Divulgación

El mal llamado «doré»

Miguel Ángel Jiménez García

Leer el artículo ↓
Canario Amarillo que acusa “doré” en zona facial, hombros y obispillo. Las plumas subidas de tono de color anaranjado-dorado que presenta este ejemplar es el fenómeno denominado correctamente “doré”. Foto: Jerónimo Parra Plazas.
Canario Amarillo que acusa “doré” en zona facial, hombros y obispillo. Las plumas subidas de tono de color anaranjado-dorado que presenta este ejemplar es el fenómeno denominado correctamente “doré”. Foto: Jerónimo Parra Plazas. · Jerónimo Parra Plazas

Prácticamente todos los criadores de canarios de color conocemos el terminó”doré”. Pero ¿para qué lo usamos? ¿Cuál es su verdadero origen? ¿Se utiliza también fuera de España? ¿Tiene más de un significado? Estoy seguro de que si preguntáis en vuestra sociedad o en vuestro grupo de amigos criadores a cuatro o cinco personas sólo, no se pondrán de acuerdo en la definición de”doré”, ni siquiera en la pronunciación de la palabra. Viendo el desconcierto que tenemos con este término, vamos a intentar arrojar algo de luz sobre un tema que creo que está muy confuso por la mayoría de ornitófilos.

No hay nada tan ameno para los canaricultores como una buena charla entre amigos dialogando sobre pájaros. Uno de los motivos por los que decidí federarme y empezar a criar canarios de forma más sería fue conocer a gente de este mundillo y aprender lo máximo posible. Desde que empecé a debatir con compañeros de afición y a indagar acerca de gamas, genética, diseños y demás, cuando se hablaba de tonalidades lipocrómicas acababa escuchando siempre la misma palabra: “dore”o “doré”. En un principio no sabía a ciencia cierta cual era el significado de este vocablo, ya que según quien lo decía y donde lo oía, se utilizaba para denominar una cosa o para nombrar otra muy diferente. Comencé entonces a investigar y estudiar realmente cual era el significado del término “doré”. Hablando con unos y con otros al final conseguí saber a lo que se referían. Dependiendo qué nivel de conocimientos tenga el ornicultor o de qué región sea oriundo, hay quien dice “doré” cuando se refiere a las incrustaciones de lipocromo amarillo en las alas de los canarios de categoría mosaico o de categoría alas blancas.

Así mismo, en otros ámbitos, los criadores lo usan para referirse al lipocromo amarillo subido de tono que se manifiesta de un color anaranjado-dorado, principalmente en hombros, obispillo y frente, debido a la menor longitud y anchura de las plumas en estas zonas. Lo primero que debemos aclarar es que no se pronuncia “dore”, si no “doré”, puesto que es un término francés y su correcta dicción es “doré”, con acento en la última vocal, tal y como se pronuncia en su país natal. En el lenguaje galo significa dorado. Un detalle a tener en cuenta es que el francés es el idioma oficial de la Confederación Ornitológica Mundial (C.O.M.) y de ahí deriva probablemente que esta palabra francesa sea usada en ornitología deportiva, tanto en España como en casi toda Europa y parte de Sudamérica. Intentando descifrar lo que es realmente el “doré”, se me vinieron a la cabeza los criadores franceses y belgas expertos en canarios lipocrómicos, ya que como he dicho anteriormente la palabra “doré” (dorado) viene originariamente del francés, por lo que fui directamente a consultarlo con un amigo y afamado criador francés, el Sr. JeanPaul Glémet.

Me estuvo explicando que los franceses usan la palabra “doré” para indicar que un pájaro de lipocromo amarillo presenta una tonalidad distinta al amarillo limón, cercana a un color anaranjado o amarillo dorado, lo que es penalizado gravemente por los jueces en el apartado de lipocromo en la planilla de enjuiciamiento. Los pájaros que acusan “doré” pueden llegar incluso a ser descalificados si manifiestan trazas evidentes de factor rojo. Estos canarios amarillos parcheados de naranja son denominados por los franceses como “canaris bicoloré”. El fenómeno conocido como “doré” se debe a la impureza del genotipo con respecto al lipocromo amarillo del ejemplar, portando genes para el lipocromo rojo que, con un mínimo de ingesta de carotenoides, se manifiestan en su fenotipo. O sea, que es la consecuencia de la interacción entre la genética y el ambiente. Recordemos que la herencia del lipocromo rojo es poligénica o multigénica y que esta mutación se consiguió fijar en el canario durante el siglo pasado mediante hibridaciones y posteriores retrocruces con el Cardenalito de Venezuela o jilguero rojo (Carduelis cuculata).

