Canarios de postura

Canario Hoso Japonés

Ernesto Gracia

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Ejemplar de Hoso Japonés en el cual destacan las tres principales características de la raza: forma cilíndrica y delgada, posición arqueada y talla pequeña. El cuello es alargado y se une al cuerpo de manera armoniosa, con una cabeza pequeña y ovalada. Un excelente plumaje, uniforme y bien adherido al cuerpo, completa este bonito ejemplar de la raza. Plata individual Nacional FOCDE 2012, con 92 puntos. Criador: Jesús Rodríguez Martín.
Ejemplar de Hoso Japonés en el cual destacan las tres principales características de la raza: forma cilíndrica y delgada, posición arqueada y talla pequeña. El cuello es alargado y se une al cuerpo de manera armoniosa, con una cabeza pequeña y ovalada. Un excelente plumaje, uniforme y bien adherido al cuerpo, completa este bonito ejemplar de la raza. Plata individual Nacional FOCDE 2012, con 92 puntos. Criador: Jesús Rodríguez Martín. · Javier Mas

Origen e historia

A pesar de que el Hoso Japonés se reconoció como una raza de canario hace menos de 40 años, su origen se antoja confuso y por lo tanto nada fácil de constatar de manera precisa. Probablemente, la confusión que se crea alrededor de su origen se debe a que el Hoso es el único canario que no nace en Europa, sino como su nombre ya avisa, en Japón. Es su historia pues tan diferente como interesante en comparación con otras muchas razas de canarios de relativamente reciente reconocimiento. Y así surge la gran incógnita y pregunta: ¿es realmente originario de Japón el canario Hoso? Para empezar a desarrollar cualquiera tesis que pudiera aportar algo de luz sobre este tema habría que considerar hasta qué punto ha sido Japón país con tradición avicultora (o canaricultora en épocas más recientes). En este sentido hay que destacar inmediatamente que los pájaros siempre han tenido un lugar muy especial dentro de la cultura de este país oriental. Las antiguas sociedades japonesas ya veneraban a los pájaros como criaturas sagradas, que transportaban las almas humanas al paraíso celestial, tras la muerte del cuerpo físico.

Sin embargo, fue quizás la afición a la cetrería, muy popular entre las clases gobernantes de los antiguos Samurai, lo que dio lugar a la necesidad de un suministro de pequeñas aves como caza y alimento para sus preciadas aves de presa. De ahí que cazadores de pájaros y pajarerías empezarán a proliferar por aquellos tiempos lejanos. Claro que con el paso del tiempo, aquellos pájaros ya no sólo servían a la afición de la cetrería, sino que también pasaban a ser mascotas y de ahí surgió una creciente afición avicultora. Dando un salto a tiempos mucho más recientes en la historia, el conocido periódico/revista “Cage & Aviary Birds” (fundada en 1902) ya en 1925 recogía una fascinante entrevista con el príncipe japonés Nobusuke Taka-Tsukasa. En esta entrevista, el Príncipe, que a su vez era un reconocido avicultor y también Presidente de la Sociedad Ornitológica de Japón, comenta: “Por favor, dígale a los aficionados británicos que pienso que su manera de criar las distintas razas de canarios es maravillosa y que indica un cuido de lo más consciente en la cría.

Nosotros, en Japón, somos más propensos a perder las características de nuestros canarios debido a una selección menos rigurosa, cada temporada, de los reproductores.” Si algunos escritores citan el nacimiento del canario Hoso hacia los años 20 del siglo pasado, esto bien puede coincidir con las declaraciones del príncipe Taka-Tsukasa. También se piensa que el Hoso proviene de las razas Scotch Fancy y Bossu Belga, que supuestamente llegaron a Japón desde Europa a través de unos marineros. Por esas fechas, los cruces entre Scotch Fancy y Bossu Belga eran bastante normales, ya que después de la Primera Guerra Mundial, no era fácil conseguir ejemplares de pura raza. Siendo así, no es de extrañar que aquellos canarios que llegaron a Japón por entonces incluso fuesen posibles descartes de criadores bien del Scotch Fancy o del Bossu Belga (o incluso de cruces entre estos). Por otra parte, bien conocida es la afición japonesa por todo aquello que tenga que ver con el mundo de las ‘miniaturas’. De ahí, por ejemplo, la pasión por el cultivo de arboles bonsái, que hoy en día es una reconocida afición a nivel mundial.

