Hace ya algunos años, me llamó un día un amigo para decirme que había encontrado un nido de pardillo común (Acanthis cannabina) en un lugar muy bueno para su observación y que la pareja parecía muy activa ultimando el acabado del mismo. Sin pensarlo dos veces, le dije que organizaba todos mis compromisos y que al día siguiente podíamos acercarnos, con la intención de observar y, si fuese posible, obtener un buen reportaje fotográfico. Cuando llegamos, al aproximarnos al nido para examinar la situación, vimos en el nido dos huevos. ¿Qué pasa contigo? ¿Un experto como tu no se ha dado cuenta de que ayer ya había puesto un huevo?, le dije. Pero mi amigo me aseguró que el día anterior no había ningún huevo. La hembra ha tenido que poner hoy dos huevos,farfulló. Casi me caigo de la risa que me entró y el incidente fue motivo de burla durante mucho tiempo... ¡hasta este artículo!
Tengo alrededor de 15 parejas de Canarios, casi todos lipocrómicos, que utilizo en parte como nodrizas para los Jilgueros o para cualquier otra especie que de vez en cuando introduzco en el criadero. Pero también los utilizo a veces en hibridación, directamente o también como nodrizas. Los machos son seleccionados y contrastados buenos embuchadores, ya que como es sabido, la participación del macho es fundamental por cuanto contribuye muy positivamente al crecimiento de una nidada, reduciendo a cero los riesgos derivados de un eventual abandono de la hembra, si se presenta un segundo ciclo ovulatorio. Una mañana me doy cuenta de que una de las hembras lipocrómicas ha hecho ya el nido, pero aún no ha puesto ningún huevo, aunque se ve particularmente hinchada. Estará a punto de poner, me digo. Pero a la mañana siguiente, la situación empeora y la veo quieta en el suelo, víctima de alguna forma de retención. Presenta un abdomen muy hinchado y casi negro. Aplastar el huevo en estos casos implica casi con toda seguridad causar un daño a los órganos internos.
Por la tarde, decido verter unas gotas de aceite sobre la cloaca y espero a que la naturaleza sepa ayudar a la hembra mejor que yo. La devuelvo al nido y salgo del criadero. Al día siguiente, corro a controlar a la Canaria amarillo: me la encuentro fuera del nido y compruebo que en bastante buena forma, descascarillando una semilla de alpiste. Evidentemente, debe haber expulsado el huevo. Pero al acercarme al nido compruebo, estupefacto, que hay dos huevos. El nido anoche estaba vacío, estoy seguro, y ¿ahora hay dos huevos? Los huevos tienen una forma extraña: uno de ellos es claramente más pequeño y ambos presentan una depresión lateral, que me hacen pensar que han bajado juntos por el oviducto y, en todo caso, que han sufrido una presión reciproca sobre las paredes laterales. Además de mera cronología del evento, creo de interés una somera información sobre la fisiología de la puesta así como sobre los casos conocidos de “doble huevo”.
Oviducto izquierdo En la mayor parte de las aves se desarrolla sólo el oviducto izquierdo. El derecho se atrofia precozmente y en el adulto se pueden observar residuos. El oviducto es un conducto arrollado sobre sí mismo, de gruesas paredes, situado entre el ovario y la cloaca. En dirección antero-posterior, presenta cinco tractos, distinguibles por sus caracteres morfológicos y por su estructura histológica: infundíbulo, magnum, istmo, útero y vagina. La función del oviducto consiste esencialmente en suministrar a la célula huevo un conjunto de envolturas concéntricas -el albumen, las membranas testáceas y la cáscara-, además de permitir el avance del huevo mediante las oportunas contracciones peristálticas. Los tiempos de recorrido del oviducto varían para cada región, en relación con las funciones de cada una de ellas. En el pollo, el infundíbulo es recorrido en 15 minutos; el magnum, en 2 o 3 horas; el istmo, en una hora y cuarto; el útero, en 20 o 21 horas y la vagina, en alrededor de un minuto. El tiempo total ronda las 24 horas. Los valores cambian ligeramente para otras especies y, así, en el pavo, el tiempo total es de 26 horas, mientras que en la codorniz es de 25 horas. Los mecanismos que hacen que el huevo avance por el oviducto son poco conocidos. Las diferencias en la velocidad de recorrido de los diferentes tractos requieren una fina regulación que alternativamente se ha ido atribuyendo al sistema nervioso o al aparato endocrino.