Es decir, que el canario rojo no existía hasta la introducción de los genes procedentes del Cardenalito capaces de metabolizar el beta-caroteno en cantaxantina, para transportarla y depositarla en el plumaje. Si damos carofil rojo (cantaxantina sintética) a cualquier canario con un cromatismo amarillo, amarillo marfil o blanco (dominante) lo veremos posteriormente chapeteado de plumas naranjas de intensidad variable según la capacidad que tenga de absorber los carotenos. Es un problema genético pero la alimentación influye y además mucho, eso es indiscutible. Si un canario amarillo no come nada que contenga carotenos, nunca se manifestará el tan temido “doré”. Un ejemplo notorio de que cualquier canario de los colores mencionados anteriormente puede acusar “doré” son los canarios Lizards. Esta raza de canarios es la más antigua de las que se tiene constancia y se supone que llevan siglos y siglos criándose en pureza. Sin embargo, el factor rojo esta admitido a concurso por algunas federaciones, lo que significa que hay Lizard rojos, a pesar de no tener supuestamente ningún tipo de parentesco con los cardenalitos.

En teoría claro, ya que personalmente soy de la opinión de que más de un criador de los no considerados “puristas” ha recurrido en alguna ocasión a canarios de color para conseguir fijar una característica que le interesara o evitar problemas de consanguinidad. Aparte de esta gama de postura, hay muchas otras en las que se admite el factor rojo y en casi todas el color realmente es naranja “butano”, distando mucho del rojo que expresan los canarios de color. De hecho, la raza de postura que mejor aparenta el rojo es el Lizard. En los canarios rojos de categoría mosaico o alas blancas, aparecerán plumas rojas fuera de las zonas de elección si comen carotenos durante los 45 primeros días tras la eclosión. También si pierden plumas blancas después de la pelecha y siguen con dieta para rojos, éstas les volverán a crecer rojas. En este caso, se vería perturbado el apartado de categoría. A esto no se le consideraría “doré”, ya que las plumas en lugar de doradas serían siempre rojas en mayor o menor medida.

También hay que llevar mucho cuidado con los colorantes para mejorar el amarillo que contengan carotenoides del tipo luteínas o xantofilas pues, si sobrepasamos la dosificación indicada por el fabricante, puede llegar a producir “doré”, dotando las plumas de una tonalidad amarillenta ocre. Personalmente, no recomiendo esta clase de aditivos para los amarillos puesto que dificulta la correcta selección en nuestra cepa, dado que no sabremos verdaderamente qué ejemplares presentan el amarillo adecuado por genética o como consecuencia directa de haber tomado estos aditivos, ocasionando más perjuicios que beneficios. La industria de los colorantes artificiales ha avanzado tanto que hoy en día podemos colorear con un velo rojizo aves que en libertad aparecen con un fenotipo verde oliva y ausencia de rojo, como es el caso del canario silvestre (Serinus canaria) o el verdecillo (Serinus serinus). Los criadores de jilgueros (Carduelis carduelis) saben bien que no vale cualquier pigmentante para intensificar el bozo rojo y que incluso en dosis bajas el amarillo del ala se torna naranja o rojo.

Otro ejemplo de fauna europea al que le afecta la ingesta de carotenos rojos es el verderón (Carduelis chorlis), que con un día o dos que coma de estos durante la muda, ya está echado a perder para los concursos. Es más, a algunos sujetos con plumas rojas en su apariencia, como los pardillos comunes (Carduelis cannabina) se recomienda administrarles carofil rojo quince días durante la muda solamente o serán penalizados por exceso de lipocromo rojo durante su enjuiciamiento. Esto pone de manifiesto la enorme capacidad de pigmentación de los carotenos sintéticos modernos sobre pájaros carentes de genes rojos.

