El azul del Canario Opal
En los pájaros no existe un verdadero pigmento azul. En los Canarios Opal, la radiación azul se obtiene a nivel de estructuras altamente especializadas y sólo en el interior de las barbas, sin intervención de las bárbulas. La luz blanca atraviesa la parte superior de la barba, que como sabemos es muy pobre en melaninas, sin sufrir reflexiones, hasta alcanzar la parte profunda en las proximidades de la cara inferior, densa en melaninas. A lo largo de su recorrido, los rayos luminosos atraviesan un medio heterogéneo, con diferentes índices de refracción, constituido por pequeñísimas partículas en suspensión, microvacuolas y gránulos dispersos de melanina. Estos últimos determinan numerosas reflexiones luminosas, comportándose como centros de radiación independientes. Las radiaciones de baja frecuencia pasan esta estructura sin alteraciones, mientras que las azules, de más alta frecuencia, sufren una intensa reflexión y desviación.
Para ser más exhaustivos diremos que las barbas de las plumas que irradian el azul están constituidas por un estrato de queratina refringente, que conforma una especie de vaina bajo la cual se encuentran células que contienen una infinidad de microvacuolas (pequeñísimas cavidades llenas de aire) y diminutos gránulos de melanina dispersos. Esta estructura compuesta constituye el “Cloudy medium”, sitio del efecto Tyndall. En esta especie de musgo espumoso se produce la reflexión del azul. El resto de las radiaciones (de frecuencias más bajas) son absorbidas por células medulares subyacentes, llenas de melaninas, que funcionan como estrato absorbente. Nuestros ojos reciben por consiguiente la porción de ondas de azul reflejadas, que al salir hacia la superficie se mezclan con las radiaciones grisáceas del estrato superficial, pobre en melaninas. La sensación visual que se tiene es la de un gris azulón (gris de la melanina superficial + azul difuso). La tersura de la queratina de las barbas confiere un particular brillo a la reflexión, que determina en la radiación un modesto grado de opalescencia.
En última instancia, el color del diseño de los Canarios Opal se debe a la acción conjunta de un verdadero “cóctel” de factores: • gris de las melaninas superficiales, más saturado en los Negros, menos en los Ágata y en los Brunos (en los Isabela esta radiación es casi imperceptible); • radiación azul de los estratos profundos del cloudy medium; • brillo opalescente debido a la tersura de los estratos superficiales de la queratina. Para complicar las cosas, habría que añadir que la radiación azul no es nunca pura sino un conjunto de radiaciones azuladas, cuya tonalidad está estrechamente ligada al número y a las dimensiones de las microvacuolas que desarrollan el filtrado.
El blanco del Canario Opal
También el blanco del plumaje de los Canarios debe considerarse un color físico. Cuando las bolitas de aire retenidas en la queratina son más bien grandes, consiguen rechazar incluso las ondas largas y la pluma aparece blanca. Por consiguiente, el color blanco está producido por la reflexión difusa de los rayos luminosos en las plumas carentes de pigmento. Puesto que también en este caso está en entredicho la difusión, el término difusión de Tyndall queda limitado sólo a la producción del azul y del verde El blanco del cabello, como el de la nieve o del lirio, está causado por espacios de aire contenidos en una sustancia sólida traslúcida. El blanco de las plumas es debido a las numerosas bolitas de aire presentes en las barbas y en las bárbulas carentes de pigmento, lo bastante numerosas como para provocar una gran y difusa reflexión de la luz, como ocurre con la nieve, el papel o el algodón.
La naturaleza estructural del blanco del Canario puede comprobarse con un sencillo experimento: cuando una pluma blanca se sumerge en bálsamo de Canadá, con un índice de refracción prácticamente igual al de la queratina, el blanco se desvanece y la pluma adquiere el aspecto de un folio de papel grasiento. El número y la dimensión de las microvacuolas contenidas en el estrato medular de la pluma juegan un importante papel en la difusión del blanco. Si la concentración de microvacuolas llenas de aire es mayor, la radiación blanca tiene una intensidad superior, por lo que se puede apreciar un blanco “más blanco”. La mayor blancura de algunos Canarios blancos recesivos, sin tomar en cuenta ningún tipo de producto blanqueante, podría tener una justificación de naturaleza estructural y por consiguiente hereditaria (esto justificaría por ejemplo la praxis de la ComisiónTécnica de Color italiana de diferenciar en los enjuiciamientos la gradación del blanco). No debe asombrarnos este concepto porque, por ejemplo, la industria papelera utiliza técnicas para medir específicamente el grado del blanco.