Curiosamente, también en la cría de algunas razas de perro ha influido esta afición japonesa por lo miniatura, destacando entre estas el Chin (Spaniel Japonés), que fue nombrado símbolo nacional de Japón en 1964, o el ágil y esbelto Terrier Japonés, desarrollado a través de cruces entre Fox Terriers y perros pequeños de muestra nativos. La cría planificada de esta raza consta que comenzó en 1920, aunque no se reconoció como raza hasta 1930, época en que se supone empezaba a criarse también el Hoso en Japón.

El canario Makige

Antes de seguir con la historia del canario Hoso, es oportuno mencionar otra raza que también se considera originaria de Japón: el canario Makige. El Makige es un canario rizado, también conocido como Rizado Japonés, y que se especula proviene del cruce entre canarios de las razas Rizado del Norte y Bossu Belga. De hecho, se asemeja algo al Rizado del Sur, aunque con rizos más voluminoso y de aspecto más robusto, debido en gran parte a unas patas rectas, muy separadas entre sí y que agarran el posadero de manera firme y tenaz. Como muy peculiar característica de la raza, el Makige presenta en la parte alta de los muslos dos pequeñas aletas. Aunque este canario no ha llegado a ser reconocido como nueva raza por parte de la COM, tanto Alemania como Holanda lo han presentado como tal en numerosas ocasiones, especialmente entre el periodo que va de 1995 a 2005. Aún así, este canario se sigue criando hoy en día en Alemania, donde sí es reconocido como otra raza de canarios rizados. Entre los criadores más conocidos de esta raza se encuentra el criador alemán Günter Veken que, tal y como permite el estándar de este canario, pigmenta todos sus Makige para su participación en los concursos.

El origen de una raza como el Hoso bien se puede poner en duda, sea por falta de información o porque el supuesto país de origen queda fuera de la órbita de países de la canaricultura tradicional; pero cuando se repite con otra raza también originaria del mismo país, la duda ya no debería de ser tal. Por otra parte, y para disipar más aún cualquier género de duda, también habría que tener en cuenta el propio nombre de estas dos razas: en japonés hoso significa fino, afilado, estrecho, mientras que makige es un rizo o rizado. Siguiendo con la historia del Hoso, Geoff Walker en su libro “Coloured, Type and Song Canaries” (1987), explica que a primera vista es posible confundir al canario Hoso con una miniatura del Scotch Fancy, que por otra parte parece que aporta como mínimo no menos del 50% del linaje de la raza. Este autor explica que, tras consultar fuentes en Japón (a través del criador japonés Horoshi Matuskawa), se llega a constatar que en su país de origen el canario Hoso ofrece dos variedades: el Hoso de Tokio y el Hoso Ethiago. El primero es el que se conoce en Europa, mientras que el segundo es de cuello corto y no parece haber llegado a Europa.

Fuese como fuese, lo cierto es que los criadores japoneses (entre ellos el Sr. Nakamura, a quien se le atribuye la creación del Hoso) bien siguiendo la antigua tradición y afición a lo miniatura o bien debido a una pérdida natural de talla (si es que los canarios que llegaron a Japón tenían mucha mayor talla), optaron por crear un canario con la típica forma y posición de un Scotch Fancy, pero en miniatura, por supuesto. En este punto habría que comentar que hubo quien defendió que el Hoso era más bien un Bossu Belga pequeño. Quizás, el máximo exponente de esta teoría fue el conocido criador y autor alemán Klaus Speicher, que a principios de los años 70 llegó a publicar algún artículo defendiendo esta tesis, apoyándose en algunos dibujos de la época que representaban al canario Hoso como un pequeño y algo desfigurado Bossu Belga. La ironía está en que fueron los criadores belgas, grandes enamorados de su raza nacional, los que llegaron a establecer el estándar de un Hoso tipo Scotch Fancy en miniatura, dando así carpetazo a cualquier otra interpretación. Los primeros Hosos no llegaron a Europa hasta principios de los años 60, y parece ser que de manera bastante fortuita. El Sr.

