Introducción
Para una mejor comprensión de lo que se va a exponer con posterioridad hay que tener en cuenta que hay que desterrar para siempre aspectos anticuados en el enjuiciamiento de los híbridos, que últimamente algunos jueces vuelven a observar, a tenor de lo escrito en sus planillas de enjuiciamiento. En este sentido, hay que entender de una vez por todas, que un híbrido es el resultado en primera generación del apareamiento de dos especies diferentes y por tanto, y como consecuencia de esto, debe presentar en todos sus aspectos características intermedias entre las dos especies de las que procede. Esto no quiere decir que la proporción entre las características de ambos progenitores debe ser próxima al 50%, como mucho de un 40-60%, ya que ésto en una hibridación no se puede predeterminar a priori. Las leyes de transmisión hereditaria de los caracteres entre dos especies diferentes son, en este momento, imposibles de determinar, ya que cuando queremos establecer alguna, en esa temporada se enjuicia algún ejemplar que se queda fuera de ella e impide que se pueda tomar como cierta la misma.
De otro modo, los híbridos tendrán, para cada una de sus características consideradas, la proporción de cada una de las especies que intervienen en la hibridación, que la naturaleza les haya otorgado, en el azar del emparejamiento de los cromosomas aportados por cada reproductor, que puede ser hasta diferente número de ellos. Lo que se debe exigir al híbrido es que la característica considerada simple y llanamente sea intermedia entre ambas especies y no que tenga una proporción predeterminada cercana al 50%. Al hilo de esta consideración podremos decir que cada característica que presenten los progenitores en una hibridación, se manifestará en el híbrido según se transmita genéticamente la misma de manera dominante, ligada al sexo o recesiva y no en una proporción siempre cercana al 50%. Por tanto, simplemente hay que observar tres normas con carácter general y que son la base de un buen enjuiciamiento, en cuanto a híbridos se refiere (las tres Reglas de Oro según el Estándar de Enjuiciamiento del COJ-FOE).
Tres Reglas de Oro
Primera: Cuando se cruzan dos ejemplares en que en ninguno de ellos exista una característica determinada, es imposible que el híbrido la manifieste. Segunda: Cuando se cruzan dos ejemplares en que en uno existe una determinada característica y en el otro no, ésta se manifestará de una forma más o menos visible o difuminada. Tercera: Cuando los dos ejemplares cruzados posean una determinada característica, ésta se manifestará con toda claridad y en las mismas condiciones de localización y simetría. Ya se puede intuir que, por lo dicho anteriormente, resulte absurdo bajo este punto de vista, encasillar y hacer un estándar de cómo debe ser un híbrido entre dos especies, ya que sería como clasificar algo que es inclasificable, por la gran casuística que se puede encontrar y que no hay que dejar fuera de cualquier estándar. Hay que tener en cuenta que es imposible predecir por completo las características que presentará un ejemplar híbrido, aún cumpliendo las tres Reglas de Oro expresadas anteriormente. En este artículo, como su título indica, sólo se va a hablar del diseño y el color de los híbridos, sin entrar en la forma y la posición y demás aspectos enjuiciables de los mismos.
El diseño
de los ejemplares híbridos hace referencia a los aspectos relativos a las melaninas del ejemplar, entendiendo por ello la oxidación (oscuridad) de las mismas y el dibujo melánico del ejemplar, es decir su nitidez, simetría y ubicación (espalda, pecho flancos, cabeza, cuello, etc…). Como norma general, la oxidación de los pigmentos melánicos debe ser la máxima posible, aunque hemos de tener en cuenta, cuando los fenotipos de los híbridos son afectados por mutaciones, que en general son cuantitativas y dilutivas. El que se manifiesten con su total oxidación es simplemente imposible, aunque dentro de su expresión siempre han de ser lo más explícitos y oxidados posible, tal y como se considera en la canaricultura de color. En cuanto al dibujo o diseño melánico hay que considerar la presencia, calidad y simetría de las manchas y barras melánicas y la perfección de los límites entre distintas expresiones melánicas.
