Psitácidas

Experiencias en la cría y selección de la Cacatúa Ninfa

Albert Clemente Badosa

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Página anterior: Pollos jóvenes en los nidos · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa

Una especie fácil

Una de las principales ventajas en la cría de esta especie radica en su alimentación. Como su origen se encuentra en Australia, a menudo en zonas bastante áridas, su principal base alimenticia la forman las semillas secas, la alimentación más fácil de suministrar a nuestras aves. Se trata de un ave que puede alcanzar su madurez sexual en tan sólo 7-8 meses, aunque no es recomendable ponerlas a criar antes del año de edad. Los mejores resultados de cría se obtienen con aves a partir de los dos años, y pueden criar perfectamente hasta los 14-15. Esta precocidad hace que sea mucho más fácil y gratificante trabajar la selección de determinados caracteres, pues con pocos años podemos ver el fruto de nuestro trabajo. En cuanto a su alojamiento, no requieren de un espacio muy amplio, en mi caso las mantengo en jaulas suspendidas de malla electrosoldada de dimensiones 125 x 45 cm de base x 100 cm de altura, con dos perchas de madera de distinto grosor colocadas a distintas alturas. El nido (24 x 28 cm de base x 32 cm de altura) y los comederos, están adosados de forma externa, con lo que las dimensiones de la jaula son netas para el vuelo.

Alimentación

En primer lugar el agua, que no les debe faltar. Realmente es muy poca la cantidad que consumen pues, como decíamos, son aves de zonas áridas, acostumbradas a su escasez. Tal vez esta es la causa de que les encante la lluvia o, en su defecto, la simulada con un pulverizador. Es un espectáculo maravilloso ver cómo se suspenden de la parte superior de las jaulas con las alas abiertas. Por el contrario, no son aves que se bañen, aunque dispongan de un amplio abrevadero, lo que nos permite sin mayores problemas instalar un sistema de bebederos automáticos, que nos aseguren siempre agua limpia. En cuanto a la comida propiamente dicha: - la mezcla de semillas secas: en mi caso utilizo una mezcla con 55% de alpiste, 20% de mijo amarillo, 15% de girasol pequeño rayado (Iregi) y 10% de avena decorticada. Disponen de esta mezcla de semillas durante todo el año, sin ninguna variación; - pasta de cría seca. A cada pareja, y desde que nace el primer pollo, les pongo a libre disposición una pasta de cría comercial. Dispondrán de ella hasta que independice a los jóvenes. - pasta de huevo húmeda. Aquí, creo yo, está la principal individualización de cada criador.

En mi caso, su composición es la siguiente: pan rallado, huevo duro (cáscara incluida), zanahoria, calabacín, calcio en polvo y un complejo vitamínico. Hago mucha cantidad y la congelo, para descongelar luego cada día la cantidad necesaria. De esta pasta húmeda tengo dos versiones: una básica, con los ingredientes mencionados, y otra a la que añado semillas germinadas y cañamones. Desde un mes antes de la apertura de nidos (en invierno cierro los nidos para dejar descansar a las parejas) empiezo a dar la pasta húmeda con germinado tres veces por semana. La daré durante toda la temporada de cría a todas aquellas parejas que no tengan ni huevos ni pollos. Todas las parejas con pollos reciben la pasta de huevo básica tres veces por semana. Al tratarse de una pasta húmeda, es importante que la cantidad suministrada sea muy pequeña,para que la consuman rápido y no haya riesgo de que se estropee. Normalmente, las parejas con pollos esperan con ansia que les de esta pasta, la consumen con avidez y van directos a cebar a su progenie.

Particularmente, no suministro a mis ninfas ningún tipo de fruta, ni verdura adicional (a excepción de la zanahoria y el calabacín que forman parte de la pasta húmeda).

Las ninfas, unas buenas mascotas

Con tantas parejas de ninfas como crío y el sistema de cría optimizado, el número de jóvenes que saco cada año es considerable. Por suerte, al contrario de lo que ocurre con muchas otras especies de psitácidos, en que casi el único mercado para la producción que se genera somos los propios criadores, las Ninfas son unas mascotas excelentes, con lo que es una de las especies que más se venden en las pajarerías. En nuestro caso concreto, vendemos tanto aves criadas por los padres, como algunas de ellas criadas a mano por nosotros y que se venden recién emancipadas. En el sótano de nuestra casa hemos acondicionado una habitación como nursery y es allí donde empapillamos una parte de los pollos que nacen y que van destinados a ser mascotas.

