En la cría de pájaros de jaula nos encontramos a menudo frente a problemas sanitarios urgentes, ante los que hay que intervenir rápidamente mientras esperamos la llegada del veterinario. En este artículo recojo algunos incidentes que se dan frecuentemente en los aviarios y qué podemos hacer como primera intervención.
Hemorragias
• Como consecuencia de la rotura de una pluma en crecimiento, pueden producirse hemorragias profusas. En la fase de crecimiento, las plumas están muy vascularizadas, sobre todo si se trata de una pluma de la cola o de las alas. En este tipo de emergencias hay que tomar al pájaro con la mano y comprimir con los dedos el punto de hemorragia, con el fin de reducir la pérdida de sangre. Por desgracia esto no es suficiente y será necesario aplicar pequeñas cantidades de algodón hemostático. Debemos apoyar el algodón sobre el punto de hemorragia, manteniéndolo firmemente durante algunos minutos, apretándolo con los dedos alrededor sobre el muñón sangrante, dejándolo allí al menos durante un día. La retirada del algodón debe realizarse con mucho cuidado y delicadeza, para evitar dañar el coágulo que cierra la hemorragia. Evidentemente, la pluma seguirá rota hasta la siguiente muda. Pero si se pretendiese presentar el ejemplar en algún concurso, podemos esperar a que la pluma acabe de crecer, perdiendo la intensa vascularización y arrancarla con un tirón seco y decidido.
Si la pluma no se encuentra en fase de crecimiento, no sangrará y en su lugar crecerá una nueva pluma. En este caso hay que tener presente que si se trata de una ejemplar joven, la pluma crecerá algunos milímetros más larga. Si fuese un Canario Lizard, la nueva pluma tendrá una orladura blanca que hará que sea penalizado en el enjuiciamiento, mientras que si se trata de una raza con cola coloreada de rojo, deberemos suministrarle colorante durante toda la fase de crecimiento de la nueva pluma. • El corte de las uñas es una práctica muy extendida y su técnica de ejecución es muy sencilla. Sin embargo ocurre a menudo que el criador, al cortar las uñas demasiado largas, seccione involuntariamente el pequeño vaso sanguíneo que circula por su interior. Cuando cortemos uñas demasiado largas es conveniente observarlas a contraluz, con el fin de poder entrever el vaso sanguíneo (Foto 1) y cortar más allá del mismo.
Si las uñas son oscuras es inútil poner las uñas a contraluz porque no se consigue ver el vaso, por lo que en este caso es conveniente cortar más bien hacia la punta, para no correr demasiados riesgos. En caso de que por desgracia seccionemos el vaso de la uña o que ésta se rompa accidentalmente porque, por ejemplo, se haya quedado enganchada en alguna parte de la jaula (como un muelle de las portezuelas) se producirá una hemorragia profusa. Hay que intervenir rápidamente comprimiendo la uña con algodón hemostático durante al menos 5 minutos y aplicar a continuación una crema local que contenga antibióticos, pero no cortisona. No podremos meter al ejemplar en la voladera con los demás pájaros, sino que lo alojaremos en una jaula individual, no demasiado grande, para que se encuentre en reposo y no utilice demasiado la pata accidentada.