Beerinks, criador de Amberes, descubría, entre una partida de exóticos importados a Bélgica desde Japón, unos ejemplares de canarios que inmediatamente causan sensación y otro criador Belga, Emily Werry, junto con otros criadores del Club de Canaris de Posture d’Anvers, fueron los que finalmente consolidarían esta nueva raza de canarios, estableciendo un estándar oficial. Así, Bélgica fue la encargada de presentar al Hoso Japonés como una nueva raza ante la COM durante el periodo requerido de tres años consecutivos, siendo finalmente en el Campeonato Mundial celebrado en Valencia, en 1976, donde el Hoso Japonés pasa a ser reconocido definitivamente como nueva raza dentro de la Sección “E” de canarios de postura lisa y de posición.

Análisis del estándar COM

A todas luces, el Hoso es una miniatura del Scotch Fancy, aunque este último, debido a su mayor talla (sobre 6 cm mayor a la del Hoso) pueda llegar a marcar de manera algo más pronunciada su forma de arco. En este sentido, mientras algunos países se toman la molestia, y además con razón, de incluir en sus estándares un modelo ideal muy parecido pero justamente diferenciado del Hoso y del Scotch, COM sencillamente, y de manera poco acertada, opta por utilizar el mismo dibujo para las dos razas, tan sólo reduciendo algo las dimensiones en el dibujo del Hoso. Si se consideran los estándares de perfección de ambas razas, se nota una semejanza notable entre ambos, hasta tal punto que difícilmente podría discutirse que no fuesen una misma raza, salvando la diferencia de talla. De ahí también que pájaros ‘intermedios’, es decir un Hoso con talla pasada o un Scotch de corta talla, se suelan descalificar o declarar no enjuiciables por los jueces al no ajustarse al estándar o carecer de las características típicas de la raza. No deja de ser algo curioso cómo dos razas con características prácticamente idénticas, talla siempre aparte, tengan su origen en puntos geográficos tan distantes.

Pasando a considerar el Hoso Japonés como raza y a revisar su estándar de perfección, salta a la vista que se trata del canario de postura lisa más pequeño, tanto por su reducida talla de tan sólo 11,5 cm, como en base a su forma estilizada y fina.

Forma: 25 puntos

En general, es fácil pensar que el Hoso se caracteriza por dos conceptos principales: posición (20 puntos) y talla (20 puntos). Sin embargo, es “la forma” el concepto más importante y significativo con 25 puntos, y por lo tanto la característica que más se debe valorar, y a tener muy en cuenta a la hora de su enjuiciamiento. De ahí que sea cosa casi imposible encontrar un buen ejemplar de la raza con posición idónea y talla corta (o que de hecho dé la impresión de ser corta) si su forma no es la ideal. Sin una forma de cuerpo cilíndrica y estilizada, que dé la impresión de que el cuerpo se estira, difícilmente se podrá conseguir esa forma arqueada tan característica en esta raza. En caso contrario, cualquier indicio de forma abultada, no estilizada, siempre tenderá a dar la impresión de mayor volumen y, por lo tanto, de mayor talla. También influye en esta forma el plumaje que, al ser liso y bien adherido al cuerpo, realzará la fina estética de la raza. El estándar COM apunta que el plumaje no debe presentar indicio alguno de rizos, mientras que otros estándares indican que “se permite plumas ligeramente superpuestas en el pecho” (lo mismo se recoge en el estándar del Scotch Fancy).