Selección

Por lo general, las nuevas mutaciones aparecen de forma espontánea entre la descendencia del plantel de algún criador. Fijar una nueva mutación lleva cierto trabajo, que normalmente pasa por la consanguinidad, esto es, ir haciendo cruces entre hermanos, padres/hijos, etc. Esto nos permite al final poder disponer de bastantes ejemplares de la nueva mutación. Pero, en las ninfas, y supongo que también en otras aves, la consanguinidad va en detrimento del tamaño de las aves. Es decir, en una ninfa cuanta más consanguinidad ha sufrido, más reducido es su tamaño. Es por esto que normalmente las aves de nuevas mutaciones suelen presentar un tamaño bastante pequeño. Luego, para poder aumentar el tamaño de la mutación, se debe recurrir al apareamiento con ejemplares grandes de sangre totalmente nueva. En mi caso, aunque poseo bastantes mutaciones, a lo largo de los años he seleccionado mis futuros reproductores, más por su tamaño y buen porte que no por la mutación concreta que mostraban.

Así, muchas de mis ninfas son arlequines, por un lado porque esta es una de las mutaciones que más me gustan y por otro lado porque, por lo menos en mi aviario, los ejemplares de mayor tamaño normalmente son de esta mutación. Dentro de las ninfas arlequines, los patrones con mucho amarillo y las partes grises simétricas son los más apreciados. Aparte del tamaño en sí del animal, otro aspecto que voy seleccionando es que tengan una cresta lo más alta y ancha posible, y en cuanto al color, que presenten un amarillo fuerte y el naranja de la cara lo más intenso posible. Supongo que no llegaremos a ver en las ninfas la enorme diferencia que podemos apreciar entre un Periquito Común silvestre de Australia y un Periquito Inglés de selección. Pero… tiempo al tiempo. Frente al peso normal de una ninfa ancestral de Australia, que difícilmente sobrepasa los 85-90 gramos, entre mis reproductores hay ya bastantes ejemplares que están entre los 110 y los 130 gramos.

Un poco de historia - Evolución de mis instalaciones

Adquirí mi primera pareja de ninfas hace 30 años, a un reconocido criador alemán afincado en un pueblo de Girona. Al cabo de unos años, compré al mismo criador una pareja gris ancestral portadora de la mutación Carablanca. Pagué por aquel entonces 14.000 pesetas, una pequeña fortuna. Fue complicado convencer a mi madre, que en aquel entonces me hacía de taxi, de que las ninfas que estaba comprando eran distintas de las que ya tenía en casa. Que me darían hijos muy bonitos, que me permitirían recuperar la inversión. No me equivoqué con la adquisición de esa pareja, pues además de Carablanca, portaban otras mutaciones, tales como Arlequín o Cinamón. Incluso de esa misma pareja me aparecieron años después mis primeros ejemplares Fallow. Por aquel entonces alojaba a mis parejas en aviarios de 2,5 metros de profundidad, 50 cm de ancho y 2,25 metros de alto. Cada año me guardaba “los ejemplares que más me gustaban”, y además adquiría algunos para obtener sangre nueva. Al cabo de unos años, alquilé una antigua granja de pollos, donde construí 5 voladeras para 5 nuevas parejas. Con un par de años, las 5 voladeras se convirtieron en 20. Y con un par de años más, en 40.

A partir de ese momento decidí alojar a mis parejas en colonia. En la misma granja alojé dos colonias, que con unos años más llegaron a ser de unas 60 parejas cada una. Cada colonia disponía de unos 120 metros cúbicos, con muchas perchas y un número mayor de nidos que de parejas. La cría en colonia tiene la ventaja de que nos da menos trabajo, pues con una buena tolva de semillas y otra de agua tienes a todos los pájaros listos. Pero por contra no te permite ningún tipo de selección. Y tampoco puedes discriminar la alimentación suplementaria que recibe cada pareja. No hace muchos años, y al ver que realmente en las colonias tenia algunos ejemplares de gran tamaño, decidí alojar algunos ejemplares pareja por pareja. Para formar estas parejas seleccionadas sexé por ADN los ejemplares de más tamaño y mejor porte. De 20 ninfas sexadas, los resultados fueron 15 hembras y tan sólo 5 machos. Esto es así, por lo menos en mi aviario: los ejemplares de más tamaño normalmente son las hembras. Con ello formé mis primeras 5 parejas de selección.

