Como continuación de un anterior artículo mío sobre los Verderones píos, publicado en el número 38 de Ornitología práctica, me gustaría ahora exponer los resultados obtenidos con el acoplamiento de los mismos con una Canaria lipocrómica Blanco dominante. Como todos los años, en enero aislé las parejas que iba a utilizar en hibridación, alojándolas en voladeras de 105 cm o bien en jaulas de 60 cm. Esta estrategia permite crear un mínimo de confianza, necesario sobre todo si los ejemplares son de colores muy diferentes. Para mi propósito, elegí un robusto macho de Verderón parcialmente aciánico, muy típico, con amplias zonas lipocrómicas amarillo intenso, y lo acoplé con dos hembras de Canario lipocrómicas Blanco dominante de excelente talla, pero con el plumaje un poco abundante. Soy del parecer que cuando los progenitores tienen una buena talla, forma y color, los resultados estarán, por lo general, a la altura de las expectativas. Apenas lo introduje en la voladera, el macho, atemorizado quizás por el color de las hembras, empezó a golpearse con violencia contra las paredes del jaulón, perdiendo todas sus rémiges.
Lo sustituí de inmediato por otro macho de las mismas características, aunque de talla un poco menor, que tras algunos días de confusión, se tranquilizó. En marzo, el macho estaba ya en celo y separado con una de las hembras, que ya amagaba la construcción del nido, y con la que se acopló varias veces, mientras seguía cantando como un poseso. Pocos días después, la hembra empezaba la puesta. Lamentablemente, al tercer huevo, encontré al macho rígido, con un hilo de sangre en el pico. Desconcertado y también un poco desmoralizado puesto que pensaba que se trataba de un acoplamiento fácil y de resultado seguro, tomé al primer macho, con las alas todavía en crecimiento, y lo acoplé con la segunda Canaria, que una semana después puso e incubó 5 huevos.
Mientras tanto, de los 4 huevos puestos por la primera Canaria, nacieron dos pequeños, de aspecto muy claro y que resultaron ambos de color blanco. Varias veces al día observaba a los pequeños en mis manos, en busca de alguna mancha melánica, que habría malogrado su presentación a los concursos. Los ejemplares, una vez emplumados, resultaron ser un macho y una hembra: el primero, fuerte y poderoso, muy parecido al Verderón, tenía una pequeña mancha en el cuello; la hembra, pequeña y grácil, era absolutamente blanca. De la segunda Canaria nacieron otros cuatro híbridos: dos machos blancos y uno amarillo, con pequeñas manchas sobre diferentes partes del cuerpo, y una hembra completamente amarilla. En total pues seis noveles destetados de las mismas Canarias, todos muy vivarachos y con una estructura y comportamiento que ponían en evidencia su parentesco con el indígena. A los híbridos machos, después del 60º día, les suministré un compuesto a base de vitamina E, tanto líquida como en polvo, que parece que ejerce una buena influencia sobre el desarrollo del aparato reproductor y sobre la fertilidad de los sujetos.
No se si esto es verdad, pero sin embargo puedo asegurar que utilizo desde años estos productos con mis híbridos y que de un F1 de Lúgano x Canaria Blanco dominante he obtenido un R1 pizarra, que hasta ahora me ha dado huevos fecundos pero con embriones que no llegaron a desarrollarse. La misma experiencia he tenido con un F1 de Verderón pizarra, el cual, acoplado con una Verderona pía, ha dado huevos fecundos y embriones desarrollados hasta el 4º o 5º día. Está claro que, por lo que se refiere a los F1, nuestro objetivo es su utilidad: todos los ejemplares machos con fondo blanco se acoplarán, durante toda su vida, con hembras más o menos lipocrómicas, con el fin de obtener, con un poco de suerte, un Verderón totalmente blanco. Es, evidentemente, sólo un proyecto, como también lo era la selección por medio de píos, del Verderón amarillo lipocrómico.
Análisis genético del híbrido
Verderón parcialmente lipocrómico x
Canaria lipocrómica Blanco dominante
En el acoplamiento que acabamos de analizar intervienen dos factores hereditarios: el acianismo, parcial en el Verderón y total en la canaria, y el factor blanco dominante, presente únicamente en la canaria. El acianismo es un factor hereditario de tipo cuantitativo, que se manifiesta en la prole “por acumulación”, es decir por valores crecientes (o decrecientes) según el patrimonio genético de los propios progenitores. En el caso en cuestión, ambos progenitores estaban dotados del factor acianismo, como hemos dicho, parcialmente, pero ampliamente, en el Verderón y totalmente en la Canaria lipocrómica. La prole que nació, por consiguiente, se presentó, obviamente, con manchas más o menos extensas, alternando las manchas melánicas desde el 30 y el 40%, como podemos ver en el macho que mostramos en la fotografía y en el que se aprecia la nuca, las mejillas, el cuello, la parte alta del pecho y parte de las rémiges de un evidente color pizarra, hasta el acianismo total, como vemos en las dos hembras, una blanca dominante y la otra amarilla.
Por su parte, el factor “blanco dominante” proviene exclusivamente de la Canaria. Este factor, a diferencia del acianismo, es de tipo monogénico o mendeliano, es decir inducido por un solo gen, de comportamiento autosómico dominante, e genera una pérdida casi total del lipocromo amarillo, que permanece siendo visible exclusivamente sobre los bordes de las rémiges. Dado que en canaricultura este gen ha sido ampliamente considerado como letal en doble factor, un gran número de las Canarias hoy en día disponibles en el mercado son genéticamente de medio factor, es decir heterocigóticas. Prevalece, por consiguiente, la herencia típica del medio factor dominante: únicamente alrededor de la mitad de la prole, tanto machos como hembras, obtienes el factor dominante. A la luz de estas consideraciones, el acoplamiento en cuestión debería haber dado toda la prole parcial o totalmente aciánica y la mitad de la misma también blanco dominante. De hecho, de los 6 híbridos obtenidos 4 (3 de factor blanco y 1 de factor amarillo, es decir no blanco dominante) resultaron ser parcialmente aciánicos y los otros dos, totalmente aciánicos, uno blanco dominante y el otro amarillo




Texto: Guido Fusi. Fotos: Alcedo, salvo fotografía de noveles: G. Fusi.




