Híbridos

Los híbridos del Cardenalito de Venezuela

Rosa María Martínez Espinosa y José Antonio Abellán

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Cardenalito de Venezuela (Carduelis cucullata o Spinus cucullata).
Cardenalito de Venezuela (Carduelis cucullata o Spinus cucullata). · José Antonio Abellán

Introducción El cardenalito de Venezuela (Carduelis cucullata o Spinus cucullata) (Swainson, 1820), también conocido como jilguero rojo, es una especie de la familia de fringílidos típica de países sudamericanos. Las poblaciones silvestres están en estos momentos en serio peligro de extinción, particularmente en Venezuela. Los factores que más afectan negativamente a estas poblaciones están relacionados con el comercio ilegal de ejemplares para su venta en países de Europa. En Europa, sin embargo, la cría en cautividad de esta especie garantiza la conservación de la misma. Entre los ornitólogos que practican la ornitología deportiva, es frecuente su cría, así como el cruce de cardenalitos con otras especies de fringílidos tales como los canarios (Serinus canaria). El objetivo de estos cruces en ornitología está casi siempre ligado a la obtención de nuevos fenotipos, con coloridos y plumaje más vistoso.

Hibridación: cruce entre ejemplares de especies diferentes

de especies diferentes El término hibridación hace referencia al cruce de dos organismos por reproducción sexual, de manera que cada uno de ellos puede ser de una raza, especie, subespecies o género distinto. La hibridación puede ser natural (cuando se logra en ambientes naturales, sin intervención humana), o artificial (se logra por mecanismos en los que participa un agente inseminador/polinizador artificial, o simplemente porque en estado de cautividad el hombre aparea animales). El cruce entre animales de distintas especies, e incluso géneros, ha sido una práctica frecuente, propiciada por la mano del hombre a lo largo de los siglos. Sirva de ejemplo el cruce entre burros y yeguas para conseguir mulas/los, más rudos y adaptados al trabajo duro. Este tipo de cruces también se han realizado con éxito entre especies de la familia de los fringílidos. Tal y como ocurre con los mulos/as, algunos -la mayoría- híbridos obtenidos por cruces de fringílidos son estériles. Este es el caso del híbrido que surge por cruce entre jilguero macho y hembra canario.

Aunque muchos documentos indican que los cruces entre macho canario y cabecita negra (Carduelis magellanica) son estériles, la práctica de la hibridación entre estas especies ha hecho posible la aparición del fenotipo Jaspe a partir de este cruce (muestra un 10% de fecundidad aproximadamente). Sin embargo, otros cruces de fringílidos de distintas especies han dado lugar a híbridos fértiles cuyo fenotipo es diferente al de los progenitores como resultado del cruce-hibridación. Así, por ejemplo, los tonos rojos en el plumaje fueron introducidos a comienzos del siglo XIX en el canario doméstico gracias al cruce de Serinus canaria (canario) con Carduelis cucullata (cardena-lito de Venezuela Los ejemplares híbridos tienen por tanto una dotación génica que es el resultado de la mezcla del material génico de sus progenitores (que a su vez es material génico de diferentes especies). En consecuencia, el aspecto exterior mostrado por el híbrido (el fenotipo), es diferente al característico de las especies a las que pertenecen sus progenitores.

Este proceso de mezcla del material genético tiene lugar durante la formación de los gametos (células reproductoras) y posterior fecundación y recibe el nombre genérico de recombinación genética. La recombinación genética, supone básicamente la mezcla de moléculas de ADN (ácido desoxirribonucleico, es decir, material genético), de manera que se obtiene una molécula de ADN que contiene fragmentos de las dos cadenas de ADN que se cruzaron inicialmente (figura 1). La recombinación genética proporciona variabilidad en el material genético, por tanto, da lugar a individuos genéticamente diferentes, con fenotipo diferente, que es el resultado de la mezcla de las moléculas de ADN de los progenitores. La recombinación genética se desarrolla básicamente en dos momentos cruciales de la meiosis de la reproducción sexual: profase I y Metafase I. La meiosis es el proceso de división celular, propio de las células reproductoras, en el que el número de cromosomas de las células se reduce a la mitad.

