Pregunta
Estimados amigos de Ornitología Práctica: En primer lugar decirles que soy un asiduo lector de su revista y animarles a continuar. Me remito a ustedes para que me oriente sobre un problema que tengo con un “Pajarillo”. El pajarillo en cuestión es una “Cardenalita” que adquirí sobre mediados de octubre. La tuve unos cuantos días en cuarentena y todo marchaba bien. La desparasité con plumosan, antes de echarla en una voladera con los demás canarios, comiendo y bebiendo todos lo mismo. El problema empezó hace como un mes cuando me fijé en como se posaba en los palos. Parecía como si tuviese un hilo enredado entre los dedos de las patas y no tuviera estabilidad, la cogí para verla y no tenia nada, pero los síntomas no mejoraron. Empezó a embolarse y tiene el plumaje desaliñado, con la cola y las puntas de las alas llenas de suciedad, como si hubiese tenido diarrea. Le di un tratamiento de sivaquinol más probióticos y levadura de cerveza y también le he dado 5 días consecutivos de calciocolina. Pero sigue poco más o menos igual: cuando salta de palo a palo empieza como a resbalarse de los palos hasta que consigue estabilizarse.
Las patas las tiene rectas, no acodadas como los otros cardenalitos. Cuando está posada, se pone en posición de descanso, echada sobre el palo y entonces saca una de las patas hacia atrás, como si la tuviese cansada. ¿Qué puedo hacer al respecto?
Santos
Respuesta
Hola Santos. El caso clínico de tu Cardenalita nos hace pensar en una enfermedad de etiología nerviosa. Como nos comentas, la presencia de suciedad en alas y cola suele estar asociada a procesos diarreicos, aunque en ese caso debería existir un adelgazamiento avanzado, pronunciamiento de la quilla con inflamación de las asas intestinales y presencia de heces diarreicas en el fondo de la jaula. Si solo existe la presencia de suciedad en estas plumas sin otro síntoma relevante, puede ser debido a que el ave se postra en el fondo de la jaula ante la dificultad para mantener el equilibrio, lo cual nos indica sintomatología nerviosa o del equilibrio. Este tipo de enfermedades no tienen porque estar asociadas directamente a un problema en los nervios, si no que en algunos casos esta situación es secundaria a un traumatismo, infección o lesión anterior. Lo primero que debemos descartar son los accidentes. En este apartado nos encontramos casos de aves que han quedado enredadas con una pata en un comedero o en los barrotes, y al intentar escapar provocan una lesión en una de sus extremidades.
También están los casos de anillas que provocan una compresión excesiva sobre una de las patas y pueden llegar a necrosar los tejidos adyacentes. En cualquiera de los dos casos, la afección es unilateral afectando únicamente a una de las dos extremidades del ave, además de poder ser detectada a simple vista o por exploración de la extremidad afectada. Si fuese el caso, aplicaríamos pomadas antiinflamatorias en la región lesionada o procederíamos al corte de la anilla. El pronóstico es reservado en función de la gravedad de la lesión. También puede ser debido a problemas en ambas extremidades. Existen procesos degenerativos o inflamatorios en las articulaciones de las patas que ocasionan dolor y por ello el ave adopta posiciones de descanso, evitando cargar el peso corporal sobre la región afectada. Presentaría inflamación o enrojecimiento en las patas, y se debería tratar con antiinflamatorios y antibióticos de amplio espectro, para cubrir procesos infecciosos articulares. Otras enfermedades que afectan directamente a las patas de nuestras aves pueden ser los hongos o los ácaros, en cuyo caso presentarían formaciones escamosas en esa región.
Se diagnostican fácilmente en la exploración, y se tratan con pomadas tópicas especialmente formuladas para estos procesos. En tercer lugar, podríamos encontrarnos con procesos infecciosos generalizados que originan afectación nerviosa como consecuencia de la diseminación de la enfermedad por el organismo. Pueden ser producidos por virus o bacterias, siendo muy difíciles de diagnosticar si no se presentan asociados a otra sintomatología. En ambos tipos de infección, la aparición de los síntomas suele darse en varios individuos a la vez, no siendo frecuentes los casos aislados. Los virus suelen presentar un nivel de contagio muy elevado, por lo que en pocos días podemos tener afectado casi todo el aviario. En el caso de las bacterias, algunas como Salmonellas y E. coli pueden originar esta sintomatología como consecuencia de un componente enterotóxico que afecta al sistema nervioso del ave. Lo ideal ante un brote de estas características es aplicar un antibiótico de amplio espectro, especialmente efectivo contra gérmenes Gram-. Si fuera el caso, los síntomas remiten rápidamente aunque podrían quedar con un cierto grado de incoordinación debido a las lesiones internas irreversibles.
Como en tu caso no existen otras aves afectadas y tras la aplicación del Syvaquinol no remitieron los síntomas, en principio descartaríamos este tipo de procesos. Aunque para asegurarnos, deberías remitir unas muestras de heces a un laboratorio para identificación de este tipo de gérmenes indicando la sintomatología observada y adjuntando heces tanto de los individuos enfermos como de alguno sano. Por último, si tras volver a revisar el ave no descubres lesiones que pudiesen encajar en este tipo de procesos, debemos plantearnos la posibilidad de que se deba a una intoxicación o a una deficiencia orgánica. Las causa más común de intoxicación en este tipo de aves, y que se presenta circunscrita a un número reducido de individuos, suele ser por un tratamiento farmacológico incorrecto. Si administramos algún fármaco a una dosis excesiva o que no viene indicado para esta especie en concreto, podemos provocar una intoxicación orgánica y causar lesiones en hígado, riñón y otros órganos vitales, originando unos metabolitos tóxicos que dañarán el sistema nervioso.
Si por el contrario fuese debido a una carencia o deficiencia, normalmente estaría relacionado con las vitaminas del grupo B, y su resolución es muy rápida y sencilla. Ya sea intoxicación o deficiencia el tratamiento que puedes aplicar es común. Se basaría en un protector hepático durante una semana y un complejo vitamínico del grupo B durante al menos quince días. Al terminar este tratamiento, administra un complejo vitamínico con aminoácidos otros cinco días. En la mayoría de los casos la recuperación será completa, comenzando a mejorar el ave a los pocos días. Espero que estas indicaciones te ayuden en la recuperación de tu ave enferma. Recibe un cordial saludo, Roberto C. Fernández Álvarez Veterinario
Fe de erratas: palmarés del número 64
En la información aparecida en el num. 64 de la revista, relativa al palmarés español en Bari,(Italia) 2014, en la sección:
·E-204 Lancashire Consort, donde pone Quetglas Bover, Toni, debe poner: 90 Hortelano Coronado, Fernando. ·N-020 Poicephalus senegalensis clásico, donde pone Durán Vázquez, Carlos, debe poner: 94 Acevedo Acevedo, Nuria
Créditos fotográficos conservados en el artículo.



