Híbridos

Jilguero ágata × Piquituerto aliblanco

Patrizio Salandi

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Híbrido de Jilguero ágata × Piquituerto aliblanco.
Híbrido de Jilguero ágata × Piquituerto aliblanco. · Fotos: Alcedo

Mi pasión por la hibridación me lleva a formar decenas de parejas cada año con el propósito de conseguir híbridos inéditos. Para desarrollar estas hibridaciones recurro también a ejemplares mutados, con el objetivo de comprobar la complementariedad de las mutaciones presentes en las diferentes especies que utilizo. Afortunadamente hay Fringílidos de Fauna europea que todavía no se han utilizado en la realización de nuevos cruzamientos y entre estos se encuentra, sin duda, el Piquituerto aliblanco (Loxia leucoptera). Si lo comparamos con el Piquituerto común, el Piquituerto aliblanco presenta un rojo con tendencia al rosa, pero sobre todo, tiene poca feomelanina en el plumaje, que de hecho resulta ser así más bien gris. Por otra parte, tiene un espléndido diseño alar blanco, que se transmite siempre a la prole híbrida.

Dado que también el Piquituerto aliblanco, al igual que el resto de Piquituertos, se cría ya en cautividad, tan pronto como pude, me puse a buscar hembras que poder utilizar en hibridación. Imaginando la superposición de los diseños alares y una eventual máscara roja, el primer híbrido posible que me vino en mente fue aquel con el Jilguero. Para una mayor seguridad de que los pequeños tuviesen poco bruno sobre el manto, pensé en un macho de Jilguero ágata particularmente gris. En el periodo de reproducción, alojé los dos ejemplares de la pareja en una voladera de 2,5 metros de altura y con una profundidad y anchura de 1 metro. No los molesté hasta finales de marzo, cuando colgué los nidos y camuflé la parte frontal de la voladera. La hembra de Piquituerto aliblanco estaba ya notablemente agitada, pero el Jilguero la ignoraba por completo.

Empecé entonces a suministrarles en abundancia semillas de coníferas (de abeto rojo en particular), hierbas de temporada (pamplina y diente de león) y pasta húmeda con huevo duro y semillas germinadas (níger y girasol). La hembra de aliblanco apreció mucho esta nueva dieta y en mayo ponía tres huevos que, para mi gran desilusión, resultaron todos ellos claros. Vigilé a la pareja durante algunos días y me di cuenta de que el Jilguero en cuestión era el único del criadero que no cantaba nunca. Para comprobar que se encontraba realmente en celo lo tomé en mano y comprendí enseguida la razón por la que los huevos habían resultado claros: era una preciosa hembra, con una máscara particularmente intensa y amplia. Comprobado el error de sexaje, elegí un nuevo componente de la pareja, un Jilguero portador de ágata que ya había acoplado con una hembra de Verderón de China ágata, y lo uní a la hembra de Piquituerto aliblanco.

Se mostró de inmediato muy interesado y tan pronto como la hembra de Piquituerto lo llamó,corrió de inmediato a cubrirla. Pude comprobar varios acoplamientos y cuando la hembra puso otros tres huevos, la esperanza de que esa vez fuesen fecundos era decididamente alta. Cuando los comprobaba al trasluz, me temblaban las manos, pero finalmente triunfó la alegría porque los tres huevos resultaron fecundos. Nacieron tres pequeños, de los cuales uno ágata y dos ancestrales. El ágata resultó ser claramente una hembra y mi esperanza estaba en que al menos uno de los dos ancestrales fuese un macho. Criados por una eficiente pareja de canarios amarillos, crecieron magníficamente. Cuando saltaron del nido, la hembra tenía una bonita forma redonda, mientras que los ejemplares no mutados eran más estilizados. Desde el destete empecé a suministrales colorante (cantaxantina) en el agua de beber y no pudiendo esperar más, quité algunas plumillas del pecho de los ancestrales.

Las plumas crecieron de un bonito color rojo intenso: eran dos machos. Durante la muda, los alojé por separado en jaulones de 120 cm, con los laterales cerrados, y les suministré gran cantidad de hierbas. El resultado final fue asombroso por cuanto tanto la hembra como los machos eran muy bonitos y manifestaban en su máxima expresión todos los colores y diseños de las especies que los habían generado. También los resultados en los concursos estuvieron a la altura y ganaba en el apartado de híbridos en Frigillia, con 95 puntos, y uno de los machos ganaba también en el especializado Club Hornemanni, con 94 puntos, y ambas ganaban en su categoría el Campeonato Italiano y el Campeonato del Mundo, suscitando el interés y la admiración de los aficionados.

Híbrido de Jilguero ágata × Piquituerto aliblanco.
Híbrido de Jilguero ágata × Piquituerto aliblanco. · Fotos: Alcedo
Híbrido de Jilguero ágata × Piquituerto aliblanco.
Híbrido de Jilguero ágata × Piquituerto aliblanco. · Fotos: Alcedo
Publicado en Ornitología Práctica, número 82, páginas 56–59.
Texto: Patrizio Salandi. Créditos fotográficos conservados en el artículo.

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