Si hiciésemos un análisis histórico sintético de la canaricultura de color, podríamos afirmar que los últimos años se han caracterizado por una aceleración progresiva, que nos ha llevado al actual panorama, caracterizado por una sorprendente evolución cualitativa y cuantitativa. Antaño, el número de ejemplares reproducidos era exiguo, comparado con el actual y reducido era el número de las mutaciones fijadas, seleccionadas y reconocidas. Hay que remontarse hasta los años ‘70 del siglo pasado para descubrirla presencia del Canario Satiné en los concursos, aunque del mismo se tenían ya noticias algunos años antes. Esta mutación enriqueció la gama de las combinaciones cromáticas que era posible obtener con los Canarios de color, a pesar de que su aplicación sobre los cuatro tipos base no sea fenotípicamente útil. Por lo que se refiere a la acción del Satiné sobre los cuatro tipos base hay, sin embargo, diversidad de opiniones, así como diferentes son las modalidades de selección de este Canario, que con su llegada conmocionó en cierta forma los cánones sobre los que se fundaba la ornitología de color de la época.
De hecho, el Satiné fue el primer caso registrado de mutación alélica y actuaba de forma insólita sobre las melaninas (inhibiendo la negra y, extrañamente, modificaba la bruna, es decir la expresión mutada de la eumelanina negra). Este trabajo, escrito por un juez y criador amante del Satiné, acomete, con metodología sencilla y puntual, los aspectos más sobresalientes relativos a la selección y enjuiciamiento de este Canario.
Presentación
Mi primer contacto con la ornitología tuvo lugar en el ya lejano 1987, un estupendo domingo del mes de octubre. Aún chaval, junto con algunos amigos, fui a visitar un concurso cerca de mi lugar de residencia. Fue entonces cuando vislumbré la posibilidad de criar y exponer estos graciosos pájaros variopintos Antes de aquella experiencia, mis conocimientos sobre la materia se limitaban a los fringílidos indígenas (pinzones, verdecillos, verderones y jilgueros especialmente). Pero desde aquel momento se desató en mí más que una pasión, una verdadera y personal dependencia ornitológica. Gracias a la comprensión y al apoyo de mi padre, (como es lógica a aquella temprana edad no disponía de los recursos económicos para montarme mi propio criadero, por limitado que fuera), que recuerdo me ayudó en los momentos difíciles, se iniciaba mi aventura en el mundo de los Canarios de color. Hoy, todavía no he conseguido sacarme esa espina, a pesar de los sacrificios que exige, teniendo que hacer frente a las exigencias familiares y laborales, además de a las del propio criadero.
Sin embargo, mis esfuerzos se ven ampliamente compensados, sobre todo cuando consigo reproducir un buen número de noveles y entre éstos, también ejemplares de gran calidad. La satisfacción se incrementa cuando, con orgullo, veo como se premia en los concursos el fruto de mi dedicación al criadero. Como la mayor parte de los principiantes, empecé criando lipocrómicos. Mi primera pareja fue de Rojo naranja mosaico (como se les llamaba entonces a los Rojos mosaico). En 1991 introduje en mi criadero Canarios melánicos, de entre los cuales, la mutación que más me atrajo fue la Satiné. También en aquellos años, seguí los cursillos y en 1993 aprobaba los exámenes de juez. Esta breve presentación pone de manifiesto esa pasión, que es factor común en la mayoría de los criadores, que constituye la clave para conseguir resultados reproductivos y selectivos, que compensen los esfuerzos que exige esta afición. Si no existiese esa pasión, nos veríamos abocados a las desilusiones y al abandono de esta magnífica afición.