Debemos hacer un inciso para explicar porqué el único color de lipocromo que no presenta “doré” es el Blanco recesivo. El gen Blanco recesivo se expresa exteriormente al encontrarse en homocigosis, de ahí la coletilla de su nombre -recesivo-. Cuando un canario es Blanco recesivo no es porque el gen Blanco recesivo coloree las plumas de color blanco, si no que lo que verdaderamente hace es inactivar o bloquear totalmente los genes que intervienen en la coloración lipocrómica, tanto la amarilla como la roja, respetando las melaninas. Este fenómeno se conoce en genética como epistasia simple recesiva, donde no se cumple la 3ª ley de Mendel, ya que en lugar de producir una proporción en F2 de 9:3:3:1, nos da 9:3:4. Por este motivo, no se desarrolla el “doré” en esta variedad de canarios. Que se debe a genes influenciados por la alimentación lo podemos comprobar fácilmente y de hecho muchos lo hemos comprobado sin pretenderlo. Un año, a un jaulón de canarios de fondo amarillo que no me interesaban para concursar, les di naranjas por su alto contenido en vitaminas.

Resultado: unos pájaros salpicados de color naranja en su librea y otros, sin embargo, con el manto amarillo oro pero sin restos rojos. Este episodio me sirvió después para saber qué ejemplares presentaban genes para el factor rojo y cuales no. Algunos alimentos que derivan en esta alteración cromática pueden ser la zanahoria, la naranja, el pimiento rojo, el calabacín, la mandarina y por supuesto pastas y comidas con pigmentos rojos añadidos. Ahora que ya hemos resuelto lo que realmente es el “doré”, vamos a tratar de clarificar en qué consiste el mal llamado “doré”. El mal llamado “doré” por algunos criadores, especialmente los de mosaicos lipocrómicos, es lo que conocen en Francia por “incrustations”. Se trata de depósitos de lipocromo amarillo en las plumas remeras de los noveles pichones, dejando las alas amarillentas en lugar del color ideal blanco “tiza”, que deben mostrar ejemplares óptimos durante el concurso. Normalmente, en este caso sólo si hay empate los jueces restan puntos en el apartado de categoría.

Esta variación cromática se manifiesta especialmente en los jóvenes canarios lipocrómicos de categoría mosaico o alas blancas carentes de melanina, donde este defecto es mucho más visible. Este problema lo tienen los sujetos de color de fondo amarillo, amarillo marfil, rojo, rojo marfil y blanco (dominante). Como es lógico, las gamas de canarios melánicos mosaicos también dejan aflorar los tonos amarillentos en las rémiges. Algunas, como los Jaspes Simple y Doble Dilución, lo expresan con mayor nitidez que otras, enmarcando las plumas amarillentas en el patrón de vuelo. Sabiendo ahora que este concepto no corresponde al término “doré”, podemos deducir que seguramente fue por desconocimiento que alguien se apropió de esta palabra para nombrar erróneamente a las incrustaciones de amarillo en las alas de los mosaicos. A lo que siguió que todo el que lo oía continuaba en el error, diciendo “doré” para referirse a esto mismo. En el mal llamado “doré” hay una gran controversia acerca de si este efecto deriva del genotipo o, por el contrario, se debe en un 100% a la alimentación. Criadores y jueces expertos no se ponen de acuerdo y, por lo que he podido sondear, hay varias posturas.