En cualquier otra raza de pluma lisa esto sería considerado un defecto de pluma y por lo que se hace difícil entender como un estándar puede justificar tal defecto, estándar que por otra parte no incluye, como sería lo normal, un concepto aparte para plumaje. En todo caso, habrá que evitar siempre “plumas superpuestas en el pecho” (¡y sin comentario sobre la referencia a rizos!). Cabe aquí también reseñar el evidente abuso que se hace de los ejemplares intensos en la cría del Hoso Japonés, con el no menos evidente fin de conseguir ejemplares, que al presentar un plumaje “super intenso” apretado y muy compacto, parezcan más estilizados. Puede que algún ejemplar salga beneficiado con tal práctica, pero de la misma manera se corre el riesgo de la aparición de ejemplares cuya forma será todo menos armoniosa, con presencia de indeseadas brusquedades y zonas de calvicie, muy especialmente evidentes alrededor de los ojos.

Hoy en día, con la gran difusión de esta raza y la no menos gran calidad de muchos de los ejemplares disponibles, tanto en intensos como en nevados, debería haber poca necesidad recurrir a emparejamientos que no sean el tradicional y siempre aconsejable de intenso por nevado. Para completar la forma ideal, las alas deberán acoplarse al cuerpo de manera prácticamente imperceptible, sin marcar su nacimiento ni los hombros y sin cruzarse. Se indica también que las puntas de las alas deberán estar algo separadas del cuerpo. Esto evidentemente es debido a la forma continua y arqueada de la espalda, pero estará siempre claro que cuanto más pegadas al cuerpo estén las puntas de las alas, más nítida aparecerá la forma arqueada. Todo aspecto en torno a la forma deberá dar la impresión de una esbelta y fina elegancia, sobre un cuerpo cilíndrico, que aún siendo corto por exigencias del estándar, aparecerá estilizado y estirado.

Posición y movimiento: 20 puntos

La posición del Hoso sobre el posadero ha sido descrita como en semicírculo, media luna, elíptica, o en forma de arco. En todo caso, tratando de evitar cualquier tendencia a la exageración, parece más aconsejable definir esta posición simplemente y llanamente como arqueada. Esta posición no se puede considerar la posición natural del Hoso (como bien ocurre con el resto de los canarios de posición), sino que es la posición de trabajo y que adopta, irónicamente, cuando el pájaro se siente menos cómodo, cuando se le “molesta”, por decirlo de alguna manera, y se le exige abandonar su pose natural. ¡Cuántos toquecitos impertinentes se llevan las jaulas de los ejemplares premiados! Excepcionalmente, un pájaro campeón podrá quizás mantener su posición de trabajo (o “show position”, posición de concurso como dirían los británicos), durante un periodo más o menos largo, pero normalmente esta posición habrá que provocarla, siempre de manera tranquila y respetuosa con el pájaro, sin causarle a éste demasiado estrés.

Para adoptar una posición ideal (y aparte de lo ya considerado bajo el concepto de forma) será necesario que las patas sean más bien cortas (muslos poco visibles) y sobre todo que se mantengan ligeramente flexionadas, pues el estiramiento de estas repercutirá en la adopción de una posición más erguida, más perpendicular al posadero y menos arqueada. Luego, el movimiento del pájaro entre los posaderos, que generalmente no se valora en su justa medida (y de ahí la importancia de dos posaderos en la jaula de concurso y no tan sólo uno como se puede observar no sin demasiada frecuencia en muchos concursos), debería de ser tal que el pájaro llegue a mantener su posición de trabajo el mayor tiempo posible. Es todo un espectáculo y prueba máxima de una posición ideal cuando esta posición y el movimiento del pájaro entre los posaderos se cumplimentan al unísono.

Talla: 20 puntos

La importancia de la talla en esta raza fue ratificada en la reunión de jueces expertos OMJ de la Sección “E” de Canarios de Postura que tuvo lugar en Massy-Palaiseau, Francia, en 2006. En esta reunión se acordó variar la distribución de puntos del estándar de tal manera que el concepto de posición se rebajó de 30 puntos a 20, y pasando estos 10 puntos al concepto de talla, que pasó de 10 puntos a 20. El ajuste parece acertado ya que reconoce y afirma la importancia innata de la talla en este siempre diminuto canario, sin subestimar el concepto de posición que queda con 20 puntos y equiparado a “talla”. El Hoso es un canario cuya talla se establece en 11,5 cm, como máximo. Ejemplares por encima de esta talla serán penalizados y en el peor de los casos serán descalificados o declarados “no enjuiciable”, como anteriormente se ha explicado bajo el concepto de forma.