Criterios de enjuiciamiento
Considero fundamental que todo criador que piense dedicarse a seleccionar sea cual sea la gama de Canario de color, se documente sobre las características específicas de la misma y sobre la forma en que le va ser posible conseguir los mejores resultados. Es por tanto importante leer atentamente los criterios de enjuiciamiento de los Canarios de color, incluso varias veces. Así como es útil acercarse a los concursos para observar en vivo los ejemplares enjuiciados, de forma que aprendamos a apreciar virtudes y defectos, detalles, matices y aspectos significativos, madurando con el tiempo un conocimiento profundo del modelo a perseguir, a obtener en el propio criadero. Si además se tiene la suerte de conocer criadores expertos, que tengan la paciencia de transmitirnos sus conocimientos, tanto mejor; nos ayudará a ahorrar tiempo. Mi consejo es visitar los aviarios de los grandes criadores: siempre encontraremos algo que aprender. Es necesario, sin embargo, conocer los rudimentos de la ornitología, ya que en caso contrario se corre el riesgo de no comprender algunos aspectos. Es un poco como intentar resolver ecuaciones sin saber sumar y restar.
Volviendo a los criterios de enjuiciamiento de los Canarios de color, que se pueden encontrar en las Federaciones Nacionales, en ellos se recogen los caracteres típicos que deben diferenciar a la mutación Satiné, definida como 5º factor de reducción, y cuyo diseño es similar al del Isabela, constituido por eumelanina bruna, modificada en beis. La tipicidad se alcanza cuando el Satiné evidencia el contraste entre el diseño beis y el fondo y es un diseño nítido, completo, ligero y bien distribuido. De fundamental importancia es después que el diseño sea completo, presente también en cabeza y flancos, y uniforme la distribución de la tonalidad, que no debe diferir entre dorso y marcaciones de rémiges y timoneras. Los defectos en la voz “melaninas” son aquellos que se refieren al diseño, que no debe tener una tonalidad bruna dura, ni ser desvaído y poco nítido. También deben considerarse negativamente los diseños largos y anchos, que caracterizan a los oxidados. Diseños con melanina no concentrada hacia el raquis producen un escaso contraste con el color del fondo y, por consiguiente, no deben considerarse típicos. Raramente se observan ejemplares con ojos escasamente despigmentados.
Aspectos de genética
Además de conocer los parámetros de tipicidad del Satiné, es importante conocer el comportamiento genético de la mutación. El Satiné es una mutación recesiva monogénica (es decir inducida por un solo gen mutante) y ligada al sexo. Es asunto muy debatido el que la mutación pueda actuar sobre los cuatro tipos base. Yo entiendo que el Satiné pueda sumarse a los cuatro tipos base como otras mutaciones alélicas, como el topacio o el ónix (alélicas respectivamente a la phaeo y a la opal). El Satiné está presente, seguro, sobre el bruno, aunque resulta difícil distinguirlo de un Satiné isabela. Probablemente un diseño muy marcado podría hacernos intuir que nos encontramos ante un bruno Satiné, pero no siempre es así. De hecho, he podido ver diseños muy marcados de Satiné genéticamente Isabela. Esta mutación actúa de forma diferente sobre la eumelanina negra y sobre la eumelanina bruna. Inhibe a la primera y modifica a la segunda de bruna a beis. La feomelanina bruna queda inhibida igual que la eumelanina negra y éste es un particular que diferencia a la mutación Satiné de otras mutaciones y de lo que G.
Canali ha extraído una interesante conclusión: sobre el ágata Satiné se conservan trazas de melanina sobre la punta de las rémiges (al igual que ocurre en el negro Satiné). De ello se deduce que en el negro y en el ágata puede haber trazas de eumelanina bruna ya presente en la forma silvestre. Como consecuencia de la acción de la mutación que acabamos de comentar sobre las melaninas, los ágatas y negros Satiné serían melánicos sin diseño y con ojos rojos (si se excluye las trazas de melanina sobre el ápice de la rémiges), mientras que bruno e isabela tendrían un diseño modificado por la mutación, presentando también los ojos rojos. Otro factor que hay que tener en cuenta es que el Satiné es alélico del Ágata. Por consiguiente, tanto el Ágata como el Isabela (interacción de bruno y ágata), portadores de Satiné, sufren modificaciones fenotípicas consistentes en una especie de decoloración general, fácilmente distinguible, especialmente para quien cría este tipo de canarios.