A partir de ahí he ido adquiriendo ejemplares de buen tamaño para cruzar con los míos, pues es la única manera de mantener ninfas de tamaño grande, evitando al máximo la consanguinidad. No tengo solución, y como antes, cada año sigo guardando para mí “los ejemplares que más me gustan”, con lo que voy incrementando el número de parejas continuamente. Hace un par de años, hicieron un ERE de reducción de jornada en la empresa donde trabajo, con lo que durante todo el 2013 trabajé solo 6 horas por la mañana. ¡Podéis adivinar a qué dediqué las tardes! Me decidí a cambiar por completo el sistema de cría y alojar a todas mis ninfas, pareja por pareja. Estuve bastante tiempo ideando la mejor manera de alojar a mis parejas. En primer lugar, para que ellas estuvieran a gusto y esto se tradujera en un mayor índice de cría. En segundo lugar, para minimizar el tiempo necesario para su correcto cuidado. Al final opté por un sistema de jaulas suspendidas instaladas en batería. Estas jaulas están ubicadas en una antigua granja de terneros, orientada totalmente al sur y con la parte frontal semiabierta.

Esto hace que la aireación sea perfecta y que a una hora u otra del día, la mayor parte de las parejas tengan un rato de sol directo en su jaula. En unas pocas jaulas donde no da el sol directo en ningún momento del día, he alojado los ejemplares con ojos rojos (Lutinas y Fallow), pues son más sensibles a la luz directa. Las baterías de jaulas están distribuidas de tal manera que quedan unos pasillos centrales donde están los nidos suspendidos y los comederos. Es por estos pasillos por los que realizo todas las labores de mantenimiento. Encima de cada nido está su ficha correspondiente, donde voy anotando todo lo referente a ese nido. Esto es lo que realmente permite mejorar el rendimiento al poder llevar un control exhaustivo de cada una de las parejas. El sistema de bebederos que utilizo es de tetinas, colocadas en la parte superior de cada jaula. Con un poco de ingenio, me he construido un par de “carros” que me ayudan en el día a día del mantenimiento. Uno, que me permite distribuir las semillas de forma muy ágil. El otro lo utilizo para el control y limpieza de nidos. A éste he ido añadiendo todo lo necesario para efectuar esta labor.

Breves conclusiones

Disfrutemos con la cría de estas preciosas Cacatúas. Es lo principal, disfrutar con nuestra afición. Y, yo, desde aquí aconsejaría a todos los criadores actuar un poco como yo he ido haciendo durante estos años con mis ninfas. Guardemos como nuevos reproductores sólo aquellos ejemplares que más nos gusten y que manifiesten unas buenas cualidades, descartando para la cría a todas aquellas aves de poca calidad (estás serán unas estupendas mascotas en cualquier hogar). Sólo así iremos mejorando día a día la calidad de nuestras ninfas.

