Exóticos

Tangaras

G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann

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Tangara seledon.
Tangara seledon. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann

Como avicultor europeo y observador de aves, siempre he admirado con envidia los espectaculares colores de las aves del hemisferio sur. Nosotros criábamos jilgueros y camachuelos comunes europeos, siendo las especies más coloridas que se podían encontrar, y en mi infancia, los Diamantes de Gould eran los favoritos en mi superpoblado aviario. No tardé en comenzar a criar esta maravillosa especie, pero cuando adquirí mi primera pareja de un experimentado criador, vi un ave que en términos de belleza y color podía competir sin dificultad con los Goulds: la Tangara de cuello rojo. Y gracias a Dios, mis padres no permitieron que comprase esa ave, ya que desconocía todo sobre la particular dieta de dicha especie, y seguro que no hubiese tenido una vida muy agradable ni muy larga en mi pajarera. Esas primeras especies de aves que me impactaron, permanecerían en mi mente el resto de mi vida. Todavía me gustan los Diamantes de Gould y adoro a la mayoría de las Tangaras.

Paisaje forestal que abre el artículo Tangaras.
Paisaje forestal que abre el artículo Tangaras. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann

Las Tangaras en su medio natural

En nuestros viajes a Brasil hemos tenido la fortuna de observar a algunas de estas joyas aladas en los patios y jardines de nuestros alojamientos. Tangara de cuello rojo (Tangara cyanocephala) Como muchas especies que habitan a lo largo de la costa este de Brasil, dependen de la Mata Atlántica, una selva húmeda y hábitat único en el mundo, llena de especies de Tangaras endémicas. Existen bastantes lugares, en particular alrededor de Ubatuba, donde estas aves son abundantes y visitan los comederos, siendo fáciles de observar. A pesar de lo cual, su número está disminuyendo debido a la destrucción de su hábitat. Primero las plantaciones de cafetales, luego el cultivo de la caña de azúcar y la necesidad de pastos para el ganado vacuno, y por último la demanda de más tierra para la construcción y la industria, han ido mermando su territorio y alterándolo como ocurre en el resto del planeta; agricultura, minería, deforestación., etc. siendo muy complicado encontrar el equilibrio entre ecología y economía.

Este pájaro imponente, del que incluso nuestras cámaras digitales no pueden atrapar todos los matices sutiles del color de su plumaje, afortunadamente está disponible en cautividad proveniente de los limitados stocks que se consiguen reproducir. Aunque sea necesaria una buena cantidad de dinero para adquirirlos o un buen amigo criador que te regale una pareja. La Tangara de cuello rojo está entre las pocas especies de Tangaras que han llegado a ser criadas incluso en jaulas, lo cual no es habitual entre este tipo de aves.

Tangara de cabeza verde

(Tangara seledon) Es de lejos, la más adaptable, y se la encuentra a menudo en los parques y jardines de las pequeñas ciudades. Visita a menudo los comederos de las viviendas. Se la encuentra en cautividad y es la especie más indicada para los principiantes. En algunos centros turísticos y hoteles, esta aves cogen de la mano pedazos de papaya y plátano.

Tangara Saíra amarilla

(Tangara cayana) No solamente se limita a su hábitat natural del margen del bosque, si no que también se la encuentra en parques y pequeñas huertas. Su adaptabilidad explica lo bien que se desenvuelven tanto en libertad como en cautiverio. Tiende a alimentarse con insectos durante todo el año, pero reduce su consumo fuera de la época de cría. Nunca vimos pájaros demasiado confiados de esta especie en libertad.

Tangara de Sayaca

(Thraupis sayaca) No hay un sólo lugar sin la Tangara de Sayaca. Un sólo naranjo o un árbol de la papaya dentro de la ciudad bastan para atraer a estos pájaros. Muchas parejas de esta especie llegan a criar en las ciudades, ya sea en los huecos de los muros o en las macetas de plantas colgantes. Aparece en áreas donde nadie podría esperar encontrar una especie forestal como ella. Se establece y reproduce muy bien en cautividad y está entre las especies más fáciles de mantener y criar.

