La serie alelomorfa del primer factor de reducción melánica y el canario Bruno Satiné
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En el número 65 de Ornitología práctica se publicaba el artículo “Canario Bruno Satiné, ¿una nueva mutación?, en el que se recogían las opiniones de Ricardo Rodriguez Nadales y Diego Crovace sobre esta posible nueva mutación aparecida en un aviario italiano. En este trabajo, voy a dar mi opinión sobre el tema. En mis comienzos como juez de color del Colegio Oficial de Jueces de FOE, mis profesores, Luis de Lope Bermejo (tristemente fallecido) y Federico Letón Sedano, me explicaban allá por el año 2000, que la mutación Satiné sólo afectaba a los ejemplares de melaninas diluidas (Ágata e Isabel), ya que ambas mutaciones estaban situadas en locus muy próximos del mismo cromosoma y sería muy poco probable que hubiese un entrecruzamiento entre genes tan próximos. Esa era la razón por la que no hubo, y probablemente nunca habrá, canarios Negros y Brunos en Satiné. Cuando se es joven, se está deseando aprender cosas nuevas, más en aquellos tiempos en que no se tenía apenas acceso a la información, al contrario que hoy en día, en que a mi entender hay demasiada en internet... y la mayoría, poco contrastada.
Lo aprendido de mis maestros ornitológicos se me quedó marcado a fuego, tanto es así que ya la mera denominación Bruno Satiné he de reconocer que me chirrió bastante, y aún hoy lo sigue haciendo. Aunque si alguien ha pensado cómo debería ser un Bruno Satiné, seguramente piense en los ejemplares que aparecen en las fotos que estamos viendo últimamente con dicha denominación. Una vez iniciado el camino por la Canaricultura, casi siempre titubeante, se van añadiendo a la nómina de conocimientos nuevas especies y nuevas mutaciones que van apareciendo en ellas. Se comienza a leer y estudiar con ilusión sobre estas especies, de las que apenas se conocía alguna cosa, y se da uno cuenta que existen especies en las que el primer factor de reducción melánica, llamado mutación Ágata en canaricultura de color, presenta una serie de alelomorfos múltiples, que en el caso del Verderón común, del Jilguero major y del Diamante mandarín están muy bien estudiados, estructurados y conocidos. En el caso del Verderón común, la serie alelomorfa completa es la siguiente: Ágata, Pastel Belga o Ágata pastel, Topacio o Ambar e Ino, tanto en la serie Negra o ancestral como en la serie Bruna.
Así tenemos en la serie negra el Ágata, el Ágata pastel o Pastel belga, Topacio o Ambar, y Lutino (Satiné de la serie negra). Y la serie Bruna cuenta con el Isabel, el Bruno Pastel o Bruno Pastel belga y el Satiné. La serie alelomorfa presenta ejemplares correspondientes a cada una de las denominaciones anteriores perfectamente distinguibles entre ellos, siendo su mecanismo de transmisión hereditaria recesivo y ligado al sexo, con un orden de dominancia entre ellas igual al que se han expresado en la enumeración anterior. En el Jilguero, la serie alelomorfa del primer factor de reducción melánica está integrada por los mutantes alélicos Ágata, Aminet y Satiné, correspondiendo en la serie negra el Ágata, el Aminet y el Lutino o Ágata Satiné y en la serie Bruna, el Isabel, el Bruno aminet y el Satiné. Todos ellos mutantes de libreas distintas y bien diferenciadas. En el Diamante mandarín, la serie alelomorfa múltiple es más extensa que en los dos casos anteriores y existen el Dorso claro, el Masqué continental, el Masqué inglés y el Ino.
Ha aparecido también un nuevo alelomorfo entre los alelos Dorso claro y el Masqué continental, que se ha denominado Seifert, apellido del criador que ha conseguido identificar y reproducir los primeros ejemplares mutados. Esto obviamente en las dos series melánicas de referencia (Negro y Bruno). Haciendo una analogía de los casos anteriores, en la serie negra tendríamos los siguientes alelomorfos: Gris Dorso claro, gris Masqué continental, gris Masqué inglés, gris Ino, considerando al nuevo fenotipo como gris Seifert. Del mismo modo, en la serie Bruna se tendrá: Bruno Dorso claro, Bruno Seifert, Bruno Masqué continental, Bruno Masqué inglés y Bruno Ino. Todos estos ejemplares son perfectamente reconocibles y diferenciables entre ellos, siendo un poco más complicado en el caso del Ino de ambas series (negra y bruna). A la vista de esta exposición es muy fácil pensar y preguntarse ¿por qué no puede ser así también en el canario? Sería lo más lógico; y esa nueva mutación aparecida en el criadero italiano, probablemente sea un alelomorfo múltiple en la serie alelomorfa del primer factor de reducción melánica.