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Página anterior: Pollos jóvenes en los nidos · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
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Dcha.: Hembra de Ninfa perlada incubando.
Dcha.: Hembra de Ninfa perlada incubando. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Izda.: Ninfa curiosa, con una pluma en la cresta muy larga, similar a las que presentan algunas aves del paraíso en cabezas o colas. ¿Una nueva mutación?
Izda.: Ninfa curiosa, con una pluma en la cresta muy larga, similar a las que presentan algunas aves del paraíso en cabezas o colas. ¿Una nueva mutación? · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Dcha.: Detalle del carro que utilizo para repartir la mezcla de semillas. Este sistema es muy práctico, pues siempre coges las semillas a la misma altura y a medida que vas vaciando la cubeta, se va llenando automáticamente.
Dcha.: Detalle del carro que utilizo para repartir la mezcla de semillas. Este sistema es muy práctico, pues siempre coges las semillas a la misma altura y a medida que vas vaciando la cubeta, se va llenando automáticamente. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Macho alimentando a sus crías.
Macho alimentando a sus crías. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Izda. Habitación habilitada como nursery. Se pueden ver los cajones en los que empapillamos una parte de los pollos que nacen, que se venderán como mascotas.
Izda. Habitación habilitada como nursery. Se pueden ver los cajones en los que empapillamos una parte de los pollos que nacen, que se venderán como mascotas. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Grupo de ninfas para empapillar en un cajón de la nursery.
Grupo de ninfas para empapillar en un cajón de la nursery. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Ninfas criadas a mano, recién emancipadas, listas para ser mascotas.
Ninfas criadas a mano, recién emancipadas, listas para ser mascotas. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Ejemplar de selección, con varias crías recién salidas del nido.
Ejemplar de selección, con varias crías recién salidas del nido. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
La cría en colonias, con muchos ejemplares en el mismo aviario, reduce el mantenimiento, pero no permite selección porque los ejemplares se aparean a su gusto.
La cría en colonias, con muchos ejemplares en el mismo aviario, reduce el mantenimiento, pero no permite selección porque los ejemplares se aparean a su gusto. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Instalaciones del criadero.
Instalaciones del criadero. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Comparación entre un ejemplar normal y otro de selección
Comparación entre un ejemplar normal y otro de selección · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
“Carro de control semanal de nidos” · el mejor invento del criadero. 1. Vagoneta con ruedas donde voy echando la viruta sucia de los nidos 2. Superficie de trabajo. Formada por barrotes donde coloco el nido para limpiarlo: tumbándolo, la viruta sucia cae directamente a la vagoneta. 3. Rasqueta para limpiar los excrementos de las paredes del nido. 4. Cubeta con viruta para los nidos. 5. Tolva de viruta, que va bajando de forma automática a la cubeta. 6. Recipiente para guardar los huevos que deben ir a la incubadora. 7. Bote donde van los huevos infértiles, para tirarlos. 8. Cubo donde pongo los pollos pequeños mientras limpio el nido. 9. Recipiente con pinzas de colores, que utilizo para marcar de forma fácil los nidos. Verde: huevos recién puestos. Azul: huevos fértiles. Rojo: pollos pequeños. Amarillo: pollos ya anillados. 10. Anillas de aluminio para posibles candidatas a concursar. 11. Anillas de policarbonato. 12. Pequeña linterna para comprobar si los huevos son fértiles. 13. Caja para poner los pollos que saco para criar a mano. 14. Contador del número de huevos. 15. Contador del número de pollos. 16. Contador del número de huevos infértiles que tiro. 17. Bolígrafo para ir anotando “todo” en la ficha de control de cada nido.
“Carro de control semanal de nidos” · el mejor invento del criadero. 1. Vagoneta con ruedas donde voy echando la viruta sucia de los nidos 2. Superficie de trabajo. Formada por barrotes donde coloco el nido para limpiarlo: tumbándolo, la viruta sucia cae directamente a la vagoneta. 3. Rasqueta para limpiar los excrementos de las paredes del nido. 4. Cubeta con viruta para los nidos. 5. Tolva de viruta, que va bajando de forma automática a la cubeta. 6. Recipiente para guardar los huevos que deben ir a la incubadora. 7. Bote donde van los huevos infértiles, para tirarlos. 8. Cubo donde pongo los pollos pequeños mientras limpio el nido. 9. Recipiente con pinzas de colores, que utilizo para marcar de forma fácil los nidos. Verde: huevos recién puestos. Azul: huevos fértiles. Rojo: pollos pequeños. Amarillo: pollos ya anillados. 10. Anillas de aluminio para posibles candidatas a concursar. 11. Anillas de policarbonato. 12. Pequeña linterna para comprobar si los huevos son fértiles. 13. Caja para poner los pollos que saco para criar a mano. 14. Contador del número de huevos. 15. Contador del número de pollos. 16. Contador del número de huevos infértiles que tiro. 17. Bolígrafo para ir anotando “todo” en la ficha de control de cada nido. · Foto y aviario: Albert Clemente Badosa
Publicado en Ornitología Práctica, número 70, páginas 34–39.
Texto, fotos y aviario: Albert Clemente Badosa (www.ocells.net).

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