Tangara de alas azules

(Thraupis cyanoptera) Estrechamente emparentada y similar a la anterior especie. No es tan adaptable, restringiéndose su presencia a las áreas boscosas húmedasy es tan fácil de cuidar en cautividad como la Tangara de Sayaca, pero menos dominante cuando se mantiene en las colecciones mixtas. Ambas son objetivo ideal para los fotógrafos, pues son menos tímidas y esquivas que otras Tangaras más llamativamente coloreadas

Tangara ornata

(Thraupis ornata) Es otro pájaro imponente y fácil de fotografiar, ya que permanece a menudo largos ratos al descubierto, visitando regularmente los comederos y las zonas donde haya fruta, concurriendo en buen número y dominando a otras especies en su turno de alimentación. Por esta razón, en cautividad deben mantenerse aisladas por parejas y en pajareras bien acondicionadas con plantas, ya que al inicio de la temporada de cría nuestras parejas llegaron a ser extremadamente territoriales, lo que sumado a su tamaño, puede traer fatales consecuencias para otras aves.

Tangara Saíra de antifaz

(Pipraeidea melanonota) Se alimenta de insectos todo el año y es una especie muy activa, siendo difícil de fotografiar, pues se mueve constantemente por la copa de los árboles, buscando su alimento. Se la encuentra a menudo en plantaciones de eucaliptos, donde se alimenta de los parásitos de los árboles, principalmente de áfidos y psilídeos.

Tangara de nuca amarilla

(Trichothraupis melanops) Se alimenta de muchos insectos y podría ser confundida con un papamoscas, pues los caza al vuelo, actuando como un predador apostado en su posadero, esperando el paso de algún insecto para lanzarse al vuelo y capturarlo. Pero también se alimenta de frutas y bayas durante todo el año, frecuentando a veces los comederos donde se les ofrece restos de papayas y plátanos

Tangara hepática

(Piranga flava) Es una visitante ocasional de los comederos y aunque no es muy tímida, gusta de mantener una prudencial distancia con las zonas habitadas. Como especie migratoria, presenta cambios conductuales durante las distintas épocas del año, como desasosiego e hiperfagia premigratoria, no siendo una especie para principiantes.

Tangara brasileña

(Ramphocephalus bresilius) Más coloreada de rojo que la especie anterior. Aunque es escasa en cautividad, resulta muy común en su medio natural. No es demasiado difícil de mantener y criar. Los machos pueden ser extremadamente territoriales, y por tanto sólo deben estar con su pareja. En este sentido, lo que para otras Tangaras es aconsejable, para la Tangara brasileña es obligatorio. Son difíciles de observar en su medio natural mientras buscan alimento, pues aunque daría la impresión de ser como un faro en el bosque, la luz y las sombras, así como los contornos del follaje y las flores rojas de los árboles, las camuflan perfectamente, siendo además una especie muy reservada y silenciosa. Solamente el macho, al principio de la temporada de cría, emite sus estrofas simples. Las hembras, con su plumaje parduzco, se camuflan bastante bien también y pueden incluso llegar a ser más esquivas que los machos. Una vez detectadas, tienden a comportase de manera más confiada y son un buen blanco para los fotógrafos, pues confían en su camuflaje.

El color rojo de los machos crea problemas a los fotógrafos, al igual que la Tangara de cuello rojo y algunas otras especies con colores muy saturados, siendo la mejor luz para fotografiar a estas bellezas, la de los días nublados. Esta luz es precisamente la que deseamos tener para para fotografiar a la Euphonia chlorotica y a la Euphonia violacea.

Euphonia verde y Euphonia violácea

(Euphonia chlorotica) y (Euphonia violacea) Ambas especies están estrechamente emparentadas pero difieren mucho en su comportamiento. La Euphonia violácea es mucho más adaptable en su medio natural y ocupa las cercanías de las zonas urbanizadas. A pesar de ser menos llamativa, es más accesible a los objetivos fotográficos, siendo menos tímidas y permitiendo un mayor acercamiento. Como la anterior especie dicromática citada, las hembras son más confiadas que los machos. Estas dos especies de Euphonias se han conseguido criar en cautividad, incluso en grandes jaulas. Nuestras parejas fueron alojadas junto a pequeños granívoros y zoosterops, reproduciéndose sin problemas. Ofrecimos un área camuflada y tranquila para el nidal (similar al utilizado por los estríldidos), forrándolo externamente con trozos de corteza de árbol para hacer que pareciese más natural. Sin este tipo de nido no hubiésemos conseguido que nuestras parejas se reprodujesen. El material de relleno empleado fue musgo, pequeñas raíces, hojas secas y algunas fibras de coco.