Siempre hay tendencia a echar la vista atrás y recordar esos ejemplares de canario Ágata poco oxidados (generalmente hembras), que salían de ejemplares mucho más oxidados, y que no se podían asimilar con la mutación Pastel, haciendo pensar en si no serían alelomorfos del Ágata más diluidos. No sería nada descabellado pensar esto y que por no ser rigurosos, se hayan perdido algunos alelomorfos de este primer factor de reducción melánica. De igual modo, estos alelomorfos podrían ser un poco más oxidados que los ya existentes. Con estos precedentes, la nueva mutación aparecida y denominada Bruno Satiné es muy probable que se trate de un alelomorfo del primer factor de reducción melánica del canario, como ocurre en las anteriores especies conocidas. Y surge la duda de cuántos alelomorfos más se habrán quedado en el tintero por no haber sido capaces de identificarlos a tiempo. Y digo esto porque un Diamante mandarín Seifert, bien podría ser confundido con un Dorso claro muy diluido, y probablemente lo más natural sea haber desechado el ejemplar y no seguir su selección.
Pero afortunadamente, a veces sí hay alguien que repara en esas sutiles diferencias fenotípicas y eso ha llevado al disfrute de muchas mutaciones, y por tanto fenotipos, en la cría de las especies de aves que están presentes en los aviarios de los aficionados. Probablemente por ser demasiado críticos con los ejemplares obtenidos y desechar demasiado pronto los resultados de una cría, se han perdido alelomorfos más diluidos. En el caso del canario de color puede haberse debido al poco interés, por que se han confundido con ejemplares de la mutación Pastel, o por que el progenitor masculino fuese portador del novedoso alelomorfo sin que el criador lo supiera. Hay que reconocer que los pigmentos y diseño del canario son más pobres que en los casos del Jilguero major y del Diamante mandarín, por lo que hay que tener bastante buen ojo para que estas pequeñas diferencias en la tonalidad de los pigmentos llamen la atención y se pueda pensar que se está ante una nueva mutación, cosa que resulta más evidente en las otras dos especies mencionadas, cuyos alelomorfos se diferencian con más notoriedad.
Si esto es así, tal y como lógicamente parece, quedaría por ver el efecto de la mutación Bruno Satiné del Canario en la serie negra, que hasta ahora nadie ha descrito, ya que los artículos publicados, más que dar una visión técnica o científica de la mutación, son meros folletos publicitarios de la misma. Aquí, como en otras ocasiones, nos hemos adelantado a bautizar la mutación con un nombre comercial perfecto, sin pararnos a estudiar la esencia de la mutación, lo que hace en la librea del canario, su posible combinación con los cuatros tipos melánicos básicos de la canaricultura de color y la comprobación de su posible sintenia con las mutaciones de otras especies afines. Con todo esto no pretendo crear discordia, ni mucho menos, sino indicar que debemos intentar ser lo más racionales y científicos posible cuando surgen estos nuevos fenotipos y no precipitarnos para sacar el máximo rendimiento económico a los pocos ejemplares disponibles en dicha mutación. Ya sé que esto lleva tiempo, espacio y dedicación, pero sigo pensando que deberíamos ser más meticulosos y no tan sensacionalistas.
La teoría aquí expuesta podría ser cierta, estar equivocada, o bien podría existir una tercera que rebatiera a las anteriores. Este artículo no pretende criticar de algún modo la mutación, ya que los canarios denominados Bruno Satiné me parecen interesantes y atractivos, ni tampoco pretende ser científico, ya que para serlo mínimamente, se requeriría un trabajo con los ejemplares disponibles .Y no dispongo de ellos ni del tiempo y espacio necesarios para realizar las oportunas comprobaciones mediante emparejamientos, cruces e hibridaciones. Simplemente quiero que alguien se haga eco de la posibilidad de la alelomorfía de dicho fenotipo, que por otro lado parece bastante lógica, y que no contradiría lo ya comprobado y contrastado en otras especies. Que quien tenga acceso a ejemplares con la mutación llamada Bruno Satiné intente verificar y contrastar su naturaleza genética de alelomorfo novedoso del primer factor de reducción melánica, o bien que efectivamente el factor Satiné se haya separado del factor dilución y podamos disfrutar de una mutación más en los cuatro tipos básicos de la canaricultura de color.