En este sentido, el ejemplar de la foto 5, aún siendo mutado, presenta un diseño en la cabeza heredado del jilguero mucho más explícito que el de la foto 1, viéndose en el primero claramente y mucho más difuminado en el segundo, por lo que la oxidación de los pigmentos es mayor en el ejemplar de la foto 5. Se nota que el diseño del Jilguero domina sobre el del canario en esta zona y nada de un diseño intermedio al 50% entre las dos especies. Hilando más fino y comparando ya dos ejemplares ancestrales como son el de la foto 1 con el de la foto 3, ambos con un diseño parecido y pareja oxidación melánica, la expresión faeomelánica es menor en el ejemplar de la foto 3 con respecto al de la foto 1. Esta acumulación faeomelánica en la espalda es propia del jilguero y la transmite con bastante intensidad a estos híbridos, al igual que la localizada en el pecho, que no se ve en estas fotografías.
En todos los ejemplares, más visible en los de melaninas ancestrales, se hace muy evidente el diseño estriado del dorso y los flancos heredado del canario; la oxidación de los pigmentos es máxima, como se supone en los ejemplares de ambas especies, y los diseños melánicos son intermedios entre ambas. Se cumplen, por tanto, las tres Reglas de Oro, pero es muy discutible que haya un diseño del 50% de cada uno de los progenitores en los ejemplares híbridos considerados. Comparando los dos ejemplares mutados Jaspe, correspondientes a las fotos 4 y 5, la expresión eumelánica es parecida, sin embargo la cantidad de faeomelanina es muy superior en el ejemplar de la foto 4, con respecto al de la foto 5. En estos casos ¿cómo se establece si las características son aproximadas al 50%?, creo que es mucho más objetivo el utilizar las tres Reglas. Además esto se complica mucho más si se tiene en cuenta que los pigmentos en los ejemplares indígenas dependen mucho de la subespecie a la que pertenecen.
Ejemplo muy determinante, y ya que hablamos de híbridos de jilguero x canario, son las denominadas habas, que aparecen con total nitidez en algunos ejemplares, reducidas en otros e inexistentes en algunos, con lo que el 50% referido en el artículo, en este caso, no puede ser de ninguna manera considerado. La longitud y la forma de la pluma también intervienen mucho en la distribución de las melaninas a lo largo de la misma y por tanto en la apariencia externa de los diseños y la oxidación melánica. Así el ejemplar de la foto 4, al tener una pluma más estrecha y corta que el de la foto 5, presenta una saturación melánica mayor, lo que hace que los diseños sean más evidentes, y el color de las melaninas más cálido. Los ejemplares híbridos pueden presentar sus libreas melánicas mutadas, merced a las mutaciones ya fijadas en las especies que intervienen en la hibridación, por lo que el color y la cantidad de melaninas en las libreas se ven alterados con respecto a los híbridos fenotípicamente no mutados.
Tal es el caso de los ejemplares híbridos de jilguero x canario de las fotografías 6, donde el color de las melaninas ha pasado de negro a morrón por el efecto de la mutación bruno, y 7, donde las melaninas están modificadas cuantitativa y cualitativamente, merced a la mutación ágata o primer factor de reducción melánico. Como bien se puede observar en las fotografías 4, 5, 6 y 7 de ejemplares afectados por una mutación (jaspe 4 y 5, bruno 6 y ágata 7), presentan distinto color melánico o distinto tono de negro-gris y saturación melánica que los ejemplares de librea no mutada, representados en las fotografías 1, 2 y 3. Estos ejemplares pueden provenir de sujetos reproductores que no presenten en su fenotipo la mutación que sí lleva en el suyo el híbrido, por lo que volvemos a estrellarnos con el dichoso porcentaje del 50% y las reglas deben valer en su conjunto, no en unos casos si y en otros no.