Chlorophonia azul

(Chlorophonia cyanea) De espectacular belleza y cuya coloración se asemeja a la de la bandera brasileña, de ahí su denominación local, Bandeirinha, inspirándose seguramente el artista que diseñó la bandera nacional brasileña en los colores de esta hermosa ave. Esta especie habita los bosques húmedos de entre 500 y 2.000 m de altitud, y en algunas zonas de su distribución sobrevive a condiciones meteorológicas muy adversas y duras durante el invierno. (-3 y –5 ºC con lluvia y niebla persistente). Después de noches en las que no son raras las heladas, se congregan en gran número en los árboles y en los comederos cercanos a los márgenes de los bosques. Están entre los pájaros más encantadores que conocemos. No son tímidas, ya que confían en su camuflaje perfecto que las hace difíciles de ver mientras se alimentan en la densa vegetación. No tenemos experiencias con ellas en cautiverio, pero como son relativamente pequeñas y no dominan a otras especies en los comederos cuando las hemos observado, seguramente se mantengan bien en cautividad junto a otras especies pacíficas, o aún mejor, teniéndolas aisladas por parejas en pajareras bien plantadas.

Para los fotógrafos, ésta es otra especie para la que no se requiere la luz del sol para retratarla, ya que su plumaje es altamente reflexivo y habitualmente con luz solar directa se obtienen colores sobrexpuestos y saturados. Afortunadamente, son habituales los días sin sol en sus áreas de distribución. De hecho, a veces tenemos que buscar el sol para calentarnos después de haber conseguido fotografiarlas.

Euphonia pectoral

(Euphonia pectoralis) No quiero olvidarme de mi favorita, no incluida entre los mejores cantores; su canto me recuerda las mañanas húmedas en las que caminábamos por la Mata Atlántica en busca de Tangaras. Esta ave se puede observar en pequeñas bandadas, y habita tanto en el interior del bosque como en los márgenes del mismo. Gustan de buscar una cobertura extrema para sus nidos, situados en las matas de Bromelias o en las pequeñas grietas de la corteza de los árboles viejos. Utilizan musgo y otras plantas para mimetizar al máximo su nido. En cautividad, se amansan enseguida, pero necesitan un área donde poder sentirse apartadas y confiadas, mejor si disponen de mucha cubierta vegetal y si no se las molesta. Cuando incuban, toleran los controles del nido, pero antes o durante la construcción del nido no deben ser molestadas. La puesta varía entre 3 y 5 huevos. El periodo de incubación varía entre 14 y 16 días, dependiendo de si han sido molestadas o no. Llevarán a cabo tres nidadas, como en su medio natural. El alimento para la cría de sus polluelos está compuesto principalmente de insectos como orugas y larvas de la polilla de la cera (gusanos de la miel).

También aceptan larvas del gusano de la harina y crisálidas (huevos) de hormiga. Posteriormente añaden a la dieta algo de fruta, pero la base siguen siendo los insectos. Nunca tuvimos éxito con esta especie hasta que conseguimos una verdadera hembra, ya que la mayoría de las aves importadas eran machos inmaduros, si bien son sexualmente maduros a partir del año de edad. Hoy en día, el sexado por ADN nos evitaría este problema, pero en aquellos tiempos no estaba disponible. Actualmente hay muy pocos pájaros de esta especie en Europa y su supervivencia en cautividad no es segura.

Maniquí de cola rosada

(Chiroxiphia caudata) Denominada en Brasil como Tanagara. Es la más ansiada para mi próxima adquisición. Sigue siendo por fortuna bastante común en su hábitat natural y de madrugada, en primavera, escuchábamos a menudo el chirrido y la algarabía de los machos cuando realizaban su cortejo en sus territorios nupciales. Como casi todos los Maniquíes, tienen un cortejo espectacular, con varios machos bailando alrededor de la hembra, habiendo un solo vencedor que dominará al resto y se apareará con la hembra. Pero incluso el más humilde macho es una criatura maravillosa, imponente y perfecta por sí sola. Sólo espero que los avicultores consigan establecer una población viable de por lo menos un par de especies antes de que sea demasiado tarde.