En el caso de humanos, por ejemplo, la meiosis, que se desarrolla en óvulos y espermatozoides, hace que las células reproductoras tengan 23 cromosomas en lugar de 46, como ocurre en el resto de células. La meiosis no debe ser confundida con la mitosis. La mitosis es el proceso de reproducción de una célula que consiste, fundamentalmente, en la división longitudinal de los cromosomas y en la división del núcleo y del citoplasma; como resultado se constituyen dos células hijas con el mismo número de cromosomas y la misma información genética que la célula madre. Por tanto, la mitosis es el proceso de división de células somáticas y la meiosis define el proceso de formación de las células reproductoras (gametos sexuales femeninos y masculinos) (figura 2). La meiosis consta básicamente de 4 fases: profase, metafase, anafase y telofase (figura 3) y de forma muy simplificada podría interpretarse como una mitosis doble en la que en la segunda ron-da de división celular no hay duplicación del material génico.

En la profase tiene lugar el entrecruzamiento (crossing-over) de cromosomas homólogos (figura 4), cuyo resultado es la aparición de cromosomas que contienen una mezcla de fragmentos procedentes de cada uno de los cromosomas parentales. Posteriormente, en la metafase, los cromosomas se alinean en el centro y dependiendo de cómo tenga lugar la segregación de los mismos, las células hijas producidas tendrán una dotación genética u otra. Por tanto, el mecanismo de entrecruzamiento de cromosomas (crossing-over) y el proceso de segregación de cromosomas en la división celular añaden variabilidad genética y son el fundamento que permite explicar la gran variedad de fenotipos que se obtienen al cruzar individuos de distintas especies. Estos dos mecanismos no son los únicos que permiten la variabilidad genética, ya que mutaciones no silenciosas que puedan producirse y fijarse, contribuyen igualmente a cambios en la dotación genética y en consecuencia a los fenotipos. Las mutaciones pueden darse de forma espontánea o bien pueden estar producidas por diversos factores físico-químico-ambientales.

Cruces entre Serinus canaria y Carduelis cucullata El resultado directo del cruce entre canarios y cardenalitos fue la obtención de ejemplares que eran capaces de mostrar colores rojos en el plumaje (téngase en cuenta que el lipocromo observado en canarios silvestres es amarillo, nunca rojo). El cardenalito es una especie dimórfica (grandes diferencias en el fenotipo entre machos y hembras). Los cruces entre canarios y cardenalitos se pueden realizar en ambos sentidos en base al sexo, es decir, hembra canario x macho cardenalito y viceversa. Sin embargo, dado el carácter dimórfico del cardenalito, el híbrido obtenido de los dos cruces anteriormente mencionados no es idéntico. Las diferencias que marcan el dimorfismo sexual vienen determinadas por el contenido genético del ejemplar, y a su vez, estas diferencias dependen del material genético del ejemplar, de ahí que un cruce hembra canario x cardenalito, de un híbrido fenotípicamente diferente al que se obtendría por cruce entre hembra cardenalito x macho canario.

Cuando ambos ejemplares se cruzan, a nivel molecular se produce una serie de reacciones cuyo objetivo es mantener el contenido genético de las células. Ahora bien, el contenido genético de las células del híbrido es una mezcla del contenido génico de los gametos (células reproductoras) de los progenitores. Esa mezcla de información genética se produce durante un proceso denominado recombinación del ADN. En consecuencia, un nuevo individuo hereda información genética única y nueva y no un cromosoma íntegro de uno de sus parientes. Este fenómeno se da siempre que hay un proceso de reproducción en animales, pero esta variabilidad es todavía más significativa cuando el cruce se hace entre individuos de distintas especies, variedades, razas o géneros.

Así pues, en el caso de cruce de canario y cardenalito, el fenotipo de F-1 variará mucho dependiendo de la dotación génica de partida (genes implicados en la fijación del color según parte del cuerpo -técnicamente en canaricultura se llama “categoría”-, genes para la asimilación de carotenoides- en canaricultura es “lipocromo”-, etc.) y todo ello considerando además que hay genes ligados al sexo y otros no ligados al sexo. Cuando nacen los individuos de F-1, éstos heredan características de ambas especies, pero con ciertas particularidades que hacen de estos híbridos unos individuos únicos y diferentes. Así, por ejemplo, puede que alguno de los caracteres del fenotipo heredado no sean idénticos a ninguno de los dos parentales empleados -normalmente el resultado de una hibridación se atiene a una “ley” de un porcentaje intermedio entre ambas especies empleadas-, fijando en sus genes unas características únicas y especiales, que, si por capricho de la naturaleza llegan a ser transmisibles genéticamente, darán lugar a otros individuos diferentes con fenotipos idénticos al F-1 inicial.

