
Texto: Miguel Ángel Jiménez García Fotos: Antonio J. Sanz Cobo
Comentarios fotos: Manuel Ramón Sanz Jiménez
Cuando en la Alemania de 1949 los Srs Muller y Rosner apreciaron una dilución extraña en las manchas melánicas de sus canarios Roller, dudo mucho que se imaginaran la controversia y polémica que focalizaría en los debates ornitológicos últimamente. Esa dilución anómala en canarios píos, a la que los criadores de canto no le dieron mayor recorrido, terminó llegando a las manos de Mario Ascheri, quien una vez más, estableció y desarrolló una nueva mutación en canarios de color.
Los Opales iniciales presentaban un aspecto despeinado debido a la modificación en la estructura de pluma. Tanto es así, que algunos criadores de postura metieron este color para mejorar los rizos de su plantel. Esta nueva raza se caracterizaba por una modificación en la estructura de la pluma, redistribuyendo los gránulos de melanina en otras zonas de la misma. O lo que es lo mismo, mutaban la estructura de la pluma pero no la melanina. Eran pájaros con un plumaje muy frágil y que al variar la refracción de la luz, copiaban un aspecto gris acerado que le dio su nombre actual. Además, presentaban unas líneas melánicas transversales en el envés de la cola.
El Opal, como todas las razas de canarios, fue evolucionando. Pero llegó un momento en el que la evolución dio un salto cuantitativo en los concursos, apareciendo ejemplares que eran totalmente distintos del Opal tradicional. Sencillamente, eran otra cosa.

Las primeras polémicas surgieron en los Mundiales del hemisferio norte de principios de 2010, donde comenzaron a ganar negros opales que estaban fuera del estándar. Este nuevo tipo de Opal se caracterizaba por concentrar la eumelanina en el dorso de las plumas, cobrando una apariencia más metalizada. Tanto era el cambio en el tono melánico, que hacían perder la opalescencia que da el nombre a esta raza. Este tipo de Opal moderno comenzó a hacer furor en Europa y algún italiano avispado vio la diferencia de fenotipo y sacó al mercado su nueva “mutazione”, a la que llamó Cuarzo. Este nuevo Opal más metalizado sólo se veía en canarios negros por Europa. Dado el desconcierto que se estaba creando entre los criadores y jueces, en el mundial de Bari 2014 se tomó la acertada decisión de descalificar todos los Opales que se salían del estándar aprobado, por muy espectaculares que estos fueran.
Paralelamente, en el hemisferio sur se estaban presentando opales atípicos, fuera del estándar europeo, muchos años antes de que surgieran estos Opales modernos en Europa. Cuando digo muchos años antes, me refiero a más de 20 años atrás. Lo que ocurre es que aquí no nos enteramos de que existían hasta la irrupción de Internet, redes sociales, móviles con cámara y

demás. Los Opales sudamericanos perdían la opalescencia totalmente, las líneas transversales en el envés de la cola y la inversión melánica de las plumas. No sólo se veían en Negro, si no que en Bruno los tenían ampliamente conseguidos. Nada más irrumpir estos Opales sudamericanos en las pantallas de nuestros ordenadores y teléfonos móviles, se comenzaron a importar a Europa.
La Federación Brasileña estuvo rápida y antes de que los italianos presentaran sus Cuarzo como nueva raza ante la COM, lo hicieron ellos, otorgándole el nombre de Mogno, caoba en castellano. Tanta fue la prisa por su reconocimiento internacional, que hasta los presentaron en los mundiales del hemisferio norte, para adelantar el proceso 6 meses, evitando de paso que sus “competidores” europeos le pisaran su nueva raza.
Al iniciar los brasileños el proceso de reconocimiento, el canario Cuarzo dejó de promocionarse en Italia. Y pese a que algún italiano se resistió a que le “levantasen”, si se me permite la expresión, su mutación, finalmente, en el Mundial de Almería 2017, la lógica se impuso.
No está claro de donde salió este nuevo tipo de Opal en Europa, si fue una selección, una mutación en algún aviario o se consiguió mediante la introducción de ejemplares sudamericanos. Lo que sí sabemos es que los pioneros aquí fueron los alemanes y los italianos.
El locus del gen Opal es muy particular, dado que es compartido con otro gen también, con el que presenta codominancia en el fenotipo: el gen Ónix. Desde la irrupción del Mogno en Europa siempre han surgido teorías e hipótesis con el Ónix, como que estaban trabajados con esta mutación o cosas así. Para mi, esa idea queda descartada, en el momento en que se sabe de la existencia de Mognos en Sudamérica antes de que surgiera la mutación Ónix en España. Aún así, se han estado haciendo pruebas con estas dos razas y el resultado no ha sido el esperado.