Existen opiniones que aseveran que se trata sólo de un elemento genético, afirmando que es una mutación, basándose en que los ejemplares que presentan estos depósitos de lipocromo amarillo en las alas son hijos de las mismas parejas. En este caso, más que de mutación lo correcto sería hablar de selección genética. Otros opinan que es sólo la alimentación la que interviene, al comprobar cómo hermanos de distintas nidadas cambian el tono lipocrómico del manto, modificando solamente la alimentación de una postura a otra. Algunos hablan de un alto porcentaje de intervención genética, con una escasa participación de la comida que le suministramos, para lo que se apoyan en que se dan distintos tonos del lipocromo en alas del plantel de un mismo aviario con la misma alimentación durante toda la cría. Según mi criterio, la corriente más acertada es la que sostiene que nos encontramos ante un fenómeno que presenta una leve interacción genética y está potenciado principalmente por la comida que les suministramos y nuestro manejo. Esta última afirmación la podemos verificar al ver cómo conseguimos una uniformidad en todo el aviario, con ausencia de este defecto, al seguir las pautas adecuadas.

Si pretendemos erradicar esta imperfección de nuestro aviario, debemos tener mucho cuidado con la alimentación, sobre todo durante los primeros 45 días de vida, que es cuando salen y se desarrollan las plumas remeras y timoneras. Cualquier verdura que sea verde nos delatará la presencia de los carotenoides responsables de este efecto cromático. El alimento más conocido que produce el color amarillento de las alas es el brócoli. Una pena, porque el entusiasmo con el que embuchan a los polluelos no es comparable con ninguna otra verdura. En mi experiencia personal, he sustituido el brócoli por coliflor con resultados positivos. Nada es igual pero con un valor nutricional muy parecido, hace el mismo papel, evitando el aumento de coloración en las plumas remeras. En mi caso, la pico con la pasta y se la comen con mucha alegría. También existen en el mercado semillas como la nabina, cereales como el maíz, que contiene zeaxantina, productos como el polen, la espirulina o la levadura de cerveza, y alimentos como la yema de huevo los cuales, en altas cantidades, derivan en este perjuicio. Ojo con algunos complementos vitamínicos.

Debemos tener en cuenta que el betacaroteno es un precursor de la vitamina A, por algo es también conocido como provitamina A o caroteno natural. En menor medida, las vitaminas del grupo B también pueden ser precursoras de algunos carotenoides. No podemos olvidar que estas vitaminas son imprescindibles para el correcto desarrollo de las aves en las distintas épocas de su ciclo vital, por lo que no es aconsejable eliminarlas por completo durante la cría. Simplemente, con no añadirlas como suplemento, sería suficiente. Para disminuir aún más la absorción de xantofilas durante la etapa de crecimiento de alas y cola es importante suministrar carbón activo y algún protector hepático, consiguiendo de este modo depurar la sangre de carotenoides, evitando su depósito en el hígado. Los protectores hepáticos suelen estar compuestos a base de cardo mariano (Silybum marianum) y la mejor opción es proporcionarlo a nuestras aves durante todo el año, ya sea en el agua de bebida o en la pasta.

En cambio, el carbón activo sólo debemos usarlo fuera de la etapa de pigmentación, dado que su función es la de absorber toxinas y ayudar a eliminarlas, desechando así parte de los carotenos artificiales ingeridos. A los pájaros rojos de categoría intenso y nevado no debemos darles carbón activo bajo ningún concepto, si queremos que pigmenten correctamente.

Con el fin de realizar una buena selección genética en nuestra línea de trabajo, debemos prestar mucha atención a la alimentación, para asegurarnos de que el ejemplar que presenta el ala amarilla es por su genética y no por la comida que le hemos administrado. Así no nos decepcionaremos al ver a nuestro mejor ejemplar estropeado por culpa de un mal manejo por parte del cuidador, que no ha seguido las premisas correctas. Es cierto que algunos criadores y jueces priman más otras características como una buena categoría o un lipocromo luminoso antes que las alas de un color blanco reluciente, pero eso ya es harina de otro costal y queda a gusto personal de cada uno.

Agradecimientos

Agradezco la ayuda prestada para la confección de este artículo a D. Rafael Cuevas Martínez, D. Francisco Grimalt Salvá, D. Herminio Conca Boluda y D. José Antonio Abellán Baños, y a Jero por esas magníficas fotos. A todos ellos gracias por aguantarme con paciencia y por compartir sus sabias explicaciones conmigo.

