Cuando de Ornitología práctica me pasaron el escrito de mi buen amigo Miguel Martínez y me propusieron que escribiese sobre el Bulbul Orfeo (Pycnonotus jocosus), del que se vienen observando algunos ejemplares y parejas criando desde hace unos años en parques, jardines y en el campo a las afueras de Valencia, de los cuales Miguel proporciona algunas fotos, lo primero que me vino en mente es que es una especie no autóctona y por tanto ha de haber sido introducida, ya sea deliberadamente o al azar. Lo lógico es pensar que alguien ha tenido que soltar varias parejas o que se le han escapado de donde las tuviese, situación esta última más improbable. Llegados a este punto, nos introducimos en algo que viene ocurriendo desde hace siglos, causado o motivado por el hombre, que es la introducción de especies en lugares distintos a su territorio habitual. Basta con echar un vistazo a la bibliografía del hábitat natural de muchas especies europeas para que nos encontremos en su descripción que han sido introducidas en otros lugares de la tierra y parece ser que siempre de forma deliberada.
Esto ahora está prohibido por las leyes, sobre todo en Europa, donde ya hace algún tiempo apareció la ley de especies invasoras. Y es que no sólo se han introducido aves sino otras muchas especies, tanto vegetales como animales. Aquí nos centraremos en las aves que es lo que nos ocupa. Esta ley aparece con la justificación de que al introducir especies nuevas, se perjudica a las especies que ya ocupan esos territorios, llegando incluso a la extinción de algunas especies autóctonas. Entramos así de nuevo en la polémica de si realmente es así o por el contrario la extinción de muchas y conocidas especies se ha debido a otras causas. Lo que está claro es que lo normal es que las especies autóctonas resulten perjudicadas y en rarísimas ocasiones pueda beneficiarse alguna. Al ser el Bulbul Orfeo una especie de Passeriforme, voy a hacer un pequeño repaso por las especies de Passeriformes, sobre todo Fringílidos, y otras especies que han sido introducidas en otros territorios distintos a los de su hábitat natural, aunque el hecho de que un ave aparezca en territorios donde antes no habitaba no significa necesariamente que haya sido introducida.
Sabemos que hay especies que han ampliado mucho sus territorios, a veces motivadas por la búsqueda de alimento, otras por su crecimiento demográfico natural y otras por razones que aún no son muy bien conocidas. El verdecillo (Serinus serinus), originario de las regiones mediterráneas, norte de África y sur de Europa, empezó a expandirse hacia el norte y el este, pudiendo verse ahora ejemplares hasta en el sur de Escandinavia. La tórtola turca (Streptopelia decaocto) es muy abundante en esta zona mediterránea pudiéndose ver abundantemente en parques, jardines y zonas de campo. Hace tan sólo unos 30 años, esta especie, al menos en esta zona, sólo se la veía en cautividad. Las especies de aves que habitan en zonas abiertas y descampadas, con matorrales poco arborícolas, tienen su origen en zonas de esta naturaleza principalmente asiáticas. Conforme el hombre fue talando los bosque europeos, fue creándose un hábitat idóneo para ellas y hoy son abundantes en toda Europa. El gorrión común (Passer domesticus), se acostumbró a vivir de los desperdicios del hombre y, siguiendo a éste, se ha extendido por toda la tierra, a excepción de las zonas más selváticas de vegetación más exuberante.
El piquituerto común (Loxia cuvirostra), al haberse especializado en alimentarse de los piñones de las coníferas, se tiene que desplazar de unas zonas a otras cuando el alimento escasea en la que está y así se ha extendido por todo el hemisferio Norte, donde las coníferas son abundantes. No podemos decir que estas aves hayan sido introducidas por el hombre, aunque en algunos casos puede que su intervención haya tenido que ver, al modificar el hábitat, facilitando que las especies adaptadas a ellos puedan colonizar esos territorios. Por desgracia, en la mayoría de los casos el hombre, al modificar el entorno, ha perjudicado a muchas especies, dando lugar a su extinción. Si echamos un vistazo a la bibliografía de aves y otras especies extintas, nos encontramos que la principal causa de la extinción de muchas especies es la privación de su hábitat natural, haciendo imposible su subsistencia y, en la mayoría de las ocasiones, impidiendo, principalmente en el caso de las aves, su reproducción. Desgraciadamente, la segunda principal causa ha sido la caza abusiva y desmedida de algunas especies por parte del hombre.