Que la mutación sea un alelomorfo del primer factor de reducción en nada la hace menos meritoria, bonita o interesante, desde el punto de vista de la canaricultura de color, pero insisto en que debemos barajar todas las posibilidades antes de lanzar las campanas al vuelo. Es por tanto muy importante para el rigor de la clasificación de la mutación que podamos ver un ejemplar Bruno Satiné de la serie negra, y del mismo extraer las pertinentes conclusiones; si va a ser distinguible de los Negros y de los Ágatas, si se puede transmitir la mutación a ejemplares Negros,etc. Un buen paso es comprobar que la dominancia entre los alelomorfos es completa y que no producen ejemplares intermedios al aparear unos alelomorfos con otros, ya que en algunas series de alelomorfos la dominancia es incompleta y se obtienen ejemplares intermedios, que no se corresponden con el estándar de ninguno de los alelomorfos parentales. En el Bruno Satiné no ha sido este el caso y tampoco en las demás especies en que se ha dado esta alelomorfía de transmisión recesiva y ligada al sexo.
Por otro lado, se está viviendo una situación que podría tener cierto paralelismo con lo que se podría generar con ésta, y me refiero a la mutación Opal, a la que le ha salido un hermano más oxidado, pero que no expresa el azulado típico de la mutación Opal tradicional. Es lo que se ha denominado últimamente mutación Cuarzo. En algunos concursos y para algunos jueces estos pájaros han desbancado a los tradicionales opales, que por su menor oxidación, y puesto que dentro de la mutación son mejores los ejemplares más oxidados, se consideran mejores que los que no lo son tanto. Sin embargo, no tiene características propias de la mutación primigenia. Para mi es precisamente un caso claro de alelomorfos múltiples de una misma mutación, donde ya entran en juego tres: Opal, Cuarzo y Ónix. Existen mutaciones más propensas a la alelomorfía múltiple que otras o que son capaces de ofrecer ejemplares alelomorfos perfectamente distinguibles, y en este caso sí que podemos ver ejemplares de los cuatro tipos básicos de la canaricultura de color: Negro, Bruno, Ágata e Isabel.
Sin embargo, la forma de transmisión hereditaria de estos alelomorfos con respecto al tipo ancestral es autosómica recesiva, y no recesiva y ligada al sexo, como en el caso del Bruno Satiné. Además, existe en esta serie alelomorfa el inconveniente de que la dominancia entre ellos es incompleta y, cuando se aparean ejemplares de distinta mutación dentro de la serie alelomorfa múltiple, se obtienen ejemplares intermedios, que no se corresponden con los estándares de ninguna de ellas, presentando características comunes a ambas mutaciones. Ejemplo de esto son los ejemplares intermedios en fenotipo Opal y Ónix, y entre Opales y Cuarzos, que no son fenotípicamente asimilables a ninguna mutación concreta de las tres, conservando el ejemplar algunas características de las dos mutaciones de las que procede.
Parece ser que últimamente ha surgido una corriente de jueces y aficionados que piensan que se trata de una mutación distinta a la Opal y están siguiendo los pasos para su reconocimiento por parte de la COM, y lo celebro, ya que será la única posibilidad de que se sigan viendo ejemplares opales como los conocíamos, ya que en comparación con los nuevos, estos tenían poco que hacer en los concursos y con el tiempo acabarían por no criarse. Sirva pues esto de ejemplo e intentemos hacer las cosas bien desde el principio, aunque parece ser que la mutación denominada actualmente Bruno Satiné, no ha competido con ninguna otra y se quiere diferenciar desde el primer momento, cosa que es muy positiva para ella y para las demás mutaciones reconocidas. En definitiva, hay que barajar todas las posibilidades antes de dar algo por sentado. Esa es mi opinión, que, repito, no tiene por qué ser la cierta o la más válida.



Texto: José Manuel Rodriguez Benavente. Fotos: Javier Mas.