La otra teoría y la que la mayoría de criadores y expertos sustentaban, es la de que el Opal y el Mogno son la misma mutación, sólo que el Mogno es una selección del Opal. Esta hipótesis nunca me convenció y desde que empecé a criar Mognos en mi aviario, hace 5 años ya, he realizado todo tipo de cruces y pruebas para ver si estás dos mutaciones son lo mismo. Hoy en día puedo decir que Mogno y Opal no son la misma mutación.
Al cruzar Mogno con Opal, el resultado es un pájaro intermedio. O lo que es lo mismo, un pájaro que ni es Opal ni es Mogno, sino portador de ambas cosas. Exactamente igual que el intermedio de Ónix y Opal, un canario portador de Ónix y de Opal. En mi casa han nacido Mognos de parejas de Opales y Opales de parejas de Mognos. Cierto es que en generaciones anteriores, sus abuelos eran lo que son los nietos.
Estas mezclas entre Opales y Mognos no son nada recomendables desde el punto de vista competitivo del criador, dado que al final ni tienes Opales, ni tienes Mognos. Con la experiencia de los años, me he dado cuenta de que es mucho mejor trabajar el Mogno con canarios clásicos que con Opales, ya que el Opal aporta bien poco al Mogno.
No se puede decir lo mismo en orden inverso, ya que el Mogno sí que mejora el Opal. Pero cuidado con abusar de esta raza para trabajar los Opales. En estas dos gamas siempre marcan más diseño los machos y es por eso por lo que la clave de una buena pareja es una hembra con diseño óptimo. Lo que sí se ha notado con la mezcla de Opales y Mogno es la mejora de la calidad de pluma, siendo ya mucho menor la aparición de quistes y de librea dúctil y quebradiza.
Lo que ocurre siempre en Canaricultura es que queremos reducir los años de estudios e investigación de ingeniería
genética en 4 esquemas y un resumen de dos páginas. Eso no es así. En la genética influyen montones de elementos como la bioquímica de cada ejemplar, los genes modificantes, la poliginia, el ambiente, la alimentación... Una mutación no son dos genes, son muchísimos más. No es tan difícil comprender que igual que el Ónix es una mutación del gen Opal, el Mogno lo es también.
Existen demasiadas diferencias entre el fenotipo de estas dos mutaciones y sólo porque ocupen el mismo locus no es motivo suficiente para afirmar que se trata de la misma mutación. Ya lo he dicho antes, el Mogno es una mutación del gen Opal.
Verdaderamente, el Mogno como tal sólo está reconocido en la serie Bruna y Negra, que es donde más se luce la mutación. Se está empezando a ver en la serie Isabela, a la que sin duda mejorará, puesto que hoy día, el Isabela Opal presenta un diseño muy tenue y poco contrastado.
En la serie Ágata pienso que sería contraproducente introducirlo, y de hecho aún no se han llegado a ver, porque el Ágata Opal es la variedad de Opal mas criada y conseguida, y porque otro Ágata con reducción del diseño y melanina oxidada crearía todavía más confusión con varias mutaciones de Ágatas existentes ya.
Esta es mi experiencia con los Mogno, los Opales y sus intermedios. No me puedo apoyar en la ciencia molecular, pero si en la ciencia empírica. m

Texto: Miguel Angel Jimenez Garcia. Créditos fotográficos conservados en el artículo.