En los híbridos con libreas mutadas hay que tener presente las reglas de transmisión hereditaria de cada una las mismas, ya que en función de ellas y de que los progenitores lleven la mutación en sus genotipos, el híbrido puede o no presentar la mutación en su genotipo y entonces también es posible que la exprese en su fenotipo. Aspecto muy a tener en cuenta para ver las posibilidades de obtener híbridos mutados con los progenitores seleccionados. Mención especial puede merecer el caso de los híbridos píos, como el de jilguero x canaria de la fotografía 8, en los que el diseño melánico está interrumpido por zonas carentes de melaninas , en las que solamente se deja ver el lipocromo del ejemplar. Estos ejemplares están afectados por un acianismo parcial, cuya herencia es poligénica y dominante. Para obtenerlos hay que utilizar algún reproductor con acianismo parcial, aunque sea poco evidente, y el resultado dependerá mucho de la mencionada herencia poligénica, que hará que la zona lipocrómica sea más o menos extensa y cuanto mayor sea la extensión, el híbrido será más vistoso.
El máximo sería la obtención de híbridos lipocrómicos, en los que el acianismo es total y los ejemplares son enteramente lipocromos, es decir carentes por completo de melaninas en la librea. En la actualidad se han obtenido ya algunos.
El color
Con respecto al color, se debe tener en cuenta el lipocromo del ejemplar propiamente dicho y la distribución del mismo en el plumaje, es decir, su categoría. Con el lipocromo pasa una cosa parecida, ya que en la expresión del lipocromo hay multitud de matices, que en los híbridos se manifiestan en una mayor proporción, existiendo infinidad de tonalidades, casi una por cada híbrido considerado. El lipocromo, por principio, debe ser de un color uniforme en toda la superficie del ejemplar, vivo y luminoso. En cuanto a la categoría, hemos de tener en cuenta que existen tres en canaricultura: intenso, nevado y mosaico. Consideramos en este punto que las especies silvestres tienen una categoría de patrón mosaico. Obviamente, el patrón es distinto en cada especie y, como no, distinto al del canario, por lo que la mayoría de los híbridos presentarán cierto grado de patrón mosaico. Las zonas de elección del lipocromo no son las definidas en el canario, aspecto muy importante, ya que en algunas especies éstas dependen hasta de la subespecie a la que pertenece el ejemplar con el que realizamos la hibridación; sobre todo, su extensión.
Debido a cruces con canarios intensos podremos encontrar híbridos con esa categoría, merced al carácter dominante de la citada mutación, lo que habrá que tener en cuenta en el enjuiciamiento. También habrá que tener en cuenta, por lo dicho anteriormente respecto a la categoría de los silvestres, que el encontrarnos un híbrido que cierre el lipocromo en la cloaca es extraordinariamente difícil, aún considerándolo como de categoría intenso. El ejemplar de la foto 2 presenta una estructura corporal y de pluma propia de un ejemplar intenso en comparación a los ejemplares de las fotografías 1 y 3, en los que la categoría es de carácter marcadamente mosaico. La zona de expresión del lipocromo amarillo se reduce en los ejemplares de las fotografías 1 y 3 al pecho y las alas, mientras que en el ejemplar de la foto 2 lo tiene extendido por casi todo el cuerpo. Obviamente, la estructura de la pluma es distinta entre ellos, siendo la de los ejemplares con categoría marcadamente mosaico, en general, más ancha y larga que en el ejemplar en que hemos considerado que la categoría es intenso, en el que es más estrecha y corta.
Puede así mismo observarse, aunque no es objeto de este artículo la estructura corporal distinta entre ambos, siendo el considerado intenso mucho más largo y estilizado que los considerados de categoría mosaico. Respecto a la categoría que falta, la nevado, al ser los híbridos de concurso el resultado de la primera generación del cruce entre dos especies distintas, lo que llamamos F1, y debido a la no dominancia de la categoría nevado sobre la mosaico y viceversa, va a ser muy difícil encontrarnos con algún ejemplar nevado, ya que si en la hibridación interviene un canario nevado, el híbrido no presentará una categoría como la de un canario. Más bien, presentará las zonas de elección del lipocromo con nevaduras, que si son uniformes en todas las zonas de elección, no se penalizará, aunque será prácticamente imposible ver una categoría nevado en el mismo. De los cinco ejemplares considerados, cuatro de ellos presentan una máscara, heredada del jilguero, bastante nítida y perfilada, salvo el ejemplar de la fotografía 2, en la que los bordes de la misma no son nítidos en manera alguna y se solapa el lipocromo de la máscara con el del resto del cuerpo.
