos responden a las exigencias del estándar y ello se debe, entre otras razones, a las grandes variaciones que aparecen en la especie.



Hembra • pecho gris • flancos simétricos y claramente marcados. • diseño dorsal y alar bien visible, sin omisión del espejo alar (barra especular iridiscente que ciertas especies de aves poseen dibujada sobre las plumas de las alas). • las líneas oculares deben empezar en la esquina de los ojos y prolongarse, a través de las mejillas, hacia la nuca. • las líneas oculares no deben rebasar el ojo para llegar hasta el punto de implantación del pico; en ese caso concreto se habla de “lentes”. • el diseño de debajo de la cola debe ser claramente visible.
Macho • pecho uniformemente amarillo verdoso. • si hay babero debe estar bien delimitado. • si no hay babero no debe haber ni trazas. • los flancos deben estar bien marcados y ser simétricos. • lo mismo debe ocurrir con el dorso. • la “corona” debe ser negra y bien delimitada hasta la nuca. • las líneas oculares no deben rebasar el ojo para llegar hasta el punto de implantación del pico; las “lentes” son aún más visibles que en la hembra. • el diseño de debajo de la cola debe ser claramente visible.
Concesiones. Si nos fijamos en los puntos que acabamos de exponer, nos daremos cuenta de que muchos de ellos son difíciles de conseguir en un lúgano europeo. Esta es la razón que ha llevado a las Comisiones técnicas de fauna europea a hacer grandes concesiones para estimular la cría de esta especie. Es por ello que en las clases A y D un lúgano macho puede mostrar las famosas “lentes” y las hembras exhibir un poco de verde sobre el pecho. También para el macho se admite que, cuando es joven, presente un color ceroso. Y con respecto al babero: tendrán preferencia los machos con un babero nítido, con la condición de que el resto esté conforme con lo establecido.
Machos y hembras Si nos fijamos con atención en las exigencias del estándar llegaremos a la conclusión de que es prácticamente imposible obtener un buen macho o una buena hembra de una sola pareja de reproductores. La explicación es lógica. Esperamos del macho que presente un color del pecho de un verde intenso mientras que el de la hembra debe ser gris, sin trazas de amarillo ni de verde. Para conseguir buenos machos, pues, la utilización de un macho con buenas características de color y de diseño es primordial. Acoplaremos este macho con una hembra con un buen diseño y con un pecho lo más amarillo posible. Esta hembra no obtendrá resultados en los concursos, pero nos dará buenos machos.
Si, por el contrario, lo que queremos es obtener buenas hembras de concurso, aconsejo la siguiente combinación: acoplar un macho con la menor cantidad de amarillo-verde sobre el pecho y el vientre pero dotado de un buen diseño, con una hembra sin verde o amarillo sobre el pecho, pero exhibiendo un manto lo más perfecto posible, por así decirlo “casi perfecto”. Los jóvenes machos que salgan de este acoplamiento serán mediocres para concursar, pero podemos esperar la obtención de “joyas” de hembras.
Nota. Hace ya algunos años se exponían hembras de Lúgano europeo que despertaban la admiración de los aficionados. Tenían un bonito diseño lateral y sobre la parte superior del pecho y en toda la amplitud del pecho no se apreciaba traza alguna ni de amarillo ni de verde. Casi todos los jueces otorgaban la máxima puntuación a esas bonitas hembras. Aquella situación hubiese podido durar si el inspector C.O.M. y miembro del I.S.E.C., Roger Van Llok, no hubiese aportado en una reunión de los responsables, documentación acompañada de fotos que ponían en evidencia que aquellas supercampeonas no manifestaban dos de las características típicas del Lúgano europeo: las barras alares y las líneas oculares. Aquellas hembras eran sencillamente híbridos entre lúganos europeos (Carduelis spinus) y lúganos americanos (Carduelis pinus). Se acordó entonces penalizar a todas las hembras de Lúgano europeo que no


presentaran estas dos características y aquellas hembras desaparecieron subrepticiamente de los estanterías de los concursos.
Jaulas de concurso Las cajas de concurso deberán tener posaderos finos, compatibles con las patas de los lúganos europeos, que son pequeñas. Las mejores jaulas de concurso son aquellas que tienen el frente recto (algo que por ejemplo se especifica en la normativa belga), que impida el paso de la cabeza del pájaro, lo que podría estropear el plumaje y causar lesiones. Otra ventaja de este tipo de jaula es que el pájaro tiene una menor tendencia a colgarse sobre la cara delantera de la jaula, conducta que no se penaliza pero que también puede estropear el plumaje.
El baño diario o una pulverización con agua tibia son altamente recomendables para mejorar la condición de los lúganos, algo también válido para los sizerines o los pardillos piquigualdos. Si no disponen de baño, los pájaros presentarán pronto plumas desordenadas detrás de los ojos, “cuernos” en terminología de los jueces. Pero en cualquier caso, nunca dejaremos que nuestros pájaros se bañen al atardecer, ya que en caso contrario pronto nos daremos cuenta de que las plumas de los flancos se harán demasiado “flácidas” y las de la garganta se desordenarán y en la planilla de enjuiciamiento podremos leer “plumas de la garganta pinzadas”. En resumen, y esto es válido para criadores y organizadores de concursos, no facilitar el baño a los lúganos más que por la mañana temprano.
Para finalizar, decir que un Lúgano europeo no es un pájaro apto para quedarse sólo en una jaula durante meses. Es un pájaro poco temeroso y se cría fácilmente. Si le ofrecemos con regularidad una golosina (a estos pájaros les encanta el níger y la onagra común), comprobaréis que pronto irá a picotearla entre vuestros dedos. m
Texto: Alois van Mingeroet. Créditos fotográficos conservados en el artículo.








