El Diamante Mandarín que se cría actualmente en cautividad, poco tiene ya que ver, tanto fenotípica como morfológicamente, con el Diamante mandarín que vive en la naturaleza. Las numerosas mutaciones que se han seleccionado en cautividad a lo largo de los años hacen que prácticamente parezca que estamos hablando de especies diferentes. Quizá por eso, hablar aquí del Diamante mandarín en la naturaleza pueda parecer que no tenga mucho sentido. Sin embargo, de la misma forma que en Canaricultura de color se ha hablado hasta la saciedad del Serinus canaria en la naturaleza, origen de las actuales mutaciones, en este estudio del Diamante mandarín en cautividad y sus más importantes mutaciones que iniciamos con este artículo, hemos considerado también conveniente una somera introducción al antecesor común de todas ellas.
Introducción
Esta simpática ave es una de las más numerosas en el interior de la isla continente que habita. Estamos hablando, por supuesto, de Australia. Allí ha aumentado sus poblaciones de manera espectacular, fenómeno asociado a la proliferación de granjas, ganado y abrevaderos, ya que el Diamante Mandarín ha encontrado de esa manera agua suficiente para su supervivencia y posterior expansión demográfica. Estamos ante un pájaro resistente y buen criador, dos características que lo han convertido en un ave de adorno y exposición muy popular. En la actualidad existe un sinfín de mutaciones a partir de la forma natural, con nombres tan variopintos como Ágata, Isabel, Pingüino, Cremoso o Pastel, habiendo también variantes cromáticas criadas de manera selectiva como Blancos, Plateados o Grises.
Clasificación y nomenclatura
La especie que nos ocupa en este articulo pertenece al orden de los Paseriformes (aves canoras) englobada dentro de la familia Estrildidae (Astrildas, Bengalíes, Diamantes, Capuchinos, Picos de Cera, Gorrión de Java etc.), que agrupa unas 130 especies y 49 géneros desde África (al sur del Sahara) Madagascar, Sudeste Asiático, Nueva Guinea, Australia y Oceanía. Científicamente recibe la denominación Taeniopygia (antes Poephilia) guttata, siendo popularmente conocido por varios nombres como Diamante Moteado Australiano, Pinzón/Diamante Cebra, Pinzón de flancos moteados o Pinzón de oreja (auriculares) marrón. El nombre aborigen australiano es Nyi-Nyi o Nyeen-ka.
Distribución geográfica
Existen dos subespecies bien diferenciadas tanto morfológica (ver más abajo, en descripción) como geográficamente: • Diamante Mandarín de Timor (Taeniopygia guttata guttata). Islas de Sonda y Timor (Indonesia), así como pequeñas islas al Norte de Australia. Especie descubierta antes que la variante australiana. • Diamante Mandarín Australiano, (Taeniopygia guttata castanotis). Casi todo el territorio interior australiano, exceptuando la Península del Cabo de York y zonas tropicales húmedas del Norte, los distritos costeros fríos del Sur y Tasmania. Se supone que esta variante se desarrolló a partir de la especie anterior (aves visitantes del Norte que pronto colonizaron casi toda Australia). La especie se halla introducida en Puerto Rico, Norteamérica, Portugal y Brasil. Las variantes domésticas ocupan casi todas las regiones del planeta.
Descripción
Diamante Mandarín Australiano
(Taeniopygia guttata castanotis) Muy similar a la variante doméstica denominada Gris. Macho adulto. Colores más vivos. Cabeza y espalda gris marronácea, cola “cebrada” en blanco y negro (de ahí su nombre popular) garganta profusamente rayada en negro/gris sobre fondo blanco. Banda ancha negra en el pecho, debajo del barreteado gular. Abdomen blanquecino. Mejillas (auriculares) anaranjadas, bigoteras (franja vertical debajo del ojo) negras, flancos castaños moteados de blanco. Iris rojo, patas anaranjadas, pico carmesí. Hembra adulta: Similar al macho pero en tonos más apagados, sin auriculares anaranjadas ni barreteado pectoral/gular, flancos grisáceos sin puntos blancos. Pico más pálido, anaranjado suave. La coloración dimórfica aparece a los 90 días de edad. Pichones. Como las hembras pero el pico oscuro. Longitud: 10-12 cm. Peso: 12-13 gramos. Diamante Mandarín de Timor (Taeniopygia guttata guttata) Prácticamente idéntico al ave anterior en todas las fases de desarrollo y sexo, exceptuando en el tamaño general, que es un poco más pequeño, y en el barreteado gular (franjas negras de la garganta), mucho menos marcado.
