Las Esporofilas están integradas por pequeñas especies, de bonitos y llamativos colores, algunas muy buenas cantoras, todas ellas del mismo género (Sporophila). Formadas por más de 30 especies de la familia Emberizidae, sus tamaños oscilan entre los 14 cm de las más grandes y los 9 cm de las más pequeñas. Entre las mejores cantoras se encuentra la Esporofila de vientre rojo (Sporophila minuta) que, a pesar de su pequeño tamaño, tiene un canto muy melodioso y agradable. Se distribuyen desde Méjico por todo el centro y sur de América. La Esporofila de collar (Sporophila collaris) habita en Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina. Con un tamaño de 12 cm, es una de las especies más bellas de este género. También posee un canto bastante agradable, catalogándose 3 subespecies: Sporophila collaris ochrascens, Sporophila collaris collaris y Sporophila collaris melanocephala, siendo esta última subespecie la que aparece en las fotos.
Su colorido en general es marrón acanelado, dándose cierto dimorfismo sexual, ostentando el macho los colores más llamativos y vistosos, con su característica cabeza negra y amplio collar también negro, que se encuentra entre el mentón, la garganta, que es blanca, y el pecho marrón acanelado, así como franja alar blanca, muy nítida en el macho. En cambio, en la hembra, la cabeza se muestra muy diluida, más bien gris y apenas resulta perceptible el collar, que se ve más en hembras adultas de varios años de edad. Por su colorido recuerda al canario alario (Serinus alaria) a pesar de tratarse de especies muy diferentes, que pertenecen a familias distintas. En mi aviario, la mayoría de los aficionados que las han visto y conocían de la existencia de los canarios alarios, siempre las han confundido con éstos.
Dada mi afición a las aves de pico gordo, ya hace años que me habían llamado la atención, aunque por su pequeño tamaño no resultaban de los picogordos que más me atraían, prefiriendo a las reinamoras, bicudos, camachuelos y especies similares. Sin embargo, cuando tuve ocasión de ver en vivo a esta especie, me gustó mucho. Su pico es muy parecido al de las reinamoras y a pesar de su pequeño tamaño, muy bien se les podría denominar picogordos (en realidad su pico es proporcionalmente tan grande y gordo como el de las reinamoras). Los primeros ejemplares que conseguí fueron una pareja reproductora de varios años de edad y otra pareja joven, que resultaron ser dos machos. Estos ejemplares los recibí de Argentina en el mes de abril y habían cambiado recientemente la pluma. Para sorpresa mía, tan sólo a los 15 días de estar en mi aviario en una jaula de cría, observé al macho cantar a la hembra y hacerle la corte con gran ímpetu, mientras que la hembra asistía. Les puse la nidera y material para la realización del nido e inmediatamente se pusieron a construirlo.
Una semana después, la hembra depositaba el primer huevo, realizando desde mayo a julio dos nidadas, de las que sólo nació un pichón en cada una de ellas, muriendo el de la primera después de abandonar el nido; el de la segunda resultó ser una hembra, que me vino muy bien la temporada siguiente para aparearla con uno de los machos jóvenes.
Su reproducción no muestra grandes dificultades. Las podemos reproducir en las jaulas de metro para canarios e incluso a las parejas de varios años de edad, en la mitad de la jaula. Al tratarse de especies de pequeña talla, las nideras de los canarios nos resultarán un poco grandes y, lo que es peor, demasiado planas. Las esporofilas construyen pequeños nidos en forma de copa, pero con mayor profundidad que los canarios. Cuando la hembra se encuentra incubando, no se le ve, debido a su profundidad. Si disponemos de tiempo y medios, lo mejor es que hagamos nosotros las nideras con cuerda de hilo de pita o esparto. Como he dicho, más pequeñas que las de los canarios y más hondas o, en su defecto, compraremos nideras de las más pequeñas para los canarios y las prolongaremos un poco hacia arriba con el hilo de pita o esparto, para así hacerlas más profundas. Otro pequeño problema que habremos de solventar es el de los soportes para las nideras. Los que encontramos en el comercio para canarios vienen adaptados para las nideras de éstos y además, con los conocidos tres aros, aguantándose la nidera en el aro de abajo.