Las Tangaras en cautividad

Alimentación

Su dieta principal está integrada por frutas, insectos y néctar, siendo un poco más difíciles de mantener y criar que la mayoría de los granívoros. Pero esto no significa que sea imposible cuidar y perpetuar una estirpe de aves criadas en cautividad de cualquier especie de Tangara. La mayoría de Tangaras prefieren la fruta dulce como los plátanos maduros, las uvas, y las manzanas. Pero entre la fruta favorita sin duda está la papaya, tanto para las aves silvestres, como para las nacidas en cautividad. Por desgracia, en Europa no disponemos de papayas maduras, y esa es la fruta que más necesitan nuestras Tangaras. Pero incluso las papayas menos maduras será devoradas con verdadera fruición. Siempre que he criado Tangaras, la disponibilidad de papayas ha marcado la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por supuesto que la mayoría de las Tangaras tomarán néctar del utilizado para los Colibríes y los Loris, y mis pájaros siempre lo han tenido disponible.

Dicho néctar es la vía ideal para administrar medicamentos y complementos vitamínicos disueltos en el mismo, ya que si se administran en el agua de bebida, puede que la cantidad ingerida no sea la adecuada, por escasa, ya que las Tangaras reducen el consumo de agua si tienen néctar a su disposición, pues el agua forma parte de dicho néctar. Y en un par de días apenas tomarán agua del bebedero, lo cual entorpecerá cualquier tratamiento de urgencia, pues esos dos primeros días son vitales para atajar cualquier problema de salud. Afortunadamente, la mayoría de las Tangaras son pájaros robustos, con el gran “pero” de que como la mayoría de frugívoros y nectívoros, pueden verse afectados por hongos y tricomonas. La Eschericia coli es otro problema común en determinadas especies. Los problemas sanitarios que podemos encontrar son muy similares a los de los Loris, dada la naturaleza líquida de los excrementos y de las sobras de alimento, medios ideales para los gérmenes. Por este motivo conviene mantener el sustrato de heces y restos de alimentos lo más alejado posible de nuestras aves, más incluso que con los granívoros.

El alimento debe ser ofrecido dos veces al día y sus sobras retiradas totalmente. Recomiendo prestar especial atención a la limpieza de los posaderos y perchas, ya que la mayoría de las aves limpian sus picos y frotan sus cabezas en dichos posaderos y éstos pronto se cubren de una capa de azúcares y fruta descompuesta, que se convierten en un lugar propicio para el desarrollo de hongos y bacterias, produciendo éstos la mayoría de las infecciones oculares y digestivas diagnosticadas. Casi todas las Tangaras cambian su dieta durante el periodo reproductivo, incluyendo los insectos en la misma. La fruta, aún siendo vital, disminuye en importancia. Cualquier clase de insecto puede ser conveniente, pero las Tangaras, aunque prefieren gusanos de la miel (larvas de la polilla de la cera), y es comprensible que en libertad consuman grandes cantidades de orugas. Pero también comerán gusanos de la harina, crisálidas de hormiga (conocidas como huevos de hormiga), y pequeños grillos. Hemos tenido el problema de que si ofrecíamos a las aves demasiados gusanos de la harina, las parejas reproductoras abandonaban a sus nidadas para realizar otra puesta.

Esto no ocurría cuando les ofrecíamos termitas y orugas salvajes, incluso si lo hacíamos en grandes cantidades. Aún nos preguntamos cuál podría ser la razón de tan dramático comportamiento, motivado por la ingesta excesiva de gusanos de la harina. Aunque no empleamos pastas de cría, la mayoría de Tangaras las aceptan sin dificultad si se mezclan con fruta o insectos. Es muy importante el control del estado físico y de las reservas grasas de las aves, ya que muchas especies tienden a engordar en demasía y en poco tiempo. En caso de que sea así, reduciremos el aporte de carbohidratos en la dieta y suministraremos menos fruta madura. El incremento de peso indica que el aporte de insectos en la dieta es excesivo. En el caso de la Tangara de nuca amarilla (Trichotrhaupis melanops) y de la Tersina (Tersina viridis), ambas comen insectos durante todo el año.