Por otro lado la intensidad del color rojo anaranjado en cada uno es distinta: en unos tiende más al rojo y en otros más al naranja. No todos tienen la misma tonalidad. Es la variabilidad propia de los híbridos que está referida anteriormente. En cuanto al lipocromo de fondo, varía de la siguiente manera: - Amarillo, como los ejemplares de verdecillo x canaria (foto 9) y de verderón x canaria (foto 10), en los que los dos progenitores tienen el lipocromo amarillo y por tanto el híbrido así lo debe tener. - Naranja, en mayor o menor grado, como en el caso de los híbridos de jilguero x canaria (fotos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7) donde probablemente la canaria presentase lipocromo rojo, para que el color de la careta sea más rojo y vivo posible. - Rojo, como en el caso del híbrido de pardillo común x canaria de la foto 11, en la que ambos progenitores presentan lipocromo de color rojo, ya que se supone que la canaria empleada en la hibridación sería con lipocromo rojo.
Aquí se ve claramente, que las tres reglas de oro se cumplen a la perfección, dando perfecta cabida a los ejemplares de lipocromo naranja, en que tienen que ser admitidos cualquier tonalidad del mismo color, siempre teniendo en cuenta que debe ser uniforme en toda la librea del ejemplar. Mención especial merecen los híbridos en los que el lipocromo queda inhibido merced a la mutación blanco dominante del canario, que como su nombre indica, pueden heredar los híbridos sin más condición que la canaria empleada en la reproducción tenga la citada mutación. Es el caso del ejemplar de la fotografía 12, donde se une la mutación jaspe a la blanca dominante, presentando el ejemplar una acumulación de dos mutaciones, una referida a las melaninas (jaspe) y otra referida al lipocromo (blanco dominante). Por otra parte, la mayoría de los ejemplares de las especies silvestres presentan dimorfismo sexual, unas más acusados que otras, como el Pardillo Común, el Lúgano, el Verderón, el Verdecillo, Cardenalito de Venezuela, por lo que sus híbridos es esperable que lo presenten.
Obviamente, son mucho más llamativos los híbridos con fenotipo machos para llevarlos a los concursos; pero no hay que descartar por principio a los de fenotipo hembra, ya que en algunos casos, aun sin ser muy vistosos lipocrómicamente, pueden serlo melánicamente y obtener puntuaciones parecidas o mayores que los híbridos con fenotipo de macho. Hablar de machos y hembras en ejemplares híbridos no fértiles es un poco inexacto por lo que lo mejor es referirse a ellos como de fenotipo macho o hembra, ya que el ser macho o hembra lleva consigo asociada la reproducción: el macho es el que fecunda o aporta el espermatozoide y la hembra la que produce los óvulos para ser fecundados. En los híbridos no fértiles, los de fenotipo macho no sabemos si llegan a producir espermatozoides y los de fenotipo hembra, probablemente no lleguen a producir óvulos jamás o si lo hacen, no sirven para su función, con lo que en la práctica es como si no los produjeran. Todos los híbridos que aparecen en las fotos del artículo presentan fenotipo de macho, por lo que se caracterizan por sus colores más llamativos, como se ha expresado anteriormente.
En fin, a la hora de intentar una hibridación conviene tener muy en cuenta estas consideraciones, para obtener ejemplares que puedan optar a una buena puntuación en un concurso.
Bibliografía
Estándar de Enjuiciamiento de Híbridos del COJFOE. Autores: Salvador Redondo Alonso, Luis de Lope Bermejo y José Manuel Rodríguez Benavente.
Agradecimientos
Agradecemos a la Asociación Murciana de Ornitofilia (AMO) por habernos invitado y permitido fotografiar los ejemplares de su VI Monográfico de Híbridos de Color (2013), que reproducimos en este artículo.












Texto: José Manuel Rodríguez Benavente. Créditos fotográficos conservados en el artículo.