Ello resulta extraño, no sólo para las esporofilas si no en general, para todas las especies de aves, que a diferencia de los canarios, no llevan 500 años criando en jaula y están dispuestos a realizar el nido en cualquier sitio. Yo estos aros los utilizo para especies más grandes y con nideras más grandes de las que les corresponden. De esta manera, la nidera se sujeta en el aro de arriba o en el de en medio. Aun así, cuando se sujeta en el de en medio, le suelo poner un trenzado de cordón de hilo de pita, entre el aro de en medio y el de arriba, para que de esta forma a la hembra le parezca que es todo nidera. Para las esporofilas, como no hay aros tan pequeños para poder poner sus nideras hechas por mí, he de construir también los aros con alambre o, en su defecto, coloco una trifurcación de una rama rodeada de un aro de alambre y dentro de éste la nidera. En el comercio existen también portanidos de plástico o material similar formados con un solo aro, que yo no suelo usar nunca debido a que mis pájaros están al exterior y les da el sol, deteriorándose rápidamente y rompiéndose con suma facilidad.
Por supuesto, también podemos reproducirlas en pequeñas pajareras, pero tanto en ellas como en las jaulas, es conveniente que les camuflemos los nidos con plantas de plástico, naturales o como más nos convenga (yo en algunos casos uso trozos de chapa galvanizada pintada de verde o tela metálica verde de plástico), teniendo en cuenta que a las esporofilas les gusta levantar la cabeza y mirar cuando están incubando, si sienten o presienten algún peligro. Se han de camuflar para que se sientan seguras y protegidas en el nido, pero no en exceso. La puesta consiste siempre en 2-3 huevos de fondo blanco bastante pintados. Entre los 12-13 días de incubación, nacen los pichones y para alimentarlos, necesitan alimento vivo. Yo les pongo gusanos de la mosca (pinkies, de los congelados), buffalos vivos o también de los congelados y larvas de tenebrio de las más pequeñas (si están cambiando la piel y no tienen cutícula, mucho mejor); las larvas más grandes de tenebrio, aunque algunos ejemplares también las matan y se las comen bien, son muy grandes para ellos y para cebar a los pequeños pichones. Los brotes de los árboles repletos de pulgón también se los comen muy bien.
He podido comprobar que esta especie es capaz de sacar los pichones adelante sólo con gusanos de la mosca (pinkies), pero sobre todo cuando los pichones son muy pequeños, desechan la piel de los gusanos. En algunos casos, las veremos por el suelo de la jaula y en otros las dejarán en el mismo comedero, por lo que si no nos fijamos bien, podemos pensar que no se los han comido o que aún les queda comida, no siendo así.
Su alimentación en cautividad es fácil y cómoda. De grano, se alimenta de los más conocidos y habituales, principalmente de alpiste y mijo. Como alimento básico y permanente, comen también muy bien el arroz partido y un poco los demás granos pequeños como la perilla. Los granos más grandes, como los cañamones, las pipas o la linaza, si queremos que se los coman, se los pondremos molidos, teniendo en cuenta que son granos muy oleaginosos, por lo que tenemos que ponérselos con mucha moderación para que no engorden en exceso. Algunos ejemplares se comen bien la verdura y la fruta y otros, en cambio, casi ni la prueban. En general no son muy aficionados a ella. Yo les pongo también, como a las demás especies que tengo, guisantes y maíz tierno, que se comen medianamente bien.
Los pichones, una vez emancipados de los padres, los colocaremos todos juntos en jaulones y al ser una especie muy pacífica, la podemos poner con cualquier especie de la familia Fringíllidae o Embericidae que también sea pacífica, ya que hay especies de su misma familia, como los Diuca diuca o los Paroaria capitata, que también poseo, que no se pueden poner con ellas, porque son más vivarachos y agresivos y les arrancan las plumas. Por el contrario, los pongo juntos con las reinamoras grandes y pequeñas, que son de la familia Cardinalidae y que a pesar de que son mucho más grandes que las esporofilas, conviven con ellas con toda normalidad. Las esporofilas son especies muy apreciadas por los aficionados a las aves de los países donde habitan, tanto por su belleza como por su canto, principalmente en Argentina y Brasil. En este último país, gustan también de hibridarlas, además de entre ellas, con el curió (Oryzoborus angolensis), principalmente por su canto. Es una de las especies de canto más apreciadas en Brasil, llegando a cotizarse mucho los mejores cantores.



Texto y aviario: Antonio Manzano Ferrer. Fotos: Javier Mas