Entre las muchas especies de aves que el hombre ha introducido en otros lugares de la tierra distintos al de su hábitat natural, se encuentran numerosas Passeriformes. El verderón común (Carduelis chlori) y el jilguero común (Carduelis carduelis) han sido introducidos en Sudamérica, en Argentina y Uruguay. El pardillo sizerín (Carduelis flammea) en Oceanía, en Nueva Zelanda. El estornino pinto (Stornus vulgaris) fue introducido a finales del siglo XIX en Norteamérica, concretamente se soltaron 100 ejemplares en Nueva York, permaneciendo allí unos 6 años reproduciéndose y aumentando su número. A partir de entonces empezaron a expandirse y en tan sólo unos 70 años se extendieron por todos los Estado Unidos, introduciéndose en Canadá, llegando incluso hasta Alaska. Especial mención merece la cotorra gris de Argentina, que desde hace unos años, se viene observando en parques, jardines y a las afueras de muchas ciudades españolas. He tenido ocasión de observar a esta ave en Zaragoza, Barcelona, Santa Cruz de Tenerife, Madrid y por supuesto aquí, en Alicante.
Dado las distancias de unas ciudades a otras, sobre todo Santa Cruz de Tenerife, no parece que esta especie haya sido introducida en un lugar y desde allí se haya expandido. La lógica nos dice que ha debido de ser introducida en varios sitios distintos. Pero si quisiera hablar de aves extintas por el hombre, tendría que escribir otro artículo y además, desgraciadamente sería algo extenso. No quiero dejar de mencionar aquí a dos especies símbolo de la barbarie del hombre en contra de la naturaleza: el dodó de la isla Mauricio (Raphus cucullatus), que fue exterminado por su caza abusiva en tan sólo unos años y la paloma viajera o migratoria americana (Ectopistes migratorius). Hay crónicas del siglo XIX donde se dice por parte de ornitólogos, que esta paloma era abundantísima, llegando los bandos a eclipsar el cielo, contándose en algún caso un bando, datos aproximados, de cientos e incluso miles de millones de ejemplares. Fue tal la caza abusiva a la que fue sometida por parte del hombre, que se extinguió en tan sólo una década.
Dado que el Bulbul Orfeo es un ave típicamente insectívora-frugívora y muy similar a otras passeriformes que habitan aquí, como currucas (Silvidae) y similares, es de suponer que encontrará su nicho ecológico y tendremos otra especie más. Esta especie pertenece a la familia Pycnonotidae, formada por 27 géneros y 138 especies, según los últimos sistemas de clasificación. Su tamaño oscila entre los 18 y los 20,5 cm y su alimentación, como ya he mencionado, es insectívora-frugívora, compuesta por gran variedad de insectos, artrópodos, pequeños vertebrados, etc., por frutas principalmente variedad de bayas silvestres, néctar, polen…Habita en bosques, riberas de ríos, lindes de bosques, campos abiertos e incluso zonas suburbanas y urbanas (parques, jardines, etc.). Su distribución natural va desde la India hasta Malasia, pasando por Bangladesh, China, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam. Como otras muchas especies, parece que ha sido introducida en otros lugares: Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Borneo, Australia, Hawai y Florida en Estados Unidos de América.
Texto: Antonio Manzano Ferrer. Fotografías suministradas para el reportaje sobre el Bulbul Orfeo; sin crédito individual impreso.