En los Canarios Opal Blanco, la radiación blanca es totalmente diferente a la de los blancos lipocrómicos, porque nos encontramos en presencia de plumas que, aunque presentan apigmentación lipocrómica, tienen un núcleo que contiene estratos con melaninas más o menos dispersas. Estas melaninas absorben una cantidad no despreciable de las radiaciones incidentes por lo que la luz reflejada no puede tener el candor del correspondiente plumaje de los blancos lipocrómicos. Recordemos que para hablar de blanco, la energía luminosa reflejada debe ser superior al 60% de la incidente. Colores del Canario Opal Blanco La síntesis de todas estas explicaciones, útiles en cualquier caso para comprender mejor el color del plumaje de los pájaros, lo tenemos en el gráfico de esta página, que resume la génesis de los colores (blanco y azul) de los Canarios Opales blancos en general. La zona cortical de las plumas, privada de carotenoides, no absorbe cantidades relevantes de radiaciones, las cuales son, por el contrario, reflejadas por las microvacuolas llenas de aire, dando la sensación de blanco.
Las radiaciones no filtradas por los pigmentos carotenoides de la corteza siguen su camino óptico, rebasando este estrato medular y se difunden en el cloudy medium, por efecto Tyndall, como ya hemos explicado, produciendo radiaciones azules. La radiación final captada por nuestros ojos se debe a la difusión del blanco y del azul, éste último proveniente de zonas de extensión más limitada que las del blanco. La cantidad de energía asociada a la radiación reflejada blanca es superior a la azul y, en consecuencia, la sensibilidad del ojo humano, que responde de forma diferente a las diversas radiaciones, hará que el azul aparezca con poca fuerza, que además asumirá una tonalidad con tendencia al gris. En términos más sencillos, la difusión casi total de la luz incidente reverberada de las zonas privadas de pigmentación es tan elevada que “enmascarará” la azul de las zonas melánicas. Si las bolitas de aire que reflejan el blanco son abundantes y de dimensiones mayores, el azul, ya tenue, quedará más enmascarado, así como la presencia de bárbulas hace disminuir la intensidad del azul que, como sabemos, se debe sólo a las barbas (Marshall 1960).
En los Canarios de categoría nevada, en los que el desarrollo de las bárbulas es mayor, este efecto de enmascaramiento del blanco sobre el azul se hace más consistente. Añadamos que la expresión cromática final se ve más o menos modificada según la tonalidad del subplumaje. La conclusión es que el azul será de una intensidad muy leve y el blanco, incluso en presencia de una fuerte reducción de feomelanina, no tendrá candor. Todo esto puede resumirse con una simple afrimación: interferencia de la variedad sobre el tipo (G. Canali). Para concluir quisiera comentar la dificultad de hacer emerger el azul también en los Canarios Opal de la variedad Rojo, una vez más por interferencia de la variedad sobre el tipo. La visión de los colores es captada físicamente por dos fotorreceptores peresentes en la retina del ojo: conos y bastoncillos. Los conos permiten distinguir los colores, mientras que los bastoncillos son más sensibles a la energía luminosa y permiten la visión nocturna.
Con una iluminación intensa y, por consiguiente, con conos más activados que los bastoncillos, tenemos la visión fotópica; por el contrario, con iluminación nocturna son los bastoncillos los que se activan más y tenemos la visión escotópica. La figura de la derecha ilustra la diferente sensibilidad del ojo humano con iluminación diurna (visión fotópica) e iluminación nocturna (visión escotópica). El físico Purkinye ha desarrollado trabajos sobre la sensibilidad. El fenómeno de Purkinye establece que en visión fotópica (grado de iluminación alto) la eficiencia luminosa de las radiaciones rojonaranjas tiene una brillantez superior a las de azul. En palabras más sencillas, el rojo tiene una acción de depresión sobre la radiaciones azules, consiguiendo que un Canario con fondo de variedad roja tenga dificultad para hacer aparecer la tonalidad azul de sus melaninas. Un análisis más atento de la curva de sensibilidad muestra que en visión escotópica (nivel de iluminación bajo) la brillantez de las radiaciones azules se hace más significativa. Esto explica porqué las radiaciones azuladas del Canario Opal parecen apreciarse mejor con niveles de iluminación bajos..
