Fauna europea

Nueva especie de aves en España: ¿Migración o fuga?

Miguel R. Martínez León

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Ejemplar observado en la Comunidad Valenciana, protagonista del relato.
Ejemplar observado en la Comunidad Valenciana, protagonista del relato. · Miguel R. Martínez León

Hace dos años, paseando por un parque de mi localidad (Comunidad Valenciana), escuché un canto de pájaros que me llamó la atención. Eran sonidos aflautados, que provenían de unos árboles cercanos. El canto era parecido al de nuestro Mirlo (Turdus merula), pero éste constaba de unas estrofas, que repetían entre dos individuos, contestándose como signo de contacto entre ellos. Mi curiosidad de aficionado puso todos mis sentidos a funcionar para saber de qué especie podría tratarse No tardé en localizarlos pues eran bastante confiados, aunque siempre guardando la distancia de seguridad para su tranquilidad. Eran dos pájaros de la misma especie, que tenían gran parte de su plumaje de color negro brillante, con unas características manchas de color blanco y rojo en las mejillas, la cola o plumas timoneras. Estas últimas, negras también y con un tamaño considerable, les ayudaban a volar con gran habilidad entre las ramas de los árboles. Pacientemente, fui ganándome su confianza y después de seguirlos durante un rato, pude hacerles alguna fotografía el primer día que los vi, pues también me gusta la fotografía y a menudo salgo cargado con mi cámara cuando voy al campo.

En un primer momento, pensé que serian dos machos, pues no conocía la especie y no la había visto nunca y hasta el canto era prácticamente igual en los dos ejemplares. Pero mi sorpresa fue que la pasada temporada de cría, en la primavera 2013, volví a verlos y esta vez eran cuatro ejemplares los que iban juntos, los dos padres y dos crías que ya volaban y que pedían de comer incesantemente a sus padres. Ese día no pude fotografiar la familia al completo, (lo que me habría gustado mucho), porque cuando me acerqué, se marcharon los cuatro volando juntos, evitando así mi cercanía. Al día siguiente volví a la zona en su busca, cargado de nuevo con mi cámara fotográfica. Estuve un rato sin localizarlos y por un momento pensé que podían haberse desplazado a otra zona pues las crías ya volaban y si los importunaba demasiado, podrían terminar allí con su dependencia de los padres. Pero, de repente, oí su reclamo característico y me puse a buscarlos entre los árboles. Localice a uno de los progenitores que al verme pensaría: “ya está aquí de nuevo el pesado de las fotos”, marchándose con las crías, que estaban ocultas entre las ramas de los árboles. Continúe siguiéndolos.

Esta vez no se marcharon muy lejos y fueron confiando un poco más en mí. Increíblemente, después de fotografiarlos repetidas veces, hasta dejaron que disparara el flash de la cámara, pues ya estaba oscureciendo. La madre, o el padre, que ese día estaba con ellos, cazaba sin cesar insectos voladores, haciendo unos picados y unas piruetas muy graciosa en el aire y seguidamente acudía donde estaban los dos pequeños esperando su ración. Sin duda les estaba enseñando cómo cazar en vuelo su alimento. Estaban a unos metros de distancia de mí y pude contemplar toda la escena, tomando fotografías. Cada vez que capturaba algún insecto volador, muy rápidamente iba a entregárselo a una de las dos crías, mientras poco a poco iba anocheciendo. De repente, los dos jovencitos buscaron refugio entre las tupidas ramas de un naranjo ornamental, donde los dos juntos se prepararon para pasar la noche. Allí les hice la última fotografía. Después de unos meses de no ir por el parque y pasado casi el verano, en el mes de septiembre volví a verlos. Supongo que serian los mismos, cuatro individuos de esta especie y en el mismo parque.

Actualmente, en la temporada de cría del 2014, continúan existiendo en la zona ejemplares de esta especie reproduciéndose y multiplicándose. Yo tengo constancia de ello, porque en mis salidas al campo, por la misma zona mencionada con anterioridad, ya he podido disfrutar de su canto y sus piruetas en el aire. Por lo menos de una pareja El pasado año 2013 fue cuando descubrí que se habían reproducido aquí, en las proximidades de Valencia. Comentándolo con amigos, me confirmaron que habían visto ejemplares iguales a los de mis fotos en otros puntos de la Comunidad Valenciana y no dudo que se localizarán más ejemplares de la misma especie en otros lugares, pues se ven muy bien adaptados al clima y al hábitat urbano. Un familiar que había visto ejemplares de éstos y al que también le llamaron la atención, fue quien me puso en conocimiento de la existencia de un nido. Cuando le enseñé las fotos no lo dudó: “sí, son ellos, y han construido un nido en el seto de mi jardín”. Como toda mi familia conoce mi afición por los pájaros, cuando ven algo relacionado con el tema, me lo comentan.

En este nido pusieron tres huevos; quedamos para ir a fotografiarlos pero como finalmente no pude ir, mi primo me iba informando: “ya han nacido tres pollitos, ha desaparecido uno, ... ya no hace falta que vengas, que ya han volado del nido…” Tardé demasiado tiempo en ir a fotografiarlos. Por consiguiente el pasado año 2013, como mínimo hubieron dos parejas que se reprodujeron por aquí. Este año posiblemente haya más crías y es razonable pensar que dentro de unos años habrá una nueva especie asentada en nuestro país, sin que lleguemos a saber su procedencia: “invasión o fuga”. Localicé en libros de ornitología información que me hizo pensar, que pudiera ser una subespecie de Bulbul, pero no logré identificar de cuál de ellas podría tratarse, pues hay varias subespecies Debería haber llamado a mi amigo Antonio Manzano, un experto en ornitología, autor de varios artículos en esta revista de recomendable lectura, que seguro nos podría sacar de dudas. No dudo que si desde la revista se lo comentáis se pondrá manos a la obra. Si alguien está interesado en el tema y nos hace llegar su opinión, ahora está a tiempo.

Lo importante de nuestra afición es compartir experiencias y aprender de todas ellas.

Publicado en Ornitología Práctica, número 68, páginas 70–71.
Texto y fotos: Miguel R. Martínez León

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