Franja negra en el pecho más estrecha
Alimentación
El Diamante mandarín, así como la mayoría de los pinzones y especies similares, es un ave esencialmente granívora. Su corto y duro pico esta especialmente diseñado para alcanzar, pelar o triturar las pequeñas semillas que son la base de su dieta. Uno de los alimentos preferidos es el mijo, aunque busquen con igual ahínco todo tipo de material vegetal similar, especialmente entre las hierbas de campo. Durante la época reproductora también pueden llegar a consumir insectos e invertebrados, que son cazados al vuelo o en el suelo. Aunque puede llegar a vivir varios días sin agua, es fácil encontrarlos cerca de reservorios y pozos, así como ríos y embalses. Los Diamantes mandarín han desarrollado una curiosa forma de saciar su sed: en vez de hundir el pico para alzarlo y bajarlo repetidamente, haciendo correr de esa manera el agua hacia el estómago, este ave australiana sorbe directamente de superficie. De esa manera obtienen una mayor cantidad de agua de manera muy rápida.
Además los depredadores que acechan cerca del margen del agua tienen muy pocas oportunidades de cazarlos ya que los veloces pajarillos se mantienen alerta todo el tiempo, “repostando” de manera fulminante. Los huevos y pichones son consumidos por gran cantidad de depredadores, como marsupiales carnívoros, aves de presa, serpientes y otros reptiles. Fuera de su rango de distribución natural, las ratas y otros roedores suelen atacar sus nidos y polluelos. Entre los parásitos más comunes que suelen afectarles encontramos todo tipo de ácaros, piojos, moscas y pulgas, especialmente ácaros rojos y de las plumas.
Hábitat natural
Terreno abierto seco subtropical, principalmente praderas de gramíneas, estepas con matorrales y arbustos, así como áreas deforestadas, campos de cultivo y pastoreo, zonas áridas o semi áridas. Las aves evitan de manera sistemáticamente zonas húmedas o selvas pluviales, por lo que durante la época de lluvias se mueven hacia el interior del continente, el conocido como “outback” australiano.
Ecología
Estas aves actúan en el ecosistema como agentes dispersores de semillas de menor grado, aunque su función es importante. Entre las especies vegetales más consumidas encontramos Iseilema spp., Panicum zymbirformae (en la época húmeda), así como Poa annua, Kochia scleroptera, Chloris virgata, Arundinella nepalensis, Sporobolus australicus y Brachyachne convergens.
Reproducción
Estamos ante una especie resistente pero subtropical, por lo que no criará de manera natural por debajo de los, aproximadamente, 12 ºC. Además evitan el clima húmedo y lluvioso. En Australia se mueven hacia el interior del país en la época húmeda, mientras que en el Sur llueve en invierno, cuando las temperaturas son muy bajas para la cría. En el seco “outback”, las moderadas e irregulares lluvias se dan al comienzo y al final de la estación húmeda, pudiendo no llover en absoluto en ciertos años. Por ello el Diamante mandarín debe lidiar con unas condiciones climáticas desfavorables, adaptándose de manera magistral al ser extremadamente móvil (cubre todo el interior del enorme país continente) así como mostrando un ímpetu reproductor encomiable (y a veces imparable). El cortejo empieza muy rápido tras las primeras lluvias ya que las praderas florecerán produciendo las benditas semillas, por un corto periodo, de las que dependen. Si las lluvias tardan o no se dan, las aves deberán ser extremadamente móviles, buscando de manera exhaustiva alimento favorable.