Heridas pericloacales
Hay algunas razas de Canario que tienen un plumaje más bien largo (Norwich, Crested y Crest-bred, Rizado Gigante Italiano, Rizado de París, etc.), hasta el punto de impedir el acoplamiento, debido a que en el momento del acoplamiento el plumaje se interpone entre las dos cloacas, impidiendo el paso del semen. Por este motivo, los criadores, antes de que comience la época reproductiva, recortan con tijeras las plumas que crecen alrededor de la cloaca. De esta forma, la unión de las dos cloacas es más fácil y el paso de semen no encuentra obstáculos. Lamentablemente, a veces, al cortar estas plumas se hace una herida involuntariamente en la cloaca, lo que puede provocar una hemorragia difusa. Por lo general, en estos casos hay que poner la herida bajo un chorro de agua fría, secarla con un papel higiénico sin frotar y aplicar una pequeña cantidad de crema antibiótica. Si se produce una hemorragia, lo que ocurre a menudo en estos casos, primero que nada colocaremos un tampón con algodón hemostático y después, y sólo cuando la hemorragia haya cesado, aplicaremos la crema. Después de estos primeros auxilios, colocaremos al Canario en su jaula y lo controlaremos frecuentemente, la primera vez al cabo de media hora, para verificar que no se ha formado un coágulo de sangre o sangre y crema antibiótica, que pueda obstruir la cloaca, provocando la muerte del ejemplar. Las plumas cortadas volverán a crecer en la siguiente muda.
Fractura de una pata
La fractura de una pata (Foto 2) se produce con una cierta frecuencia, sobre todo en los pájaros criados en jaulas pequeñas. Una de las causas más habituales se produce cuando el pájaro se queda enganchado por la anilla en el muelle del portillo o en algún gancho que pueda haber en la jaula y, en su intento por liberarse, realiza movimientos tan violentos que llega a romperse la pata. Si la fractura se produce en el fémur, las posibilidades de intervención son muy limitadas, porque este hueso se encuentra en el interior de los músculos del muslo, que cubren la lesión, la esconden y hacen difícil cualquier intervención. Además, hay que tener en cuenta que la zona del muslo está recubierta de plumas y no es fácil por ello observar hematomas o hinchazones producidos por la fractura. Si se sospecha que hay fractura de fémur, es conveniente meter al pájaro en una jaula muy pequeña, para evitar que se mueva demasiado, y llevarlo de inmediato al veterinario.
Si la fractura interesa al tarso-metatarso, es decir la parte de la pata visible desde el exterior, la intervención es mucho más sencilla. En este caso, el hueso no se encuentra en el interior de un músculo y es fácilmente observable. Notaremos que el pájaro no es capaz de cerrar los dedos sobre el posadero y tiene la pata colgando por detrás del mismo. Si cogemos al pájaro en mano, apreciaremos una muy notable movilidad de la pata, incluso en dirección anormal, como por ejemplo lateralmente. En este caso de fracturas, incluso aunque se complique con heridas externas, no se produce casi nunca pérdida de sangre. Si hubiese heridas, será necesario desinfectarlas con un desinfectante sin alcohol, e inmovilizar la pata fracturada, alineando los muñones de hueso afectados. En pájaros pequeños, como canarios y otros exóticos, basta con un pedazo de tela alrededor de la pata, que la sujete firmemente y alineada según su posición fisiológica (Foto 3). Después, es conveniente llevarlo al veterinario, quien comprobará si se trata realmente de una fractura y qué clase de fractura.
Fractura del huevo
La fractura del huevo consiste en una disolución de la cáscara calcárea (Foto 4). Es una situación no rara, en que las posibilidades de intervención son muy limitadas. Lamentablemente, fracturas extensas y con notable pérdida de sustancia perjudican irreversiblemente al desarrollo del embrión y tienen, por esta razón, un pronóstico infausto. Pequeñas fracturas, sin pérdida de sustancia o con pequeñísimas pérdidas de cáscara, siempre que la membrana interna se mantenga íntegra, pueden tratarse con cera tibia. Cogemos una vela, recogemos una gota de cera, la aplicamos sobre el “desconchado” de la cáscara y esperamos unos minutos hasta que seque del todo. Una vez se enfríe, la cera cerrará el desperfecto, creando un soporte de protección del contenido del huevo (Foto 5). Lamentablemente, el porcentaje de éxito no suele ser muy alto, pero en cualquier caso, vale la pena intentarlo.
