
En el último decenio, la hibridación ha tenido un desarrollo espectacular, ligado a algunos factores fundamentales. Ante todo, un mayor conocimiento y concienciación de las relaciones de sistemática entre las diferentes clases de pájaros, que ha hecho que se abandonen la hibridaciones irrealizables, permitiendo a los aficionados que centren su atención sólo en especies filogenéticamente próximas. En segundo lugar, la creciente disponibilidad de fringílidos de criadero, dóciles, resistentes a las enfermedades, proclives a la reproducción en jaula ha resuelto muchos problemas, en lo que se refiere a la utilización de hembras distintas a los comunes Canarios. Finalmente, la aparición y fijación de numerosas mutaciones de color ha multiplicado prácticamente el valor de una hibridación, sobre todo cuando en el intento en cuestión están involucrados ejemplares dotados de idénticos factores mutantes. Hasta hace pocos años, las hibridaciones se realizaban utilizando el macho de Canario, dotado de factor mutante ligado al sexo, con hembra de fauna o exótico.
El límite de tal acoplamiento, cuando tenía éxito, era la obtención de una sola hembra mutada, ciertamente menos coloreada y aparente que los híbridos macho, todos ancestrales, aunque portadores latentes del carácter. La creciente difusión en ambiente doméstico de las mutaciones de color ha proporcionado una nueva oportunidad: la obtención del híbrido F1 mutado macho, como hemos dicho, mucho más coloreado, vigoroso, cantarín y con mejor diseño que la hembra, además de inédito. Obviamente, en el cálculo de las combinaciones hay que considerar sólo a los ejemplares en los que las mutaciones convergen, sea como efecto fenotípico sea como transmisión hereditaria (mutaciones sinténicas). Si nos referimos concretamente al Camachuelo europeo, recordemos que en esta maravillosa especie han sido ya definitivamente fijadas las siguientes mutaciones: Bruno, Pastel y su correspondientes combinación, o sea Bruno Pastel.
Partiendo de este dato objetivo, y tratando de conseguir una combinación nueva, debemos dirigir nuestra atención sólo hacia las especies en las que ya han sido fijadas estas mismas mutaciones: actualmente, los Canarios de color, el Jilguero y el Pardillo sizerín. Dejamos aparte otras especies como el Verderón (fijada la Bruno y la Pastel), no de factor rojo, el Lúgano (presente la Bruno) aún no hibridado, ni siquiera el ancestral con el Camachuelo, y el Cardenalito de Venezuela, cuyo híbrido con la Camachuela constituye un sueño mítico para todo hibridista. En este último caso sería muy bueno incluso un F1 ancestral. Ciertamente, estas mismas consideraciones debieron pasar por la mente de Giancarlo Lamperti cuando pensó en obtener híbridos utilizando tanto la Camachuela como el Canario con factor ligado al sexo. Pero en el caso en cuestión, la imaginación superó ciertamente a la realidad, si se considera que el sr. Lamperti no sólo se limitó a utilizar una Camachuela Pastel, o bien una Bruno, si no que apuntó directamente al máximo de combinaciones y de diluciones.
Acopló, de hecho, un Canario macho Bruno Pastel de factor rojo con una Camachuela Bruno Pastel. Veamos a continuación, algunas cosas más sobre este acoplamiento, de boca de su realizador, Giancarlo Lamperti.
¿Cómo te vino a la cabeza una hibridación tan extrema?
En realidad la llevaba intentando ya desde hacía tres o cuatro años, pero sin éxito: muerte de la hembra, incluso una vez mientras incubaba los huevos, muerte del macho y así sucesivamente. Finalmente, el milagro. Utilicé una pareja mía y otra cedida por Patrizio Salandi. La hembra de mi pareja murió repentinamente y el Canario, que se había quedado sólo, demostraba con su canto poderoso que estaba en perfectas condiciones de salud y unos increíbles deseos de acoplarse. En la otra pareja, en cambio, la calma era total, casi sospechosa. Decidí por ello invertir los machos y pasé la Camachuela Bruno Pastel al Canario viudo. De inmediato asistí a una compenetración inesperada, con oferta de alimento por parte del macho, que la hembra aceptó desde el primer momento. Si la afinidad entre la pareja es un factor importante, pensé que las cosas se estaban poniendo realmente bien.
¿Dónde se produjo el “milagro”?
En un local interior de cría de 5,5 x 2,5 m, con calefacción y dotado de luz artificial. Allí, además de los híbridos reproduzco también Piquituertos. La pareja fue alojada en un jaulón de 110 x 50 x 50 cm y dotada de un nido de jaula exterior, cerrado por tres lados, colgado por el interior, revestido de verde artificial.
¿Cómo alimentaste a la pareja híbrida?
Utilicé la mezcla corriente para Canarios, una mezcla para fauna y semillas de girasol estriado. Además, semillas germinadas y hierbas del campo, que me gusta recoger diariamente y suministrar en abundancia: diente de león, álsine, etc.
Háblanos un poco de la reproducción A finales de febrero, la hembra ponía el primer huevo, que luego resultó claro. Casi siempre ponía en el nido y raramente en tierra, no mostrando nunca ningún comportamiento aberrante, tipo ovofagia. Pero no incubó nunca, llegando a poner, de forma irregular, hasta 60 huevos en la temporada reproductiva. A finales de marzo, descubrí por fin el primer huevo fecundo en una puesta de cuatro. Doce o trece días después, cuando prácticamente eclosionaba el huevo fecundo, una nueva puesta y un segundo huevo fecundo. Al final, los huevos fecundos resultaron tres en total, pero el tercer embrión dejó de crecer a los 7 días de incubación. De los dos huevos restantes nacían, con una diferencia de unos 15 días, dos híbridos, perfectamente alimentados por las nodrizas, parejas de Canarios de confianza. La alimentación de las nodrizas consistió en pasta al huevo mezclado con semillas germinadas, fritada de huevo con leche, pinkis y buffalo añadidos también a las semillas germinadas.
Para superar las inevitables dificultades alimentarias típicas de las especies parcialmente insectívoras, como son el Camachuelo y sus híbridos, también suministré a las nodrizas un par de gusanos de la harina vivos al día, después de haberlas acostumbrado anteriormente a que les gustasen las presas vivas. A medida que fueron emplumando, fui disminuyendo el suministro de proteínas animales. Los jóvenes híbridos se destetaban el día 30 y los alojaba en una jaula de 60 cm, cerrada por tres lados. Durante la muda, les suministré la siguiente alimentación: la habitual mixtura para canarios, la mezcla para fauna, las semillas de girasol, las hierbas de temporada y una porción de semillas germinadas. Para su coloración, pasta blanda con mezcla colorante. Al final resultaron ser ambos dos espléndidos machos.
¿Cómo preparaste los ejemplares para los concursos?
Siempre en la misma jaula de 60 cm, facilitándoles el baño casi todos los días. En realidad, se trataba de híbridos particularmente tranquilos, que no dieron ningún tipo de problema de tipo comportamental.
¿Dónde los expusiste?
Ganaron en prácticamente todos los concursos a los que los presenté alcanzando los 93, 94 e incluso ¡los 96 puntos! y en el Nacional de Italia, con 94 puntos, lograba el título de Best in show.





Aviario: Giancarlo Lamperti. Fotos: Alcedo. Entrevista sin firma explícita del redactor en el PDF final.