Las especies migradoras son también propensas a engordar con facilidad, así también como algunas especies que habitan en altitudes elevadas, siendo habitual en ambos casos el que en su vida en libertad dispongan de reservas grasas, ya que los pájaros de las montañas acumulan grasa para utilizarla como reserva para mantenerse calientes por la noche. Como en cautividad no sufren esas condiciones meteorológicas adversas, su dieta ha de adaptarse a las temperaturas moderadas, para evitar que no acumulen su ración de grasa diaria, que al no ser quemada por la noche, haría que engordasen extremadamente, invalidándolos para la cría. Lo mismo ocurre con las especies migradoras, que acumulan reservas grasas para sus largos viajes, que no podrán realizar si están en cautividad. A estas especies difíciles, les controlamos el peso una vez por semana, hasta que demos con la dieta equilibrada. Controlaremos a todos los pájaros cerca de 8 semanas antes del inicio de la estación de cría, incluso a los que pensamos que no están gordos. No es lo más idóneo bajar la ración de alimento durante la cría, ya que esto no sería un buen indicador para que las aves se reproduzcan.

De hecho, esta disminución en la dieta sirve de indicador para muchas especies de que la estación reproductiva toca a su fin.

Reproducción

La mayoría de las Tangaras escogen rincones oscuros y con mucha cubierta vegetal para construir sus nidos, ya que en su medio natural habitan en densos bosques. Como material de anidamiento aceptarán la fibra de coco, pero también se les debe ofrecer lo que encontrarían en sus bosques de origen; musgo, hojas verdes, raíces, telarañas, lana, etc. Normalmente, la puesta de los huevos no suele dar problemas de retención en estas aves. Tendremos que prestar atención a que la dieta contenga la suficiente cantidad de calcio y vitamina D3. Existen numerosos productos en el mercado que pueden ser usados como complemento y que contienen los citados componentes. Nosotros utilizamos el complemento de la marca Nekton denominado Nekton MSA, que contiene el calcio y la vitamina D3 suficientes como para que nuestras aves nunca hayan presentado problemas de puesta. El modo de administración de este producto es espolvoreado sobre la fruta o los insectos dos veces por semana. A la hora de controlar los nidos, nunca hemos tenido problemas, pero hay que actuar con prudencia, pues no significa que no pueda haberlos.

Es mejor ser cuidadosos que no tener que lamentarnos después por haber hecho algo inconveniente, en particular cuando las aves inician la incubación. En todas las especies de Tangaras es más probable que abandonen el nido si las molestamos al principio de la incubación, pues el esfuerzo realizado por ellas hasta ese momento no ha sido mucho, costándoles más el abandono si tienen pollos nacidos. Después de la eclosión de los huevos, la ingesta de insectos aumenta considerablemente, así como disminuye el consumo de fruta. Pero tan pronto como los jóvenes empluman, vuelven al habitual consumo de fruta anterior a la cría de los pollos. De nuevo , no podemos obviar la importancia de la papaya para nuestras aves, pues como ya hemos dicho, esta fruta marca la diferencia entre el éxito y el fracaso y no conocemos la razón de ello. Siempre que hemos ofrecido papaya a nuestras aves, hemos obtenido felices resultados. Normalmente, todas la aves prefieren fruta dulce y madura, ya que la fruta, aún verde como los plátanos inmaduros, es un alimento que las Tangaras y Euphonias no podrán digerir.

En libertad, no comen la fruta en estado de inmadurez, por lo que forzarlas en cautividad a comerla aún verde les crearía problemas digestivos y de desnutrición, que a largo plazo serían mortales.

Paisaje forestal de la apertura del artículo.
Paisaje forestal de la apertura del artículo. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Tangara cyanocephala.
Tangara cyanocephala. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Tangara cayana.
Tangara cayana. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Thraupis sayaca.
Thraupis sayaca. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Thraupis cyanoptera.
Thraupis cyanoptera. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
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Thraupis ornata. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
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Pipraeidea_melanonota. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
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Trichothraupis melanops. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Piranga flava.
Piranga flava. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Piranga flava.
Piranga flava. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
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Euphonia chlorotica. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
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Euphonia violacea. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Chlorophonia cyanea.
Chlorophonia cyanea. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Euphonia pectoralis.
Euphonia pectoralis. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Chiroxiphia caudata.
Chiroxiphia caudata. · G. Hoffmann, F. Scheffer y C. Mettke-Hoffmann
Publicado en Ornitología Práctica, número 66, páginas 48–64.
Texto y fotos:: G. Hoffmann, F. Scheffer, C. Mettke-Hoffmann. Traducción y adaptación: Ángel Luis Rodríguez Barbero

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