Compresión (estrangulamiento) por la anilla
El estrangulamiento causado por la anilla es una incidencia muy frecuente, que provoca que la pata crezca desmesuradamente, quedando constreñida en el interior de la anilla (Foto 6). Es fácil darse cuenta de que algo está ocurriendo porque el canario mantiene la pata levantada. Si descubrimos esta situación, cogeremos al pájaro en mano y comprobaremos si la anilla ha quedado como encajada en las escamas de la pata. Lo primero que debemos hacer es cortar la anilla, usando la herramienta adecuada y practicando dos cortes longitudinales y opuestos, con el fin de dividir la anilla en dos mitades y poder retirarla, liberando la pata (Foto 7). Una vea la pata libre de la anilla es muy conveniente aplicar una crema lenitiva, descongestiva y desinfectante (Foto 8 - AvesBioDerm).
Es el momento ahora de evaluar el color y la temperatura de la pata: si el color es normal o ligeramente rosado y la temperatura es también normal o más alta, la pata tendrá muchas probabilidades de normalizarse, porque evidentemente no se ha producido aún una isquemia de la extremidad, la vascularización será todavía suficiente y la pata se recuperará bastante bien. Si, por el contrario, la pata aparece de color gris o en cualquier caso oscura y fría, probablemente la anilla ha constreñido la circulación de la sangre, impidiendo una irrigación adecuada del extremo de la pata. En este caso, es conveniente esperar unos días, tras haber quitado la anilla, y comprobar si el canario recupera parte de la movilidad del miembro. Si los dedos, pasados esos días, continúan fríos y rígidos, se hará necesario llevar al pájaro al veterinario, el cual probablemente decidirá amputar la pata. Pero esto no será una tragedia irremediable porque un canario puede vivir muy bien sin una de las patas.
Undershot claw
Esta enfermedad no es en realidad una verdadera emergencia porque no determina un peligro de muerte. Sin embargo, si no se trata, al canario perderá su valor para concursar y se depreciará en consecuencia. La enfermedad consiste en una deformación del primer dedo, que en vez de dirigirse hacia atrás, como ocurre en condiciones normales, se flexiona hacia adelante (Foto 10). Esto determina que se apoye sobre la cara exterior del dedo pero, sobre todo, una falta de presa sobre el posadero. Este canario podría tener dificultades a la hora de acoplarse y evidentemente no es adecuado para concursar. El problema se manifiesta a menudo en nidáceas hijos únicos, es decir en nidáceas que se encuentran solas en el nido. En estos casos, el pequeño podría adoptar malas posiciones en el nido o ingerir un exceso de alimento, que se manifiestan en estos problemas ortopédicos. Cuando esto ocurra, se hará necesario intervenir lo antes posible, colocando el dedo en posición normal, con lo que podrá ya asirse con firmeza y naturalmente al posadero (Foto 11). El vendaje debe mantenerse al menos durante un mes. Cuanto más joven sea el canario, mayor será su potencial de crecimiento y mayores serán las posibilidades de curación completa.
Slippe claw
El slipped claw es el problema opuesto al anterior y esta enfermedad es también un problema ortopédico, que no pone en peligro la vida del canario, pero lo invalida para los concursos y la venta. En este caso, el primer dedo del pie se extiende exageradamente hacia atrás (Foto 12). Es un problema más difícil de curar que el undershot claw y la única intervención posible es utilizar posaderos triangulares (Foto 13), con el fin de obligar al pájaro a desarrollar continuos esfuerzos para agarrarse al posadero. Además de esto es posible utilizar posaderos elásticos, muy inestables, de modo que el canario, al encontrase en un posadero que se mueve, se verá obligado a cerrar los dedos, y así hacer gimnasia correctiva. Desgraciadamente, a diferencia del undershot claw, el porcentaje de éxito en esta enfermedad no es muy alto.












Texto y fotos: Dr. Gianluca Todisco, médico veterinario. Imágenes numeradas1–13 referidas desde el cuerpo: descripciones digitales diferenciadas, sin inventar pies impresos. Dibujos ortopédicos sin atribución explícita en fuente.