Si a esta recombinación génica fijada se le suma la intervención de la selección humana en la cría, tras varias generaciones, aparecerán descendientes muy distintos y alejados en su fenotipo al silvestre empleado como patrón inicial. Por tanto, se puede concluir que el género Serinus ha podido incorporar en su genotipo (y por tanto en su fenotipo), la capacidad para asimilar los carotenos rojos gracias a su cruce con el Cardenalito. Ahora bien, esa capacidad de asimilación está sujeta a la genética, producto de la recombinación con la dotación génica del canario. Eso explica que los canarios puedan expresar el color rojo, pero no de una manera tan extensa como los cardenalitos. Estos procesos de recombinación de caracteres con distintas formas de transmisión genética explicarían por qué aparecen variaciones en los fenotipos de los F-1, y sus correspondientes retrocruces R-1, R-2, etc.

Si a estos eventos le sumamos el efecto de la selección o manipulación durante el proceso de cría, se llega a patrones concretos de fenotipo, denominados “categoría” en canaricultura: patrones concretos de pigmentación por carotenoides en el cuerpo del ave. Entre las mejoras aportadas por la intervención del cruce del Cardenalito a los canarios de color, hay otras dos características que son tenidas menos en cuenta y que son muy importantes: 1) la mejora de la estructura del plumaje, haciendo que sea más corta y pegada al cuerpo. Eliminando los temidos quistes de pluma por cruces anteriores con canarios de pluma larga; 2) menor expresión en el fenotipo del plumaje, de la odiada feomelanina, muy típica de los Serinus para camuflarse en su medio natural, y casi nula en los Carduelis cucullata. Así, se logra que los descendientes machos cercanos al Cardenalito silvestre, luzcan un mejor brillo en el plumaje, y un reflejo óptico de contraste entre las melaninas y el lipocromo, sobre todo, en los canarios descendientes de la serie ágata.

Selección-Mutación en híbridos Los híbridos del cruce cardenalitocanario son fértiles (máximo un 50 % y sólo hay fecundidad en el sexo macho y por tanto pueden transmitir a su descendencia su dotación génica (y en consecuencia aspectos de su fenotipo). Es indistinto para conseguir híbridos fecundos, que se emplee el macho o la hembra de cardenalito, sólo que es más corriente emplear el macho, por ser más fácil, ya que la hembra de cardenalito es más selectiva a la hora de elegir su macho. Los criadores puristas de canarios no suelen tener en cuenta que cualquier canario de factor rojo es un híbrido permanente y que, gracias a los procesos de selección de los criadores en las sucesivas generaciones, se pueden alterar algunas de las características genéticas y fenotípicas heredadas. Uno de los híbridos más bellos y llamativos conseguido hasta ahora es el obtenido en F-1 del cruce de Cardenalito por hembra canario ágata rojo mosaico, clásicas o mutadas.

Estas hembras están libres de feomelanina (al menos no se percibe macroscópicamente), con buena categoría mosaico de pluma corta, y un brillo de lipocromo ideal para mejorar esa variedad. Teniendo en cuenta que, aunque la fecundidad de los F-1 machos ronda el 50 % -en los F-1 hembras en nula-, en años posteriores, empleando inicialmente machos y a partir de R-3 también hembras, tendremos una gran descendencia por el vigor híbrido conseguido al ir seleccionando los ejemplares idóneos de cada generación. El cardenalito -cucullata- se ha empleado principalmente para la hibridación con el canario domestico por su capacidad de transmitir la asimilación de los carotenoides rojos. El xantogastra por la capacidad de acumular oxidación negra y menor carga feomelánica. Y el Verdecillo -Serinus serinus- por la mejora de la categoría mosaico de lipocromo amarillo y buen diseño melánico para el fenotipo ágata del canario doméstico.

La naturaleza es todavía, si cabe, más caprichosa cuando al proceso de selección forzado por el criador se suma la aparición y acumulación de mutaciones en los ejemplares. La fotografía inferior muestra el ejemplar de un híbrido que resulta del cruce Cardenalito diluido x canaria jaspe gris dominante, en el que además se han dado dos mutaciones diferentes (una afecta al lipocromo y la otra a las melaninas). Es aquí donde la agudeza y la capacidad de observación del criador juega un papel importante a la hora de identificar cambios significativos en el fenotipo derivados de cambios genéticos.