En cierto modo es un comportamiento similar al de los Periquitos (Melopsittacus undulatus), aves australianas con las que comparten el mismo tipo de hábitat y que también muestran un ímpetu reproductor importante (lo que se traduce en aves que crían todo el año de manera continua). Por todo ello, la reproducción depende bastante de las lluvias, y se puede dar casi en cualquier momento del año. No obstante, por lo general, en el Norte de Australia la cría se da de octubre a abril, mientras que en el Suroeste se da en primavera y al comienzo del otoño (las lluvias más importantes se dan en invierno pero entonces hace demasiado frío para la cría). Al este de la isla continente ocurre más o menos lo mismo que en el Suroeste. Las parejas son monógamas y se emparejan de por vida (solamente la muerte de un animal iniciará la búsqueda de un nuevo consorte, indistintamente del sexo del ave malograda). Durante la construcción del nido, el macho despliega una parada nupcial que incluye diferentes posturas corporales, giros, saltos y “reverencias”, además de cantos, algo que se puede dar varias veces en el mismo día.
Más tarde, y si es aceptado, la hembra invita al macho a copular haciendo vibrar las plumas de la cola arriba y abajo. El nido, más o menos esférico, suele estar construido en matorrales espinosos, en árboles bajos o en oquedades en troncos, incluso pudiendo llegar a hacerlo en huecos a ras de suelo. El macho es quien básicamente construye el nido a base de tallos herbáceos forrado con hierba, hojas y material vegetal suave, rematado por una capa de plumas y lana. Generalmente se entra por un lateral, protegido por una especie de corto tubo. Las puestas suelen estar formadas por 4-6 huevos, que son incubados por ambos progenitores (principalmente la hembra, aunque ambos duerman juntos). La eclosión se da a los 12-26 días, tardando unas 36 horas en nacer todos los polluelos. Estos son alimentados por los padres en el nido durante unos 18-22 días, tras lo cual ya son volanderos, saliendo del mismo pero manteniéndose cerca. La independencia es alcanzada más o menos al mes de vida. Los pichones son grises, completamente al principio, tornándose mas coloridos a medida que se emancipan al completo, a las cinco o seis semanas de vida. Aún así, los padres los alimentarán de vez en cuando.
Aproximadamente a los tres meses de vida el ave ya se encuentra totalmente emplumada, mostrando la librea adulta. Más o menos a esta edad las aves son sexualmente maduras, aunque lo normal es que tarden en criar aún un par de meses.
Comportamiento
El Diamante mandarín es un ave gregaria, social, sedentaria y diurna que gusta de vivir en bandadas que pueden estar compuestas por varias decenas de aves, pudiendo llegar al centenar. Dentro de este súper grupo existen agrupaciones menores, que están formadas por varias parejas de aves más o menos relacionadas. El contacto entre los pájaros se da especialmente en el clan familiar, donde los progenitores gustan de acurrucarse y contactar con sus pichones, además de llamarse y silbarse con otros miembros del clan. Las aves adultas, tanto hembras como machos, mantienen las distancias para evitar posibles peleas y disputas territoriales ya que son aves que pueden tornarse bastante “audaces”, especialmente frente a pájaros de diferentes clanes. La colonia cría de esta manera comunal y el territorio es considerado, más o menos, las zonas adyacentes a los nidos. Existe cierto grado de jerarquía en los grupos pequeños, que suele ser establecida tras la introducción de hembras en el mismo.
Canto y llamadas
Estamos ante aves bastante ruidosas y sonoras, que emiten llamadas similares a un sonoro “beep” “meep” “aha”. El canto es iniciado de la manera anteriormente descrita, ascendiendo hacia una rítmica canción, que puede tornarse más o menos compleja. Cada macho canta de manera distinta aunque las aves del mismo clan emiten cantos más o menos similares. Los pichones aprenden de los padres, de ahí que se mantenga la misma estructura rítmica. Ésta puede sufrir modificaciones durante el desarrollo del ave joven hacia adulto, aunque una vez alcanzada esa etapa ya no será cambiada. El canto es usado de alguna manera para el cortejo y la reproducción, a veces acompañado por un fuerte silbido. Un siseo estridente es emitido para ahuyentar otras aves y proteger los nidos y el territorio. La hembra no canta, aunque puede emitir fuertes sonidos nasales. Los pichones emiten suaves llamadas rasgadas para pedir alimento y atención.
Estatus y conservación
El Diamante mandarín es un ave que cuenta con poblaciones sanas y abundantes, estando casi en expansión demográfica. Por ello la Unión para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lo considera como fuera de peligro.






Texto y dibujo: Gustavo Sánchez Romero. Fotografías acreditadas individualmente.