Los acoplamientos
La experiencia me inclina a preferir acoplamientos en pureza, buscando compensar la tonalidad del diseño entre ejemplares, acoplando ejemplares con diseño más marcado con ejemplares que tengan un diseño menos evidente, con el fin de obtener ese diseño óptimo que, insisto, debe ser rigurosamente de tonalidad beis, porque el Satiné tiene un diseño igual al Isabela, pero de una tonalidad más diluida. Sin embargo, este aspecto no siempre es tenido en consideración. Leo a menudo en las revistas especializadas y en los foros en internet y escucho a los criadores sobre la a menudo contrastante tipología de enjuiciamiento aplicada a la evaluación de las melaninas de este canario. A veces ganan Satines de diseño muy duro, de tonalidad bruna no beis. Son canarios que se parecen en todo a Isabelas y que se diferencian por el ojo rojo. Pienso que un Satiné con un diseño marcado hace resaltar el blanco del fondo, pero que no será lo suficientemente diluido como exige el estándar, no diferenciándose mucho de un Isabela.
Por el contrario, un Satiné con el diseño beis, como previsto por los criterios de enjuiciamiento, será menos aparente que los anteriores, pero se ajustarán a lo establecido en el estándar. Para acabar, decir que no apruebo los diseños largos y en nada rotos que en los últimos tiempos de ven en los concursos, especialmente en los mosaicos y en los ejemplares de factor blanco. Si la base del Satiné es el Isabela, el diseño en el que hay que inspirarse no puede ser, necesariamente, de dimensiones mayores que las del tipo base. Está claro que un mosaico, por motivos estructurales de las plumas, tendrá un diseño ligeramente más largo que un intenso o que un nevado. Otro aspecto que pasa también desapercibido para muchos se refiere a que el diseño esté completo. No hay que limitarse a observar el dorso; también la cabeza y los flancos deben estar bien diseñados. Las marcaciones de rémiges y timoneras, además, forman parte del diseño y deben tener análoga tonalidad que las estrías. Tampoco a estas últimas consideraciones prestan mucha atención numerosos criadores, que no se explican después la puntuación atribuida a sus ejemplares expuestos en concurso.
Satiné amarillo mosaico
Mi primer contacto con el Satiné fue a través de ejemplares de factor rojo, que por diferentes circunstancias, abandoné. En 2005 empecé a seleccionar Satiné amarillo mosaico. En la categoría mosaico, la variedad amarilla se encuentra a niveles inferiores respecto al factor rojo, algo que podemos ver en los concursos. Personalmente considero que la variedad amarilla evidencia más el agradable color beis del diseño del Satiné. En tres años de selección obtuve sensibles mejoras cualitativas. El primer año introduje seis parejas, todas en pureza. Su nivel general era bueno, aunque la variedad era defectuosas en todos ellos. En particular, todos los machos presentaban dorados, que se veían más sobre la máscara facial. Esto se debía a que se había recurrido al factor rojo para transmitir al amarillo el nivel cualitativo alcanzado en el tipo de los Satinés rojos. Mejorar este defecto de la variedad es difícil, al contrario que la categoría, que es fácilmente gestionable, aún no adoptando la subdivisión línea macho/línea hembra, como se hace con los lipocrómicos. Por lo que se refiere a la cría, nunca he tenido problemas.
He tenido hembras que me han puesto hasta nueve huevos, todos ellos fértiles, lo que da prueba de su rusticidad. En cuanto a su aptitud a la ceba está muy desarrollada, tampoco hay problemas, aunque en las nidáceas de Satiné, al tener los ojos rojos su vista está menos desarrollada frente a sus hermanos portadores, de ojos negros. El problema estará pues en las nidadas mixtas. De hecho, me ocurre a veces tener que mezclar crías de Ágata pastel en un nido que ya tenga Satinés de la misma edad. Noto como estos últimos no crecen al mismo ritmo y se quedan rezagados. Pienso que el problema es debido, sobre todo, al hecho de que los Canarios de ojos rojos recién nacidos tienen una vista peor que la de los otros y he oído a algunos criadores que para obviar este inconveniente ponen a las nidáceas de ejemplares de ojos rojos en los lugares menos iluminados de sus aviarios. A veces, para ayudar a las nidáceas de Satiné que están en nidadas mixtas, antes de la noche les suministro una ceba suplementaria a mano.



Texto y aviario: Marco Zampetti Fotos: Alcedo