Puesta de dos huevos el mismo día Drew (1907) y Curtis (1914) describieron la puesta de dos huevos en un mismo día por parte de un mismo ejemplar (gallina), sin que por ello se manifestasen anomalías en la cáscara. Otros estudiosos que más tarde describieron la doble puesta en un mismo día, sí quedaron sorprendidos por el hecho de que el segundo huevo presentase una fuerte anomalía (Scott, 1940); Grau & Kamei, 1949; Weiss & Sturkei, 1952; Foster, 1970). • La anomalía del primer huevo puesto no es tan evidente como en el segundo. Grau & Kamei observaron que el primer huevo tenía una cáscara gruesa y áspera como la arena, y una cáscara más gruesa fue también mencionada por Foster. • Huevos con una superficie parecida al papel de lija fueron mencionados también por Jaap & Muir (1968), aunque no llegaron a establecer si esta característica correspondía al primer o al segundo huevo. • Scott mencionó que un huevo de consistencia membranácea, con una zona aplastada, se producía al entrar en contacto con otro huevo a nivel del oviducto.
• La hipótesis mantenida por Middelkoop (1971) sobre el origen de la particularidad de los dos huevos fue la siguiente: el primer huevo permanece en el útero más allá del tiempo previsto para su puesta y el siguiente huevo baja por el oviducto y se encuentra con el primero en el útero, presionándolo. Al estar el segundo huevo en un estado de tensión todavía insuficiente, la presión contra el otro huevo causa la característica malformación. A menudo, el segundo huevo se presenta con una cáscara más o menos blanda y como mínimo se caracteriza por una zona aplastada, que es más fina que el resto de la cáscara y circundada por un anillo de cáscara contraída, más próxima al polo agudo que al obtuso. Este fenómeno puede ser definido como “cáscara comprimida por un lado” y no “huevo truncado” como propuso Romanoff & Romanofff (1949), por cuanto la primera definición engloba tanto la forma como la causa que ha llevado a esa alteración de la morfología.
Un dato cierto El dato al que llegó Middelkoop a través de radiografías es que el considerado primer huevo permanece en el útero mucho más tiempo de lo habitual. Otro dato interesante, éste de tipo comportamental pero que confirma el radiológico, consiste en el hecho de que pueden observarse gallinas que van al nido-trampa justo en el momento de la puesta, pero sin resultado; durante la tarde o durante esa noche, depositan un huevo en el suelo, lo que puede llevarnos a pensar que el primer huevo ha quedado en el oviducto mucho más tiempo del normal. Tras la puesta del primer huevo, el segundo busca adecuar su zona comprimida a la forma habitual mientras se encuentra en el útero, dando origen, a veces, en lugar de a una zona aplastada, a una hinchazón del contorno, situado por lo general en correspondencia con la zona ecuatorial. La causa más verosímil de la doble puesta en un mismo día consistiría en un intervalo de tiempo demasiado breve entre dos ovulaciones sucesivas.
Conclusiones Ahora se ha confirmado que, aunque raro, es absolutamente posible que una hembra ponga dos huevos en un único acto de puesta. Y esto es algo que documentamos gráficamente en las páginas siguientes.
Bibliografía www.summagallicana.com




Por Massimo Natale. Pareja de Pardillos: Foto Alcedo. Las restantes fotografías no llevan crédito explícito en la fuente final; pies originales preservados.