Tabla 1: Selección de híbridos fecundos
Ejemplar machoEjemplar hembraResultado del cruce (fenotipo)
Carduelis cucullataSerinus domesticus50 % fecundidad en machos
Carduelis xantogastraSerinus domesticus50 % fecundidad en machos
Serinus serinusSerinus domesticus80 % fecundidad en machos
Híbrido Cardenalito x Canaria, hembra ágata plata.
Híbrido Cardenalito x Canaria, hembra ágata plata. · José Antonio Abellán
Izda.: Figura 1. La recombinación genética (una de las hebras de una molécula de ADN se corta y luego se une a una hebra de ADN de otra molécula de ADN diferente). En eucariotas, la recombinación se produce durante la meiosis de la reproducción sexual (división celular), como entrecruzamiento cromosómico entre los cromosomas apareados. Este proceso permite que la progenie tenga combinaciones de genes diferentes a las de sus padres y puede producir alelos quiméricos.
Izda.: Figura 1. La recombinación genética (una de las hebras de una molécula de ADN se corta y luego se une a una hebra de ADN de otra molécula de ADN diferente). En eucariotas, la recombinación se produce durante la meiosis de la reproducción sexual (división celular), como entrecruzamiento cromosómico entre los cromosomas apareados. Este proceso permite que la progenie tenga combinaciones de genes diferentes a las de sus padres y puede producir alelos quiméricos. · Rosa María Martínez Espinosa
Arriba: Figura 2. Comparación de los procesos de mitosis y meiosis.
Arriba: Figura 2. Comparación de los procesos de mitosis y meiosis. · Rosa María Martínez Espinosa
Izda.: Figura 3: comparación entre los procesos de mitosis y meiosis.
Izda.: Figura 3: comparación entre los procesos de mitosis y meiosis. · Rosa María Martínez Espinosa
Figura 4. Resumen del proceso de entrecruzamiento de cromosomas homólogos. Tras el entrecruzamiento, se obtienen cromosomas con una dotación genética diferente a la de los cromosomas homólogos originales. Este proceso se origina en una de las fases de la meiosis denominada Profase I.
Figura 4. Resumen del proceso de entrecruzamiento de cromosomas homólogos. Tras el entrecruzamiento, se obtienen cromosomas con una dotación genética diferente a la de los cromosomas homólogos originales. Este proceso se origina en una de las fases de la meiosis denominada Profase I. · Rosa María Martínez Espinosa
Figura 5. Clasificación de las mutaciones en función de la unidad molecular estudiada. Mutaciones génicas: implica cambio en la secuencia de nucleótidos del material genético (ADN); Mutaciones cromosómicas y genómicas: implican cambios en el número de cromosomas, así como la duplicación o supresión de genes o de segmentos de un cromosoma y la reordenación del material genético dentro o entre cromosomas.
Figura 5. Clasificación de las mutaciones en función de la unidad molecular estudiada. Mutaciones génicas: implica cambio en la secuencia de nucleótidos del material genético (ADN); Mutaciones cromosómicas y genómicas: implican cambios en el número de cromosomas, así como la duplicación o supresión de genes o de segmentos de un cromosoma y la reordenación del material genético dentro o entre cromosomas. · Rosa María Martínez Espinosa
Abajo: Ejemplar de híbrido de Cabecita negra x canaria verde. Un híbrido de estas características es el responsable y el punto de partida de la mutación jaspe.
Abajo: Ejemplar de híbrido de Cabecita negra x canaria verde. Un híbrido de estas características es el responsable y el punto de partida de la mutación jaspe. · José Antonio Abellán
Ejemplar híbrido fecundo cardenalito x canaria.
Ejemplar híbrido fecundo cardenalito x canaria. · José Antonio Abellán
Cardenalito diluido x canaria jaspe gris dominante. Hibrido gris doble dilución con dos mutaciones dominantes distintas, una afecta a la melanina y la otra al lipocromo
Cardenalito diluido x canaria jaspe gris dominante. Hibrido gris doble dilución con dos mutaciones dominantes distintas, una afecta a la melanina y la otra al lipocromo · José Antonio Abellán
Publicado en Ornitología Práctica, número 80, páginas 58–62.
Textos: Rosa María Martínez Espinosa y José Antonio Abellán. Diseños: Rosa María Martínez. Fotos: J. A. Abellán. Tabla y cinco diagramas con rótulos completos conservados.

Edición impresa

Ornitología Práctica nº 80 en papel

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