Hombros y espalda: 15 puntos

Tanto los hombros como la espalda, en conformidad con la forma del cuerpo, deberán realzar la impresión de delgadez y fina elegancia. Los hombros, de porte alto, serán estrechos y redondeados, apenas perceptibles y sobre todo sin vestigio alguno de cavidad entre ellos, falta grave ésta al ser asociada con una característica típica del Bossu Belga y por supuesto no del Hoso (ni en el del Scotch Fancy, sea dicho de paso). Por su parte, la espalda, de contorno redondeado, será lo más estrecha y estirada posible y la línea de su unión con el cuello apenas se notará.

Cabeza y cuello: 10 puntos

La cabeza será pequeña y ovalada, serpentiforme, con ojos bien centrados y un pico corto y cónico. El cuello, fino y largo, continuará la línea arqueada del cuerpo de manera armoniosa y proyectará la cabeza hacia adelante, algo por encima de la línea de los hombros. Cualquier desviación del cuello que no fuese en esta línea, disminuiría la apreciación de la forma arqueada.

Cola: 5 puntos

La cola será proporcionalmente larga con respecto al cuerpo, estrecha y compacta, con terminación ligeramente ahorquillada. Siguiendo la línea curvada de la espalda, la cola pasará rozando y justamente por debajo del posadero, prolongando y completando así la posición arqueada.

Condición general: 5 puntos

El Hoso Japonés deberá presentar un aspecto saludable y limpio, ágil y acostumbrado a la jaula de concurso. Se admiten todos los colores y está autorizado el factor rojo. En algunos estándares se hace referencia al plumaje bajo este concepto, apuntando que éste debe ser liso, brillante, de color uniforme y adherido al cuerpo. En este artículo se ha considerado oportuno revisar el apartado de plumaje bajo el concepto de forma y debido a que el estándar del Hoso Japonés, inexplicablemente, no incluye ‘plumaje’ como concepto aparte.

Conclusiones

En conclusión, por la parte histórica de la raza, aunque bien pueda faltar información general y datos verdaderamente fiables, sí que parece muy probable que el Hoso tuviese sus orígenes en Japón. Hasta qué punto llegó a Europa como tal o fue más o menos modificado por su país adoptivo Bélgica, para así convertirse en la raza que hoy conocemos, probablemente sea un tema que aún dé que hablar en el futuro. En cuanto a la raza en sí, su lugar dentro de la liga de canarios de postura y de posición está meritoriamente conseguido, como demuestra su popularidad tanto a nivel nacional como internacional (en el último campeonato mundial celebrado en Bari, Italia fueron expuestos 221 ejemplares). Y por último, en común con las otras razas de canarios denominadas miniaturas, todas prolíficas y agradecidas en época de cría, el Hoso Japonés suele tener un encanto y una gracia innata, que no tarda en cautivar, incluso apasionar, a quienes se decantan por la cría de este diminuto y simpático canario, obsequio del país del sol naciente.