Si añadimos que la percepción de los colores es de naturaleza psicofísica y, por consiguiente, subjetiva, es fácil comprender la diferencia de evaluaciones de este Canario de un concurso a otro. Lo expuesto no excluye que pueda encontrarse un Canario Opal de fondo blanco, en el que el conjunto de los colores físicos y químicos sea tan surtido, que muestre una coloración azulada digna de este nombre y entonces nos encontraremos ante un Canario verdaderamente campeón.
Sobre la utilización de los portadores
Para aquellos criadores a los que lo expuesto hasta ahora pueda parecerles fruto de fantasía ornitológica, les interesará en cualquier caso saber cómo obtener Canarios Opal típicos. creo que está fuera de toda discusión que el Canario Opal, para serlo, debe tener, como vulgarmente se dice, azul. Si ese azul no aparece ni siquiera en mínimos indispensables, entiendo que el Canario en cuestión no debe ser premiado. Ciertos Canarios con diseños excepcionales, entusiasman a los criadores e incluso a ciertos jueces, pero si no hay azul esos diseños tienen poco valor. Pero ¿cómo obtener y mantener esa radiación azul propia del Opal? Aquí voy a contracorriente, en particular contra esa creencia generalizada de que el acoplamiento en pureza hace que se pierda el azul. Voy a expresar sencillamente mi opinión en este terreno con la confianza de que sólo sea para bien de la ornitología. Durante varios años, y no sin un cierto éxito, he criado Canarios Bruno Opal, siguiendo el proceso selectivo de acoplamientos Opal x Opal, es decir, en pureza.
En ningún momento he podido apreciar, dentro de la variabilidad que comporta la selección, disminución alguna de la radiación azul e incluso en algunas ocasiones he observado un incremento. En aquellas ocasiones en que he introducido Brunos portadores de Opal proveniente de criadores de un cierto prestigio, he obtenido prole que no era digna de la calidad de sus progenitores. Consultados otros criadores de Oapl, con campeones en diversos concursos, me han asegurado que de los acoplamientos Opal x Opal, como es de esperar en un proceso selectivo, la descendencia ha manifestado la gama completa de la tonalidad del azul: ejemplares con radiación azul al máximo de su expresión así como ejemplares que poco tienen que ver con el factor Opal. Es evidente que un proceso selectivo correcto comportará siempre partir de ejemplares que manifiesten al máximo el azul.
Para conseguir una expresión azul elevada será necesario seleccionar ejemplares que presenten: - extrema reducción de la feomelanina; - estructura de las plumas con vacuolas de dimensiones mayores y en cantidad; - dislocación profunda de las melaninas; - melanosomas de volumetría mayor pero con menor cantidad de melaninas; - espesor de las paredes celulares en aumento. La contribución sinérgica de estas peculiaridadess permitirán obtener radiaciones azules dignas de este nombre. La introducción de portadores equivale a una confusión en la combinación de las características descritas y pienso que será difícil obtener nuevamente la combinación correcta. Si el criador ha conseguido obtener una combinación correcta de estos factores ¿por que remezclarlas introduciendo portadores? Por otra parte, seguir la evolución de aquellos factores de naturaleza estructural resulta en cualquier caso difícil, si no imposible: estamos a nivel de microestructuras y no creo que los locales de cría dispongan de equipamiento microscópico. El único factor que puede apreciarse a simple vista es la reducción de la feomelanina.
Diferente es el tema de la reducción del diseño que algunos criadores lamentan con los acoplamientos en pureza, especialmente entre Canarios diluidos, como los Ágata, pero este es un debate distinto al del azul.
Bibliografía
R.A. Nicolaus:Melanin studies.2005. E. Corti: Summa gallicana. F. Faggiano: Mutis mutandi. FOI. C. Alfonzetti: Italia ornitologica. P. Mignone: Italia ornitologica. Actas Convenio Ornitológico Macerata 2002.



Texto: Cosimo Alfonzetti. Fotografía sin crédito impreso. Diagramas y bibliografía conservados del artículo.




