La pododermatitis es una patología recurrente en nuestros aviarios que suele presentarse con mayor frecuencia durante el periodo estival y la época de muda. Este proceso afecta a las almohadillas plantares de la pata, pudiendo cursar desde una inflamación leve hasta una infección grave con alteración de la articulación del pie, llegando a afectar de forma generalizada el organismo del ave provocándole la muerte. Ya hemos escrito en otras ocasiones sobre esta enfermedad, tanto en libros como en artículos, por ello no vamos a hacer una extensa revisión de esta patología tan conocida por los criadores. El motivo de este artículo no es otro que dar unas nociones prácticas de como prevenirla en nuestros aviarios durante las épocas de mayor riesgo.
Mucho se ha hablado sobre las causas que pueden provocar la aparición de la pododermatitis en las aves de jaula, como deficiencias vitamínico-minerales, dietas desequilibradas, problemas de riego sanguíneo, otras enfermedades como la gota,… y es cierto que pueden ocasionar este tipo de alteración. Pero a nivel práctico, el 90% de los casos son debidos a que se ha producido un daño en la piel de la superficie plantar, y a partir de ahí cualquier bacteria ambiental puede acceder al organismo provocando la infección. Así las medidas preventivas deben ir encaminadas a mejorar el apoyo de las patas evitando cualquier alteración en la estructura de la piel, y reducir la carga infectiva ambiental.
Debemos de tener siempre en cuenta que las “razas pesadas” suelen tener más propensión a sufrir esta patología debido a que pasan más tiempo parados sobre los posaderos aumentando la presión que se ejerce sobre la superficie plantar, a la vez que el peso soportado por las articulaciones es mucho mayor. En este grupo podemos englobar a las razas de postura pesada, canarios lipocromos, exóticos como el Gould… Por ello, en estas razas deberemos extremar nuestras medidas preventivas en comparación con otras variedades o razas más ligeras.
Consejos prácticos
1. Limpieza frecuente.
Es el más importante, a la vez que el más obvio. Cuanto mayor limpieza y desinfección hagamos en nuestras instalaciones, a menor carga infectiva ambiental estarán expuestas nuestras aves. Esto cobra mayor importancia en los periodos que suele presentarse esta enfermedad ya que coinciden con fases del ciclo reproductivo donde existe mayor número de aves en las voladeras (reproductores y pollos nuevos), lo cual aumenta la concentración de residuos orgánicos. Además las temperaturas son más elevadas, facilitando el desarrollo de patógenos sobre las superficies contaminadas o sucias.
2. Mejorar el apoyo.
Además del riesgo al que son expuestas las razas pesadas por pasar más tiempo paradas sobre los posaderos, en la época de muda cualquier variedad es susceptible a este proceso debido a que durante el cambio del plumaje los pájaros vuelan menos y son más inactivos, sobrecargando la superficie plantar. Así debemos proveer las jaulas y voladeras de palos de diferentes diámetros para mejorar la función de agarre, y utilizar aquellos que tengan una superficie plana para repartir el peso de apoyo sobre mayor superficie plantar y que éste no recaiga sobre un solo punto como ocurre con los palos redondos. Una buena solución podría ser forrar los palos de un material sintético y suave, que sea fácil de lavar, que permita un apoyo menos agresivo para la piel, como se ha utilizado desde hace décadas en las aves rapaces de cetrería donde se colocan apoyos de césped artificial para evitar la temida pododermatitis.



3. Evitar las superficies húmedas.
Aquí especialmente hacemos referencia a los comederos interiores con pasta mórbida o germinados. Cuando los pájaros se posan dentro de estos comederos, la piel de las almohadillas plantares se debilita al humedecerse lo cual la vuelve más sensible a cualquier tipo de abrasión facilitando la aparición de pequeñas heridas que utilizarán las bacterias para acceder al interior del organismo. Esta es una de las causas principales de la aparición de las lesiones primarias sobre las almohadillas plantares. Por ello debemos utilizar comederos exteriores donde el pájaro no pueda posarse sobre la comida húmeda, o colocar cubiertas sobre los comederos interiores de las voladeras que no les permitan el acceso completo sobre la comida.

Texto: Roberto C. Fernández Álvarez. Fotos: Javier Mas. Recuperado del IDML original y sus imágenes enlazadas; exportación digital con página en blanco omitida por instrucción del propietario.




