Veterinaria

Anomalías congénitas: un error de la naturaleza

Roberto C. Fernández Álvarez

Leer el artículo ↓
Caso clínico de doble globo ocular: detalle del ojo izquierdo.
Caso clínico de doble globo ocular: detalle del ojo izquierdo. · Ángel Luis Díaz García

Una anomalía congénita es una alteración anatómica o funcional presente en el organismo del ave desde el momento de su nacimiento. Por lo tanto, es una anormalidad producida durante el desarrollo embrionario del ejemplar. En las aves se han descrito más alteraciones congénitas que en ninguna otra especie de animal doméstico (Pascual del Cueto et al., 2000). Aún así, es un proceso poco frecuente, que raramente encontraremos en nuestros aviarios. En la naturaleza, este tipo de malformaciones prácticamente no se observan, puesto que por la propia selección de las especies, los ejemplares que las sufren no llegan a sobrevivir en su medio natural. Sin embargo, en la cría deportiva en cautividad de pequeñas aves podemos encontrarnos algunos casos curiosos, como el que podemos ver en las imágenes que acompañan este artículo. Al contar con un medio controlado con abundantes recursos alimenticios, algunos ejemplares que en estado salvaje no serían viables, en la seguridad de nuestros aviarios pueden llegar a desarrollar una existencia más o menos exitosa.

Por ello, este tipo de rarezas normalmente han sido descritas en aves cautivas, siendo prácticamente anecdóticas sus reseñas en estado silvestre.

¿Por qué se producen? Las alteraciones congénitas pueden desarrollarse por diferentes causas, teniendo todas ellas un nexo en común, que es que producen una alteración en el organismo durante su desarrollo embrionario. Podemos clasificar las causas predisponentes en tres grandes grupos, como son la exposición a tóxicos, la concurrencia de enfermedades infecciosas durante la formación del embrión y las causas genéticas. Cuando las hembras se exponen a tóxicos, también conocidos como agentes teratógenos, durante la formación del huevo, pueden llegar a afectar a éste, provocando la puesta de un huevo claro o la mortalidad temprana del embrión. Sin embargo, en algunas ocasiones, el daño causado no es letal y acaba naciendo un pollo con algún tipo de anormalidad. Dentro de estos agentes teratógenos podemos encuadrar los tóxicos ambientales y los fármacos. Dependiendo en que estadio de desarrollo se encuentre el huevo en formación puede ser más o menos sensible a esta exposición. En segundo lugar nos encontramos con que la presencia de un proceso patológico en el organismo de las hembras reproductoras durante la formación del huevo también puede influir en la viabilidad de éste.

Es un mecanismo de acción muy similar al de los agentes teratógenos, ocasionando la muerte del embrión o su desarrollo con algún tipo de anormalidad. Por último están las causas genéticas, que suelen ser las más frecuentes. Aunque normalmente se producen por una deficiencia o irregularidad en el material genético del ejemplar producida al azar, en ornitología deportiva la frecuencia de aparición aumenta debido al planteamiento que hacemos con los acoplamientos de nuestras líneas de trabajo. El empleo de altas tasas de consanguinidad para fijar características genéticas concretas y los reproductores que portan caracteres incompatibles o con factor letal aumentan considerablemente la probabilidad de aparición de anomalías congénitas. Esta es una de las razones de que en cautividad su frecuencia sea mayor que en la naturaleza, debido a que nosotros mismos forzamos algunos cruces genéticos menos viables, que no se producirían de forma natural.

¿Qué pueden provocar en el ejemplar? Una anomalía congénita puede afectar a cualquier estructura o función orgánica teniendo unas consecuencias más o menos graves para la supervivencia del ejemplar. Pueden ocasionar desde una pequeña alteración imperceptible, que no afecte al desarrollo normal del ave, hasta graves malformaciones en órganos y tejidos, provocando que sea un organismo inviable, que normalmente ya no llega a desarrollarse dentro del huevo. Solemos relacionar estas taras con las malformaciones anatómicas externas fácilmente visibles, ya que son las que podemos identificar y las más llamativas. Sin embargo, existen otras muchas que son microscópicas o que afectan a ciertas funciones fisiológicas o metabólicas y que no pueden observarse, pasando inadvertidas a simple vista. Muchas de las malformaciones que se producen no llegan siquiera a diagnosticarse como tal, puesto que son incompatibles con la vida y provocan la muerte del ejemplar, sin observar signos atípicos externos. En algunos casos ya no permiten que el desarrollo embrionario llegue a término, y en otros, aunque nace el pollo, las malformaciones son internas y no las podemos identificar directamente.