Arriba: Pareja de rojos alas blancas con pequeñas depósitos de lipocromo rojo y amarillo en las plumas remeras y timoneras. Foto: Javier Mas.
Arriba: Pareja de rojos alas blancas con pequeñas depósitos de lipocromo rojo y amarillo en las plumas remeras y timoneras. Foto: Javier Mas. · Javier Mas
Izda.: Canario Amarillo lipocrómico que, tras haber comido carotenos se le ha subido el tono del lipocromo, especialmente en las zonas de elección del mosaico, donde las plumas son más pequeñas. Foto: Miguel Ángel Jiménez.
Izda.: Canario Amarillo lipocrómico que, tras haber comido carotenos se le ha subido el tono del lipocromo, especialmente en las zonas de elección del mosaico, donde las plumas son más pequeñas. Foto: Miguel Ángel Jiménez. · Miguel Ángel Jiménez
Abajo: Canario Lizard que ha comido carofil rojo. Podemos ver lo que es el “doré”: el lipocromo amarillo de las plumas se torna de un color naranja. Foto: Miguel Ángel Jiménez.
Abajo: Canario Lizard que ha comido carofil rojo. Podemos ver lo que es el “doré”: el lipocromo amarillo de las plumas se torna de un color naranja. Foto: Miguel Ángel Jiménez. · Miguel Ángel Jiménez
Negro Jaspe Simple Dilución rojo mosaico. La pigmentación roja en la parte proximal de las rémiges delata que ha ingerido carotenos durante la fase final del desarrollo de éstas. Foto y aviario: Jerónimo Parra Plazas.
Negro Jaspe Simple Dilución rojo mosaico. La pigmentación roja en la parte proximal de las rémiges delata que ha ingerido carotenos durante la fase final del desarrollo de éstas. Foto y aviario: Jerónimo Parra Plazas. · Jerónimo Parra Plazas
Dcha.: El máximo representante del mal llamado “doré” es el canario lipocromo Rojo mosaico. Como observamos en el ejemplar de la foto, las alas amarillentas restan contraste y espectacularidad con el lipocromo rojo. Foto y aviario: Jerónimo Parra Plazas.
Dcha.: El máximo representante del mal llamado “doré” es el canario lipocromo Rojo mosaico. Como observamos en el ejemplar de la foto, las alas amarillentas restan contraste y espectacularidad con el lipocromo rojo. Foto y aviario: Jerónimo Parra Plazas. · Jerónimo Parra Plazas
Izda.: Detalle de cabeza y hombro, muy ilustrativo para entender lo que verdaderamente es el efecto conocido como “doré”. Foto: Jerónimo Parra Plazas.
Izda.: Detalle de cabeza y hombro, muy ilustrativo para entender lo que verdaderamente es el efecto conocido como “doré”. Foto: Jerónimo Parra Plazas. · Jerónimo Parra Plazas
Abajo: La mayoría de protectores hepáticos están hechos a base de semillas de cardo mariano (Silybum marianum). Foto: David Martínez Caballero.
Abajo: La mayoría de protectores hepáticos están hechos a base de semillas de cardo mariano (Silybum marianum). Foto: David Martínez Caballero. · David Martínez Caballero
Ágata Jaspe SD amarillo mosaico. La mutación Jaspe es la gama de melánicos donde mejor se aprecian las incrustaciones de amarillo en el patrón de vuelo debido a la ausencia casi total de melanina en esta zona. Aviario J.C. Royo Castero. Foto: Javier Mas.
Ágata Jaspe SD amarillo mosaico. La mutación Jaspe es la gama de melánicos donde mejor se aprecian las incrustaciones de amarillo en el patrón de vuelo debido a la ausencia casi total de melanina en esta zona. Aviario J.C. Royo Castero. Foto: Javier Mas. · Javier Mas
Publicado en Ornitología Práctica, número 67, páginas 18–23.
Texto: Miguel Ángel Jiménez García http://miguel-angel-jimenez.skyrock.com/

Edición impresa

Ornitología Práctica nº 67 en papel

Llévate el número completo, con todas sus fotografías y láminas, por 7,00 €.

Ver ficha