Canario Makige: dibujos impresos del artículo.
Canario Makige: dibujos impresos del artículo.
Hoso amarillo intenso en el cual se aprecia un plumaje de color uniforme y brillante, bien adherido al cuerpo y que le otorga una evidente calidad. Tanto la forma como la posición son idóneas, y junta a su corta talla muestran un ejemplar de fina elegancia. Oro individual Nacional FOCDE 2012, con 93 puntos. Criador: Jesús Rodríguez Martín.
Hoso amarillo intenso en el cual se aprecia un plumaje de color uniforme y brillante, bien adherido al cuerpo y que le otorga una evidente calidad. Tanto la forma como la posición son idóneas, y junta a su corta talla muestran un ejemplar de fina elegancia. Oro individual Nacional FOCDE 2012, con 93 puntos. Criador: Jesús Rodríguez Martín. · Javier Mas
Modelo de perfección del Hoso, adoptado por la COM, el mismo que el del Scotch Fancy.
Modelo de perfección del Hoso, adoptado por la COM, el mismo que el del Scotch Fancy.
Comparativa entre los modelos de perfección del Scotch Fancy y del Hoso, prácticamente los mismos, salvo que la evidente mayor talla del Scotch permite a éste dibujar un arco más amplio y completo.
Comparativa entre los modelos de perfección del Scotch Fancy y del Hoso, prácticamente los mismos, salvo que la evidente mayor talla del Scotch permite a éste dibujar un arco más amplio y completo.
En contraste con el ejemplar de la página anterior, este Hoso Japonés, de forma y posición bastante similar, parece en cambio muy diferente; y todo a causa de su inferior plumaje, resultado del típico abuso de emparejamientos de intenso por intenso. El pájaro da la impresión de no estar en óptima condición. Su plumaje es demasiado corto y se evidencia de manera aún más pronunciada en la cabeza y alrededor del ojo. Al ser un plumaje escaso y exiguo, sufre también el perfil del pájaro, que no aparece nítido, detectándose desagradables brusquedades y asperezas.
En contraste con el ejemplar de la página anterior, este Hoso Japonés, de forma y posición bastante similar, parece en cambio muy diferente; y todo a causa de su inferior plumaje, resultado del típico abuso de emparejamientos de intenso por intenso. El pájaro da la impresión de no estar en óptima condición. Su plumaje es demasiado corto y se evidencia de manera aún más pronunciada en la cabeza y alrededor del ojo. Al ser un plumaje escaso y exiguo, sufre también el perfil del pájaro, que no aparece nítido, detectándose desagradables brusquedades y asperezas. · Javier Mas
Hoso blanco que dibuja bien la posición arqueada y con buena forma. El cuerpo es fino y estirado, con plumaje bien adherido al cuerpo. El cuello es largo, con cabeza pequeña y ovalada, y la unión con el cuerpo apenas es perceptible. Un buen ejemplar de la raza. Criador: Joan Pons Lorente.
Hoso blanco que dibuja bien la posición arqueada y con buena forma. El cuerpo es fino y estirado, con plumaje bien adherido al cuerpo. El cuello es largo, con cabeza pequeña y ovalada, y la unión con el cuerpo apenas es perceptible. Un buen ejemplar de la raza. Criador: Joan Pons Lorente. · Javier Mas
Buen ejemplar de Hoso Japonés, en nevado, con forma cilíndrica y muy buen plumaje, que permite perfilar un perfil nítido. Apenas es perceptible la unión del cuerpo con el cuello y la cola sigue correctamente la línea curva de la espalda, realzando así tanto una forma armoniosa como una posición arqueada. De haber sido captado en el momento de la fotografía algo más estirado, este buen ejemplar presentaría una forma más delgada y por lo tanto más próxima a una forma óptima. Oro individual Nacional FOCDE 2011, con 94 puntos. Criador: José Antonio Martín González.
Buen ejemplar de Hoso Japonés, en nevado, con forma cilíndrica y muy buen plumaje, que permite perfilar un perfil nítido. Apenas es perceptible la unión del cuerpo con el cuello y la cola sigue correctamente la línea curva de la espalda, realzando así tanto una forma armoniosa como una posición arqueada. De haber sido captado en el momento de la fotografía algo más estirado, este buen ejemplar presentaría una forma más delgada y por lo tanto más próxima a una forma óptima. Oro individual Nacional FOCDE 2011, con 94 puntos. Criador: José Antonio Martín González. · Javier Mas
Hoso Japonés: estándar sintético COM y jaula de exposición.
Hoso Japonés: estándar sintético COM y jaula de exposición.
Publicado en Ornitología Práctica, número 65, páginas 4–11.
Texto: Ernesto Gracia. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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