En la práctica totalidad de estos casos no se relacionan las muertes con un problema congénito, derivando el diagnóstico en supuestos infecciosos o nutricionales. Esto hace que sea muy complicado dar cifras aproximadas de la prevalencia de este tipo de anomalías en nuestras aves, puesto que no contamos con medios que permitan hacer un diagnóstico certero en todos los casos. Las anomalías congénitas más graves suelen estar relacionadas con una alteración en los órganos internos, como corazón, pulmón o hígado, siendo incompatibles con la vida. También las que afectan a una función básica del metabolismo del ave provocan la muerte del embrión o del pollo durante sus primeros días de vida. Por otro lado, las anomalías externas suelen ser frecuentes en los tejidos córneos, anejos y extremidades, no teniendo asociada tanta gravedad. Así las más reconocibles tienen que ver con la malformación en una extremidad, la ausencia de una uña o un dedo, plumas que crecen de forma extraña… en la mayoría de los casos son compatibles con una vida normal y no provocan demasiados problemas, llegando a reproducirse estos ejemplares con total normalidad.

¿Hay tratamiento o forma de prevenirlas? Estos procesos no tienen tratamiento ya que son parte del desarrollo embrionario del organismo. Son una anomalía, no una enfermedad. El único tratamiento que pueden precisar es para controlar algunos síntomas secundarios, desencadenados a raíz de la alteración congénita. Pueden requerir el tratamiento de rozaduras por un mal apoyo de las extremidades, administración de vitaminas para fortalecer el crecimiento juvenil, aplicación de colirios por una alteración en los párpados… Siempre serán protocolos para mejorar la calidad de vida del ejemplar o suplir una deficiencia orgánica, no llegando a erradicar el problema inicial. La prevención es complicada porque son procesos no repetibles, que surgen por azar, y por lo tanto no tienen un patrón de aparición que podamos controlar. Debemos evitar aquellos factores que facilitan su aparición, como la exposición a tóxicos o fármacos durante la formación y puesta de huevos, el control de las enfermedades infecciosas durante la cría y el correcto acoplamiento de nuestros reproductores.

Caso clínico: “doble globo ocular” Canario Negro Eumo Amarillo Intenso de 44 días de edad, con presencia de dos globos oculares en el lado izquierdo dentro de una misma cavidad orbitaria. El ojo del lado derecho es de morfología normal. Presenta visión del lado izquierdo respondiendo a los estímulos luminosos, aunque en la exploración se muestra que sólo percibe movimiento a corta distancia, por lo cual su comportamiento es más tranquilo, debido a esta limitación en la visión. Mantiene la función de parpadeo normal del lado afectado, haciendo movimiento con los párpados de los dos ojos izquierdos. A medida que va desarrollándose el ejemplar, el globo ocular más pequeño se ha ido desplazando hacia el interior de la cavidad orbitaria, siendo cada vez más difícil su observación, con lo que se supone que en edad adulta ya prácticamente no se observe la anomalía. Desciende de un acoplamiento entre hembra Negro Amarillo Nevado portadora de Eumo con macho Negro Amarillo Intenso Eumo. Tras dos años de cría, es el único ejemplar que ha presentado alteraciones congénitas, resultando el resto de hermanos normales, tanto los puros como los portadores.

Canario Negro Eumo Amarillo Intenso del caso clínico de doble globo ocular.
Canario Negro Eumo Amarillo Intenso del caso clínico de doble globo ocular. · Ángel Luis Díaz García
Publicado en Ornitología Práctica, número 66, páginas 46–47.
Texto: Roberto C. Fernández Álvarez. Fotos y aviario: Ángel Luis Díaz García

Edición impresa

Ornitología Práctica nº 66 en papel

Llévate el número completo, con todas sus fotografías y láminas, por 7,00 €.

Ver ficha